Dante Alighieri
Son mínimos los datos biográficos de este ilustre poeta nacido en Florencia, en el seno de una familia de regular importancia. Entre las pocas anécdotas se sabe que quedó huérfano de madre en la infancia y que contrajo matrimonio, según las costumbres de la época, a los once años y porque así lo habían concertado sus padres. De su educación, sólo se presume que la realizó en casa.
De su vida adulta se tiene algún conocimiento gracias a las propias alusiones del autor en diversos momentos de sus obras, en las cuales afirma haber ocupado cargos importantes en la diplomacia y magistratura de su ciudad natal y haber llevado una activísima vida política, que finalmente lo condenaron al exilio (que para él era una forma de muerte, ya que lo despojaba de su identidad). Esta condena se extendió a su descendencia.
Su vida familiar y conyugal también permanece en las sombras, pues para el poeta sólo fue importante consignar para la posteridad los datos fundamentales de su verdadera vida espiritual y amorosa ligada a Beatriz, mujer a la que amó de tal manera, que la convirtió en su musa y modelo de encarnación de todo lo ideal y espiritual, pero con la que nunca tuvo contacto en la vida real, como no fueran algunos saludos a lo lejos. Ese amor platónico quedó consignado en su obra La Vida nueva, especie de diario íntimo en verso y prosa que le valió ser reconocido como el creador del "dolce stil nuovo" (el amor como tema, percibido como la representación de lo divino, expresado con dulzura).
Cuando murió, a los 56 años, fue enterrado en la ciudad que lo acogió, Ravena, en medio de solemnes homenajes. Para entonces, su ciudad natal lamentó el exilio y le preparó una tumba que nunca fue ocupada, en la que puede leerse Onorate l’altissimo poeta («Honrad al más alto poeta»).
La Divina Comedia
Alighieri fue un autor prolífico; sin embargo, toda la producción dantesca quedó eclipsada por La Divina Comedia; obra de magnitud y lectura abrumadora, síntesis grandiosa, a un tiempo apasionadísima y equilibrada, del cristianismo y de la cultura clásica, de la teología, la poesía y la política, del realismo más terreno y de la espiritualidad más elevada.
La Comedia es una alegoría de la vida humana y debe su nombre, según el saber medieval, a su movimiento ascensional: el asunto es horrible en el primer libro, pero esperanzador en el segundo y feliz en el tercero; el adjetivo Divina con que ha llegado hasta nosotros le fue agregado por la posteridad.
A través de 100 cantos (uno es el prólogo y hay 33 para cada una de las tres partes), narra lo que vio durante un viaje a los reinos de ultratumba: después de perderse en una selva oscura, Virgilio lo rescata y ambos descienden al Infierno y recorren sus nueve círculos.; luego ascienden la montaña del Purgatorio y allí, en la entrada del Paraíso, Virgilio da paso a la bienaventurada Beatriz, quien lo conduce por el Cielo Empíreo, donde, a través de los nueve cambiantes cielos de la preparación intelectual, el poeta goza de un instante de la visión de la divinidad. Concluyendo: 9 son los círculos del infierno, 9 son las terrazas del purgatorio y 9 los astros que conforman el paraíso; la sumatoria de 3 veces 3 da 9, lo cual ratifica la importancia del número 3 en la religión católica, como la divina trinidad, las tres gracias, etc.
En cada etapa, Dante habla con las almas y escucha lo que la Providencia de Dios tenía guardado para él y para el mundo. En la obra, Virgilio representa a la filosofía humana, por lo que es el guía que da la luz de la razón que permite no perderse en las alienadas sombras del infierno y purgatorio; más tarde, la guía por el mundo que guarda la felicidad intemporal corresponderá a la mujer amada, la "donna", Beatriz, quien aparece celestialmente pura, cumpliendo una función equiparable a los ángeles y representando a la filosofía divina.
Descripción del Infierno
En el Infierno los condenados no están todos juntos ni revueltos pagando por sus pecados; sino que hay toda una división de círculos concéntricos alrededor de Lucifer, y cada alma se encuentra en el nivel correspondiente al que haya sido el pecado principal que la confinó al castigo (cuanto más terrible, más cerca del centro).
Círculo 1. (LIMBO) Es el círculo más externo del infierno, designado a los niños que no alcanzaron a ser bautizados y los “paganos virtuosos” (los que se portaron bien en vida, pero no tuvieron oportunidad de conocer la “verdadera religión” para creer en ella). En este sitio, si bien no hay castigos, tampoco hay esperanza.
Círculo 2. Los lujuriosos. Aquí purgan su condena los que se dejaron llevar por los “instintos carnales”; un gran torbellino incesante los agobia en la soledad absoluta.
Círculo 3. Los glotones, soberbios y envidiosos. Aquí son torturados manteniéndolos metidos en el fango, azotados en por una helada lluvia fuerte y desollados por el Cancerbero.
Círculo 4. En este círculo están los pródigos y avaros, chocando y mofándose unos con otros, están arrastrados por enormes pesos; aquí los clérigos, papas y cardenales están cubiertos por un manantial de aguas oscuras que generan un pantano. Virgilio le dice a Dante una frase muy sabia “Ni todo el oro del mundo puede darles reposo”
* A partir de este nivel está la entrada a la ciudad de "Dite" rodeada de una laguna (Estigia) que encierra gran fetidez. En estos niveles purgan su condena los pecadores cuyas acciones no son producto de los instintos, sino de una maldad verdadera.
Círculo 5. Los coléricos. Condenados a enfrentarse los unos con los otros sin parar, arrancándose la piel con los dientes.
Círculo 6. Los herejes. Aquellos que persistieron voluntariamente en ignorar o contradecir los dogmas y la autoridad de la Iglesia. Se encuentran hacinados en sepulcros de fuego.
Círculo 7. Los violentos. Este círculo tiene 3 subdivisiones las cuales son:
• Los asesinos, ahogados en la sangre de inocentes.
• Los suicidas, convertidos en matorrales frágiles que se rompen con cualquier cosa.
• Los blasfemos, azotados con arena caliente y lluvia de fuego.
Círculo 8. Los fraudulentos, en sus 10 modalidades (y sus correspondientes torturas):
o Seductores, (latigazos)
o Aduladores y cortesanos (enterrados en inmundicias)
o Corruptos (sumergidos en resina hirviendo)
o Falsos adivinos magos y profetas (acuchillados o enterrados cabeza a abajo o con la cabeza hacia atrás)
o Estafadores (se pudren y les salen llagas)
o Hipócritas (cargando piedras de plomo)
o Ladrones (mordidos por serpientes)
o Malos consejeros (prendidos en llamas)
o Fomentadores de discordias (mutilados) y
o Falsificadores (cubiertos de lepra); quienes son sometidos a terribles torturas.
Círculo 9. Los traidores. Comprende cuatro recintos: Los traidores a sus parientes, a su patria, a sus amigos y huéspedes y los peores: los que traicionaron a sus bienhechores (ahí se encuentran Bruto y Judas Iscariote – eternamente masticado por el mismo Lucifer-). Contrario a la concepción usual del infierno envuelto en llamas, los más grandes pecadores están oprimidos entre hielos gruesos que envuelven las sombras. El Señor del Averno es descrito por Dante como un monstruo de 3 cabezas y 6 alas que se encuentra con medio cuerpo sumergido en la superficie glacial.
Descripción del Purgatorio
Finalmente, Dante y Virgilio salen del infierno y ascienden por una montaña conformada de nueve terrazas que se van restringiendo hasta la cumbre. En este espacio, Dante empieza ya a tomar referencias materiales de la tierra y se remonta más hacia el sentido de la naturaleza, es por ello que para él la montaña es el inicio de una gran travesía hacia el cielo donde se pueden purgar las penas; así, el Purgatorio está contemplado como un lugar de esperanza, del sufrimiento temporal pasajero pero necesario para expiar los pecados y alcanzar la redención y, por tanto, el cielo.
La montaña es una isla y tiene una puerta; en sus laderas se escalonan terrazas que significan los pecados mortales (capitales); el jardín del Edén florece en la cumbre, los espacios divididos en su interior son:
Puerta del purgatorio(Antepurgatorio): vigilada por un ángel, con una espada impone a los viajeros 7 letras P, que habrán de borrarse conforme asciendan. En este lugar están los negligentes, compensando el tiempo perdido (en no hacer obras buenas) con tiempo de espera. De este espacio se puede salir más rápidamente si los que todavía viven rezan, implorando por las almas.
Primer círculo: Donde se purga el pecado de la soberbia, haciéndolos soportar pesadas cargas.
Segundo círculo: Donde se purga el pecado de la envidia, manteniendo los ojos cosidos con alambre.
Tercer círculo: Donde se purga el pecado de la ira. Una humareda oscura priva la vista de los castigados.
Cuarto círculo: Donde se purga el pecado de la pereza, corriendo sin detenerse nunca.
Quinto círculo: Donde se purga el pecado de la avaricia, obligados a arrodillase en una piedra y sin poder mirar el cielo.
Sexto círculo: Donde se purga el pecado de la gula, sufriendo hambre mientras son obligados a pararse entre dos árboles, incapaces de alcanzar y comerse las frutas que cuelgan de éstos.
Séptimo círculo: Donde se purga el pecado de la lujuria, caminando entre flamas para evitar esos pensamientos.
El paraíso Terrenal: en la cumbre del purgatorio, coronando la montaña y bajo un cielo sin límites, se extiende una extensa llanura en la que se encuentra el Paraíso Terrenal, con el árbol del conocimiento del bien y del mal (el árbol de la vida) en su centro. En ese sitio se le muestra el maravilloso mundo cuyo acceso fue vedado a la humanidad a causa del pecado que Adán y Eva cometieron. Ahí, describe Dante, la felicidad se puede “beber” de forma indescriptible, ya que es un mundo donde reina la emoción, la luz y la música. Finalmente Dante cierra los cantos dedicados a “El Purgatorio” explicando:
*Después de este punto, llega el momento en que Virgilio debe separarse de Dante para regresar a su círculo del infierno; allí se despiden porque al poeta romano, siendo un pagano, no le está permitido ingresar al Cielo supremo. Es entonces que da paso a Beatriz, quien en lo sucesivo guiará el recorrido.
La dulce visión que Dante tiene de Beatriz es de la mujer sublime, hermosa y llena de luz, acercándose a él y tomándole las manos. El poeta escucha extasiado, mientras recorren el cielo, todo lo que ella le explica sobre temas fundamentales como: el principio que rige el Universo (donde cada cosa creada debe cumplir su misión), la teoría del libre albedrío, y los problemas concernientes a los votos.
Descripción Del Cielo (Paraíso Divino, Cielo Empíreo, Ciudad De Dios)
Este espacio está conformado por nueve cielos y la ciudad de Dios, cada uno de ellos es una esfera que rodea la tierra en un distinto nivel, con diferente nombre, virtudes, almas que lo habitan y significado.
Los siete primeros simbolizan igual número de virtudes teologales; tenían los nombres de los planetas conocidos hasta entonces (el sol y la luna eran considerados así). El octavo era llamado “de las estrellas fijas”, y el noveno estaba determinado por un cielo cristalino que permanece inmóvil, donde se encuentra el paraíso.
Es sólo al final que Dante descubre que esta gradación del Paraíso no es real, sino que en realidad todas las almas se encuentran en el cielo empíreo y que se lo han mostrado en estratos solamente para que pueda comprender los distintos grados de felicidad.
Cielo de la Luna (Fortaleza). Los que guardaron sus votos.
Cielo de Mercurio (Esperanza). Las almas que amaron la gloria humana.
Cielo de Venus (Templanza). Ahí están los espíritus de los enamorados.
Cielo del Sol (Prudencia). Donde se encuentran los sabios.
Cielo de Marte (Fe). Donde disfrutan los héroes y los mártires que se sacrificaron combatiendo por la fe.
Cielo de Júpiter (Justicia). El espacio para los que se distinguieron por obrar rectamente, con justicia.
Cielo de Saturno (Caridad). Están los que se dedicaron a la vida contemplativa.
Cielo de las estrellas fijas. Residencia de los ángeles, la Virgen María y los apóstoles.
Cielo Cristalino. Llamado también el primer móvil porque transmite su movimiento a las demás esferas y a la tierra misma, ya que es la bóveda celeste. Ahí se encuentran los bienaventurados y se representa a la iglesia triunfante.
Todos los cielos giran en torno a un cegador punto luminoso: el Empíreo, lugar divino y perfecto, el cielo de la luz pura, que es la Ciudad de Dios, donde habita el Ser Absoluto.
Por intercesión de María, Dante puede ir penetrando gradualmente en la luz de Dios, percibe la forma del universo y la ley de amor que une todas sus partes. Contempla simbólicamente la divina Trinidad y el misterio de la Encarnación del Verbo, pero un súbito esplendor pone término a su visión
Así mi mente enteramente suspendida,
fija miraba, inmóvil y atenta,
y siempre de admirar encendida.
Y en aquella luz tal uno se renueva,
que apartarse de ella hacia otro aspecto
es imposible que nunca se consienta;
pues el bien, que del querer es objeto,
entero en ella se encierra; y fuera de ella
es defectivo lo que allí es perfecto.
espiritual.
Así estaba yo en aquella visión nueva;
ver quería cómo la imagen al círculo
correspondía y cómo allí se encontraba;
mas no bastaban las propias alas:
sino que mi mente fue herida
de un fulgor que cumplió su anhelo.
A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;
mas ya movía mi deseo y mi alma,
como rueda a su vez movida,
el amor que mueve el Sol y las demás estrellas.