ELEFANTITIS

ELEFANTIASIS
Esta enfermedad afecta sobretodo a las extremidades inferiores aunque, dependiendo del tipo de filaria, puede afectar también a los brazos y órganos genitales.
El edema comienza en el dorso del pie y progresivamente se extiende hasta la rodilla, e incluso puede llegar a la cadera.
La piel de la zona afectada se engrosa con abundante fibrosis y crecimiento verrugoso que recuerda a la piel del elefante. Esta circunstancia es la que ha dado origen al nombre de la enfermedad.
A causa de la falta de nutrición en el tejido fibroso y a la infección, es frecuente que se produzca la ulceración, es decir, una lesión en forma de cráter, con supuración que afecta a la piel.
El primer diagnóstico ha de confirmarse mediante un examen directo con lupa de la zona afectada, pues las microfilarias son difíciles de localizar visualmente una vez aparecida la elefantiasis. Con la linfografía se puede comprobar que existe dilatación de los vasos linfáticos y posterior atrofia.
La elefantiasis originada por el parásito de la filaria, parásito que vive únicamente en los humanos, afecta a más de 120 millones de personas en todo el mundo, de los cuales 40 millones han quedado incapacitados y desfigurados.
Se trata de una de las enfermedades parasitarias más antiguas de la historia de la humanidad, aunque todavía hoy, existe un gran desconocimiento de la misma.
La OMS se ha propuesto, con la colaboración de los gobiernos de los países afectados y las industrias farmacéuticas, erradicarla antes de 2020.
El tratamiento farmacológico de que se dispone actualmente no consigue eliminar a los gusanos adultos, y si el nivel de microfilarias en la sangre es elevado, su destrucción masiva puede ocasionar en el paciente una reacción inmunológica severa. Ese tratamiento, empero, ha de prolongarse durante mucho tiempo, pues el gusano adulto puede vivir hasta doce años en el organismo humano.
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