La puesta de cuernos más fatídica de todos los tiempos
En la actualidad la infidelidad en la pareja, generalmente es causante de rupturas, divorcios y demandas civiles, pero en tiempos del antiguo testamento, la situación se tornaba un tanto más seria, la ley de Moisés explicaba que la forma correcta de castigar a una mujer adultera era la muerte por lapidación. Para los que no saben, la lapidación es un método que si bien, es muy simple en la práctica, causa una lenta agonía. Se trata de un cruel castigo, en el que simplemente se lanzan piedras a una persona hasta que muera. Y según los libros religiosos judíos, estaba reservado para los blasfemos y las mujeres adulteras, aunque en otras culturas como en los Países Islámicos es todavía una forma frecuente de castigo.
tamaño de piedra recomendado
Según el profeta judío Moisés, Dios recomendaba la muerte por lapidación para las mujeres que no llegaran vírgenes al matrimonio «Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti». Y según la misma ley, se especifica que las piedras a utilizarse en la ejecución, no deben ser ni muy pequeñas, que le cause poco daño, o muy grandes que mate a la victima instantáneamente, las rocas recomendadas deben tener un tamaño mediano, con lo cual la agonía sea prolongada.
Ahora imaginen el ambiente de terror para las mujeres en aquel tiempo, si alguna llegaba a "meter la pata" de seguro le esperaba una muerte horrenda. Y suponiendo que la historia narrada por los evangelios sea levemente aproximada y que María (la madre de Jesús) realmente existió, cabe la posibilidad de que ella (maría) aterrorizada por el cruel castigo del que sería victima, por perder la virginidad antes del matrimonio, le haya contado José, la fantástica e increíble (aunque no tanto) historia de la concepción divina.
Está claro que la lógica y el sentido común, niega existencia de los dioses y otros seres sobrenaturales (unicornios, hadas, hipopótamos rosados voladores), entonces basándome en ello, la concepción divina no pudo ser la causa del embarazo de María, y si José nunca sostuvo relaciones sexuales con ella, la única conclusión a la que puedo llegar, es que dicho embarazo es producto de la relación con otro hombre.
Ahora bien, María quizás era una mujer bastante inteligente y con tantas historias de mesías y vírgenes (Horus, Mithra, Dionisos, Attis, Krishna etc.) que existían en ese entonces, además de la profecía judía que habla sobre un mesías, le fue fácil armar el cuento de la concepción divina, para así escapar (de a pelo) de la muerte por lapidación. Ella se salvo, es cierto, pero millones de personas han muerto en nombre del hijo bastardo de María, guerras, atropellos y muerte todo producto de la decisión de una chica asustada que prefirió inventar una mágica historia antes de morir de la manera más cruel que podía imaginar.
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Pero, más allá de mis conclusiones, y de las muertes causadas por los fanáticos cristianos a través de la historia, existe la posibilidad de que María nunca haya existido o que la concepción divina fuera inventada y agregada muchos años después, y así mitificar aun más el nombre de Jesús, transformándolo de un simple profeta o predicador, a una personificación de su Dios. Pero todo esto no es más que conclusiones improbables, al igual que la propia historia bíblica.
Lo que sí es posible probar, es el extremo grado de crueldad al que puede llegar la humanidad. Ya que como dije antes la lapidación sigue siendo algo frecuente en el islam hoy en día, y nadie parece acabar con este salvaje ritual de crueldad y deshumanización.
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