
En este post encontraras, lisa y llanamente, efectos y sesgos cognitivos propios de la psicologia (existen sesgos en casi todas las ciencias) de los más conocidos, comunes o interesantes.
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Un sesgo o prejuicio cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento de lo percibido, lo que lleva a una distorsión, juicio inexacto, interpretación ilógica, o lo que se llama en términos generales irracionalidad, que se da sobre la base de la interpretación de la información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén relacionados entre sí.

En su mayoría, los sesgos y efectos psicológicos que veras a continuación forman parte de este grupo de Sesgos cognitivos.

¿No se han dado cuenta de que en ocasiones la gente prefiere no pensar, no actuar, no hacer … con tal de no errar o fallar?
Sucede porque las perdidas o fallas son percibidas como más dañinas habiendo accionado que habiendo una falta de acción propia
Este sesgo psicológico tiene nombre, se llama “sesgo de omisión”. Los psicólogos ya lo han identificado experimentalmente. Cuando tenemos que enfrentarnos a tomar una decisión, la forma en que nos presentan el problema es muy importante. No es lo mismo presentar un problema en el que el individuo puede experimentar cierto nivel de pérdidas si falla en su acción, a otro en el que el individuo puede sufrir el mismo nivel de pérdidas, pero en esta ocasión cuando deja de actuar. El ser humano prefiere fallar por omisión que por comisión (acción).
Las pérdidas en nuestra utilidad debidas a nuestra acción son más dañinas e impactantes que las pérdidas debidas a la falta de acción propia.
El ejemplo clásico es el dilema del padre que debe decidir si vacunar a los hijos:
Un padre debe decidir si vacuna a su hijo contra una enfermedad mortal de la que el hijo puede contagiarse naturalmente con un probabilidad del 1%. Si le pone la vacuna, reduce la probabilidad de contagio de esa enfermedad al 0%.
Al mismo tiempo la vacuna conlleva una probabilidad de morir por problemas derivados de la inyección de la misma del 0,5%.
Ante este dilema, ¿qué preferirá el padre? Los estudios demuestra que cerca de un 50% de los padres prefiere omitir en la acción de vacunar al hijo, dejándole con un 1% de probabilidad de morir, antes que darle la vacuna y dejarle con un 0,5% de probabilidad de morir. Y es que la muerte por vacunar al hijo sería para el padre mucho más dolorosa que la derivada de la muerte del mismo debido a una enfermedad que tenía a priori “sólo” un 1% de probabilidad de contagio.
¿Cómo nos afecta esto en la situación económica actual?
Veamos algún ejemplo:
• Para un político es más fácil no tomar alguna decisión importante y arriesgada si con ello puede evitar el daño de haber fallado él mismo. A pesar de que la no-acción política derivara en el mismo o peor destino, el sesgo le llevará a no actuar. Incentivos y juegos estratégicos y geopolíticos aparte, esto explica en parte lo que está pasando hoy con el liderazgo europeo.
• Inversión en I+D. Una empresa tiene una probabilidad de tener éxito y sobrevivir en el mercado invirtiendo en una nueva tecnología. Si invierte y no tiene éxito, afronta la posibilidad de descapitalizar la compañía. Pongamos que ese caso tiene una probabilidad del 0,5%. En cambio,si no invierte en I+D, tiene una probabilidad de 1% de agotar su cuota de mercado actual, quedar sin demanda y arruinar a la empresa. ¿qué decidirá ese gestor? Una gran mayoría preferirá no actuar, y exponerse al caso de seguir con su negocio sin más y confiar en que el 1% de probabilidad de arruinar la empresa es pequeño. Eso a pesar de que la inversión en I+D ofrece la posibilidad de reducir a la mitad la probabilidad de morir de esa empresa.

El prejuicio de retrospectiva o recapitulación es un sesgo cognitivo que sucede cuando, una vez que se sabe lo que ha ocurrido, se tiende a modificar el recuerdo de la opinión previa a que ocurrieran los hechos, en favor del resultado final.
Los individuos están, en realidad, sesgados y condicionados por el posteriormente adquirido conocimiento de lo que efectivamente ha pasado cuando evalúan su probabilidad de predicción antes del suceso o hecho. Sin conocimiento del futuro no hubieran tomado decisiones diferentes o correctas. Este prejuicio es en realidad producido por un error en la memoria, es un efecto menor del déjà vu.

Es un fenómeno psicológico según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas, debido a que su propia incompetencia les dificulta reconocer sus errores y evaluar la competencia de los demás.
El fenómeno fue demostrado en una serie de experimentos realizados por Justin Kruger y David Dunning, de la Universidad de Cornell (Nueva York, EE. UU.). Sus resultados fueron publicados en el Journal of Personality and Social Psychology de diciembre de 1999.
Kruger y Dunning investigaron cierto número de estudios previos que tendían a sugerir que en diversas habilidades como la comprensión lectora, conducción de vehículos de motor, y juegos como el ajedrez o el tenis, “la ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento” (como dijo Charles Darwin). Su hipótesis es que, en una habilidad típica que los humanos poseen en mayor o menor grado,
• Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su propia habilidad.
• Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.
• Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.


En psicología, el efecto del falso consenso es un sesgo cognitivo por el que muchas personas tienden a sobreestimar el grado "de acuerdo" que los demás tienen con ellos. Las personas tienden a presuponer que sus propias opiniones, creencias, predilecciones, valores y hábitos están entre las más elegidas, apoyadas ampliamente por la mayoría. Esta creencia es un sesgo que exagera la confianza de los individuos en sus propias creencias, aún cuando éstas sean erróneas o minoritarias.

Frecuentemente este sesgo aparece en grupos de opinión en los que la opinión colectiva es la misma que la de los individuos del grupo. Como los miembros del grupo han alcanzado un consenso interno y raramente encuentran a alguien que dispute ese consenso, tienden a creer que todo el mundo, incluyendo las personas que están fuera del grupo, es de la misma opinión que el grupo.
No existe una causa simple para este sesgo cognitivo; se ha sugerido que al menos parcialmente los factores pueden ser la heurística de disponibilidad y el sesgo de autoservicio.

El sesgo de autoservicio, o sesgo por interés personal, aparece cuando la gente solicita con mayor interés responsabilidad para los éxitos propios que para los fracasos o fallos también propios. Se manifiesta también cuando la gente tiene la tendencia a evaluar la información ambigua de tal forma que beneficie a sus propios intereses. Dale Miller y Michael Ross fueron los primeros en sugerir este sesgo atribucional. El autoservicio surge también como resultado de un sesgo estadístico a resultas de que la gente piensa, debido a su autoestima, que en ciertas áreas está mejor que el promedio. Por ejemplo: la mayoría de los conductores piensa que ellos conducen mejor que la media.
En efecto, este sesgo hace que la mayoría de las personas tenga una buena opinión de sí misma, una buena autoestima: y se percibe como la tendencia a percibirse a sí mismo favorablemente. La mayoría de la gente atribuye los éxitos a su propia habilidad, mientras que los fracasos se atribuyen a las circunstancias o a la mala suerte. Por ejemplo, un estudiante tiene una buena nota en un examen y dice: "¡He logrado una buena nota por que soy inteligente y he estudiado duro!" mientras que otro estudiante que ha sacado una nota inferior dice: "¡El profesor me ha dado una mala nota porque no le caigo simpático!" Cuando alguien muestra causas externas para explicar un mal resultado, se suele denominar auto-handicap. El sesgo de autoservicio es una forma simple de pensamiento quimera.*
PENSAMIENTO QUIMERA: También llamado "Pensamiento ilusorio": es el proceso de pensamiento, deducción, conclusión y toma de decisiones basadas en lo que sería más placentero de imaginar en vez de comprobarlas, fundamentarlas en la evidencia o racionalidad. Así, el pensamiento ilusorio se apoya directamente en las emociones.

Las personas dan por buena la idea o el hecho, sin siquiera contratarlo y analizarlo.
El Efecto Bandwagon, también conocido como el efecto de arrastre, "efecto de la moda" o de "subirse al carro" y relacionado cercanamente al oportunismo, es la observación de que a menudo las personas hacen y creen ciertas cosas fundándose en el hecho de que muchas otras personas hacen y creen en esas mismas cosas. El efecto es peyorativamente llamado comportamiento gregario, particularmente cuando es aplicado a los adolescentes. Las personas tienden a seguir a la multitud sin examinar los méritos de una cosa en particular. El efecto Bandwagon es la razón del éxito del Argumentum ad populum*.
Argumentum ad populum (el latín de, 'dirigido al pueblo') o sofisma populista, es una falacia que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la supuesta opinión que de ello tiene la gente en general, en lugar de al argumento por sí mismo.
Un argumento ad populum tiene esta estructura:
• Para la mayoría, A.
• Por lo tanto, A.


Una ilusión del control sobre ciertos eventos externos podría ser una base para creer en telequinesis*.[/size]
Telequinesis: o telequinesia es, en el marco de la parapsicología y otras pseudociencias relacionadas con el estudio de lo paranormal, el fenómeno consistente en el desplazamiento de objetos mediante una acción a distancia sin que intervenga ningún medio físico conocido.

El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio es la tendencia a favorecer la información que confirma las propias creencias o hipótesis. La gente muestra esta tendencia cuando reúne o recuerda información de manera selectiva, o cuando la interpreta sesgadamente. El efecto es más fuerte en publicaciones con contenido emocional y en creencias firmemente enraizadas. Por ejemplo, al leer acerca de políticas sobre armas, la gente por lo general prefiere las fuentes que afirman sus posturas ya existentes. También tienden a interpretar que las pruebas ambiguas apoyan su postura existente.
Una serie de experimentos en los años sesenta sugirió que las personas están sesgadas hacia la confirmación de sus creencias existentes. Investigaciones posteriores reinterpretaron estos resultados como una tendencia a probar ideas de un modo unilateral, centrándose en una posibilidad e ignorando las alternativas. En ciertas situaciones, esta tendencia puede sesgar las conclusiones personales. Entre las explicaciones de las tendencias observadas se encuentran el pensamiento ilusorio y la limitada capacidad humana para procesar la información. Otra explicación es que las personas muestran un sesgo confirmatorio porque sopesan los costes de equivocarse más que el investigar de un modo neutral y científico.
El sesgo de confirmación contribuye al exceso de confianza en las creencias personales y puede mantener o reforzar estas creencias ante evidencias contrarias. Se han encontrado decisiones pobres debido a este sesgo en contextos militares, políticos y de organización.
Los sesgos de confirmación son consecuencia del procesamiento de información, que no debe confundirse con la profecía autocumplida,


La explicación más común de este fenómeno es que, con otros presentes, los observadores asumen que otro intervendrá y todos se abstienen de hacerlo. El grupo hace que se difumine la responsabilidad. La gente puede también asumir que habrá alguien más preparado para ayudar como un médico o un policía y pensar por lo tanto que su intervención sería innecesaria. La gente puede tener también temor de ser avergonzados delante de las personas presentes al ser reemplazado por un ayudante “superior”, o de ofrecer una ayuda no solicitada. Otra explicación puede ser que los espectadores monitorean las reacciones de otras personas en una situación de emergencia para determinar si piensan que es necesario intervenir. Dado que los demás están haciendo exactamente lo mismo, la gente concluye de las reacciones de los demás que la ayuda es innecesaria, en lo que puede ser un ejemplo de ignorancia colectiva.
Una persona puede contrarrestar el efecto espectador dirigiéndose a una persona en concreto de la multitud en lugar de apelar a la gente en general. Esto coloca toda la responsabilidad en una persona concreta en lugar de dejar que se difumine. Esto sirve también para superar la ignorancia colectiva, ya que la gente al ver que alguien se acerca a ayudar tomará conciencia real de la situación.
Un ejemplo que conmocionó a mucha gente es el caso de Kitty Genovese, la cual fue apuñalada con resultado mortal en 1964 por un violador y asesino en serie. Según contó la prensa la matanza ocurrió durante por lo menos una media hora. El asesino atacó a Genovese y la apuñaló, pero abandonó la escena después de atraer la atención de un vecino. El asesino entonces volvió diez minutos más adelante y acabó el asalto. Los reportajes periodísticos informaron de que 38 testigos estuvieron mirando las puñaladas sin intervenir o entrar en contacto con la policía. Esto conmocionó al público y se publicaron editoriales extensos que aseguraban que los Estados Unidos se había convertido en una sociedad fría y sin compasión.


El término fue creado por Emily Pronin, profesora en el Departamento de Psicologia de la Universidad de Princeton, con sus colegas Daniel Lin y Lee Ross, en referencia al punto ciego del ojo.
Pronin y sus co-autores explican el efecto «mejor que el promedio», el efecto halo y el sesgo de autoservicio y muchos otros prejuicios cognitivos. Según el sesgo de mejor que el promedio, específicamente, es más probable que la gente se vea a sí misma como de manera inexacta como "mejor que el promedio" para posibles tratos positivos y "menos que el promedio" para tratos negativos.


El efecto Von Restorff (llamado en honor a Hedwig von Restorff), también denominado el efecto de aislamiento, establece que un elemento que "destaca como un pulgar dolorido" (denominado codificación distintiva) tiene más probabilidades de ser recordado que el resto de los elementos. Por ejemplo, si una persona examina una lista de la compra con un artículo subrayado con fluorescente, será más probable que él o ella recuerde el artículo resaltado más que cualquiera de los otros.

Este sentimiento se ve incrementado si el individuo se ve reforzado con un sentimiento de respaldo moral, se siente atacado o tiende a otros prejuicios que le ayudan a justificarse.
El "Experimento de la cárcel de Stanford" se realizó en una cárcel ficticia en el sótano de la Universidad y se dividió a los voluntarios aleatoriamente entre agentes y prisioneros. Los situados en el grupo de agentes interiorizaron el poder y realizaron fuertes abusos a los prisioneros. Popularmente quizá esta idea ha cuajado con el llamado “síndrome del portero de discoteca”.



