Se descubrió que ciertas especies de pitones (especialmente, la pitón de Birmania) tienden a crecer los órganos de su cuerpo cuando comen. De hecho, desde el corazón hasta el cerebro crecen entre un 30 a un 100% después de una comida.

Mientras más grande sea la comida, más crece. Los órganos empiezan a crecer a las 12 horas y llegan a su máximo tamaño a las 76 horas. Pasado varios días, vuelven a su tamaño normal.
Lo increíble de eso, es que la serpiente no "hincha" su cuerpo, sino que crea tejido, células nuevas que conforman sus músculos, más sangre y hasta neuronas.
Se espera que este descubrimiento sirva para las cardiopatías humanas: a partir de la mezcla de lípidos que provocan el crecimiento, se reparan atrofias de corazón en pacientes con cáncer.
¿Una buena noticia, no?