Aqui les dejo algunas preguntas que se habran hecho alguna vez, mientras comian placidamente





1-¿Es sangre eso que desprende el filete en mi plato?
Puede que te guste la carne poco hecha, pero de eso a que el filete sanguinolento deje un rastro de sangre en el plato…
Pues nada, no hay que preocuparse, porque… no es sangre.
La sangre circula por las venas y arterias de los animales vivos. Una vez en el matadero, la sangre se extrae del cuerpo del animal, excepto la que queda atrapada en el corazón y los pulmones. Así que no llega al plato.
El filete es tejido muscular, no una parte del sistema circulatorio. El color rojo de los músculos es consecuencia de la mioglobina, una proteína que almacena oxígeno en los músculos para ser utilizado cuando se requiera energía de manera repentina. Lo que ocurre es que tanto la mioglobina como la hemoglobina de la sangre son ambas de color rojo, debido al hierro que contienen. Y de ahí la confusión.
El hecho de que diferentes animales tienen diferentes necesidades en cuanto a la obtención de energía, explica por qué sus músculos no contienen la misma cantidad de mioglobina y, por ende, el color de su carne.
La carne de ternera es más roja que la de cerdo y ésta más roja que la de pollo. Y la de los peces es mucho más blanca por el mismo motivo.
2-¿Porque el queso fundido se vuelve elastico?
Depende del tipo de queso, de si es más tierno o más seco, de si tiene más o menos grasa… pero todos hemos podido observar las largas hebras de queso que se pueden obtener al estirar una masa de queso fundido, ya sea con un cubierto ya sea con la mano.
Los quesos preparados para fundir se obtienen a partir de la mezcla de uno o más tipos de queso con agentes emulgentes, leche y otros derivados lácteos y destacan por su contenido graso.
El queso en lonchas —una de las maneras de presentar los quesos para fundir— es un alimento con un alto contenido calórico, ya que contiene aproximadamente 275 calorías por cada 100 gramos de producto. Este elevado aporte calórico se debe a la presencia de proteínas de alto valor biológico, en proporción del 13 al 18%, pero sobretodo a las grasas que constituyen aproximadamente el 20% del peso del producto.
Pero… ¿por qué se estira tanto?
A temperatura ambiente, este queso para fundir contiene moléculas proteicas de cadena larga, es decir, compuestas por una gran cantidad de átomos. Estas moléculas suelen estar ovilladas en una masa grasa y, al calentarla, se consigue que las grasas y las proteínas se mezclen formando un grupo compacto de fibras que resulta fácil manipular.
Así cuando, por ejemplo, se introduce un tenedor en esa masa de queso fundido recién salido del horno, el cubierto arrastra masa mientras convierte las cadenas en estrías. Algo parecido a extraer un hilo de un ovillo de lana.
Y cuanto más contenido en proteínas tenga el queso tanto más se alargará la hebra antes de partirse.
3-¿Porque algunos quesos tienen agujeros?
Hay muchísimas variedades de quesos, tantas que casi son incontables. De leche de vaca, cabra, oveja o mezcla de todas ellas. Blandos, duros, para untar, para fundir, fuertes, suaves, tiernos, secos… sin agujeros y con agujeros.
Y ¿cómo se originan esos agujeros?
Para transformar la leche en queso, se utilizan bacterias y enzimas, que se ocupan de que la parte líquida de la leche o suero, se separe de la parte sólida o cuajada. Posteriormente, y con la ayuda de un tamiz, se acaba de separar la cuajada, que se coloca en un molde en el que se deja reposar. Las bacterias, los enzimas o los mohos utilizados juegan un papel muy importante en la definición de la textura de los quesos obtenidos. De ahí la gran variedad.
En algunos quesos, las bacterias que se quedan en la cuajada siguen alimentándose de la lactosa, el azúcar de la leche, y como resultado de su proceso metabólico liberan dióxido de carbono. Este gas forma pompas —de similar manera a las que forma en una bebida carbonatada— pero quedan atrapadas en el interior del cuerpo sólido sin posibilidad de escapar. Formando así los agujeros.
4-¿Porque nos lloran los ojos al comer picante?
Al comer picante nos lloran los ojos, se nos enrojece el rostro y hasta nos gotea la nariz. Y aún así seguimos diciendo que no pica. ¿No? Pues sí, sí que pica… y mucho.
Las guindillas, el chile, el ají, los pimientos… son todos ellos variedades pertenecientes a la familia de las solanáceas. Las pimenteras son plantas arbustivas de flor blanca y pequeña, y en su interior crece el fruto carnoso y repleto de semillas. Los hay de todos los tamaños (de 2 a 30 cm), colores (verde, rojo, amarillo, anaranjado) y sabores (de dulce a terriblemente picante).
Los botánicos afirman que el origen del fruto hay que buscarlo en el Nuevo Mundo y que desde allí los exploradores lo trajeron a Europa, para pronto popularizarse en todo el mundo.
Pero vayamos a la cuestión: ¿por qué nos pican los ojos hasta lagrimear? ¿por qué sentimos un fuerte ardor en boca y lengua? ¿por qué enrojecemos? ¿por qué estimulan el flujo nasal hasta moquear?
Todos estos efectos los provoca la capsaicina (8-metil-N-vanillil-6-nonenamida), una proteína cristalina que estas variedades contienen en cantidad significativa y que estimulan las membranas mucosas y la vasodilatación.
Así es, cuando la capsaicina entra en contacto con los terminales nerviosos de boca y lengua, su carácter irritante es interpretado por el cerebro como señal de peligro y desencadena una serie de mecanismos destinados a paliar su efecto: el ritmo cardíaco se acelera, fluye la adrenalina y se dilatan los vasos sanguíneos.
Esta respuesta que pretende bajar la temperatura y contrarrestar el ardor tiene los efectos antes mencionados: enrojecimiento del rostro, goteo de la nariz y lloriqueo de los ojos.
Nuestro cerebro también libera endorfinas —calmantes naturales del organismo— al percibir dolor y tomar consciencia de un posible riesgo de lesión, lo que explica la sensación placentera que en ocasiones se experimenta al comer algo muy picante.
Para neutralizar el ardor en la boca no es recomendable beber agua, pues la capsaicina no es soluble en ella. Los métodos más eficientes son ingerir azúcar, aceite o leche, ya que la caseína de la leche rodea la molécula volviéndola ineficaz; comer pan también ayuda porque remueve de forma mecánica la capsaicina.
5-¿Porque las tripas hacen ruido?
Eso, ¿y por qué lo hacen cuando tenemos hambre?
El origen fisiológico de este “rugido” guarda relación con la actividad muscular del estómago y del intestino delgado.
Cuando estos permanecen vacíos durante unas dos horas, se da una producción refleja de ondas de actividad eléctrica que desencadenan contracciones cuyo sonido podemos oír con mayor claridad al no estar amortiguado por el bolo alimenticio.
Aunque asociamos este sonido con el hambre, en realidad se produce a cualquier hora, pues las paredes del tracto intestinal —formadas por capas de músculo liso— casi siempre mantienen algún grado de actividad. Las paredes se contraen para mezclar e implusar el alimento en dirección al ano varios centrímetros cada vez en un movimiento conocido por peristalsis.
Al desplazar alimento, líquido y gases se producen esos característicos sonidos.
6-¿Porque explotan las palomitas de maiz?
Existen varios tipos de maíz (dulce, duro, harinoso…) pero solamente uno de ellos produce el resultado deseado: la súbita expansión del contenido del grano, resultando en la ruptura repentina de la cáscara y la formación de una blanca masa esponjosa. Se trata del maíz reventón (Zea mays everata Sturt).
Como todos los granos de cereales, cada grano de maíz contiene una cierta cantidad de agua en su nucleo almidonado. En esta variedad, además, la corteza externa es muy gruesa e impermeable a la humedad.
A medida que el grano es calentado más allá del punto de ebullición del agua y cerca de los 175ºC, el agua dentro del grano empieza a convertirse en vapor, generando fuertes presiones internas. En la mayoría de los granos este vapor escapa tan rápido como se forma, pero en los granos del maíz para palomitas no lo hace debido a que su gruesa corteza lo mantiene sellado.
Cuando la presión interna llega a las 9 atmósferas, la corteza no puede contenerla y ocurre esa pequeña explosión característica, cuya fuerza voltea el grano de adentro hacia fuera, exponiendo el contenido del núcleo. Comoquiera que el almidón se gelatiniza debido a la presión y que retiene dentro de sí la humedad que se encontraba uniformemente distribuida dentro del núcleo almidonado, la expansión repentina de la explosión convierte el endosperma en una especie de espuma, que da a las palomitas su textura única.
7-¿Porque lloramos al pelar cebollas?
La cebolla o Allium cepa es una fuente rica en vitaminas (B3, B6, C, E…), potasio, calcio, magnesio, proteínas, fécula y otros compuestos esenciales.
La cebolla es un alimento eficaz contra el crecimiento de hongos y bacterias, previene varios tipos de cáncer y tiene propiedades antiinflamatorias, antialergénicas, antiasmáticas y antidiabéticas, además de combatir las causas de los desórdenes cardiovasculares. Es un potente antireumático y ayuda a prevenir la osteoporosis.
Pero para poder disfrutar de todas estas ventajas hay que pagar un precio: llorar.
Las lágrimas aparecen por los aceites volátiles que le confieren su sabor característico y que contienen un tipo de moléculas orgánicas denominadas sulfóxidos de aminoácidos. Al cortar el tejido de una cebolla, se liberan unas enzimas llamadas alinasas que convierten a estas moléculas en ácidos sulfénicos, que a su vez forman el verdadero agente desencadenante de las lágrimas: el syn-propanotial-S-óxido.
Las terminaciones nerviosas de la córnea detectan el compuesto y surge el picor de ojos. Las gándulas lacrimales se activan, entonces, para eliminar la irritación.
8-¿Porque se debe aliñar las ensaladas en un determinado orden?
Ah, ¿pero es que hay una manera especial?
Eso parece. Se recomienda el siguiente orden: sal, vinagre y aceite. En este caso, el orden de los factores sí altera el producto.
Y esto es así por lo siguiente: primero la sal, que enseguida se divuelve gracias a la humedad de los alimentos, después el vinagre y por último el aceite. Si se invierte el orden, el aceite recubre con una ligera capa la lechuga, el tomate y el resto de componentes de la ensalada, impidiendo que el resto de elementos del aliño penetren en ellos. Así, el vinagre resbalaría sobre el aceite e iría a parar al fondo del plato, y la sal, que no se disuelve en el aceite, permanecería entera.
Dice un viejo dicho que para aliñar bien una ensalada hacen falta cuatro personas: un justo para la sal, un generoso para el aceite, un avaro para el vinagre y un loco para darle vueltas.
Claro que toda esta historia se obvia si la ensalada se aliña con una vinagreta, que es una salsa de aceite y vinagre emulsionados sazonada con sal, aunque a estos ingredientes básicos se les puede añadir otros.
9-¿El porque de la forma de los ositos de goma?
¿Quién no ha comido ositos de goma?
El que haya sido curioso se habrá preguntado ¿de qué están hechos? Y si ha sido todavía más curioso se habrá preguntado ¿y por qué ositos? ¿por qué no gatitos o tortuguitas o elefantitos o patitos o… ?
Su creador, el pastelero Hans Riegel —fundador de la empresa Haribo— quiso reproducir en dulce a los ositos danzarines que cada año llegaban con el circo a la ciudad: hizo un molde con su silueta y lo rellenó con una pasta gomosa que obtuvo mezclando la base del caramelo clásico —azúcar, jarabe de glucosa y agua— con un poco de gelatina. Además de acidulante, acido cítrico, extractos y colorantes de frutas y plantas y aceite vegetal.
Nacieron así los Gummibärchen, caramelo blando, versátil, flexible como una goma y con forma de osito danzarín que dio inicio en Bonn (Alemania) y en 1920, al fenómeno de las gominolas y chucherías que triunfaría en décadas posteriores y cuyo consumo se dispararía en los 90.
10-¿Porque cada alimento tiene un sabor diferente?
Se debe a nuestro sentido del gusto, localizado en la boca y, más concretemante en la lengua.
En ella se encuentran las papilas gustativas, que son unos órganos sensoriales que se pueden observar a simple vista recubriendo la lengua y que nos permiten percibir los sabores como combinación de los cuatro básicos (dulce, salado, ácido y amargo). Pero no tan solo en la lengua: también en el paladar y otras partes de la boca.
¿Y cómo funcionan?
Las papilas gustativas son grupos de cuerpos neuronales agrupados en racimos. Cuando las moléculas de la comida se mezclan con la saliva y pasan por los surcos entre las fibras nerviosas, activan ciertos puntos de las membranas celulares disparando la respuesta de manera similar a la que un neurotransmisor lo hace entre neuronas.
También nos ayudan a identificar otros aspectos del alimento como la temperatura, la textura o el grado de picante.
Pero parecen pocos elementos los que aquí se tienen en cuenta para la gran diversidad de alimentos. Lo parece y así es. Ya que es en nuestro sentido del olfato —que puede identificar miles de olores— en el que más nos apoyamos para identificar un sabor. Reconociendo la combinación de moléculas básicas (floral, mentolado, almizclado, acre, alcanforado, etéreo y pútrido, entre otras). El aroma es la clave del sabor.
Así, ya antes de la ingestión, nuestra nariz capta las moléculas odoríferas que el alimento libera. Durante la masticación, estas sustancias químicas penetran por la garganta y alcanzan la sección posterior de las fosas nasales, estimulando los receptores odoríferos correspondientes.
Que el olfato es tan importante a la hora de identificar los sabores es fácilmente verificable. En situaciones de congestión nasal por alergia, resfriado o similar, puede parecer que comida tiene menos sabor que de costumbre. Basta también con pinzar la nariz para que el sabor prácticamente desaparezca.
Así es justo reconocer que es la combinación de los mensajes que recibe el cerebro provenientes de los sentidos del olfato y el gusto, la que nos permite identificar y saborear el alimento.
Fuente:www.sabercurioso.com













