Apadrinamiento de séptimo hijo varón comenzó con Juan Domingo Perón y fue imitado por Stroessner
La noticia de que una mujer en Villa Elisa pidió al presidente de la República apadrinar a su séptimo hijo varón, por riesgo a que se convierta en un "Luisón" desató una serie de comentarios en redes sociales. Lo cierto es que esta práctica ya tiene sus años y el expresidente Alfredo Stroessner "apadrinó" a varias criaturas.
Debido al gran impacto que tuvo esta inusual petición al presidente, Federico Franco, muchos medios de comunicación locales indagaron sobre el tema y descubrieron que en tiempos del régimen stronista, que duró desde 1954 hasta 1989, muchos séptimos hijos de sexo masculino gozaron del padrinazgo del líder de turno para que no se conviertan en "Lobizones" o "Luisones" como dicta la supersticiosa tradición de estas latitudes.
Según el periodista y promotor cultural, Mario Rubén Álvarez, esta costumbre se remonta a la década de los setenta cuando en el Gobierno del general argentino, Juan Domingo Perón, se apadrinaba al séptimo hijo varón de las familias que así solicitaban, algo similar ocurrió en este país, donde éstas personas recibían ciertos beneficios como la exoneración del servicio militar obligatorio o una pequeña ayuda económica.
"Ocurre que los dictadores conocen a fondo la superstición del pueblo al cual subyugan, si se adaptan a la tradición popular y utilizan esto a su favor, el sistema de dominación es perfecto", señaló el periodista a ULTIMAHORA.COM
Álvarez comentó, que esta creencia se enraizó en nuestro país gracias a la tradición oral y a los relatos de Narciso Ramón Colmán, creador de la figura del Luisón, séptimo hijo de Taú y Keraná, quien los días martes y viernes de luna llena se convierte en un hombre lobo que deambula por los cementerios y se alimenta de la carne de los difuntos.
Dijo además que Colmán se basó en la mitología griega para crear a sus conocidos personajes que persisten aún con mucha fuerza en el imaginario popular.
Lo cierto es que esta es la prueba fehaciente de que la creencia de esto seres mitológicos, en especial del Luisón persiste y subsiste en un país que se resiste a dejar de lado su fuerte tradición mística.