Aclaración
Lo que van a ver en el post no es nada mio, en el final esta la fuente.

El medusoide, ¿una forma de vida?
Hoy me enteré de este acontecimiento: científicos de Harvard han construido una medusa con células de rata. Al principio no estuve seguro de cómo reaccionar, pero seguí leyendo y releyendo y creo que hay dos o tres cosas que vale la pena decir acerca de esto -que no saldrán en las noticias-, de tanta relevancia filosófica como científica. Primero, que no es tan grotesco como suena... Pero veamos de qué se trata...
Mediante ingeniería inversa, es decir, observando primero el funcionamiento de una medusa real e intentando luego recrearlo artificialmente, utilizando un material apto para la tarea, en este caso, células de los músculos de otro animal cuyo ADN ya estaba programado para contraerse ante un estímulo eléctrico: el corazón de una rata, se creó algo que parece una medusa.
Parece una medusa, se comporta como una medusa y funciona como una medusa, pero es una rata -en palabras de los investigadores-. Genéticamente, es un rata. O, más precisamente, un corazón de rata "reensamblado" en forma de medusa: un medusoide. Por monstruoso que pueda resonar el eco en tu imaginación, en lo racional no dista mucho de otros frutos de la biotecnología ya comunes, como la creación de órganos para trasplante a partir de células madre y un molde de silicona, que es exactamente lo que se usó en este experimento.
Los términos "medusa artificial" y "forma de vida" también pueden sonar controvertidos. Evidentemente no es una medusa, sino un corazón de rata que nada, y técnicamente no está vivo, aunque esto último es discutible. Poco sabemos acerca de qué es la vida como para clasificar tan rápidamente a esta fantástica criatura. Precisemos antes de seguir de qué estamos hablando en este caso particular...
El medusoide
Una de las cosas más importantes que debería destacar es que en realidad no se trata de un organismo sino de un órgano, un extraño corazón acuático. Como órgano, debe mantenerse en determinado estado que podríamos llamar "vivo". Llamamos "vivo" a todo tejido biológico mientras puede cumplir con sus funciones genéticamente codificadas, y el que nos ocupa -asumiendo que en este instante aún se propulsa dentro de un tanque- las cumple: late, lo que debido a su forma se convierte en un bombeo.
Sus células deben tener una actividad continua dentro de ciertos límites vitales, como las de un corazón humano a medio camino de un trasplante. Además, las células deben mantenerse comunicadas entre sí, debe haber entre ellas alguna clase de actividad (nerviosa, eléctrica, química, motriz) que le dé sentido de unidad al conjunto de células. Este juguete biológico tiene esa coherencia vital cada vez que sus células se sincronizan para transferir su movimiento al conjunto.
Al ser tejido biológico, pueden ocurrirle a este conjunto todos los accidentes que consideraríamos como "muerte" en cualquier célula, órgano u organismo. La rata-medusa puede perder ese estado inicial que le permite bombear agua y desplazarse, por lo que hay que darle un nombre a ambos estados. On y Off, tal vez. Aunque Vida y Muerte me parecen más justos términos, porque a pesar de tratarse de una máquina diseñada por el Hombre, lo es una biológica.
Hay una vida de la célula, una vida del órgano y luego una vida del organismo, en ese orden. Mata a las células y matarás al organismo -de eso no hay dudas-. Al menos las células de este Frankenstein de un solo órgano viven, y si co-operan funcionalmente vive el órgano también. Y dado que este espécimen puede además dejar de funcionar y descomponerse como cualquier ser biológico, es mortal; y, si es mortal, ha de estar previamente vivo, o algo equivalente.
¿Una forma de vida?
Se objetará que, en un sentido estricto, este órgano fabuloso no nace, ni crece, ni se reproduce y hasta que no se alimenta. Veamos cada advertencia detenidamente...
El nacimiento es lo menos preocupante, como sugerí al especular una Zornología : poco tienen en común el surgimiento de un ave desde un cascarón con el nacimiento de un mamífero, por lo que se dificulta precisar qué es exactamente nacer (quizá comenzar a valerse por los propios medios, aunque esto es relativo y lo explicaré más abajo). Pero más importante es que, de hecho, nacer ni siquiera es un requisito para estar vivo. Ya hay vida en un feto de cualquier especie, y quién sabe en qué momento comenzó esa vitalidad, quizá ya presente en un espermatozoide o latente en una semilla. Así que el nacimiento no es un filtro muy útil para definir a la vida.
Crecer -como sigue en la lista de objeciones-, crecerá, al menos mientras así esté programado: tengamos en cuenta que un corazón no crece indefinidamente, sino sólo hasta cierto punto predeterminado por su ADN y alguna que otra impresión ambiental, que en este caso es el molde que le dio forma de medusa, más o menos. Pero, hasta llegar a ese objetivo, ha crecido como creció tu corazón, acatando inviolables instrucciones genéticas. Y otras cosas crecen y no por ello están vivas, y otras tantas no lo hacen y sí lo están, así que el crecimiento tampoco es indispensable.
Se dijo también que no se reproduce, y eso es correcto a nivel sexual (ni siquiera es una especie y no tiene a quién invitar a cenar), pero al nivel del órgano sus células mantienen una capacidad equivalente: pueden duplicarse para reparar el tejido que conforman, como los organismos extienden la especie de la que son partes -al menos en teoría-. Pero la reproducción en realidad no es un requisito para la vida; en todo caso, lo es para la continuidad de una especie de vida, no para la existencia de un organismo vivo: un individuo de cualquier especie, de reproducción sexual o asexual, bien puede nacer y morir infértil y eso no lo haría menos vivo, aunque probablemente sí menos feliz. Nuestro medusoide podría, a pesar de todo, reproducirse con la intervención necesaria de otro organismo (un ingeniero), que es más o menos lo que acostumbran las plantas con el método llamado polinización, dependencia que tampoco debilita la cualidad vital de la flora.
Otra objeción: Para vivir, todo ser biológico necesita energía, y el mayor problema de este medusoide es que no come ni hace fotosíntesis ni nada parecido. Sin embargo, sí se alimenta en un sentido más amplio. Lo que lo mantiene funcional (para no decir "vivo" ) es la corriente eléctrica que excita sus músculos. Y aunque esta máquina biológica no produce su propia electricidad ni adquiere alimento por sus propios medios, sino que depende de la participación de los científicos y sus electrodos, no se diferencia tanto a fin de cuentas del modo de vida de otras criaturas naturales...
Millones de microorganismos viven en nuestros intestinos gracias a nuestra "colaboración". Nosotros les damos alimento, energía sin la cual no funcionarían (y otro tanto puede decirse de ellos con respecto a nosotros). Este comportamiento se repite en toda la naturaleza (por algo hay una "pirámide alimenticia" ) bajo diferentes nombres: simbiosis, mutualismo, parasitismo, comensalismo o incluso "sociedad". El hecho de depender de otro organismo o mecanismo de cualquier índole (como el Sol o el dinero) no hace menos viva a una cosa, aunque pueda limitar sus posibilidades. Pero nada vive realmente solo, sin ayuda.
Nosotros también alimentamos periódicamente a nuestras mascotas, y muchas de ellas no podrían sobrevivir sin esa intervención. Se cree incluso que las gallinas han sido domesticadas a tal punto que ya no son capaces de sobrevivir en estado salvaje. Al respecto, me gusta esta idea, que no es mía: cada cosa, viva o no, hace sólo lo que puede hacer, ni más ni menos. De modo que tampoco la carencia de medios intrínsecos o capacidades individuales para procurarse energía es motivo suficiente para quitarle a una cosa la etiqueta de "viva", en tanto cuente con la ayuda necesaria.
(Vamos, que ni los humanos podemos sobrevivir los primeros años de vida sin que alguien nos alimente, nos proteja, nos traslade, etc.)
Probablemente tampoco haya suficiente para darle al medusoide un diploma y una ramita en el árbol de Darwin. Podría no ser una forma de vida artificial, pero sí un órgano vivo natural artificialmente diseñado (¡algo nuevo!), y esto perfectamente puede hacernos replantear el concepto de vida, eso de lo que nosotros mismos alardeamos como si supiésemos qué es. Yo no lo sé, pero, ante mi percepción sin inventario científico, este organito autopropulsante se parece bastante a lo que ignoro.

Hoy me enteré de este acontecimiento: científicos de Harvard han construido una medusa con células de rata. Al principio no estuve seguro de cómo reaccionar, pero seguí leyendo y releyendo y creo que hay dos o tres cosas que vale la pena decir acerca de esto -que no saldrán en las noticias-, de tanta relevancia filosófica como científica. Primero, que no es tan grotesco como suena... Pero veamos de qué se trata...
Mediante ingeniería inversa, es decir, observando primero el funcionamiento de una medusa real e intentando luego recrearlo artificialmente, utilizando un material apto para la tarea, en este caso, células de los músculos de otro animal cuyo ADN ya estaba programado para contraerse ante un estímulo eléctrico: el corazón de una rata, se creó algo que parece una medusa.
Parece una medusa, se comporta como una medusa y funciona como una medusa, pero es una rata -en palabras de los investigadores-. Genéticamente, es un rata. O, más precisamente, un corazón de rata "reensamblado" en forma de medusa: un medusoide. Por monstruoso que pueda resonar el eco en tu imaginación, en lo racional no dista mucho de otros frutos de la biotecnología ya comunes, como la creación de órganos para trasplante a partir de células madre y un molde de silicona, que es exactamente lo que se usó en este experimento.
Los términos "medusa artificial" y "forma de vida" también pueden sonar controvertidos. Evidentemente no es una medusa, sino un corazón de rata que nada, y técnicamente no está vivo, aunque esto último es discutible. Poco sabemos acerca de qué es la vida como para clasificar tan rápidamente a esta fantástica criatura. Precisemos antes de seguir de qué estamos hablando en este caso particular...
El medusoide
Una de las cosas más importantes que debería destacar es que en realidad no se trata de un organismo sino de un órgano, un extraño corazón acuático. Como órgano, debe mantenerse en determinado estado que podríamos llamar "vivo". Llamamos "vivo" a todo tejido biológico mientras puede cumplir con sus funciones genéticamente codificadas, y el que nos ocupa -asumiendo que en este instante aún se propulsa dentro de un tanque- las cumple: late, lo que debido a su forma se convierte en un bombeo.
Sus células deben tener una actividad continua dentro de ciertos límites vitales, como las de un corazón humano a medio camino de un trasplante. Además, las células deben mantenerse comunicadas entre sí, debe haber entre ellas alguna clase de actividad (nerviosa, eléctrica, química, motriz) que le dé sentido de unidad al conjunto de células. Este juguete biológico tiene esa coherencia vital cada vez que sus células se sincronizan para transferir su movimiento al conjunto.
Al ser tejido biológico, pueden ocurrirle a este conjunto todos los accidentes que consideraríamos como "muerte" en cualquier célula, órgano u organismo. La rata-medusa puede perder ese estado inicial que le permite bombear agua y desplazarse, por lo que hay que darle un nombre a ambos estados. On y Off, tal vez. Aunque Vida y Muerte me parecen más justos términos, porque a pesar de tratarse de una máquina diseñada por el Hombre, lo es una biológica.
Hay una vida de la célula, una vida del órgano y luego una vida del organismo, en ese orden. Mata a las células y matarás al organismo -de eso no hay dudas-. Al menos las células de este Frankenstein de un solo órgano viven, y si co-operan funcionalmente vive el órgano también. Y dado que este espécimen puede además dejar de funcionar y descomponerse como cualquier ser biológico, es mortal; y, si es mortal, ha de estar previamente vivo, o algo equivalente.
¿Una forma de vida?
Se objetará que, en un sentido estricto, este órgano fabuloso no nace, ni crece, ni se reproduce y hasta que no se alimenta. Veamos cada advertencia detenidamente...
El nacimiento es lo menos preocupante, como sugerí al especular una Zornología : poco tienen en común el surgimiento de un ave desde un cascarón con el nacimiento de un mamífero, por lo que se dificulta precisar qué es exactamente nacer (quizá comenzar a valerse por los propios medios, aunque esto es relativo y lo explicaré más abajo). Pero más importante es que, de hecho, nacer ni siquiera es un requisito para estar vivo. Ya hay vida en un feto de cualquier especie, y quién sabe en qué momento comenzó esa vitalidad, quizá ya presente en un espermatozoide o latente en una semilla. Así que el nacimiento no es un filtro muy útil para definir a la vida.
Crecer -como sigue en la lista de objeciones-, crecerá, al menos mientras así esté programado: tengamos en cuenta que un corazón no crece indefinidamente, sino sólo hasta cierto punto predeterminado por su ADN y alguna que otra impresión ambiental, que en este caso es el molde que le dio forma de medusa, más o menos. Pero, hasta llegar a ese objetivo, ha crecido como creció tu corazón, acatando inviolables instrucciones genéticas. Y otras cosas crecen y no por ello están vivas, y otras tantas no lo hacen y sí lo están, así que el crecimiento tampoco es indispensable.
Se dijo también que no se reproduce, y eso es correcto a nivel sexual (ni siquiera es una especie y no tiene a quién invitar a cenar), pero al nivel del órgano sus células mantienen una capacidad equivalente: pueden duplicarse para reparar el tejido que conforman, como los organismos extienden la especie de la que son partes -al menos en teoría-. Pero la reproducción en realidad no es un requisito para la vida; en todo caso, lo es para la continuidad de una especie de vida, no para la existencia de un organismo vivo: un individuo de cualquier especie, de reproducción sexual o asexual, bien puede nacer y morir infértil y eso no lo haría menos vivo, aunque probablemente sí menos feliz. Nuestro medusoide podría, a pesar de todo, reproducirse con la intervención necesaria de otro organismo (un ingeniero), que es más o menos lo que acostumbran las plantas con el método llamado polinización, dependencia que tampoco debilita la cualidad vital de la flora.
Otra objeción: Para vivir, todo ser biológico necesita energía, y el mayor problema de este medusoide es que no come ni hace fotosíntesis ni nada parecido. Sin embargo, sí se alimenta en un sentido más amplio. Lo que lo mantiene funcional (para no decir "vivo" ) es la corriente eléctrica que excita sus músculos. Y aunque esta máquina biológica no produce su propia electricidad ni adquiere alimento por sus propios medios, sino que depende de la participación de los científicos y sus electrodos, no se diferencia tanto a fin de cuentas del modo de vida de otras criaturas naturales...
Millones de microorganismos viven en nuestros intestinos gracias a nuestra "colaboración". Nosotros les damos alimento, energía sin la cual no funcionarían (y otro tanto puede decirse de ellos con respecto a nosotros). Este comportamiento se repite en toda la naturaleza (por algo hay una "pirámide alimenticia" ) bajo diferentes nombres: simbiosis, mutualismo, parasitismo, comensalismo o incluso "sociedad". El hecho de depender de otro organismo o mecanismo de cualquier índole (como el Sol o el dinero) no hace menos viva a una cosa, aunque pueda limitar sus posibilidades. Pero nada vive realmente solo, sin ayuda.
Nosotros también alimentamos periódicamente a nuestras mascotas, y muchas de ellas no podrían sobrevivir sin esa intervención. Se cree incluso que las gallinas han sido domesticadas a tal punto que ya no son capaces de sobrevivir en estado salvaje. Al respecto, me gusta esta idea, que no es mía: cada cosa, viva o no, hace sólo lo que puede hacer, ni más ni menos. De modo que tampoco la carencia de medios intrínsecos o capacidades individuales para procurarse energía es motivo suficiente para quitarle a una cosa la etiqueta de "viva", en tanto cuente con la ayuda necesaria.
(Vamos, que ni los humanos podemos sobrevivir los primeros años de vida sin que alguien nos alimente, nos proteja, nos traslade, etc.)
Probablemente tampoco haya suficiente para darle al medusoide un diploma y una ramita en el árbol de Darwin. Podría no ser una forma de vida artificial, pero sí un órgano vivo natural artificialmente diseñado (¡algo nuevo!), y esto perfectamente puede hacernos replantear el concepto de vida, eso de lo que nosotros mismos alardeamos como si supiésemos qué es. Yo no lo sé, pero, ante mi percepción sin inventario científico, este organito autopropulsante se parece bastante a lo que ignoro.
