En astrofísica y cosmología física se denomina materia oscura a la hipotética materia que no emite suficiente radiación electromagnética para ser detectada con los medios técnicos actuales, pero cuya existencia se puede deducir a partir de los efectos gravitacionales que causa en la materia visible, tales como las estrellas o las galaxias, así como en las anisotropías del fondo cósmico de microondas presente en el universo. No se debe confundir la materia oscura con la energía oscura.
Estamos muy emocionados, porque pensamos que nos encontramos a un paso de un gran descubrimiento”, indicó Michael Turner, director del Instituto de Física Cosmológica de la Universidad de Chicago, EE.UU., en el marco de la conferencia anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés) celebrada en la ciudad de Boston.
“Ya sabemos que esta misteriosa materia mantiene unidas a galaxias y al resto del universo y goza de una energía seis veces más potente de la de la materia ordinaria”, subrayó el científico.
Agregó también que los astrofísicos actualmente disponen de sólidos indicios de que está formada por partículas completamente diferentes de los conocidos neutrones, protones y electrones que conforman la materia visible. Estas partículas forman parte del modelo estándar de la física que no contempla las leyes de gravedad y se conocen como WIMP, partículas masivas que interactúan débilmente.
Para estudiar estas partículas invisibles, los científicos cuentan con varios aparatos que las pueden detectar, como, por ejemplo, el espectrómetro magnético Alfa a bordo de la Estación Espacial Internacional que puede captar los rayos gama generados por la colisión de partículas de materia oscura, y un telescopio de neutrinos situado en la estación Amundsen-Scott del Polo Sur. Asimismo, los científicos tienen el Gran Colisionador de Hadrones, ubicado cerca de Ginebra, el mayor acelerador de partículas del planeta.
Los resultados más detallados de la investigación se publicarán dentro de dos o tres semanas, según anunció Samuel Ting, premio Nobel de Física y profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts. El científico se negó a aclarar la situación antes del tiempo, precisando sólo que su nuevo estudio permitiría cambiar el conocimiento actual de la física.
Tomemos nuestra mejor teoría sobre la gravedad, apliquémosla sobre la forma en que rotan las galaxias, y rápidamente veremos el problema: las galaxias deberían estar desintegrándose.
La materia galáctica orbita alrededor de un punto central porque su mutua atracción gravitatoria crea fuerzas centrípetas. Pero no hay suficiente masa en las galaxias para producir la rotación observada.
Vera Rubin
Vera Rubin,(A quien vemos arriba) una astrónoma que trabaja en el departamento de magnetismo terrestre del Instituto Carnegie en Washington DC, detectó esta anomalía a fines de la década de 1970. La mejor respuesta de los físicos fue sugerir que hay más cosas allí que las que podemos ver.
El problema era que nadie podía explicar esta “materia oscura”. Y todavía no pueden hacerlo. Aunque los investigadores han presentado muchas sugerencias sobre qué clase de partículas podrían componer la materia oscura, no hay consenso. Es un agujero embarazoso en nuestros conocimientos.
Las observaciones astronómicas sugieren que la materia oscura debe conformar aproximadamente el 90% de la masa del universo, sin embargo somos asombrosamente ignorantes de lo qué es ese 90%. Quizás no podamos definir qué es la materia oscura simplemente porque en realidad no existe.
Si pudiera hacer realidad mi elección, preferiría aprender que las leyes de Newton deberían ser modificadas para describir correctamente las interacciones gravitatorias en las grandes distancias”, dice. “Eso sería más atractivo que un universo lleno de una nueva clase de partícula sub-atómica