ARTE Y CULTURA
La provincia de Catamarca se inserta en un marco cultural que se generaliza al NOA dadas sus características étnicas, sociales y geográficas. Sin embargo, posee particularismos que la definen, como algunas formas de expresión de sus prácticas culturales. Éstas son las que provocan una sensación de identidad diferenciada que genera cohesión y noción de pertenencia en los habitantes del territorio.
La provincia está signada por una fuerte herencia aborigen que se conjuga con el pasado colonial para conformar la rica tradición local. Ésta se materializa en los productos y en las prácticas de los artesanos, en los rituales paganos hacia la Pachamama, o en los misa chico. Cuenta la antropóloga Cynthia Pizarro, que en Antofagasta de la Sierra aun se ofrendan a la madre tierra los resabios de la comida. El ritual consiste en arrojar al suelo de las cocinas los restos de los alimentos, mientras se repite como en secreto un rezo en su honor.
Las características de las prácticas culturales no son exclusivas de Catamarca, sino que forman parte de los particularismos del noroeste argentino. Es bastante difícil emprender la misión de detallar la diferencia implícita que divide cada región. Sobre todo si se tiene en cuenta que la identidad no entiende de fronteras con tanta exactitud.
Son muchos los productos culturales que en la sociedad catamarqueña se marcan como propios. Esa manera peculiar de hacer las empanadas, el pan, las comidas telúricas, y hasta la forma de conservar los alimentos en algunos lugares del interior, marcan una diferencia. Desde el folklore se escribieron canciones que describen de forma sentida y exacta la vida del interior de la provincia, las contrastadas apariencias de los paisajes y las sensaciones que provoca.
La música tiene la grata singularidad de acercar con su canto sensaciones lejanas. Enseña de la vida y de las penas de seres distantes, pero unidos por lazos de hermandad. La Vidala nació de las montañas como un lamento ancestral. Es un canto llorado a los vientos y a los ecos de las quebradas, con una temática que describe el amor, el olvido, la frustración, el paisaje y la religión. Esa nostalgia trascendió las fronteras y se insertó como la, representación de esta parte del noroeste y, aunque un poco oIvidada, algunos grupos se encargan de transmitirla.
El noroeste es un ámbito cultural que tiene componentes homogéneos y está vertebrado con un fundamento étnico y social. La religiosidad del pueblo se manifiesta en las tradicionales peregrinaciones que congrega la Virgen del Valle. Estas enormes manifestaciones de fervor mariano entusiasman a promesantes que llegan hasta la provincia provenientes de todas las latitudes.
La cultura es algo que se aprehende y se trasmite. Las creencias, los valores y las tradiciones no vienen dados biológicamente a la sociedad ni a sus habitantes, sino que se generan con el transcurso de los años. Por supuesto que estas construcciones no son hechos fortuitos, sino que están determinados por las circunstancias coyunturales de cada proceso histórico y por las características geográficas de la zona.
Esto queda manifiesto en Catamarca en la materia prima de las artesanías que depende, justamente, de este condicionante. Desde aquí se ofrece, por ejemplo, una variedad de artículos labrados en rodocrosita, piedra semipreciosa extraída de las minas de la región oeste y casi única en mundo. Los coloridos tejidos que ostentan las artesanías de la zona son confeccionados con lanas de vicuña, llama y oveja, animales típicos de la región. La creatividad y las formas de trabajar de los artesanos provienen de una antigua tradición que queda plasmada en sus obras. Todas estas formas de expresarse transmiten las costumbres y la cultura del lugar. Según la explicación de la licenciada en antropología Cynthia Pizarro, esas características son producto de una constante articulación entre elementos con sentidos locales y globales que les sirven para interpretar al mundo y orientar su acción.
Circuitos Turisticos.
Balcones del Valle:
Situado en el sureste de la geografia catamarqueña, el Valle Central es el punto casi exclusivo elegido por los turistas para comenzar su visita a nuestra provincia. Formado por los departamentos Capital, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú y Capayán, esta region brinda al viajero en recorrido histórico y paisajístico, que ofrece como puntos culminantes los balcones de la Cuesta de El Portezuelo y el impactante dique Las Pirquitas.
Cumbres Nevadas de Aconquija:
En la ladera occidental del Cordon Ambato son comunes los vegetales agrícolas, El Manchao domina la primera parte del recorrido. A 1.350 m.s.n.m. se arriba a Aconquija, uno de los lugares mas bellos de Catamarca. La villa esta asentada a los pies del cerro homónimo, de permanentes cumbres blancas. Las estancias del lugar brindan una amplia oferta de actividades de turismo de aventura, como safaris fotográficos, cabalgatas y pesca de altura.
Cumbres y Valles de Ambato:
Con la vigilancia del cerro El Manchao (4.400 m.s.n.m.) los paisajes del Departamento Ambato se aunan en un circuito de pintorescas villas turísticas con adecuada infraestructura para el visitante. Ideal para el turismo alternativo y la practica de enduro, mountain bike y parapentismo, el recorrido finaliza en el dique Las Pirquitas, el mas grande de la provincia, apto para todo tipo de deportes náuticos.
Las Huellas del Inca:
Próxima a Londres, la segunda localidad más antigua del país y cabecera del departamento Belén, se encuentra el Shincal de Quimivil, un parque arqueologico monumental construido y habitado por los inkas entre 1470 y 1536, respetando el trazado urbano del Cuzco. Enmarcado por un extraordinario paisaje, comprende más de un centenar de recintos agrupados en edificios monumentales
Paisajes y poblados de la Puna:
Ubicada en la Región Andina, la puna es el sitio más despoblado de la tierra, pero tambien uno de los más enigmáticos y sorprendentes. Enclavada a mas de 3500 m.s.n.m., representa la zona más virgen de Catamarca y la Argentina. En su morfología volcánica ostenta numerosos conos de mas de 600 m., campos de lava y cerros con medanos ideales para 4x4, enduro, mountain-bike, andinismo, ademas de safaris fotograficos y pesca de altura.
Paso de San Francisco:
El corredor internacional Paso se San Francisco representa una vía singular de integración e intercambio económico, turístico y cultural con el pacífico. Las estrechas gargantas rocosas por donde pasa lal ruta son magnificadas por una multitud de cerros de mas de 6.000 m. de altura, que hacen a esta zona la segunda más alta del mundo despues del cordón del Himalaya.
Sierras y Lagos del Este:
En el trayecto predomina un verde de vegetacion exhuberante ya reconocible desde los estratégicos paradores de la Cuesta del Portezuelo, la postal más típica de la provincia. Las villas turísticas del este cuentan con microclimas y atractivos recursos naturales. Los numerosos diques de la zona ofrecen una exelente pesca
Fiestas Populares
Aspectos del predio ferial fiesta del poncho
Una mirada a las civilizaciones humanas, nos muestra que en los orígenes, todas ellas viven el trabajo y la fiesta como dos dimensiones de una misma realidad: su vida cotidiana.
La Fiesta es la culminación del trabajo, hacia ella confluyen los esfuerzos de los pueblos cazadores-recolectores; agro-alfareros; pastores.
La civilización “occidental”, con su desarrollo tecnológico, su creciente división del trabajo, su lógica de mercado, ha escindido totalmente el trabajo de la fiesta, a tal punto que hay pequeñas minorías que viven una fiesta perpetua, mientras enormes mayorías están completamente excluidas de ella.
En occidente, hoy no se trabaja para compartir el producto del mismo con todos los integrantes de la comunidad en la fiesta.
Sin embargo, en nuestra provincia, como en toda América, en los ámbitos rurales la lógica del don que se expresa en su plenitud durante la fiesta, ha resistido.
Ha resistido la “extirpación de herejías” de la época colonial.
Ha resistido las campañas policiales de persecución a “vagos y mal entretenidos” de la época de la organización nacional.
Ha resistido al “normalismo” que, al tiempo que alfebetizaba a las “masas bárbaras”, (al decir de Sarmiento), enseñaba a los niños a despreciar y avergonzarse de la cultura de sus padres.
La minga, trabajo comunitario que culmina en fiesta hasta los años 50 del siglo XX fue lugar común en todo el interior de nuestra provincia y hoy, en los barrios periféricos, donde se han establecido los migrantes del campo, la “losiada” sigue guardando esa añeja tradición andina de reciprocidad, de trabajo compartido que termina en fiesta.
Así la fiesta popular con su rico contenido artístico, estético y lúdico llega al siglo XX y, por mediación de folclorólogos ilustres, como Juan Alfonso Carrizo, Carlos Vega, Augusto Raúl Cortazar, Eusebio Colombres, empieza a penetrar en las ciudades, esto es, en el ámbito de la civilización.
En los años setenta surgen grandes convocatorias, que ponen en escena la cultura popular, como por ejemplo el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, la Fiesta Nacional del Poncho del Poncho, de Catamarca y otros muchos.
Es interesante prestar aquí atención a la diferente denominación de estos eventos:
* Festival, para Cosquín.
* Fiesta, para El Poncho
Notamos claramente dos ideologías diferentes sustentando estas dos propuestas. Cosquín se ofrece como un escenario para los artistas de proyección folclórica.
Catamarca, permite que aflore el folclore que atesora:“estos son los trabajos y los días del pueblo catamarqueño”, dice parafraseando a Hesíodo en su discurso inaugural el profesor Armando Raúl Bazán, a la sazón Subsecretario de Economía de la Provincia quien tuvo a su cargo la apertura de del evento.
Pero ese modelo de Fiesta, en el que cada uno de los pueblos que conforman Catamarca tenía un lugar para mostrar su producción agraria, sus artesanías y su arte, no pudo sostenerse, y así, a pesar de mantener su nombre de “Fiesta”, El Poncho, a poco andar, devino en festival, es decir en Espectáculo, donde hay una clara separación entre los espectadores y los actores.
Ese mismo camino siguieron todos las convocatorias que fueron naciendo: Los Festivales de El Fuerte; La Reina de Yocavil; Del Cabrito; La Mandarina ; la propia Fiesta del Aguardiente etc.
Sin embargo la riqueza del patrimonio cultural catamarqueño aflora en sus cantores y bailarines, en sus artesanos del tejido, la alfarería la madera, la piedra y el cuero.... haciendo de todas estas propuestas encuentros dignos de ser incluidos en cualquier agenda turística
Solamente la Fiesta de Niquixao en el Rodeo, Ambato, mantiene el espíritu participativo de la fiesta tradicional. Ello, probablemente se debe a que en su comisión organizadora están representadas todas las organizaciones de la sociedad civil de la Villa y, la Facultad de Humanidades de la U.NCa compromete año tras año un equipo de trabajo que sostiene con claridad los objetivos de rescate cultural de la convocatoria, o, tal vez, a que se realiza los 25 de mayo, fecha patria por excelencia.
Lo cierto es que la Fiesta de Niquixao es una celebración de la identidad de nuestro pueblo, un espacio de inclusión social, un lugar de diálogo entre culturas, una oportunidad en que cada quien da lo que tiene o lo que sabe, un momento en que la amistad y el talento tienen un lugar de privilegio, en que las leyes de mercado, por un día, dejan su lugar a las más antiguas del don.
En síntesis creemos que, el vocablo Fiesta y sus mas genuinas connotaciones, designa a las festividades religiosas y patrióticas. Ello posiblemente a causa de que en ellas se mantiene el sentido ritual. A partir de ellas se construyen y se perpetúan las identidades locales quebradas por la conquista.
Las Fiestas Religiosas.
La Religiosidad popular está transitada de magia, los santos patronos, y, entre ellos, en primer lugar las distintas advocaciones de la Virgen María, son dispensadores de favores especiales y, hasta de milagros. Hay una relación permanente de don y contra-don, entre ellos y sus fieles.
La Virgen del Valle, patrona de Catamarca, que está considerada tanto por la leyenda cuanto por la historia la “pobladora” de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, capital de la provincia, convoca dos veces al año una verdadera multitud. Podríamos decir que estamos ante una “ciudad tomada”. Los Peregrinos ocupan todos los espacios públicos, como ellos dicen “la velan” a la Virgen en su templo. Suben de rodillas hasta su camarín. Se despojan de lo más valioso que tienen para dejar su ofrenda a la “Reina del Valle”.
La Virgen Morena, imagen vestida a la usanza española, debajo de su alba camisa y su manto celeste, esconde una imagen policroma en la que resplandece el sol del incario ...
La “mama achachita” de los indios de Choya, es la “Pura y limpia Concepción” del santoral católico, pero, tal vez, evoca esas deidades femeninas de nuestro pasado indígena, y, por ello, es el vértice en el que confluye la cultura mestiza de esta tierra (tierra-madre-pacha-mama) objetivándose en la Fiesta paradigmática de los catamarqueños.
San Roque, patrono de los enfermos, es también un santo popular, su fiesta, en el mes de agosto, se celebra en diversos puntos de la provincia. Una de las más autenticas y convocantes, es la de San José en Santa María.
Allí, en un templo que data del Siglo XIX se venera una pequeña imagen de oro, que la iglesia, y los fieles reconocen como de San Roque, reconocen como de San Roque, pero que, no se parece a las representaciones convencionales del Santo, en realidad, el ojo profano ve más bien la personificación de un minero, con sus botas y su casco.
Acuden a esta fiesta fieles de toda la puna, tanto catamarqueña como salteña; de los valles calchaquíes confluyen artesanos para vender sus obras, vendedores ambulantes con mercadería “globalizada”, copleros y bailarines, “rezadoras” y “curanderos”. Todos a rendir tributo al “San Roquito”, como lo llaman cariñosamente.
Esta Fiesta, anclada en el corazón de los valles calchaquíes es una de las que muestra un mayor sincretismo cultural, allí se palpa la magia del rito que año tras año anuda el lazo entre San Roque y su pueblo.
Allí están presentes y actuantes las 2 vertientes culturales más importantes de nuestro pueblo, y tal vez, con un pequeño predominio de lo aborigen.
San Pedro (Fiambalá), otro santo patrono que concita los fervores populares es un San Pedro que tiene su morada, desde el siglo XVIII en un templo de la ciudad de Fiambalá.
Allí se guardan varios pares de zapatitos gastados pues el santo suele salir de vez en cuando de su templo y gasta el calzado,”entonces hay que comprarle zapatitos nuevos”, dicen sin asomo duda los fiambalenses.
San Juan Bautista:, su celebración es el 24 de Junio. Santo Fundador de la primera población española en suelo catamarqueño. Allí, en Londres de Belén, se conserva muy fuerte la tradición de las hogueras cuando se lo celebra.
La de Londres es la Fiesta de San Juan más tradicional. El Santo es honrado todo el día, que comienza con las hogueras que iluminan todo el pueblo a las 0 hs. Allí “se queman los pecados”, es decir la gente va tirando papelitos en los que ha escrito su pecado más arraigado, por ejemplo la gula, la envidia, la pereza, la lujuria ... Además es muy divertido porque se lo comenta: “ay vea, yo todos los años quemo la envidia, pero no hay caso vuelve ... pueda ser que el señor San Juan consiga que Dios me lo perdone...”, nos dice una santa señora.
Después la reunión familiar donde se brinda con ponche por los juanes y juanas que son muchísimos, ( y se les olvida la quema de los pecados)...
Esa noche, se duerme poco, o no se duerme porque a las 10 de la mañana hay que ir a la “Misa Mayor”, olorosa de incienso y animada por un conjunto musical (que es el mismo que actúa en los festivales).
Sigue el desfile, donde tanto los niños y jóvenes escolares cuanto los jinetes, lucen orgullosos los inigualables ponchos londrinos. También se preparan carrozas alegóricas y ferias de las producciones agrícolas y artesanales.
Las comidas típicas: mote, gigote, empanadas, quesos, pan casero y tortillas, alternan con los vinos pateros de Tinogasta y Pomán y con el “Ponche” y el “Jacaranda”, preparados por las habilidosas manos de las mujeres del pueblo, que también traen a la Feria nueces confitadas, tortas de turrón, rosquetes y muchas otras confituras de exquisita factura, junto a las maravillosas telas ( ponchos, ruanas, mantas, chalinas, puyos) que también ofrecen las gentes que “
En definitiva, a los San Juanes de Londres es preciso vivirlos, y, cuando eso ocurre, no se los olvida.
La “Madrecita del Alto del Rosario”: En las ultimas estribaciones del Ancasti, casi en el límite de los Dptos., de Ancasti y La Paz, hay una capilla de piedra que se levanta solitaria en medio del monte. Allí, cada semana santa y, para el día de la Virgen del Rosario, en Octubre, se reúne una multitud devota que honra la memoria de una mujer que la piedad popular, sin esperar la aprobación eclesiástica, considera santa.
Esta es una fiesta muy colorida, netamente popular, no hay en ella ninguna “puesta en escena”. Los parientes y amigos que llegan con sus velas (cientos de ellas arden durante todo el día), para pedir o agradecer favores, se reúnen en torno a improvisados fogones y allí cuentan historias (principalmente de la vida y los milagros de la madrecita), se pasan las recetas de las “friegas olorosas” que ella recetaba, por allí alguno que ha traído una guitarra comienza a cantar, alguna pareja se anima a bailar todos los hombres mayores juegan la taba, se dan noticias de los animales que pastan a campo abierto, se desafían para alguna cuadrera. Las mujeres son las encargadas de los rezos y de mantener encendidos los cirios, también de freir las empanadas ( que, en semana santa son de vigilia), calentar las viandas, ocuparse de los niños.
La Iglesia Católica, viendo que la devoción crecía sin ella, se ha decidido a permitir que algún sacerdote acompañe la celebración, de esta manera aunque en el sermón el representante oficial de la Iglesia procura no referirse a la figura de la “Madrecita”, sin embargo todos saben que están allí para venerar a quien fuera en vi da María del Rosario Quiroga, vidente y curandera y que, después de muerta, sigue brindando sus favores a quienes la invocan con fe.
Imagenes:
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO
TARINGUEROS, ESTA ES MI PROVINCIA Y ES
HERMOSA!