Fósiles encontrados en Paraguay alumbran zonas oscuras de la prehistoria
En una zona boscosa del noreste de Paraguay se han encontrado restos fósiles de millones de años, pertenecientes a algunos animales hasta ahora desconocidos. Crédito: Javier Medina Verdolini/dpa
REPORTAJE Por Carlos Castillos (dpa)
ASUNCIÓN (dpa) - Restos fósiles de millones de años, encontrados en una zona boscosa del noreste de Paraguay, pertenecen a algunos animales hasta ahora desconocidos. Su descubrimiento alumbrará zonas oscuras de la prehistoria del país sudamericano.
El yacimiento está a unos 680 kilómetros al noreste de la capital, Asunción, en la zona de Vallemí (Concepción), y para llegar allí hay que viajar 8 horas por tierra o poco más de una hora en avión. No es una zona de fácil acceso, pero ello no merma el interés y la expectativa de la comunidad científica local e internacional.
El paleontólogo paraguayo Víctor Filippi, que encabeza los equipos de investigación, resumió su entusiasmo con una frase futbolística muy gráfica: "El hallazgo es un golazo de media cancha", dijo a dpa y explicó que en apenas 150 gramos de sedimentos se encontraron rastros de una especie hasta ahora desconocida.
"Tenemos todos los informes de los expertos, incluyendo argentinos, que despertaron el interés internacional, porque Paraguay siempre estuvo vacío, en blanco, en todos los trabajos paleontológicos. Y venir a encontrar esta inmensa cantidad de fósiles en algo que nos llena de alegría a todos", dijo.
Los investigadores paraguayos encontraron también placas de cocodrilo, de ranas, y tortugas, y "unos cuantos dientecitos" que se enviaron al argentino Ulises Pardiñas, experto en roedores, y se comprobó que "pertenecieron a cinco géneros nuevos para Paraguay y una especie nueva para toda la región, que está siendo estudiada para incluirla en la lista" de la fauna prehistórica.
En la zona de Vallemí, y más precisamente en la caverna de Risso, donde empezaron estas exploraciones, hay "toneladas de sedimento". Incluso se encontró el esqueleto completo de un oso perezoso, de unos 2,80 metros de largo que, hasta ahora, se sabía que era exclusivo de lo que hoy es el territorio de Brasil. "Es la primera vez que se encuentra fuera de Brasil, aunque hay algunos cráneos en Uruguay, que están siendo estudiados", señaló Filippi.
Como suele ocurrir en algunos países en desarrollo, la investigación científica que intenta desarrollarse en Paraguay, encuentra muchos obstáculos. Los paleontólogos locales enfrentaron primero la falta de recursos e inmediatamente la oposición de los propietarios del predio donde están los yacimientos.
La empresa que explota esas tierras exigió al gobierno que le extendiera una licencia ambiental para la explotación de una cantera de piedra caliza, lo que podría destruir la riqueza cultural que existe allí. "Nos impidieron entrar siquiera a hacerle la protección mínima al fósil hasta que tuvieran esa licencia. Fue un chantaje. La Secretaría del Ambiente llamó a una reunión y llegamos al acuerdo que se les entregaría la licencia, lo que permitirá reanudar las excavaciones en breve" contó Filippi.
En cuánto a los recursos materiales y humanos y el apoyo de las autoridades, el paleontólogo paraguayo señaló que "increíblemente", el hallazgo "ha movilizado a todas las autoridades". Éstas prometieron un avión para transporte, camionetas para desplazarse en la zona investigada, alojamiento, comida y los fondos en efectivo que "se están gestionando".
"Lo triste es que los pocos equipos que teníamos, cerca de la caverna, se los robaron todo. Yeso, alambres, iluminación, pero hay gente y empresas que están moviéndose para darnos de nuevo todo lo que se necesita", agregó Filippi.
Algunas de las tareas de extracción son muy delicadas y requieren un trabajo muy minucioso ya que los huesos están en sedimentos húmedos y "hechos una crema". "Tendremos que desarticular completamente el esqueleto del oso, por ejemplo, para ir sacándolo y tratar de rearmarlo afuera", explicó.
Todavía no se tiene una idea acabada del tamaño de esos yacimientos. Ni siquiera del predio. Es todo muy grande, propiedad de grandes latifundistas, casi nadie habita la zona, pero de a poco, con más entusiasmo que recursos, los científicos paraguayos avanzan hacia la claridad de una zona muy oscura de su historia.
Porque además de restos de animales, en un cerro de unos 140 metros de altura, hacia la mitad se encontraron sedimentos sobresaturados de carbonato de calcio, lo que "abrió una nueva línea de investigación que muestra que la cota de agua estaba 80 metros más arriba de lo que está y se erosionó todo por acción del río Paraguay".