La NASA, luego de asegurar que el fin del mundo no iba a ser el día de ayer, 21 de diciembre, e incluso publicar un video explicando las razones, esta vez se encargó de indicar una fecha, según sus cálculos, más acertada. Ocurrirá un poco después, en unos cuatro mil millones de años, cuando la Vía Láctea impacte con su galaxia vecina, Andrómeda. Los astrónomos ya estaban al tanto del acercamiento de esta galaxia hacia la nuestra, pero consideraban la hipótesis de que realizaría un movimiento lateral que evitaría el choque.
Observaciones realizadas con el telescopio Hubble permitieron a los científicos deducir los efectos violentos que tendrá esta colisión. El astrónomo Roeland van der Marel, del Space Telescope Science Institute, incluso la comparó con un accidente de autos, pero en términos galácticos. De todas maneras, se cree que la Tierra y el sol sobrevivirán a este choque, pero que, a estas alturas, el tamaño del sol aumentaría tanto que nuestro planeta sería inhabitable.