Son MUCHÍSIMOS los que ya saben que el mundo no se acaba. Sin embargo, siempre estará esa parte de la gente que sí lo cree. Y está bien, no podemos culparlos... Nadie tiene la culpa de ser ignorante.
Muchos saben que lo del 21 de diciembre de 2012 es una farsa, pero... ¿Cómo probarlo? ¿Cómo estipular con atinencia la falsedad del fin del mundo?
Empecemos explicando cosas sobre los años bisiestos:
Según wikipedia:
Un año es bisiesto si es divisible entre 4, a menos que sea divisible entre 100. Sin embargo, si un año es divisible entre 100 y además es divisible entre 400, también resulta bisiesto. Obviamente, esto elimina los años finiseculares (últimos de cada siglo, que ha de terminar en 00) divisibles sólo entre 4 y entre 100.
Yo cuando lo leí pensé:
Wikipedia... ¿En qué mierda estás pensando? Explicándolo así muchísimos son los que no van a entenderte nada.
Está bien lo que dice wikipedia, pero yo voy a dar una explicación más amplia:
Resulta que siempre nos han enseñado que los años tienen 365 días. Ahora yo les pregunto: la tierra debe dar una vuelta completa alrededor del sol, funcionando mediante leyes gravitatorias que no vienen al caso... ¿De verdad creen que tardará 365 días TAN JUSTITO? Piénselo... ¿365 días, clavados? Un poco difícil, eh?
Ok. Entonces vamos a distinguir dos cosas:
Año humano: Un año humano dura exactamente 365 días.
Año sideral: El tiempo que tarda la tierra en realizar por completo un ciclo de traslación.
Bien... Resulta que la tierra tarda, aproximadamente, 365 días y 6 horas. Osea, que el año sideral y el año humano, en primera instancia, DIFERIRÍAN POR 6 HORAS, no es así?
Si pasan cuatro años seguidos... El año sideral y el año humano diferirían por 24 horas, osea... ¡¡Un día!! (Nótese que 6x4=24) Entonces... ¿Qué hacer al respecto?
Simple: como el año sideral difiere por aproximadamente un día entero, le agregamos un día al año humano: entonces, a FEBRERO, que normalmente tiene 28 días, se le suma uno y pasa a tener 29 días. Es decir, que cada cuatro años, tenemos un 29 de febrero. De esta forma, volvemos a ajustar el año humano y al año sideral al mismo punto de partida.
Pensémoslo de este modo: Si no existieran los años bisiestos... ¿Qué pasaría? Les doy un ejemplo: Supongamos que cuando empiece 2013 no usamos más los años bisiestos. Luego, pasan 400 años. Estaríamos en 2413... ¿Cierto? Bien. Ese año, 2413, diferiría 100 días del año sideral, ya que cuatrocientos dividido entre 4 es igual a 100. Ese año, como es habitual, celebraríamos la navidad el 25 de diciembre... Pero como diferimos 100 días del año sideral, sería ¡¡¡INVIERNO!!! Al diferir cien días, nosotros estaríamos en 25 de diciembre según el año humano... Pero el año sideral nos diría que estamos a FINALES DE AGOSTO. No sé ustedes, pero no me agrada la idea de celebrar la navidad encerrado y con frío (Como le sucede a los que están en el hemisferio opuesto).
Nop... Yo prefiero la pirotecnia y la multitud en una fiesta colectiva interminable
Pero lo cierto es que el año sideral no tiene 365 días y 6 horas. Resulta que, 365 días y 6 horas sigue pareciendo algo muy "justo y clavado" para algo natural como es la traslación terrestre. Razonar de este modo es estar en lo correcto: los años siderales tienen 365 días y algunos minutos.
¿Qué se hace entonces? Esos minutos pueden desajustar y desmoronar la cosa... Entonces, LAS MATEMÁTICAS NOS DAN LA RESPUESTA: Para solucionar el problema que nos dan esos minutitos, cada 100 años (Nótese que 100 es múltiplo de 4) NO se le agrega un día a febrero, es decir, cada 100 años, no hay año bisiesto. Esos 100 años concuerdan con cada inicio de siglo. Es decir: por cada inicio de siglo, supuestamente debería ser año bisiesto, pero NO SE HACE para arreglar el desfase que nos dan los minutos adicionales.
Aún así, 365 días, 6 horas y algunos minutos sigue pareciendo algo justo y clavado. Y de nuevo, el que piensa así está en lo correcto.
El año sideral tiene 365 días, 6 horas, algunos minutos y también algunos segundos. Esos segundos también nos complican la vida, porque ya ajustamos todos nuestros calendarios para evitar que esos minutos nos desfasen el año humano y el año sideral, pero estos segunditos nos complican todo de nuevo. Pero HAY UNA SOLUCIÓN: Cada 1000 años, es decir, cada 10 siglos, SÍ es año bisiesto. Anteriormente dijimos que cada inicio de siglo NO es año bisiesto por los minutos que contribuyen a que difieran el año humano y el sideral. Bueno, cada milenio, hay una "excepción a la excepción" y SÍ es año bisiesto.
Es decir: cada inicio de siglo debería ser año bisiesto pero NO lo es por los minutos adicionales a esos 365 días y 6 horas. Pero cada 10 siglos SÍ es año bisiesto por esos segundos adicionales. Cada inicio de milenio es a la vez un inicio de siglo. Los inicios de siglo no son años bisiestos, pero cuando el inicio de siglo es a la vez un inicio de milenio, hay una excepción y en ese caso SÍ se usa un año bisiesto.
De esta forma, usando el clásico m.c.m. (múltiplo común menor, o mínimo común múltiplo) que nos enseñaron en la escuela, se calcula matemáticamente la forma de evitar que vivamos una navidad muriéndonos de frío. Las matemáticas se merecen nuestro agradecimiento.
Para quienes tengan curiosidad: el año sideral dura 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9,76 segundos.
OK... ¿Pero qué tiene que ver esto con el fin del mundo?
Fijate cómo:
Antes, una aclaración:
Ab urbe condita (AUC o a. u. c.) significa "desde la fundación de la ciudad" y se refiere a la fundación de Roma, que fue en el 753 antes de Cristo. Es decir, que el año 1 que usamos nosotros equivale al año 754 a. u. c.
Ahora sí... Abandonamos las matemáticas y nos introducimos a la historia:
(Usted podrá clickear en los nombres que aparezcan para conocer más información acerca de ellos)
Año 704 a. u. c., es decir, 49 a.C., Cayo Julio César llega a Egipto. Este señor tenía muy en claro todo este tema del año sideral y el año humano. Por aquellos tiempos el año bisiesto no existía, y los calendarios que se usaban habían tenido muchas modificaciones. Debido a esto, el calendario Romano difería muchísimo del año sideral. Julio César, en las tierras de Cleopatra había encontrado un calendario excelente, y entonces le designó a Sosígenes de Alejandría , un filósofo, matemático y astrónomo, la tarea de crear un calendario que corrija los desfases entre al año humano y el año sideral. Este matemático realizó sus cálculos y creó un calendario de 365 días con un día adicional cada tres años, con el fin de evitar los desfases. Sin embargo, esto no era suficiente, puesto que muchísimos años habían pasado y el calendario romano estaba muuuuuuuy desfasado. Entonces, el 46 a.C. se llama "año juliano" o "año de la confusión" puesto que fue ese año el que corrigió los desfases, pues tuvo una duración de 445 días. Ese fue el año más largo de la historia.
El año 27 a.C. accede Cayo Julio César Augusto al poder como primer emperador romano. Este hombre corrigió los cálculos de Sosígenes y creó el desde entonces calendario oficial romano, con un día adicional cada cuatro años. Este fue el inicio del concepto de año bisiesto.
¡¡Sigo sin entender qué tiene que ver todo esto con el fin del mundo!!
La gente cree que los Mayas dijeron que el mundo se acabaría el 21 de diciembre de 2012. Y es aquí cuando las matemáticas nuevamente se imponen ante las creencias inatinentes:
Si no existieran los años bisiestos, hoy estaríamos en mayo de 2014. Resulta, queridos amigos, que el calendario maya NO tenía años bisiestos, por lo que el mundo, damas y caballeros, debería haberse acabado hace unos 17 meses. El calendario maya, al no tener años bisiestos, se ha quedado atrás, y SU 21 de diciembre de 2012 es más o menos en julio de 2011 de nuestro calendario. Eso desmiente por completo a los mayas.
Aún así, lo cierto es que los mayas NUNCA dijeron que el mundo se acabaría, y muchos historiadores pueden afirmarlo. Una profesora, coordinadora del área de Historia en una escuela regida por la Universidad Nacional de Cuyo, afirma que los Mayas jamás dijeron eso.
Pero hay más: suponiendo que los mayas sí tuvieran año bisiesto, y suponiendo también que sí hayan dicho que el mundo se acaba, muchos creen que basan sus teorías de acuerdo a un cálculo matemático astrónomo que decía que los planetas se alinearían. Voy a refutar esto de dos formas:
La primera: es un rumor falso, los mayas se basaron principalmente en un solsticio.
La segunda: El año pasado emprendí un viaje a Malargüe (Mendoza) y visité el Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Auger que contenía un planteario digital altamente sofisticado. Era excelente: con él, uno podía dirigirse a cualquier parte del universo conocido y poner cualquier fecha, y entonces se mostraba cómo estaría esa parte del universo en esa fecha. Cuando surgió este tema del 2012, quien manejaba el planetario digital se dirigió a las órbitas planetarias de nuestro sistema solar y colocó la fecha del 21 de diciembre de 2012. Créanme que lo que menos diría yo acerca de los planetas era que estaban alineados...
Un posible contraargumento: Pero los mayas no son los únicos que afirmaron el fin del mundo en el 2012, también lo dicen muchas creencias religiosas.
Las creencias religiosas que afirman el fin del mundo el 21 de diciembre de 2012 son reinterpretaciones de las supuestas teorías mayas (que recuerdo, nunca existieron) por más que muchas de esas creencias se empeñen en hacerte creer que no fueron reinterpretaciones.
Como dato adicional, y con esto me despido, la NASA ha comparado los temores sobre el 2012 con el temor al fin del mundo del 31 de diciembre de 999 y el 31 de diciembre de 1999.
Fuentes: conocimientos propios adquiridos hace mucho tiempo a través de diversas fuentes, tales como internet, libros y citas de historiadores, entre otros.

