El trasplante de precursores hematopoyéticos conocido genéricamente como trasplante de médula ósea, es un procedimiento mediante el que se destruye la médula ósea de un paciente y la cambia por precursores hematopoyéticos nuevos. Estas células trasplantadas repoblan la médula ósea y reanudan la producción de glóbulos y plaquetas. Para hacer el trasplante, se puede conseguir la médula del mismo paciente (trasplante autólogo), o de otra persona (trasplante alogénico). Este tratamiento se usa en pacientes con trastornos hematológicos, inmunitarios, o neoplásicos, como leucemias, linfomas, e inmunodeficiencias.1 En muchos casos es necesario destruir la médula ósea del receptor antes de que realice el trasplante con quimioterapia y/o radioterapia.
Este procedimiento está asociado con riesgos de infección, toxicidad pulmonar y neurológica, y la condición autoinmune llamada enfermedad injerto-contra-huésped.
http://es.wikipedia.org/wiki/Trasplante_de_m%C3%A9dula_%C3%B3sea