

Todo Sobre Autogestión
-Introducción
-Un poco de historia
-Autogestión y Anarquismo
-Autogestión En Argentina: Empresas Recuperadas, Cooperativas, Fabricas Sin Patrón
-Vídeos
-Multimedia
-Textos para leer
-Método inicial para propagar cooperativas obreras
-Conclusiones

Introducción
“La Autogestión, la gran desconocida, es al tiempo medio y fin para que la sociedad en todos sus aspectos, se organice de un modo auténticamente participativo y democrático, desde los pueblos, barrios y ciudades hasta las instituciones, las empresas, la distribución, el comercio, poniendo la economía al servicio de las personas, de sus cuidados y derechos y de la sostenibilidad de la vida y del planeta.”


Un poco de historia
Hay en la historia numerosos ejemplos de tendencias autogestionarias siendo las más mencionadas, por aquellos que aman la autentica emancipación, la Comuna de París, influenciada en gran medida por el pensamiento de Proudhon, y las colectividades libertarias de la revolución española. Si nos remontamos a la antigüedad, el pueblo chino solucionó sus conflictos sociales o personales sin intervención de autoridad alguna; la cultura taoísta, propiciadora de cierta armonía natural y sobriedad, rechazaba el poder, los cargos públicos y la legitimidad de un hombre para juzgar a otro. Pero la auténtica cuna del pensamiento autogestionario hay que buscarla en el mundo griego. Max Nettlau consideró que, mientras los grandes despotismos orientales no llevaron progreso intelectual alguno, el ambiente del mundo griego, compuesto de autonomías más locales, permitió el florecer del pensamiento libre; siempre en tensión con los despotismos vecinos, el territorio griego fundó una vida cívica, autonomías, federaciones, centros de cultura y numerosos pensadores se elevaron, con ciertos límites, sobre el pasado. Heleno Saña considera el humanismo griego el punto de partida de un socialismo virtuoso, democrático y antiautoritario. La democracia ateniense, con todos sus defectos, pudo ser el primer modelo de praxis política basado en la gestión directa del pueblo. Hay que destacar a Zenón (342-270 a.c.), fundador de la escuela estóica y creador de una gran obra que resulta un precedente del pensamiento libertario al rechazar la coacción externa y valorar el impulso moral del individuo. El cristianismo, influenciado por la filosofía griega -y en especial, el estoicismo-, se organizó en origen en pequeñas comunidades autónomas que rechazaban la propiedad privada y la esclavitud y practicaban el pacifismo y el reparto equitativo; con el tiempo, las comunidades cristianas pactaron con el Estado traicionando su origen autónomo y libre.

Autogestión y Anarquismo
Nace el anarquismo
La autogestión y el socialismo libertario son de total asimilación por el anarquismo y pueden considerarse complementarios, o resultados, el uno del otro. La tradición del socialismo antiestatista podemos iniciarla con William Godwin (1756-1836), autor del primer gran libro libertario, así considerado por Nettlau: “An Enquiry concerning Political Justice”, en 1793. En él está presente el espíritu de autogestión al considerar que todo miembro de la comunidad deberá participar en su administración y decidir sobre las cuestiones que les afectan. El también inglés Robert Owen (1771-1858) fue continuador en este afán autogestionador y consagró su vida a la proyección de formas de organización social que respondieran a las necesidades racionales del hombre y fomentaran sus instintos comunitarios y cooperativos. Otro gran precursor es Charles Fourier (1772-1837), el cual poseía una gran confianza en la fuerza de las ideas y en la racionalización de la pasión humana. La asociación ideal concebida por Fourier es el falansterio, formado por 1.500 personas, con características eclécticas, pero esencialmente cooperativas, socialistas y antiautoritarias, y apoyada en la gestión voluntaria y autónoma de los grupos de bases; la producción es, a la vez, industrial y agraria con predominio de ésta última. Confiaba Fourier en que el espíritu societario se elevaría por encima del individualista y se reprimirían, de esta manera, los instintos egoístas.
Proudhon (1809-1865) es el gran teórico, y puede ser considerado el verdadero creador, del principio autogestionario. Sus principales características serán el federalismo, el anticentralismo, el mutualismo y el cooperativismo; postulaba por talleres autogestores a nivel productivo y por el federalismo a nivel político. Consideraba la sociedad como un equilibrio entre fuerzas libres con iguales derechos y deberes y en donde la iniciativa y responsabilidad individual será primordial. La concepción autogestionaria de Proudhon está apoyada, como lo está en la visión anarquista general, en su amor por la libertad y pasión por la justicia social y sentido de la igualdad. La apropiación de los instrumentos de producción industrial debían ser realizadas por cooperativas obreras que tomarían decisiones democráticamente y asegurarían a sus miembros una participación de beneficios proporcional a la contribución que hiciesen por medio de vales de trabajo; las cooperativas estarían relacionadas entre sí en base al intercambio y a la libre concurrencia y se regularían mediante pactos que darían lugar a una gran federación. Las asociaciones obreras de producción, brotadas espontáneamente en Francia a lo largo de 1848, eran para Proudhon el auténtico “hecho revolucionario”. La inspiración cooperativa, tan del gusto de Proudhon, se remonta a Owen y su más entusiasta seguidor en España fue Fernando Garrido; en los años de la llamada Gloriosa Revolución -que derrocó a la monarquía de Isabel II dando lugar a la efímera I República- se fundaron varios centenares de cooperativas que funcionaron con éxito. En la I Internacional, a pesar de la desconfianza marxista y gracias a la influencia de los seguidores de Proudhon, se acepto la cooperativa no como medio revolucionario sino como ensayos obreros para aprender a dirigir sus asuntos y conveniente para la preparación de la clase trabajadora así cómo refuerzo de sus lazos de solidaridad.

Discípulo de Proudhon, en gran medida, es el gran pensador anarquista y hombre de acción Mijail Bakunin (1814-1876). Consideraba el Estado como la objetivación del principio de mando, fuente de la injusticia y la deformación moral. Apostaba por la organización de abajo arriba por medio de la libre federación de individuos, asociaciones, comunas, distritos, provincias y naciones de la humanidad. Continuador de Proudhon y Bakunin y gran exponente del socialismo antiautoritario es Piotr Kropotkin (1842-1921), partidario de la abolición de la propiedad y el salario que darían lugar al comunismo libertario, reino de la abundancia en manos de toda la sociedad, donde se dará satisfacción a las necesidades subjetivas de todos los individuos. La base ética de esta sociedad está expuesta en su obra “La ayuda mutua” donde trató de demostrar científicamente que el instinto de solidaridad está, entre todas las especies incluida la humana, tan desarrollado como el instinto de competencia o destrucción. Creía Kropotkin en la capacidad del hombre para organizar racionalmente su vida en unión de otros hombres sin intervención externa alguna; atribuía a prejuicios, producto de la educación e instrucción, la necesidad de gobierno, legislación y magistratura por doquier.
Al inglés Willliam Morris (1834-1896) se le pueden encontrar algunos puntos de unión con el anarquismo. Polifacético artista de gran influencia en la sociedad victoriana, ensayista y activista político, rechazaba la acción parlamentaria y abogaba por un sindicalismo de base libertaria, mezclado con elementos medievalistas -consideraba que los artesanos medievales debían ser elevados a la categoría de artistas-. Odiaba el capitalismo como sinónimo de explotación y consideraba -al igual que el crítico John Ruskin- que la felicidad solo puede partir del trabajo no alienado; combatiría la especialización y la división entre trabajo manual e intelectual, actitud suscrita también por los anarquistas.
En la Asociación Internacional de Trabajadores -creada en 1864-, el espíritu autogestionario estuvo representado por los seguidores de Proudhon y Bakunin. Los españoles acogieron este espíritu plenamente, aunque empleando el nombre de federalismo, con la socialización de todo medio de producción y plena autonomía de los productores; una enseñanza integral para ambos sexos era fundamental para terminar con los desigualdades intelectuales así como acabar con la división del trabajo.
La tradición autogestionaria de Proudhon y los internacionalistas libertarios hizo nacer el movimiento sindical denominado anarcosindicalismo, con gran repercusión en Francia (CGT) y España (CNT). Fernand Pelloutier (1867-1901) fue un gran teórico del anarconsindicalismo al que veía como laboratorio de las luchas económicas, alejado de las competiciones electorales y partidario de la huelga sin límites; una organización libertaria y revolucionaria alternativa a los partidos colectivistas, destructora de su influencia, propiciadora de la adecuada formación moral, administrativa y técnica de los trabajadores y dispuesta, al fin, para asumir los instrumentos de producción y de crear la sociedad de hombres libres. La concepción autogestionaria es, así, parte de la dimensión anarcosindicalista. En el congreso fundacional de CNT, en 1910, ya se admite el sindicalismo como organización capaz de contrarrestar la potencia de las diversas clases poseedoras asociadas pero no como finalidad social ni ideal sino como medio de lucha en el presente para continuar hasta la emancipación de toda la clase obrera cuando su fuerza numérica fuese suficiente y existiese la adecuada preparación intelectual. Estas premisas del anarconsindicalismo, autogestionarias y emancipatorias, no han perdido su validez en absoluto; desgraciadamente, las circunstancias actuales son muy diferentes a aquellas en que la clase obrera engrosaba las filas anarcosindicalistas de manera masiva y es perentorio analizar al máximo la sociedad actual para buscar nuevas vías y respuestas.

Autogestión En Argentina: Empresas Recuperadas, Cooperativas y Fabricas Sin Patrones.

La crisis económica y política
Entre 1997 y 2001 en la Argentina estalló una fuerte crisis económica que impactó fuertemente en el bloque en el poder. Esta crisis estuvo coronada por la rebelión popular de los días 19 y 20 de diciembre que, enfrentando el estado de sitio, produjo la renuncia del presidente Fernando De la Rúa y la apertura de un proceso de acefalia en el poder ejecutivo de la república [1], y una avanzada de la lucha popular. Esta rebelión puso fin a una serie de gobiernos de corte neoliberal en el país, a la vez que produjo un avance en la lucha popular: asambleas barriales, movimientos de trabajadores desempleados y la recuperación de fábricas y empresas por los trabajadores.
Durante la década del 90 en la Argentina se había impuesto un modelo económico basado en la “converibilidad” de la moneda. Esto significa que 1 peso equivalía a 1 dólar americano. Claramente, la única manera de mantener esta paridad era el crédito externo. Cuando a partir del 97 se encareció el crédito, la economía argentina entró en una fuerte recesión. Si bien el modelo económico había generado una alta tasa de desocupación (superior al 10%), la crisis disparó la desocupación a más del 25%. Numerosas empresas quebraron llevando a más trabajadores a la calle. La respuesta del gobierno, siguiendo los consejos del FMI y del BM fue aplicar recortes en el presupuesto nacional, que empeoraron la situación del pueblo. Para 2001, la Argentina dejó de ser un paraíso para las inversiones financieras, con lo que muchos capitales abandonaron el país. La respuesta del gobierno consistió en congelar los depósitos bancarios de los ahorristas, situación que a la larga constituyó una expropiación a los trabajadores y sectores medios para salvar al sistema bancario.
Ante esto, la burguesía se dividió en torno a dos programas para superar la crisis. Una parte buscaba abandonar la “convertibilidad”, devaluando la moneda, para hacer a la producción local más competitiva a nivel mundial. La otra parte buscaba adoptar el dólar como moneda de curso legal, haciendo a la economía local más dependiente de la economía norteamericana.

La situación social se volvió intolerable en diciembre de 2001. La congelación de los depósitos bancarios impedía a los trabajadores disponer de su salario. La falta de dinero circulante aceleraba el proceso de quiebras y la desocupación aumentaba. Fue así como para el día 15, en los barrios pobres de las grandes ciudades comenzaron los saqueos a comercios. La respuesta del gobierno fue la declaración del estado de sitio (estado de emergencia), suspendiendo las garantías constitucionales de la población la noche del 19 de diciembre. Al terminar la transmisión del mensaje presidencial por cadena nacional, la población de las grandes ciudades comenzó a ganar las calles, golpeando las cacerolas coreando “¡Qué boludos, qué boludos! ¡El estado de sitio se lo meten en el culo!” o “¡Qué se vayan todos, qué no quede ni uno solo!”, pidiendo la renuncia del ministro de economía, del presidente y de todos los políticos. Así comenzó la rebelión popular, de características insurreccionales, que acabó con la presidencia de Fernando De la Rúa.
La movilización popular
Los meses siguientes a la caída de De la Rúa la Argentina estuvo sumida en un proceso de avance de las organizaciones populares y sus reivindicaciones. Es de destacar el surgimiento de las Asambleas Vecinales y el protagonismo ganado por el Movimiento piquetero (o de Trabajadores Desocupados/Desempleados).
Las Asambleas Vecinales surgieron en las primeras semanas luego de la caída de De la Rúa. En casi todas las plazas y esquinas importantes de las grandes ciudades miles de vecinos se reunieron por primera vez en años. Se discutía política, se organizaban las acciones callejeras (movilizaciones, escraches), así como se buscaba, por medio del apoyo mutuo atender a las necesidades de los vecinos desempleados. También consiguieron establecer Asambleas Interbarriales que sesionaban semanalmente para coordinar acciones conjuntas.
Por otro lado, el movimiento piquetero, que había surgido en 1997, organizando a trabajadores despedidos tras la privatización de la empresa petrolera estatal en la Patagonia y el noroeste del país, en lucha para conseguir empleo y subsidios que permitieran paliar la situación de desempleo, alcanzó una proyección nacional. Para 2001, los pobres y desocupados de las villas miserias (favelas) del centro político del país, la Ciudad de Buenos Aires, también estaban organizados y movilizados. El gobierno transicional de Eduardo Duhalde, electo por la Asamblea Legislativa (que reúne a la cámara baja y la cámara alta) el 2 de enero de 2002, debió ampliar los subsidios a la desocupación para intentar calmar los ánimos de los millones de trabajadores sin empleo, consiguiendo en su lugar el crecimiento de las organizaciones reivindicativas de esos proletarios. Además, emprendieron proyectos productivos para, por medio de prácticas autogestivas y cooperativas, conseguir puestos de trabajo.

Las organizaciones piqueteras se convirtieron así en un actor político de suma importancia en aquellos años, articulando alrededor de sí a las reivindicaciones populares de distintos sectores y demostrando un alto poder de movilización y presión contra el gobierno. En los primeros meses de 2002 se estableció una fuerte alianza entre las asambleas de origen urbano, conformadas mayoritariamente por sectores de clase media y los desempleados de los suburbios de las ciudades, que se expresó en la consigna “piquete y cacerola, la lucha es una sola”.
Las ocupaciones de fábricas
Es en este contexto de crisis económica y movilización popular que se produjo uno de los fenómenos que más llamó la atención a la militancia anticapitalista en todo el mundo: el proceso de ocupación de fábricas y empresas y la puesta en producción por sus trabajadores sin patrones.
Si bien este proceso fue novedoso en la Argentina, no deja de tener importantes lazos con las tradiciones y metodologías de lucha de los trabajadores. La táctica de la ocupación de fábricas tiene larga data en el país. El antecedente más importante en tal sentido fue impulsado por la CGT (Confederación General de Trabajadores) en el año 1964. En una jornada fueron ocupados por los trabajadores los 10.000 establecimientos fabriles más importantes del país con una precisión miliciana. La conducción de esta medida era burocrática y actuaba con una lógica de golpear y negociar para acumular poder corporativo dentro del sistema y no para generar una ruptura del sistema. Pero la medida asustó tanto a la burguesía y a los propios burócratas sindicales que el plan de lucha, organizado en distintas etapas, fue abortado a la mitad.
La ocupación del lugar de trabajo fue también una medida de resistencia a dictaduras o intentos de privatización: por ejemplo, toma del frigorífico Lisandro de la Torre (que se realizó para evitar la privatización del mismo y produjo una fuerte insurrección obrera en el barrio en que se ubicaba), toma de la empresa textil Alpargatas durante la última dictadura militar o la toma de la obra de la Represa del Chocón, etc.
Existen también medidas intermedias que también tienen un arraigue y una historia en el movimiento obrero argentino: la huelga con presencia en el lugar de trabajo, por ej., es una derivación moderada de la "ocupación" lisa y llana de la fábrica. Pero tras la crisis de 2001 apareció el hecho novedoso: los trabajadores ocupaban la fábrica quebrada para resguardar sus puestos de trabajo y ponerlas a producir sin patrones.
La mayoría de las veces, las ocupaciones comenzaban como medidas preventivas. Los trabajadores buscaban impedir por este medio, que los empresarios retiraran las maquinarias, mercancías y materias primas antes de declarar la quiebra. Si esto sucedía, las empresas serían insolventes, y evitarían pagar los salarios adeudados y las indemnizaciones por despidos, por no contar con bienes que pudieran ser rematados para saldas sus deudas.
Sin embargo, pronto empezaron a poner las plantas en producción. Tuvieron como antecedente la ocupación de la empresa IMPA (Industria Metalúrgica y Plástica Argentina), que desde 1996 estaba ocupada y cuyos trabajadores habían empezado a autogestionar, luego de resistir durante semanas y hasta meses, en los cuales debieron emprender una fuerte lucha política y jurídica. En este punto fue esencial la solidaridad prestada por los vecinos, las asambleas y los piqueteros que permitieron realizar movilizaciones masivas para conseguir la tenencia de las empresas y los derechos de explotación de las mismas. En la mayoría de los casos, no consiguieron el apoyo de las direcciones gremiales, burocráticas y amarillas (propatronales), aunque en algunos casos puntuales, algunas seccionales sindicales también apoyaron las ocupaciones. El caso más resonante, pero no el único, es el de Zanón (actualmente llamada FaSinPat, Fábrica Sin Patrón), donde los trabajadores habían conseguido recuperar las estructuras sindicales (primero de base, luego el sindicato) de las manos de la burocracia, constituyéndose en una organización clasista (de lucha de clases).

El mecanismo habitual de la recuperación de las empresas se puede esquematizar del siguiente modo. Primero, se ocupaba la empresa para evitar el vaciamiento de stocks de mercaderías y bienes de capital, para enfrentar el lock-out o para reclamar por el pago de salarios adeudados. A continuación, se decidía poner la planta en producción, como forma de cobrarse las deudas patronales. Para esto, los trabajadores se constituían en cooperativas de trabajo y emprendían la lucha legal para conseguir que se les adjudicara el derecho a la explotación de la empresa. La mayoría de las veces, consiguieron en primer lugar derechos temporales para la explotación (2 años o más), pero no los derechos de propiedad, por lo que debieron emprender nuevas luchas para conseguir la expropiación de las empresas y que luego se les adjudicara la propiedad. Estas luchas han llegado a durar años, como en el caso de la empresa productora de cerámicas Zanón.
Pero este camino de luchas fue muy largo y duro. El contexto de movilización popular y la crisis política y de dominio burgués y estatal fueron las condiciones que permitieron que estas reivindicaciones se consiguieran. El gobierno estaba fuertemente debilitado y no podía impedir la ocupación de fábricas.
Sin embargo, no debemos creer que una vez conseguido el marco legal para la explotación de las fábricas los problemas estaban superados. Ahora debían enfrentarse problemas tan profundos como los otros, pero de carácter comercial. Las empresas recuperadas muchas veces habían sido vaciadas. No tenían stock de insumos ni de productos terminados. Muchas veces los patrones ya habían retirado parte importante de la maquinaria. En otros casos, el hecho de haber permanecido cerrados durante meses produjo el daño de las maquinarias. Esto pasó en varias fábricas de vidrio o metal, donde los hornos se arruinaron por permanecer apagados. Además, por las grandes deudas, tenían cortados sus canales de proveedores y la provisión de energía o agua, y por la inactividad habían perdido a importantes clientes. El acceso al crédito a estas empresas era nulo.

Tampoco debemos olvidar que se trataba de empresas que habían quebrado por su incapacidad para competir en el mercado capitalista. Muchas de las empresas tenían tecnología obsoleta y estaban descapitalizadas. Con lo cual, en la mayoría de los casos, el comienzo de la actividad estuvo basado en fuertes dosis de autoexplotación para comenzar el proceso de capitalización. Muchas veces, los trabajadores debían trabajar largas jornadas sin poder realizar ningún retiro de dinero, para poder comprar nuevas mercaderías, y porque no podían utilizar sus maquinarias, teniendo que producir de manera casi artesanal.
Características de las empresas sin patrón
Según el estudio realizado por el colectivo de periodistas de lavaca.org, en 2007 había 163 empresas funcionando sin patrón [2]. Los rubros de las empresas son de los más diversos. Básicamente, hay tanto empresas de servicios (informática, supermercados, periodismo, escuelas y jardines de infantes, etc.) como empresas productivas (construcción, autopartes, alimentación, hidrocarburos, plástico, vidrio, etc.). En general son empresas pequeñas y medianas, con una mayoría de empresas con alrededor de 50 socios, aunque los extremos van de los 10 socios para el caso de las más pequeñas y 500 para las más grandes. Por lo que estamos hablando de la ocupación de una fracción minoritaria de las empresas argentinas. En cuanto a las formas de organización, todas han tomado la forma legal de cooperativas. En este sentido, la ley que regula las cooperativas es muy restrictiva en los aspectos organizativos, ya que impone la existencia de una comisión administrativa y un presidente. Este presidente tiene poderes casi plenos en su ejercicio, debiendo rendir cuentas del ejercicio anual a los asociados en asambleas ordinarias una vez al año. Sin embargo, más allá de esta cobertura legal, la mayoría de las cooperativas han adoptado de hecho otras formas de organización, que garantizan la participación del pleno de los asociados en los más diversos aspectos de la vida de la empresa.

Por otro lado, en la mayoría de los casos la se busca que el reparto de los beneficios sea igualitario entre todos los trabajadores. En los casos en que hay diferencias salariales, son mucho menores que en otras empresas de la misma rama. En los casos en que las empresas sin patrón debieron tomar nuevos asociados, en muchos casos lo han hecho entre activistas que apoyaron la ocupación desde el primer momento. Es el caso de la ceramista FaSinPat, que en los primeros años de la gestión obrera experimentó un fuerte crecimiento de la producción teniendo que incorporar nuevos asociados. Muchos de ellos eran miembros del Movimiento de Trabajadores Desocupados, que acompañaron a los trabajadores durante la ocupación, en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y en las movilizaciones exigiendo la expropiación de la planta. Un último elemento a destacar es que muchas de las empresas recuperadas diversificaron las actividades que realizaban, buscando superar el hecho de ser meros centros productivos de mercancías. Así, en muchas empresas recuperadas funcionan centros culturales, bibliotecas, salas de atención primaria de salud, escuelas, etc. Esta diversificación fue una táctica muy útil a la hora de conseguir apoyos en las comunidades, así como una forma de gratitud al apoyo recibido. De este modo, las empresas recuperadas experimentaron una importante transformación, ocupándose de distintos aspectos de la vida social de los barrios.
El debate: ¿cooperativas o control obrero?
Un importante debate, de carácter estratégico se dio en el seno de la izquierda y del movimiento de empresas recuperadas. El problema a resolver era cómo debían organizarse estas empresas en el marco del sistema capitalista. La solución más difundida ha sido la conformación de cooperativas. Esta forma, que reviste caracteres jurídicos precisos, permitió dar un marco legal y avanzar en la explotación de las empresas.
Sin embargo, como ya hemos dicho, el Estado argentino prevé una importante injerencia en la vida orgánica de las cooperativas. Si en la lucha, todos los trabajadores estaban en pie de igualdad, decidiendo en asambleas cómo llevar adelante la lucha, la ley de cooperativas en la Argentina establece un mecanismo organizativo basado en la representación que aleja a la totalidad de los asociados de la gestión cotidiana de la empresa. Este primer obstáculo fue superado de hecho por muchas de las empresas sin patrón, que tomaban formalmente la personería de cooperativas pero que constituyeron mecanismos democráticos de gestión.

Pero en el capitalismo las cooperativas deben enfrentar problemas más importantes. El proceso de competencia entre las empresas obligan a los patrones a introducir cambios en las formas de producir, aumentar los ritmos de trabajo, incorporar maquinaria, despedir trabajadores, etc. Como puede verse, la producción para el mercado está en conflicto con los intereses de los trabajadores. No sólo por lo que se produce, sino que también por cómo se trabaja en las empresas para producir. Por esta razón, los trabajadores de algunas empresas recuperadas elaboraron otro modelo de organización, conocido como “el control obrero”. Esta modalidad implica el control por el pleno de los trabajadores de la totalidad del proceso productivo. Está acompañada una modalidad organizativa que parte de las asambleas de base de cada sección de la empresa, la elección democrática y directa de representantes para consejos u otros organismos, la revocabilidad de los mandatos por la asamblea, el control permanente entre la base obrera y sus representantes, la promoción de la función dirigente en todos los interesados y la proyección de la práctica del control en la fábrica hacia el dominio de la sociedad. Esta modalidad está acompañada además de la reivindicación de la nacionalización de las empresas [3]. Sin embargo, la forma predominante es la cooperativa (más del 90% de las empresas recuperadas), mientras que el 4,7% ha adoptado las forma de Sociedad Anónima o de Sociedad de Responsabilidad Limitada y sólo el 2,3% la de control obrero.
El kirchnerismo y la reconstrucción de la hegemonía burguesa
La elección del presidente interino Duhalde a principios de 2002 marcó el comienzo de la reconstrucción del dominio burgués en tras la crisis. Con la devaluación de la moneda se puso fin a 10 años de la política de convertibilidad, imponiéndose una fracción de la alta burguesía que buscaba generar mejores condiciones para competir en el mercado mundial. Fue derrotada la otra fracción burguesa, representada principalmente por el capital financiero y las empresas de servicios públicos privatizadas durante los años noventa, que buscaba la adopción del dólar como moneda.
Sólo faltaba disciplinar al pueblo que seguía luchando, movilizándose y organizándose. Para esto, el gobierno utilizó una doble táctica: por un lado, la represión, por el otro, la anulación de movimientos sociales por medio de la cooptación o la anulación política. La represión fue salvaje, y se cobró la vida de dos jóvenes referentes (Maximiliano Kosteki y Darío Santillán) del movimiento piquetero el día 26 de junio de 2002, cuando los trabajadores desocupados lanzaron un plan de lucha que buscaba cortar los principales accesos a la ciudad de Buenos Aires.

Si bien la represión causó el llamado precipitado a elecciones presidenciales, también implicó el comienzo de la decadencia del movimiento piquetero. Las asambleas, que fueron tan activas durante el verano de 2002, comenzaron a languidecer. La falta de objetivos concretos, la falta de experiencia y una situación económica que empezaba a normalizarse, fueron algunos de los factores que produjeron su reflujo.
Fue a Néstor Kirchner, quien asumió la presidencia de la Nación el 25 de mayo de 2003, a quien le tocó recomponer el dominio del Estado. Ex gobernador de una provincia del extremo sur del país, desconocido para muchos, en un contexto de fuerte rechazo hacia los partidos políticos y en base a un discurso de oposición al neoliberalismo, de condena a las violaciones de los Derechos Humanos durante la última dictadura militar (1976-1983) y de reivindicación de la militancia política de intencionalidad revolucionaria de la década del setenta, consiguió un fuerte apoyo popular, particularmente de los organismos de derechos humanos (entre ellos las madres y abuelas de plaza de mayo), movimientos sociales, intelectuales, etc.
La recuperación de la economía (en estos años, la economía creció a un ritmo de entre 7 y 9% anual), la creación de nuevos empleos, acompañados la mayoría de las veces de largas jornadas de trabajo y fuerte precariedad laboral, la aplicación de planes sociales contra la desocupación y la pobreza sirvieron también para apagar gran parte de la rebeldía de las jornadas de 2001. Poco queda de aquél movimiento, que golpeando cacerolas y enfrentando a la policía, cantaba en la calles “¡Qué se vayan todos, que no quede ni uno solo!”.
Esto no quiere decir que la movilización popular se haya agotado. Pero sí se ha transformado. La gran mayoría se canaliza hoy en día por canales institucionales, y si bien todavía no se ha reconstruido el sistema bipartidista característico de la Argentina, los partidos políticos del régimen han recuperado parte importante de su protagonismo. Por otro lado, la mayoría de las organizaciones piqueteras se alinearon con el gobierno. Aquellas que no lo hicieron perdieron gran parte de su influencia y presencia en la política nacional. Estas organizaciones dependían para funcionar de los recursos del Estado y el gobierno, fortalecido, sólo destina fondos a los movimientos afines.
La crisis internacional de 2008 y nuevas ocupaciones
En este contexto político de fortaleza del Estado y su gobierno se produjo la crisis financiera internacional a mediados de 2008. En aquél momento se produjeron nuevas quiebras de empresas. Pero no fueron tan generalizadas. El Estado contaba con suficientes reservas como para afrontar la crisis económica. Así, el año 2009 se produjo una reducción en el crecimiento de la economía, pero no una recesión.
Se produjeron algunas quiebras mientras algunas empresas se declararon en situación crítica. Los trabajadores ocuparon esas plantas, pero el gobierno, lejos de permitir la proliferación de recuperación de empresas realizó salvatajes de las empresas por medio de préstamos o las intervino con la intención de sanear sus finanzas para después devolverlas a sus dueños. Esto es lo que sucedió con las empresas más grandes. Mientras que algunas empresas pequeñas declararon la quiebra (en muchos casos fraudulentas, provocadas adrede por los dueños) y sus trabajadores las ocuparon con la intención de ponerlas a trabajar sin patrón. En estos casos, la recuperación de las empresas fue más dificultosa. Si entre 2002-2003 las recuperaciones debieron enfrentar a un gobierno debilitado, que intentaba recomponer su autoridad, y el poder judicial se veía superado por la movilización popular, ahora debían enfrentar un enemigo fortalecido en condiciones de mayor aislamiento. Además, la posibilidad de conseguir nuevos empleos hacía que muchos de los trabajadores no permanecieran en la lucha. La fortaleza del Estado permitió a la burguesía controlar mejor la situación impidiendo que se generalice.

Conclusiones. Un balance anarquista sobre las empresas sin patrón.
Mucho se ha escrito sobre las ocupaciones de fábricas en la Argentina en los años 2001-2003. Importantes sectores de la militancia anticapitalista de todo el mundo volcaron su mirada hacia estas experiencias buscando encontrar el avance hacia una sociedad socialista. Sin embargo, a diez años de la rebelión de 2001, creemos que es necesario realizar un balance más profundo de la experiencia.
En primer lugar, quisiéramos sintetizar algunos aspectos que nos resultan centrales a la hora de analizar el proceso. Podemos resumir brevemente esta caracterización en los siguientes puntos:
* Las ocupaciones y recuperadas son expresiones de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. Más aún, corresponden orgánicamente al movimiento obrero argentino, son producidas por trabajadores o por trabajadores desocupados, retomando tácticas de lucha de larga data.
* Las particularidades que revisten estos procesos no se deben a que sean externos al movimiento obrero y a la lucha de clases sino a las distintas etapas que fue atravesando la formación económica-social argentina en las últimas décadas. La respuesta obrera surge como respuesta a la política de la burguesía.
* Las ocupaciones y recuperadas no son generadas por grupos políticos (minorías) comunistas, ni anarquistas. En realidad no fueron planificadas por nadie. Son expresiones legítimas de la lucha de clases. La derrota y división de la clase obrera y sus direcciones burocráticas muchas veces llevan a que las ocupaciones y recuperadas sean visto como un fenómeno juvenil o de partidos de izquierda, ya que estos fueron sus principales defensores a falta del movimiento obrero organizado.
En este sentido, creemos que es posible avanzar en un balance de la experiencia, que nos permitan extraer enseñanzas para otras latitudes y tiempos.

En este sentido no podemos dejar de destacar los puntos sobresalientes de la experiencia. Si bien tenemos que tener en cuenta que estas experiencias fueron de carácter defensivo y que estuvieron principalmente centradas en empresas pequeñas y medianas, bajamente tecnificadas, y por esa razón vulnerables a la competencia capitalista, son experiencias valiosas de autogestión que demuestran las posibilidades de producir sin patrón. Las empresas recuperadas permiten demostrar a la mayor parte de la población la posibilidad de la autogestión. La existencia de centenas de empresas funcionando sin patrón, donde son los trabajadores quienes deciden el curso de acción ante la producción, ampliando sus preocupaciones a otros problemas de la vida de sus comunidades. En este sentido, el ejemplo de Zanón tal vez nos demuestre las posibilidades de la autogestión, de una producción orientada por el interés social y no por la ganancia privada. En este sentido, entre 2002 y 2005, la empresa consiguió aumentar enormemente la producción duplicando, en ese mismo período, la cantidad de puestos de trabajo. Tal vez más importante es que en ese mismo período, sin la vigilancia y la presión patronal se redujeron drásticamente los “accidentes” de trabajo. Si bajo la gestión patronal había 300 accidentes anuales, en el período 2002-2005 sólo hubo 33, todos leves, sin registrar ninguna muerte [4], lo que nos habla de una clara mejora en las condiciones de trabajo. Sin embargo, creemos que debemos analizar también los límites que el capitalismo impone a las empresas recuperadas. Para lo cual debemos clarificar cuáles son nuestros objetivos como anarquistas y qué entendemos por autogestión.
Como decíamos más arriba, la mayoría de estas empresas debieron volver a producir en condiciones muy adversas: falta de abastecimiento de mercaderías, imposibilidad de acceso al crédito, obsolescencia tecnológica, cadenas de comercialización destruidas. Por lo cual, debieron basar su producción en fuertes tasas de autoexplotación de los trabajadores. Muchas de las empresas recuperadas desesperadas por el acceso a créditos y subsidios terminaron entregando la gestión de las empresas a personas con vínculos políticos, con lo que terminaron llamando a un nuevo patrón para gestionar las empresas. De este modo, muchos trabajadores renunciaron a la autogestión para mantener su puesto de trabajo.
Por otro lado, la necesidad de mantener la competitividad lleva a que los trabajadores de muchas de estas empresas tengan ingresos inferiores a los de trabajadores que realizan las mismas tareas en empresas privadas. La misma Zanón (tal vez una de las empresas más paradigmáticas y la que suele presentar mayores logros) ha tenido que enfrentar dificultades económicas en los últimos años. A diferencia de sus competidores privados, ellos no cuentan con ningún tipo de subsidios a la energía que consumen, con lo que sus costos de producción son más elevados.
Es por esto que debemos preguntarnos sobre la viabilidad de la autogestión a pequeña escala. Si es posible generar islas de autogestión en los marcos del sistema capitalistas o si el capitalismo tiene mecanismos para neutralizar estas experiencias. La realidad de muchas empresas recuperadas marcan que en realidad se está autogestionando la miseria, sectores de la economía que el propio sistema capitalista descarta por considerarlos inviables.
Por esta razón, debemos apuntar a autogestionar la totalidad de la producción y de la vida social. Y para esto es necesario expropiar masivamente a la burguesía, construyendo una sociedad socialista y libertaria. No existen oasis de socialismo en el marco de la sociedad capitalista y no se puede construir al margen del sistema y vivir ahí: hay que destruir al sistema. No hay convivencia posible. Como dicen en Zanón: "si no se hace la revolución, Zanón queda sola y la destruyen".
En el proceso de ocupación de fábricas los anarquistas tenemos mucho que aportar a la vez que aprender. Debemos aportar nuestra perspectiva política, a la vez que brindar nuestro apoyo moral y militante y ayuda técnica y económica. Buscando siempre la solución del conflicto en función de los intereses de los implicados: conservar el trabajo. En el marco de esa lucha se puede conseguir avances de consciencia. Avances que podrán acumularse en la construcción de un movimiento obrero clasista si estas experiencias permanecen vinculadas a las organizaciones de trabajadores, participando de sus luchas codo a codo.

Videos Explicativos De Fabricas Recuperadas y Autogestionadas
IMPA. Cooperativismo, cultura y Autogestion
Fábricas Recuperadas (Zanón)
Ocupar Resistir Producir (Parte 1)
Ocupar Resistir Producir (Parte 2)
Ocupar Resistir Producir (Parte 3)

Documentales y peliculas
Corazon de Fabrica

Sinopsis:
El film va indagando en la vida de un grupo de obreros, hombres y mujeres de la Patagonia argentina, que inician una lucha para frenar las muertes y los accidentes que se producen en la fábrica de cerámicos donde trabajan. Los conflictos que atraviesan se vuelven cada vez más complejos y vertiginosos, y el compromiso que asumen con esta lucha se torna inimaginado para muchos de ellos.
Título Original: Corazón de Fábrica
Año: 2008
País: Argentina
Género: Documental
Director: Virna Molina y Ernesto Ardito
Guión: Virna Molina y Ernesto Ardito
Idioma: Español (Latino)
Duración: 02:11:40
Calidad: DVDRip
Resolución: 624 x 352
Formato: .avi
Tamaño: 1.09 Gb
Ver Online: (parte1, etc)
La Toma
La Toma (The Take) es un documental de 2004 realizado por Naomi Klein y dirigido por Avi Lewis. Cuenta la historia de los trabajadores de Argentina que reclaman el control de las plantas industriales cerradas donde una vez trabajaron, para convertirlas en cooperativas autogestionadas de trabajadores. Sus frases de presentación son "Despide al jefe" y "Ocupar, Resistir, Producir".
Título original: The Take
Año:2004
País: Canadá
Genero: documental
Dirección: Avi Lewis
Guión: Naomi Klain
Idioma: Español
Duración: 87'
Calidad: DVDRrip
Resolución: 608 x 448
Formato: .avi
Tamaño: 696 MB
Ver Online: (parte1, etc)
FaSinPat
Sinopsis: El dueño de Zanón, un italiano que comenzó a hacer negocios durante la última dictadura militar y los continuó durante todos los gobiernos democráticos, decidió dejar sin trabajo a más de la mitad de sus empleados con el argumento de siempre: la crisis del país. Según sus términos, o se reducía drásticamente el personal o la fábrica cerraba. En octubre de 2001, los obreros de Zanón tomaron la decisión de continuar produciendo sin patrón. Los resultados económicos fueron exitosos (aumento de la facturación, creación de nuevos puestos de trabajo) y los alcances políticos de lo que parecía una aventura, más amplios de lo que pueda pensarse. Incalcaterra registra la organización de los obreros dentro de la fábrica y la evolución de la disputa legal fuera de ella. La autogestión no parece ser una mala idea, después de todo.
Título original: FaSinPat – Fábrica Sin Patrón
Año: 2004
País: Italia
Género: Documental
Dirección: Daniele Incalcaterra
Idioma: Español
Duración: 63’
link: http://video.google.es/videoplay?docid=1255435419988574275&q=fasinpat&ei=0LoYSKGzHYGEjQK3xuTXBg
La Escalada

En la provincia de Tucumán, se desarrolló una lucha obrera-estudiantil enmarcada en un contexto de cierre de ingenios azucareros y diversas reivindicaciones sociales, dentro de este marco social se llevo a cabo la lucha obrera de la “Textil Escalada” situada en la localidad de Los Ralos, durante los años 1966 hasta 1978.
La Productora Hormiga Negra realizó un registro fílmico sobre la experiencia de los obreros de la mencionada textil, los protagonistas directos nos relatan los motivos del inicio de la lucha, sus estrategias y como se fue desarrollando la lucha reivindicativa obrera, hasta llegar a su final abrupto durante la última dictadura militar en la Argentina.
Titulo original: La Escalada
Año: 2009
País: Argentina
Género: documental
Dirección: Pablo René y Nahuel Valcarce
Idioma: Español
Duración:

Textos para leer

La Fábrica es del Pueblo
Un pequeño libro para explicarles a los mas pequeños como se lucho por la autonomía de los trabajadores y la fabrica de Zanon
“Nuestros primeros pasos fueron los más difíciles"
Entrevistas a: Raúl Godoy, Secretario General del Sindicato de Obreros y
Empleados Ceramistas de Neuquén; Andrés Blanco, integrante de la Comisión
Interna de Zanon y; Pepe y Eduardo, militantes del MTD Neuquén.
La utopia es posible
De Bookchin y Stowasser
En este libro corto se plantea un modelo de trabajo autogestivo, examinando varios casos dados, así como la experiencia del municipalismo libertario en ciertas zonas del mundo
Manual explicativo los banquitos
¿Cómo conseguir hoy fuentes de trabajo? Algunos piensan que el gobierno es quien tiene que dar trabajo a todos. Otros se han acostumbrado a que el Estado todo lo debe dar. Ningún gobierno podrá jamás dar empleo a todos. Tampoco es su función. Ganar el pan con “el sudor de tu frente” es una bendición de Dios. Todo trabajo es bendición, dignifica a la persona y la hace más libre. El trabajo no llega solo, ni de arriba. Hay que buscarlo.

Método inicial para propagar cooperativas obreras
La semilla de un proyecto para implementar un sistema económico alternativo, autosustentable y en favor de los trabajadores y no de las grandes corporaciones.
A continuación la semilla de un sistema de cooperativas que en poco tiempo podría modificar toda una comunidad en beneficio del obrero con un mínimo de empuje económico inicial. Su propagación sería firme y auto sustentable.
A. Partiendo de una suma inicial que pudiera ser un préstamo bancario, público o de un benefactor económico privado en el mejor de los casos, se pone un negocio cualquiera dirigido a consumidores locales. Un restaurante, por ejemplo. Si dicho negocio necesita diez empleados para operar, estos saldrán forzosamente de la localidad en donde se encuentre el restaurante y esas diez personas ganarán exactamente lo mismo, independientemente del cargo que desempeñen. Esa es la regla básica conforme a la cual se lleva a cabo la contratación. Quien inicia el negocio será el responsable del préstamo ante el banco, el gobierno o el benefactor y su trabajo consistirá en ser, digamos, el director general de la empresa, pero ganará lo mismo que el resto de los empleados, lo mismo que el lavaplatos, el cocinero y el gerente, hombres o mujeres. Las ganancias después de los gastos fijos y los sueldos, reportadas a los empleados-socios una vez al mes o cuando la mayoría decida verlas, se guardan íntegras en una cuenta de banco. Si hay pérdidas, estas saldrán de los salarios. Por eso es importante que el restaurante o negocio en cuestión esté orientado a la gente local y que los empleados salgan de ahí, porque serán ellos quienes, con el incentivo de no solo ser empleados sino también socios del lugar por el solo hecho de trabajar ahí, atraerán a la gente de la localidad para que en lugar de gastar su dinero en algún establecimiento comercial de una gran empresa o una franquicia cualquiera, lo gasten ahí, con ellos, como apoyo.
B. Cuando las ganancias que se vayan acumulando en el banco asciendan al préstamo recibido para abrir el negocio más intereses, el préstamo se le regresará a quien se le debe —y cuenta saldada. Si en cualquier momento alguno de los empleados-socios decide abandonar el negocio, se va dejando su parte a quien ocupe su lugar.
C. Cuando las ganancias posteriores al pago del préstamo asciendan a la misma cantidad con la que abrió el lugar más intereses, se hace una votación general en la que se decide quién de ellos recibirá aquella suma para generar otro negocio cuya única prerrogativa es que no sea competencia directa. Quien generó el negocio en un inicio (esto es, el director general), queda excluido de esta votación secreta, lo que quiere decir que es posible votar por sí mismo. Se pide ser conscientes de elegir a la persona más capaz de llevarlo a cabo dejando de lado consideraciones personales, aunque esto es solo una recomendación. Si todos votan por sí mismos el voto del director general será entonces el que determina al beneficiado. Si hay un empate entre dos o más, se les excluye de la siguiente ronda de votación, se da una plática de opinión entre el resto sin que quienes están en la terna estén presentes y, luego de compartir impresiones al respecto, se repite la votación. Si vuelve a haber un empate se sigue este proceso hasta que finalmente quede un solo elegido. Si se da una pelea muy cerrada esto implica cada vez mayor diálogo al respecto de los candidatos. Como ganar significaría dejar el grupo y ese negocio, quien no desee ser candidato tiene que anunciarlo antes de la votación, conservando su derecho al voto.
D. Antes de que se vaya el encomendado a formar otro negocio se contrata a quien ocupará su lugar. El ganador lo entrena en sus deberes el tiempo que sea necesario y finalmente uno se va y otro toma su lugar y su pedazo del negocio (una posición privilegiada ya que no tuvo que trabajar desde un inicio para sacar el negocio adelante). Sería entonces una plaza muy competida que atraería un candidato excepcional para el puesto. Así se conforma el grupo final que integra la empresa, una especie de cooperativa, cuyas ganancias de ahí en adelante compartirán de manera equitativa, tomando decisiones en conjunto respecto a la repartición de utilidades o la reinversión en el negocio o cualquier otra idea que tuvieran en conjunto en cuanto a la utilización de dichas ganancias: aumentos de sueldo, continuar con más encomendados cada cierto tiempo para propagar el sistema más rápido, abrir otro negocio con las mismas reglas, compartiendo todos solo un pedazo de las ganancias de aquel, como si entre todos fueran el director general de ese, siempre bajo la primicia de no aprovecharse económicamente del trabajo de los empleados. Si ese sistema comunitario les funcionó, ellos como empresa no pueden comportarse hacia fuera como inversionistas capitalistas.
E. El encomendado decidirá, siguiendo el consejo y la aprobación del grupo, qué negocio abrir y en dónde, apegándose a los mismos pasos a sabiendas que tanto las funciones de los empleados pueden ser distintas si el negocio es distinto y que el número de empleados-socios con toda probabilidad será distinto, dependiendo el tamaño y las características del negocio. Sus primeras ganancias más intereses pagarán el préstamo inicial como el primer negocio lo hizo antes y se repartirán entre los empleados-socios originales, él incluido. La segunda etapa de ganancias será para un siguiente encomendado, bajo los mismos estatutos de propagación del sistema, y así sucesivamente. Antes del pago del préstamo inicial, el encomendado le reportará sus operaciones al grupo original mensualmente y de manera meticulosa, y si el grupo quiere ver sus movimientos en cualquier momento, él está forzado a darlas a conocer para evitar un fraude por parte del encomendado o el grupo en su conjunto. Las ganancias cedidas al tercer encomendado serán comentadas de igual manera entre los empleados-socios de ese segundo grupo.
F. Dos consideraciones al respecto de la figura de director general o generador del proyecto:
1. Al ser muy probable que los encomendados que se convertirán en directores generales de un negocio no tendrán mucha idea de la administración de un local, será necesaria la figura de administrador en aquellos negocios sucesivos. Ganará el mismo sueldo que el resto del personal operativo y será también un socio más.
2. El gran beneficio que tiene el puesto de director general o generador del proyecto es su libertad de agenda, es decir, una vez que el negocio funciona puede estar o no estar presente si así lo ve conveniente. Dispondrá de tiempo extra al no tener tareas operativas específicas como el resto de los empleados-socios, cuyos horarios de trabajo serán forzosamente fijos y de vital importancia para el negocio. De esta forma el director general tendrá plena libertad en el uso del tiempo libre del que dispondrá si el negocio marcha bien, esto como incentivo para que todos quieran iniciar este tipo de proyectos y el sistema se propague.
G. Fuera de las reglas generales anteriormente expuestas, el reglamento interno de comportamiento y operación será decidido y aceptado por todos los miembros de la sociedad-cooperativa, no por mayoría, sino por todos y cada uno de ellos. Si uno no estuviera de acuerdo puede renunciar en cualquier momento. El único obligado a obedecer las reglas internas sin haberlas creado en conjunto será quien llene el hueco del encomendado (pequeño precio qué pagar por entrar como socio a un negocio que ya deja ganancias sin haber formado parte del grupo inicial).
H. Las distintas cooperativas se ayudarán entre ellas. Los miembros de cada una de ellas serán clientes naturales de las otras, haciendo tratos comerciales o cualquier tipo de ayuda para resistir el embate de las empresas gigantes del libre mercado. Irían formando poco a poco una amalgama fortificada como si fueran un equipo. Consumir productos de otras cooperativas y no de cadenas transnacionales: crecer juntas.
Si te interesa, por favor difunde este documento. Una simple idea podría cambiar a profundidad una comunidad específica y de ahí a la sociedad en su conjunto.

Conclusiones
* Las ocupaciones y recuperadas son expresiones de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. Más aún, corresponden orgánicamente al movimiento obrero argentino, son producidas por trabajadores o por trabajadores desocupados, retomando tácticas de lucha de larga data.
* Las particularidades que revisten estos procesos no se deben a que sean externos al movimiento obrero y a la lucha de clases sino a las distintas etapas que fue atravesando la formación económica-social argentina en las últimas décadas. La respuesta obrera surge como respuesta a la política de la burguesía.
* Las ocupaciones y recuperadas no son generadas por grupos políticos (minorías) comunistas, ni anarquistas. En realidad no fueron planificadas por nadie. Son expresiones legítimas de la lucha de clases. La derrota y división de la clase obrera y sus direcciones burocráticas muchas veces llevan a que las ocupaciones y recuperadas sean visto como un fenómeno juvenil o de partidos de izquierda, ya que estos fueron sus principales defensores a falta del movimiento obrero organizado.
En este sentido, creemos que es posible avanzar en un balance de la experiencia, que nos permitan extraer enseñanzas para otras latitudes y tiempos.

Si te intereso el tema y te gustaria saber mas sobre este u otros asuntos, te invitamos a nuestra comunidad
Saludos