Hugo Zapata Blog (abajo la puse completa a la FUENTE)
IMPORTANTE: Esta nota contiene imágenes que pertenecen a archivos periodísticos que podrían afectar la sensibilidad de algunos lectores. En ese caso la mejor recomendación es dejar pasar esta nota.
Siempre me impresionó el hecho que grandes villanos del cine como Norman Bates (Psicosis), Leatherface (La Masacre de Texas) y Buffalo Bill (El silencio de los inocentes) compartieran la misma fuente de inspiración.
Creo que lo más escalofrante de todo era darme cuenta que estos personajes de ficción existieron porque en la vida real antes hubo una persona que cometió terribles atrocidades.
Los detalles de esa historia son absolutamente escalofriantes y al conocerla uno llega a comprender por qué los hechos sirvieron como base a dos grandes íconos del séptimo arte.
Si en la década de ´40 hubieras visitado en Estados Unidos el pueblo rural de Plainfield, en Wisconsin y preguntabas por el vecino menos conflictivo del lugar, la gente te hubiera presentado a Ed Gein.
Un tipo flaquito y tímido que se ganaba la vida laburando en el campo. Esa era la imagen que tenían los vecinos del pueblo hasta el 16 de noviembre de 1957, el día en que se hizo público uno de los crímenes más horrendos cometido por un asesino en los Estados Unidos.
Ese día se descubrió quién era realmente Ed Gein. Desde hacía varios días la policía de Plainsfield se encontraba ocupada con la misteriosa desaparición de Bernice Worden, una comerciante que atendía la ferretería del pueblo.
Era el segundo caso que los oficiales de la zona enfrentaban con total desconcierto. Parecía que a la mujer se la había tragado la tierra. Unos años atrás, en 1954, había ocurrido lo mismo con Mary Hogan, la propietaria del bar principal donde convergían todos los vecinos.
Ese caso por el momento seguía sin respuestas y ahora se sumaba la desaparición de la ferretera. Algo muy extraño estaba ocurriendo en el pacífico pueblo de Plainfield. En el local de la señora Woden la policía encontró un libro de registros en el que apareció un dato, que en un principio los detectives no le dieron importancia.
Bernice Woden había anotado en su libro de registros que el último cliente en entrar a su local para hacer una compra (un anticongelante) había sido Ed Gein. Eso podía ser un punta para averiguar qué había pasado con la mujer. Tal vez, Ed podría decirle a los oficiales si había visto algo raro.
Por supuesto, hasta ese momento ni siquiera se pensaba que el flaquito e inofensivo Gein tuviera algo que ver con esto. Dos horas después, la policía había detenido inmediatamente a Ed por los macabros descubrimientos que hicieron en su casa cuando intentaron hacerle algunas preguntas sobre la ferretera.
En un establo se encontraba el cuerpo decapitado de una mujer con un profundo agujero en el estomago que colgaba del techo. El lugar estaba repleto de excrementos, revistas pornográficas y libros de anatomía.
Dentro de la casa principal el panorma era todavía peor. En la cocina había craneos partidos que eran utilizados como tazas, chalecos, cinturones, pantalla para lámparas y sillas formadas con piel humana.
En una caja se encontraban restos humanos que pertenecían a cuerpos sin identificar y en una bolsa separada, se halló la cabeza amputada de Bernice Woden, acompañada de nueve máscaras de piel humana.
Sin embargo, el descubrimiento más increible fue que entre todo ese espanto había una habitación que sobresalía del resto.
Un espacio que se encontraba impecable y parecía fuera de lugar frente a todo ese horror. En esa habitación había vivido la madre de Ed Gein.
Una de las máximas leyendas del crimen había nacido.
Este hombre no era un extraterrestre ni fue poseido por ninguna fuerza sobrenatural. Su destino fue producto del fanatismo religioso y una infancia marcada por abusos de todo tipo.
Ed nació el 27 de agosto de 1906 y desde que llegó al mundo su vida estuvo dominada por su madre. Augusta Gein era una mujer fanática de la religión que odiaba a su marido alcohólico, quien solía golpear a sus familiares cada vez que se emborrachaba.
Si algo tuvo siempre en claro Augusta es que sus hijos no serían criados como los hombres ateos, perdidos por la bebida, que abundaban en el pueblo.
Los hermanos Gein fueron criados bajo un estricto código moral que les prohibía tener contactos con otros chicos, ya que eso podía contaminarlos de las lecciones de vida que les impartía su madre.
Basicamente se trataba de seguir la palabra de la Biblia al pie de la letra y recibir castigos corporales cuando se cometía un error o una falta.
Para Augusta, salvo ella, todas las mujeres eran prostitutas y habían sido creadas como instrumentos del Diablo para pervertir al hombre. Las mujeres sólo podía ser redmidas por la palabra de Dios y el sexo sólo se practicaba para procrear.
En la escuela les estaba prohibido hacer contactos y amistades con otros chicos y la mayor parte del tiempo, los hermanos Gein la pasaban con adultos. El único contacto que tenían con menores de edad era cuando los contrataban como niñeros para cuidar a los hijos de algún vecino. Así fue la vida de Ed durante 39 años.
En 1944 su hermano George murió en un incendio y su madre falleció poco tiempo después de un accidente cerebro vascular. De repente el hombre se quedó solo en el mundo.
La estricta educación bajo códigos religiosos de Augusta habían dado como resultado a un hombre dependiente, con un severo trastorno mental, solitario y reprimido que no sabía como seguir adelante en la vida.
Uno de los puntos más insólitos de esta historia es que a diferencia de lo que se cree popularmente, Ed Gein en realidad no asesinó a la cantidad de personas que se le adjudicaron.
CONTINUARÁ…
FUENTE
Segunda Parte
SEGUNDA PARTE
Tras el arresto de Ed Gein en 1957 la policía llegó a la conclusión, luego de una larga investigación, que el asesino sólo fue responsable de las muertes de Mary Hogan y Bernice Worden, quienes fueron ejecutadas de un tiro en la cabeza.
Los otros restos humanos encontrados en la casa pertenecían a nueve cuerpos profanados del cementerio de Plainfield.
El propio Gein confesó que había conocido en vida a varias de las mujeres cuyas tumbas ultrajó.
Después de enterarse de algún fallecimiento por el diario, el hombre solía sacar los cadáveres del cementerio.
Algunas veces arrastraba los cuepros enteros hasta su casa y en otras ocasiones sólo cortaba las partes que le interesaban o servían para hacer esas atrocidades que la policía encontró luego en su hogar, como el cinturón decorado con pezones.
Un dato interesante es que todas las mujeres que el asesino buscaba tenían un parecido físico con su madre.
El caso de Ed Gein fue considerado como uno de los más complejos en la historia de la criminología norteamericana.
Después de tantas décadas de estudio hoy contamos con la información científica que nos permite empezar a comprender las motivaciones de este psicópata.
De acuerdo a los profesionales que investigaron al criminal, Ed sufría un “Complejo de Edipo” severo.
Concretamente, el tipo estaba enamorado de su madre y a través de sus crímenes de alguna manera trataba de revivirla.
Por eso no fue casualidad que sus víctimas se parecieran fisicamente a Augusta.
Durante su infancia el hombre buscaba con desesperación el amor de la mujer , que nunca obtuvo, ya que sólo recibía de ella castigos corporales.
De esta manera, con el tiempo se desarrolló una nueva personalidad en Ed, en la que descargaba todo el odio reprimido que sentía también contra la mujer.
Tiempo después de su detención el asesino confesó que estaba obsesionado con notas periodísticas sobre operaciones de cambio de sexo y el mismo se había planteado convertirse en mujer.
Por eso había creado el traje y las máscaras de piel humana. Deseaba ser una mujer parecida a su madre.
Tras el arresto y las confesiones el asesino fue enviado a un hospital psiquiátrico.
En 1958 la casa de Gein fue clausurada por la policía ya que los vecinos de Plainfield la habían convertido en una centro de atracciones para el turismo, que convocaba gente de todas partes de los Estados Unidos.
El público estaba fascinado por ver el lugar real donde se habían cometidos los horrores.
Alguien que lucró bien con esto fue Bunny Gibbons, un vecino que compró en una subasta pública la camioneta de Ed, donde había cargado los cadáveres y la exhibió por varias ciudades con un cartel que decia:
¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó los muertos de las tumbas!
En los primeros dos días el vehículo fue visitado por 2000 personas.
Gibbons cobraba 25 centavos de dólar a los interesados y les sacaba una foto a cada persona dentro de la camioneta para que se llevaran un recuerdo!
Queda claro que Ed Gein no era el único lunático de Plainfield. Finalmente el estado de Winsconsin prohibió la exhibición del vehículo.
tumba de geinEn 1968 los médicos que trabajaban con Gein determinaron que el hombre se encontraba en condiciones de enfrentar un juicio y el 14 de noviembre de ese año fue condenado a cadena perpetua.
Debido a sus problemas mentales Ed no fue encerrado en una prisión, sino en un hospital psquiátrico, donde resultó un paciente modelo.
El 26 de julio de 1984 falleció a raíz de una insuficiencia respiratoria producto de un cáncer en el Mendota Mental Health Institute, en Wisconsin.
Como mencioné en el principio de este informe, novelas como El silencio de los Inocentes (Thomas Harris), Psicosis (Robert Bloch) y Piscópata Americano, de Breat Easton Ellis (ayer me olvidé de destacarla), todas adaptadas en el cine, fueron inspiradas por esta historia, que además originó al personaje principal de la Masacre de Texas de Tobe Hooper.
Inclusive en el campo de la musica existen bandas en norteamericanas que llevan el nombre del asesino a modo de homenaje, algo que es difícil de entender.
El ex bajista de Marilyn Manson, Gidget Gein, tomó su nombre artístico en referencia a este criminal.
Con el tiempo aparecieron en los Estados Unidos otro asesinos seriales que se cobraron muchas más victimas, como Ted Bundy, Zoodíaco, David Berkowitz (El Hijo de Sam) y Charles Manson, pero la historia de Ed Gein es recordada como un fenómeno mediático impresionante por la naturaleza de sus crímenes, que superaron la imaginación del guionista más retorcido.
En fin, este es un caso policial terrible que después de tantas décadas sigue generando escalofríos cuando se lo descubre por primera vez.
Debido a la buena respuesta que tuvo este tema, el próximo informe estará dedicado a otro psicópata norteamericano, cuya historia me perturbó bastante cuando la conocí, ya que en mi ingenuidad me resultaba imposible concebir que un ser humano pudiera cometer las atrocidades que hizo El Carnicero de…
No. Me estoy adelantado sin sentido. Esa es otra historia.
FUENTE
NOTA: NO PUSE TODAS LAS IMAGENES PORQUE SON MUY MORBOSAS, y NO PUEDO PONERLAS SEGUN EL PROTOCOLO, si quieren ver las imagenes entren a la fuente, ahi estan