InicioCiencia EducacionLos 7 misterios mas controversiales de la historia parte 1




Quiero agradecer a todos aquellos que entran a mis aportes ya que es por esas personas curiosas, que me esmero cada día en entregar post de calidad y con mucho esfuerzo, llevo laburando una semana con este simultaneo aporte el cual venia preparando junto con



,por lo cual confió plenamente en que será de su total agrado, sin mas preámbulo y con todo el gusto del mundo les presento...









El Hospital del Torax de Terrassa.


El Hospital del Tórax era un antiguo hospital ubicado en el norte de la ciudad de Tarrasa que albergó a pacientes con enfermedades respiratorias desde 1952 hasta 1997. En la actualidad, el recinto ha sufrido una reforma y se ha convertido en el Parque Audiovisual de Cataluña 1 , un complejo de producción audiovisual hace muchisimos años se llevaban a los pacientes fueran o no terminales para la cura de enfermedades infecciosas ya sean, de indole pulmonar u otra. Algunos pacientes viendo que su enfermedad avanzaba sin cesar, preferirian tirarse desde la ventana de la habitacion a un lugar externo del edificio que se le llamaba ” La jungla”, debido a los chillidos que se sentian cuando estos se lanzaban al vacio. Tambien hay mas de 200 habitaciones, incluso una iglesia Hay que hacer incapie que la media de suicidios en este hospital era uno de los mas altos de cualquier centro sanitario del estado español.

El Hospital macabro escondia en sus extrañas, salas con restos humanos, asi como fetos guardados en potes llenos de formol; sucediendo en el 2003, el robo de uno esos potes con un feto en liquido de formol, apareciendo al cabo de unos dias en un descampado aparecio dicho feto, siendo el culpable detenido por la guardia civil.

Pero no todo ello queda aqui, el hospital ha sido lugar para la realizacion de experiencias paranormales, siendo sus consecuencias a veces frecuentes gamberradas, se escucharon tambien psicofonias, bajadas bruscas de temperaturas y todo ello rodeado de una fantastica atmosfera.
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Scholomance la escuela de satanás


Según cuenta la leyenda,Scholomance era una legendaria escuela de magia negra dirigida por el Diablo y ubicada al este de Europa, entre las montañas de Transilvania, en Rumanía.
Supuestamente su localización estaría exactamente cerca de un gran lago en las montañas de Los Cárpatos al sur de la ciudad de Hermannstadt, ahora conocida como Sibiu, en rumano.
Su época de construcción se desconoce completamente. así como su ubicación exacta, ya que actualmente son muchos los historiadores que aseguran que o bien se encontraría en ruinas o bien (según las teorías más sobrenaturales) la escuela sólo se aparecería ante aquellos que la buscasen y sólo en momentos determinados del tiempo, siendo invisible a los ojos del resto.No obstante, y fábulas aparte, sí existen autores y escritores que a lo largo de los siglos han narrado tanto sus experiencias con esta escuela, como relatos históricos sobre la misma, Es el caso de la autora escocesaDe manera que eran diez los jóvenes aprendices de magia que acudían a la escuela y una vez instruídos podían volver a sus hogares, pero uno de ellos, el décimo se quedaba como pago al Diablo. Los otros nueve alumnos restantes son conocidos bajo el nombre de Solomonarii, según las leyendas de Rumanía eran hombres altos, pelirrojos y vestidos de blanco.

Otra versión de la historia conocida en Transilvania dice que Scholomance fue fundada por el famoso Señor Feudal Samuel von Brukenthal , para enseñar "magia blanca", y temas esotéricos a siete alumnos seleccionados.















Kholat Syakhl:La montaña de los ángeles caídos


El suceso aún en nuestros días es un gran misterio sin resolver en el que durante el año 1959, un grupo de nueve alpinistas rusos murieron bajo circunstancias misteriosas en los Montes Urales

El terrible suceso tuvo lugar en febrero de 1959, cuando unos alpinistas se preparaban para realizar una expedición a la cordillera montañosa. El clima acompañaba las espectativas del grupo de estudiantes del Instituto Politécnico Ural a cargo de Igor Dyatlov, de 23 años, quien era un esquador y alpinista experimentado.



El 25 de enero de 1959, diez esquiadores de la antigua Unión Soviética, se reunieron al norte de los Montes Urales para participar en una expedición que prometía ser divertida, esquiando monte a través por una ruta conocida, que supondría un ejercicio de entrenamiento para una futura expedición a las regiones árticas, más difíciles y peligrosas, o eso creían ellos.

Solo uno sobrevivió. Los nueve restantes murieron de manera tan extraña y espantosa que todavía sigue siendo un misterio, pese a tener el material fotográfico del equipo y tratarse de la búsqueda mejor documentada de la historia rusa.

Momentos antes de emprender el viaje hacia la base del monte Otorten nadie se podría haber imaginado el destino de tal odisea. Al llegar al último lugar de aprovisionamiento el día 28 de enero, un miembro del equipo llamado Yuri Yudin, enfermó repentinamente, lo que le obligó a quedarse allí para recuperarse ante la imposibilidad de seguir el ritmo del resto del grupo de estudiantes.

Paradójica mente, aquella circunstancia se convirtió para su protagonista en un suceso providencial. Desanimado, Yudin se despidió de sus nueve compañeros. Esta sería la última vez que los vería con vida. Cuando Yury se despidió de Igor, este le dijo que si el clima empeoraba, la fecha de regreso, prevista para el día 12 de Febrero podría postergarse.

Ese fue uno de los motivos de que nadie se percatara de la posterior desaparición del grupo de alpinistas. Tal y como Igor lo había previsto, el clima empeoró, y ésto obligó a al grupo de jóvenes a desviarse de su curso, para formar un campamento desde el cual esperar a que las condiciones del clima mejoraran.

Según los cálculos realizados y las previsiones del equipo, llegaron al lugar el 1 de febrero. Todos murieron durante la noche. Una vez que llegaron al lugar ,

La fecha prevista de regreso era el 11 de febrero. Una vez hubieran llegado al campamento de Vizhai, tenían previsto envíar telegramas a sus parientes anunciando el éxito de la misión. Al transcurrir más de una semana y no tener noticias de los jóvenes, las familias piden al Instituto Politécnico que comience su búsqueda. El rastreo empezó el 21 de febrero, pero no tardan en darse cuenta de la complejidad del rescate y se pide ayuda militar y civil.

El día 20 de Febrero, los familiares de los jóvenes dieron la voz de alarma ante la ausencia de noticias de sus seres queridos.

Ese mismo día se movilizó un equipo de rescate con miembros de la policía y del ejército y por un grupo de profesores y alumnos de la actual Universidad Técnica de los Urales.

¿Cómo encontraron el campamento y los cadáveres los investigadores?
Después de varios días de búsqueda, encontraron el último campamento en el que se habían establecido los estudiantes. El estado del campamento no presagiaba nada bueno. Las tiendas estaban totalmente rajadas desde dentro y cubiertas parcialmente por nieve.

No había nadie en su interior, pero, extrañamente, los objetos personales, incluso la ropa de abrigo, permanecían allí. Al revelar las fotos de las cámaras que los jóvenes habían dejado atrás como mudos testigos de lo sucedido, se determinó que el grupo había acampado en ese lugar el 2 de febrero hacia las cinco de la tarde.

El equipo de rescate encontró también un conjunto de huellas en línea recta que partían de las tiendas de campaña. Los expertos aseguraron que pertenecían a un grupo de unas ocho o nueve personas, lo que demostraría que todos los estudiantes huyeron prácticamente desnudos. Unos llevaban calcetines y otros, una única bota, pero algunos escaparon con los pies descalzos. Las huellas se hundían unos 90 cm en la nieve y no revelaban signos de violencia ni la presencia de alguien ajeno al grupo. Conducían hacia una pequeña cuesta que llevaba a una masa arbolada cercana, pero tras 500 m desaparecían sin dejar rastro.

En el borde del bosque aparecieron los cuerpos sin vida de dos de los estudiantes desaparecidos: Georgi Krivonischenko, de 24 años, y Yuri Doroshenko, de 21. Sus cadáveres descansaban bajo un gran pino vestidos únicamente con ropa interior y sin signos externos de violencia. Junto a ellos se veían los restos de una hoguera y algunas ramas del pino destrozadas. A pocos metros, en un claro de la arboleda, yacían los cuerpos de Rustem Slobodin, de 22 años, de Zina Kolmogorova, de 22 años, y de Igor Dyatlov, de 23.

Por la posición de los cadáveres, parecía que los jóvenes habían tratado infructuosamente de llegar al campamento.

Este espeluznante hallazgo provocó que se pusiera en marcha una investigación. La autopsia que se realizó a los cinco cuerpos no arrojó datos relevantes: los estudiantes habían muerto por hipotermia y no presentaban lesiones externas. Tan solo uno tenía una pequeña fractura en el cráneo que no había sido la causa de su muerte.

Y es que, salvo por los detalles escabrosos que presentaba el campamento y el hecho de que los estudiantes lo abandonaran sin ropa, todo lo sucedido entraba dentro de los parámetros de lo aparentemente lógico. Pero aún quedaban por encontrar cuatro de los estudiantes. El descubrimiento de sus cuerpos dio un dramático giro a los acontecimientos.

La tarea de encontrar los cuerpos restantes duró casi dos meses. Los cuatro estaban enterrados bajo 5 m de nieve cerca de una especie de pequeño barranco, próximo al lugar donde se habían encontrado los cuerpos de las otras víctimas.

Eran Nicolas Thibeaux-Brignollel, de 24 años, Ludmila Dubinina, de 21, Alexander Zolotaryov, de 37, y Alexander Kolevatov, de 25. El cráneo de Thibeaux estaba prácticamente destrozado por dentro, y Zolotaryov y Dubinina tenían varias costillas rotas. Además, la muchacha no tenía lengua. Pese a ello, las lesiones externas que presentaban eran prácticamente inapreciables. Y, al contrario que los demás, estaban vestidos.

Parecía como si los últimos en morir se hubieran apropiado de las ropas de quienes habían fallecido primero, ya que el cuerpo de Zolotaryov vestía un abrigo de piel y un sombrero de Dubinina, mientras que los pies de esta última estaban envueltos en los pantalones de Krivonischenko.

Después de tres meses de análisis, la investigación sobre el caso se dió por finalizada sin llegar a ninguna conclusión. Sin testigos, sin nadie a quien acusar y sin pruebas sustanciales sobre lo que realmente ocurrió en aquel lugar. El caso quedó bajo secreto de sumario y se prohibió el acceso a la zona donde habían ocurrido los hechos durante los tres años siguientes.

Hasta el momento se han desclasificado muy pocos documentos al respecto. Pero, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por acallar este espeluznante suceso, los compañeros y los familiares de los jóvenes impulsaron la creación de una organización que se ha dedicado a tratar de desentrañar el misterio durante más de cincuenta años; la Fundación Dyatlov.





Igor, Yuri Yudin y Lyudmila


Lyudmila, Georgyi, Nicolas y Rustem.


Yuri, Lyudmila, Alexander y Zinaida.


Lyudmila, Rustem, Nicolás y Zinaida.








































Aquí concluye esta primera parte la próxima estará lista en breve comenten y si el post fue de su total agrado puntúen para cualquier menester estaré disponible en mensajes, esto ha sido todo...



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