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7 Relatos Cortos para tomar consiencia


En este post les dejare Varios relatos cortos, que nos hacen pensar sobre cosas que actualmente ni nos pasan por la cabeza:

1er relato: Mamá


Dos amigas se encontraban tomando un café y una le comenta en tono de queja a la otra:
-"Mi mamá me llama mucho por teléfono para pedirme que vaya a platicar con ella.
Yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser.
Ya sabes como son los viejos: cuentan las mismas cosas una y otra vez.
Además, nunca me faltan compromisos: que el trabajo, que los niños, que los amigos...

-"Yo en cambio..." - le dijo su compañera - "...platico mucho con mi mamá.
Cada vez que estoy triste, voy con ella; Cuando me siento sola, cuando tengo un
problema y necesito fortaleza, acudo a ella y me siento mejor.

-"Caramba..." se apenó la otra ... Eres mejor que yo.
-"No lo creas, soy igual que tú" respondió la amiga con tristeza,...

Visito a mi mamá en el cementerio. Murió hace tiempo, pero mientras estuvo
conmigo, tampoco yo iba a platicar con ella y pensaba lo mismo que tú.
No sabes cuanta falta me hace su presencia, cuanto la echo de menos y cuanto la
busco ahora que ha partido. Si de algo te sirve mi experiencia, platica con tu
mamá hoy que todavía la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes
que seguro las tiene y trata de hacer a un lado sus errores que de una forma
u otra ya forman parte de su ser.

No esperes a que este en un panteón, porque ahí la reflexión duele hasta el
fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste
pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar.
"No permitas que te pase lo que me pasó a mi".

En el automóvil, iba pensando la muchacha en las palabras de su amiga.
Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria:
-"Comuníqueme por favor con mi mamá, no me pase mas llamadas y tambien
modifique mi agenda porque es muy probable que este día, se lo dedique a ella!!!"

Desafortunadamente no siempre estamos devaluando el cariño o la amistad
que otras personas nos ofrecen y en ocasiones lo perdemos miserablemente
porque no sabíamos que tan importante era hasta que ya no nos pertenece.
Haz una retrospectiva de tu vida y dale la dimensión correcta a las personas
que ahora te rodean, probablemente sea tu última oportunidad.


2do relato: Verdades


VER PARA CREER

Estaban un astronauta y un neurocirujano muy reconocido, discutiendo sobre
la existencia de Dios.
El Astronauta dijo: Tengo una convicción, No creo en Dios. He ido al espacio varias
veces y nunca he visto ni siquiera un ángel.

El Neurocirujano se sorprendió, pero disimuló. Luego de pensar unos instantes,
comentó: Bueno, he operado muchos cerebros y nunca he visto un pensamiento.


3er relato: A veces no es tanto


CADA UNO ELIGE



Un joven ya no daba más con sus problemas. Cayó de rodillas y rezando, dijo:
“Señor, no puedo seguir. Mi cruz es demasiado pesada”.
Dios, como siempre, acudió y le contestó: “Hijo mío, si no puedes llevar el
peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación, después abre esa puerta
y escoge la cruz que tu quieres”.
El joven suspiró aliviado. “Gracias señor”, dijo, e hizo lo que le había dicho.
Al entrar, vió muchas cruces, algunas tan grandes que no podía ver la parte
de arriba. Al fondo, vió una pequeña apoyada en un extremo de la pared.
“Señor”, susurró, “Quisiera esa que está allá”, dijo señalando.
Y Dios le contestó: “Hijo mío, esa es la cruz que acabas de dejar”.


4to relato: Ser humilde

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño
silencio me preguntó: -Además del cantar de los pájaros, ¿Escuchas alguna
cosa más?... – Agudicé mi oído y algunos segundos después le respondí:
Estoy escuchando el ruido de una carreta.
Eso es- dijo mi padre-. Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?

Entonces mi padre respondió: Es muy fácil saber cuando una carreta está vacía,
por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo una persona hablando demasiado,
interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuno/a o violento/a,
presumido/a de lo que siente y sintiéndose prepotente, tengo la impresión de
oír la voz de mi padre diciendo:
“Cuando más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.”


5to relato: Enfrentar la verdad


El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo
imaginar qué vendían. Entró, se acercó a la señorita que estaba en el primer
mostrador y preguntó:... -Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?

-Sí señor, ¿Qué tipo de verdad anda buscando: Verdad parcial, verdad relativa,
verdad estadística, verdad completa?

Mmmmmm.... Así que aquí vendían verdad.
Nunca se había imaginado que eso era posible, llegar a un lugar y llevarse
la verdad, era maravilloso.

Verdad completa, contestó el hombre sin dudarlo. “Estoy tan cansado de mentiras
y de falsificaciones” pensó, “No quiero más generalizaciones, No justificaciones,
engaños ni defraudaciones. -Verdad plena – ratificó –
Bien, señor, sígame. La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando
un vendedor de rostro adusto, le dijo: -El señor lo va a atender.

El vendedor se acercó y espero que el hombre hablara. -Vengo a comprar la
Verdad Completa. -Ah, perdón, ¿el señor sabe el precio? -No, cuál es?
– contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar
lo que fuera por toda la verdad.

Si usted se la lleva - dijo el vendedor- el precio es que nunca más podrá estar en paz.
Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca había imaginado que el precio fuera
tan grande. -Gra… gracias, disculpe… - balbuceó.

Se dió vuelta y salió del negocio mirando el piso. Se sintió un poco triste al darse
cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que
todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos
e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener
que enfrentarse consigo mismo. “ Quizás más adelante ”, pensó.


6to relato: Volar solo


Un rey recibió 2 pequeños halcones y los entregó al maestro de cerrería como
obsequio para que los entrenara. Pasado unos meses, el maestro le informó al
rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía lo
que le sucedía, no había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.
El rey mandó a llamar curanderos y sanadores para que vieran al halcón,
pero nadie pudo hacerlo volar.
Al día siguiente el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una
recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vió al halcón volando ágilmente por los jardines.
El rey le dijo a su corte: “Traedme al autor de este milagro”.
Su corte le llevó a un humilde campesino.
El rey le preguntó: ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste?
¿Eres acaso un mago?...Intimidado el campesino le dijo al rey:

“Fue fácil mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló, se dió cuenta
de que tenía alas y se largó a volar.”


7mo relato: La chica


Dos monjes estaban peregrinando de un monasterio a otro y durante el camino debían atravesar una vasta región formada por colinas y bosques.

Un día, tras un fuerte aguacero, llegaron a un punto de su camino donde el sendero estaba cortado por un riachuelo convertido en un torrente a causa de la lluvia. Los dos monjes se estaban preparando para vadear, cuando se oyeron unos sollozos que procedían de detrás de un arbusto. Al indagar comprobaron que se trataba de una chica que lloraba desesperadamente. Uno de los monjes le preguntó cuál era el motivo de su dolor y ella respondió que, a causa de la riada, no podía vadear el torrente sin estropear su vestido de boda y al día siguiente tenía que estar en el pueblo para los preparativos. Si no llegaba a tiempo, las familias, incluso su prometido, se enfadarían mucho con ella.

El monje no titubeó en ofrecerle su ayuda y, bajo la mirada atónita del otro religioso, la cogió en brazos y la llevó al otro lado de la orilla. La dejó ahí, la saludó deseándole suerte y cada uno siguió su camino.

Al cabo de un rato el otro monje comenzó a criticar a su compañero por esa actitud, especialmente por el hecho de haber tocado a una mujer, infringiendo así uno de sus votos. Pese a que el monje acusado no se enredaba en discusiones y ni siquiera intentaba defenderse de las críticas, éstas prosiguieron hasta que los dos llegaron al monasterio. Nada más ser llevados ante el Abad, el segundo monje se apresuró a relatar al superior lo que había pasado en el río y así acusar vehementemente a su compañero de viaje.

Tras haber escuchado los hechos, el Abad sentenció: "Él ha dejado a la chica en la otra orilla, ¿tú, aún la llevas contigo?"

ACA TERMINA EL POST , ESPERO QUE LAS HALLAN LEIDO Y LES HALLA GUSTADO















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