Desde hace 6 años aproximadamente, cuando entendí la fuerza que tienen las palabras repetitivas en nuestro cerebro (PNL) he estado repitiéndome una frase que me encantó desde el primero instante que la conocí. Esta frase es “el Dinero es mi amigo”.
Puedo decir que sólo después de 6 años esta frase finalmente ha generado emociones en mí. Y para que lo comprendas, te voy a contar algo que vivenciaba desde niño.
A pesar de que tuve una infancia feliz, entre lo normal, gran parte de mi vida me sentí muy escaso. Por alguna razón que no puedo recordar, durante mi infancia crecí con una necesidad sobre el Dinero. Me refiero a que me encantaba contarlo, tenerlo, besarlo, gastarlo, guardarlo, etc. Quizás en algún momento de estos, cuando me encontraba de “amoríos” con el Dinero algún pariente o persona cercana criticó mi forma de actuar y pues como desde niño nos enseñan que otros tienen la verdad y tu sentir es equivocado porque eres un niño, lógicamente obedecí y comencé a ver el Dinero algo agradable, pero a la vez negativo.
Intentando recordar cómo fue mi pubertad y adolescencia, comencé a sentirme muy escaso, es decir que todo el tiempo amaba el Dinero, pero a su vez lo sentía alejado de mí. Y como te digo, a pesar de nunca vivir en carencia, ese sentimiento me acompañó casi toda la vida.
Es por eso que parte de mi personalidad consiste en no compartir. Quizás por eso muchas personas me han juzgado de egoísta. Por ejemplo, no soy dado a regalar Dinero en la calle o a donarlo. El día de hoy no lo hago por ese sentimiento del pasado, sino porque comprendo que al realizar eso, no solo afecto la economía en general, pues acostumbro a la persona que “favorezco”, a no ganar el Dinero y por lo tanto a no usar su talento para ganarlo, sino que interrumpo en parte el proceso de circulación creativo del Dinero (esto es casi como el primer punto).
Tampoco soy dado a recibir visitas en mi casa a quedarse a vivir por días o meses (aunque personalmente yo creo que más de 2 días en una casa incomodas a los dueños de esta). Cuando esto ha ocurrido, por más que he intentado compartir (ya sea espacio, alimentos, etc.) siempre vienen a mi sistema nervioso las emociones de carencia que adquirí en mi infancia y que no recuerdo exactamente cuales fueron.
Quizás tú puedas sentirte de esta forma y quieras saber la “cura” para dejar de sentir ese tipo de emociones que te perjudican...
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