ACERCA DEL PENSAMIENTO DE
LUDWIG VON MISES: INTRODUCCIÓN
Y UNA ANTOLOGÍA*
LUDWIG VON MISES: INTRODUCCIÓN
Y UNA ANTOLOGÍA*
Fragmento
Alberto Benegas Lynch (h)
“Since political opinion is, in the long run, determined
by the intellectuals, our task is to influence
intellectuals towards liberty. Ludwig von Mises,
my great teacher and friend, did exactly this.”
Friedrich A. Hayek
Ludwig von Mises es uno de los pensadores más destacados del siglo XX. Sus trabajos filosóficos, sus investigaciones históricas y, sobre todo, sus notables aportes a la ciencia económica lo ubican a la altura de los intelectuales más influyentes y de mayor renombre del mundo contemporáneo. En la comunicación oficial de la American Economic Association de los Estados Unidos con motivo de declararlo distinguished fellow(1) se lee que “Una biblioteca que posea todos los libros de Ludwig von Mises contará con diecinueve volúmenes y cuarenta y seis si se incluyen las ediciones revisadas y las traducciones, y aun más si se agregan los Festschriften y otros volúmenes que contienen sus contribuciones”. B. Bien menciona doscientos trece ensayos publicados por von Mises(2) desde 1902 hasta 1969.
Ludwig von Mises nació el 29 de septiembre de 1881 en Lemberg (Austria). De 1892 a 1900 asistió al Academische Gymnasium para prepararse para la universidad. Se doctoró en derecho y en ciencias sociales en la Universidad de Viena en 1906. Fue asesor económico de la Cámara Austriaca de Comercio de 1909 a 1934, periodo en el que fundó el Instituto Austríaco de Investigaciones sobre el Ciclo Económico y su célebre Privatseminar, al que asistieron muchos de los más destacados estudiosos de la época. Fue profesor de economía en la Universidad de Viena desde 1913 hasta 1930. De 1934 a 1940 fue profesor de relaciones económicas internacionales en el Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra y, desde 1945 hasta 1969 enseñó economía en la Universidad de New York. Fue profesor visitante en diversas universidades y, asimismo, recibió doctorados honoris causa de algunas de las más prestigiosas casas de estudio.
Después de que Mises explicara en 1920 la imposibilidad del cálculo económico en el sistema socialista, Oskar Lange economista del Politburó del Partido Comunista polaco dijo irónicamente que debería erigirse un monumento a Mises porque le permitió estudiar el problema y “refutarlo definitivamente”.(3) Seguramente Lange nunca se imaginó que sus palabras serían proféticas. Setenta años después (agosto de 1990) se erige un busto de Ludwig von Mises en el recinto de la Universidad de Varsovia.
Tal vez la característica más sobresaliente de Mises era su integridad y su intransigencia para defender los principios en los cuales creía. J. Rueff señala: “La imperturbable intransigencia del pensamiento lúcido de Ludwig von Mises frente a la irracionalidad de las ideas económicas ha permitido que se provean los fundamentos de una ciencia económica racional cuyo valor y efectividad han sido demostrados en sus trabajos. Debido a sus enseñanzas se han visto las semillas de la regeneración, lo cual dará frutos ni bien los hombres prefieran una vez más las teorías verdaderas a las que placen a la gente. Cuando ese día llegue todos los economistas reconocerán los méritos de Ludwig von Mises con admiración y gratitud”.(4)
Mises actuaba como si tuviera la certeza de que algún día sus teorías serían aceptadas. Dictaba sus clases como si estuviera hablando para el futuro. No se doblegaba en lo más mínimo ante la impopularidad de sus ideas. Habitualmente reflejaba un gesto de cordialidad y de firmeza que lo bacía parecer inmune al vacío que muchos le hacían y a la ridiculización que otros pretendían hacer de sus teorías. E. Butler dice: “La razón primordial por la que Mises era impopular con los economistas profesionales del momento reside en que enseñaba puntos de vista impopulares: sus escritos ponían en evidencia en cada línea una visión revolucionaria de la economía y del estudio de la sociedad que era desconocida para una generación entera de profesores que nacieron en la era de Keynes, entrenados en la teoría macroeconómica y enseñados a desconfiar de la economía de mercado”.(5) La visión misiana del proceso de mercado se contrapone al esquema neoclásico del equilibrio y la competencia perfecta predominante en la mayor parte de los centros académicos. En este sentido, I. M. Kirzner dice que “[...] la verdad es que el pensamiento que se desarrolló en Viena desde Menger hasta Mises contenía aportes que nunca fueron absorbidos en la tradición neoclásica que surgió debido a la confluencia de las doctrinas marshallianas y las walrasianas [...] . No es un accidente, por tanto, que en este tiempo en que se ve el dilema de la economía se redescubra en las ideas de la Escuela Austríaca y de Mises en particular. La perspectiva que Mises explicaba durante los inhospitalarios años cuarenta y cincuenta está siendo comprendida firmemente en los ochenta, lo cual presenta, una clara opción de los sistemas económicos modernos”.(6)
Mises explicó extensamente la metodología que consideraba adecuada para abordar la ciencia económica y su diferencia con el método de las ciencias naturales. Asimismo, condenaba la posición “cientificista” de muchos economistas que sostenían y que sostienen que lo que no es empíricamente verificable no es ciencia. En este sentido, J. Buchanan dice: “En este punto, creo que mi profesor Frank Knight y Ludwig von Mises estarían completamente de acuerdo. Los dos hubieran criticado severamente a los economistas modernos que dejan de lado toda la economía no empírica como si fuera científica”.(7)
G. Haberler y F. Machlup relatan las características y el rigor intelectual de las clases de Mises en la Universidad de Viena y, sobre todo, se detienen en su ya mencionado Privatseminar.(8) Este tenía lugar viernes por medio aproximadamente de siete a diez de la noche en el despacho de Mises en la Cámara de Comercio. Los asistentes permanentes eran entre veinte y veinticinco, quienes se sentaban en torno a la mesa de trabajo de Mises. Todos debían tener su grado doctoral para participar. Alguno de los presentes exponía un trabajo, el cual era discutido en la sesión. Generalmente los temas versaban sobre filosofía de las ciencias o teoría monetaria. Mises proporciona la lista de los asistentes;(9) los que luego fueron las personalidades más descollantes eran Gottfried Haberler, Friedrich A. Hayek, Fritz Machlup, Felix Kauffman, Oskar Morgenstern, Paul N. Rosensten-Rodan, Rudolf von Strigl, Alfred Schütz, Erich Voegelin y Emanuel Winternitz. Después del seminario el grupo se iba a comer al restaurante italiano “Ancora Verde”, donde continuaban las discusiones, luego de lo cual algunos de los participantes solían proseguir con la tertulia en el “Café Kunstler”, que quedaba frente a la universidad. Cuando la amenaza nazi se hizo más evidente, Mises bromeaba con sus discípulos y decía que había que ir pensando en que trabajarían en el exilio. Sugería que Machlup hiciera de bailarín en un club nocturno, mientras que él haría de portero uniformado en el mismo local, y al resto de los colegas les asignaba diversas funciones como cantantes, mozos, etcétera. Machlup, que era asistente de Mises en la universidad, cuenta acerca de la organización de sus clases y lo estricto que era para aceptar alumnos. Narra algunas de las conversaciones que mantenía con Mises los miércoles, al salir de la universidad, en camino a su casa. Destaca la capacidad que tenía Mises para adelantarse a los sucesos del futuro, su notable versación y su extraordinaria capacidad analítica. Por su parte, Haberler describe el ambiente cultural que imperaba en la Viena de la época. Señala que además del seminario misiano, eran coetáneos el psicoanálisis de Freud, la teoría pura del derecho de Kelsen y los positivistas lógicos del Círculo de Viena de Rudolph Carnap y Karl Menger (hijo del fundador de la Escuela Austriaca). Estas tres últimas escuelas, según Hayek, constituyen junto con el marxismo los detractores más encarnizados de la sociedad libre.(10)
Durante la permanencia de Mises en la Universidad de New York estableció otro seminario. Los relatos de este seminario americano los tenemos principalmente por H. Sennholz.(11) Con distintas personalidades, a grandes rasgos puede decirse que las características de este seminario eran similares a las del que se llevaba a cabo en Viena. Los participantes más destacados fueron Robert G. Anderson, Percy L. Greaves, Henry Hazlitt, Israel M. Kirzner, George Koetber, Joseph Kecheissen, Robert H. Miller, Toshio Murato, Sylvester Petro, George Reisman, Murray N. Rothbard, Hans F. Sennholz, Louis Spadaro y Bettina Bien. Las comidas que congregaban a la mayor parte de los asistentes a este seminario se denominaron “The Mises Circle”.
Personalmente lo conocí a Mises en 1959 cuando fue invitado por mi padre a dictar una serie de conferencias en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.(12) Las conferencias fueron en general un éxito entre el estudiantado, pero fueron severamente criticadas por muchos de los integrantes del cuerpo de profesores, quienes le endilgaron las etiquetas de “reaccionario, doctrinario y extremista”. Nueve años después, en 1968, estudié con él en New York. Tengo muy presente su paciencia con los alumnos, su entusiasmo para que se encararan trabajos de investigación y, sobre todo, su generosidad en responder extensamente las preguntas que se le formulaban. L. Moss recuerda que, muchas veces, “para romper el hielo”, al comenzar las sesiones de preguntas decía que no se debía temer el incurrir en errores en las preguntas puesto que “los peores errores ya fueron cometidos” por otros economistas.(13) Ludwig von Mises murió el 10 de octubre de 1973. Su biblioteca personal de seis mil volúmenes se conserva en Hillsdale College, en Michigan, donde se le han rendido numerosos homenajes. (14)
De joven Mises simpatizaba con la perspectiva fabiana; en este sentido pone de manifiesto::”Cuando entré a la universidad yo también era estatista”.(15) La lectura de Principios de economía (1871), de C. Menger, transformó su visión de la economía y los asuntos sociales en general.(16) Sus detenidas meditaciones sobre los trabajos de E. Böhm-Bawerk también contribuyeron a abrirle un horizonte más amplio.(17) Mises fue uno de los fundadores de la Mont Pelerin Society en 1947, pero a partir de 1960 dejó de asistir, puesto que consideró que la cantidad y calidad de los nuevos miembros había hecho declinar el nivel de excelencia de la organización.(18) Ludwig von Mises recién ahora empieza a ser reconocido. Durante su vida estuvo rodeado de una gran soledad, fruto de mucha incomprensión, pero, como ha dicho Schopenhauer: “La soledad es el destino de todas las grandes mentes, un destino que a veces se deplora, pero de todos modos se elige como lo menos penoso de dos males”.
Las contribuciones de Mises se centran principalmente en cuatro áreas: (19) sus aportes a la epistemología, su aplicación de la teoría subjetiva del valor a la moneda, sus consideraciones sobre el cálculo económico en la sociedad socialista y otras contribuciones, como su análisis sobre el materialismo, el rol de las matemáticas en la economía, el laissez-faire, la educación, los empresarios y el nacionalismo. Por tanto, la antología que sigue estará dividida en cuatro capítulos: Epistemología,(20) Moneda y crédito,(21) Cálculo económico,(22) y el capítulo más largo, que he encabezado con el título de Otras contribuciones.(23) A su vez, cada uno de los capítulos estará subdividido según los diversos temas que trata el autor.