Escherichia coli
Escherichia coli es la bacteria más conocida popularmente, y una de las más empleadas en la investigación dentro de campos muy dispares. La Biología Evolutiva no es una excepción, y nuestra querida enterobacteria juega esta semana un papel fundamental en la historia de esta disciplina: un equipo norteamericano de las universidades de Michigan, Texas y Calgary, acaba de publicar en la revista Nature el análisis genético detallado de cómo un nuevo carácter ha aparecido en una población de bacterias que han sido cultivadas durante más de 50.000 generaciones.
Richard Lenski, uno de los autores de la publicación, inició el experimento en 1988, manteniendo durante más de veinte años un cultivo de Escherichia coli, del cual ya se habían publicado previamente otros descubrimientos. Recientemente se dio a conocer la aparición de la capacidad de utilizar citrato en condiciones aeróbicas, un nuevo carácter que ahora es explicado por el equipo norteamericano mediante el análisis genético de las mutaciones producidas para su adquisición.
Sin duda alguna, los literalistas, creacionistas y toda la cohorte de alérgicos a la evolución gritarán a los cuatro vientos que no se trata más que de un pequeño cambio, mera “microevolución” que no demuestra nada. Sin embargo, tal y como afirma el propio Richard Lenski, este experimento “demuestra claramente que los denominados “cambios microevolutivos graduales” ocurren y que pueden producir innovaciones en el fenotipo. Según el autor, esto desarma uno de los argumentos más importantes esgrimidos por los creacionistas [...] Hemos descubierto cómo puede surgir el cuerno de un unicornio“.