Aunque no lo sepas, vos, si! vos!, si si, no mires para otra lado, vos, sufrís de apofenia y de pareidolia.
Todo el tiempo. También lo sufre el software antivirus que tenés instalado en tu ordenador. Parientes de las alucinaciones, este tipo de experiencias psicológicas son comunes y suceden todo el tiempo a lo largo del día. Muchos quieren sacar partido de esto. Pero no hace falta que corras al buscador a ver qué significan estas palabrejas, porque yo te lo vuá a contar en esta misma nota.
PAREIDOLIA
Según la definición, pareidolia proviene de los vocablos griegos para (“junto” o “adjunto”) y eidolon (“figura” o “imagen”), y se trata de “un fenómeno psicológico que involucra un estímulo vago y aleatorio que puede ser percibido erróneamente como significativo”. En pocas palabras, estamos acostumbrados a ponerle nombre a todo: nos cuesta mucho ver algo abstracto sin ver formas. Nuestro cerebro cree ver cosas o personas, intentando asociar directamente el estímulo con lo que encuentre más parecido dentro de la memoria predictiva. Vean si no esta colección de imágenes:
Digamos que es imposible no ver lo que allí en realidad no está.
Carlos Alvarez, profesor de psicología cognitiva de la Universidad de La Laguna, indica que esto es una ventaja evolutiva. Investigaciones en recién nacidos determinaron que estos identifican fuertemente cualquier estímulo visual que tenga alguna semejanza con una cara humana, así sean dos puntos y una raya. Es una capacidad innata. La ventaja evolutiva parece estar en el hecho de que, ante la duda, es preferible huir algo que parece una amenaza antes de quedarse y cerciorarse de que es así. “Se suele asumir que el ojo funciona como una cámara de fotos y el oído como una grabadora. La psicología sabe desde hace siglos que no es así. Nuestro cerebro está preparado y diseñado para encontrar patrones hasta donde no los hay”.
APOFENIA
Por otra parte, la apofenia, aunque similar, se diferencia de la pareidolia en que consiste “en ver patrones y/o conexiones en sucesos aleatorios o datos sin sentido”. Klaus Conrad, neurólogo y psiquiatra alemán, acuñó este término en 1959, definiéndolo como “la experiencia concreta de dar sentido anormalmente a lo que no lo tiene”. Por ejemplo en la siguiente foto:
Para quienes trabajan en el área de la estadística, esto seguramente les traerá recuerdos de los falsos positivos (errores de tipo I). De la misma manera, el software antivirus sufre de apofenia cuando nos informa de una infección cuando en realidad no existe tal cosa.
La apofenia es algo que nos sucede a todos, aunque en forma agravada se transforma en uno de los síntomas de la psicosis. También se ha descripto la apofenia como un punto intermedio entre la psicosis y la creatividad (así que, ojo con ser muy creativos). Existe incluso el apofenismo, un movimiento literario con raíces anarquistas que se basa en el supuesto de que de la apofenia nace todo el sentido poético.
Lo cierto es que este tipo de percepciones no sólo funcionan con cada uno de nosotros de forma individual, sino que la percepción puede generalizarse a grupos de personas, llegando a tomar formas de histeria y locura. Y, es claro, nunca faltan los intereses religiosos, económicos, políticos, etc., etc., de gente que quiere aprovecharse.
Por último los dejo con una imagen de una pareidolia que se formó en la tostada que me morfé esta mañana:
PAREIDOLIA EN EL AUDIO
Como imaginarán, todo esto no es exclusivo del ámbito de las imágenes. También sucede con el sonido, algo que ha dado letra, por ejemplo, a multitud de movimientos que han pretendido encontrar mensajes satánicos. El clásico es escuchar al revés discos de rock. Algunos comentan que se escuchan terribles mensajes que llaman a tener “lujuria y sexo desenfrenado”. ¡Quiero escuchar YA esas canciones!
El genial Capusotto incluso ha revelado otros mensajes satánicos:
Salvo por los casos en los que se agregaron mensajes adrede, como en el “Empty Spaces” de Pink Floyd (en los que, “curiosamente”, no puede escucharse nada coherente al derecho),
.
En fin…
Todo el tiempo. También lo sufre el software antivirus que tenés instalado en tu ordenador. Parientes de las alucinaciones, este tipo de experiencias psicológicas son comunes y suceden todo el tiempo a lo largo del día. Muchos quieren sacar partido de esto. Pero no hace falta que corras al buscador a ver qué significan estas palabrejas, porque yo te lo vuá a contar en esta misma nota.
PAREIDOLIA
Según la definición, pareidolia proviene de los vocablos griegos para (“junto” o “adjunto”) y eidolon (“figura” o “imagen”), y se trata de “un fenómeno psicológico que involucra un estímulo vago y aleatorio que puede ser percibido erróneamente como significativo”. En pocas palabras, estamos acostumbrados a ponerle nombre a todo: nos cuesta mucho ver algo abstracto sin ver formas. Nuestro cerebro cree ver cosas o personas, intentando asociar directamente el estímulo con lo que encuentre más parecido dentro de la memoria predictiva. Vean si no esta colección de imágenes:
Digamos que es imposible no ver lo que allí en realidad no está.
Carlos Alvarez, profesor de psicología cognitiva de la Universidad de La Laguna, indica que esto es una ventaja evolutiva. Investigaciones en recién nacidos determinaron que estos identifican fuertemente cualquier estímulo visual que tenga alguna semejanza con una cara humana, así sean dos puntos y una raya. Es una capacidad innata. La ventaja evolutiva parece estar en el hecho de que, ante la duda, es preferible huir algo que parece una amenaza antes de quedarse y cerciorarse de que es así. “Se suele asumir que el ojo funciona como una cámara de fotos y el oído como una grabadora. La psicología sabe desde hace siglos que no es así. Nuestro cerebro está preparado y diseñado para encontrar patrones hasta donde no los hay”.
APOFENIA
Por otra parte, la apofenia, aunque similar, se diferencia de la pareidolia en que consiste “en ver patrones y/o conexiones en sucesos aleatorios o datos sin sentido”. Klaus Conrad, neurólogo y psiquiatra alemán, acuñó este término en 1959, definiéndolo como “la experiencia concreta de dar sentido anormalmente a lo que no lo tiene”. Por ejemplo en la siguiente foto:
Para quienes trabajan en el área de la estadística, esto seguramente les traerá recuerdos de los falsos positivos (errores de tipo I). De la misma manera, el software antivirus sufre de apofenia cuando nos informa de una infección cuando en realidad no existe tal cosa.
La apofenia es algo que nos sucede a todos, aunque en forma agravada se transforma en uno de los síntomas de la psicosis. También se ha descripto la apofenia como un punto intermedio entre la psicosis y la creatividad (así que, ojo con ser muy creativos). Existe incluso el apofenismo, un movimiento literario con raíces anarquistas que se basa en el supuesto de que de la apofenia nace todo el sentido poético.
Lo cierto es que este tipo de percepciones no sólo funcionan con cada uno de nosotros de forma individual, sino que la percepción puede generalizarse a grupos de personas, llegando a tomar formas de histeria y locura. Y, es claro, nunca faltan los intereses religiosos, económicos, políticos, etc., etc., de gente que quiere aprovecharse.
Por último los dejo con una imagen de una pareidolia que se formó en la tostada que me morfé esta mañana:
PAREIDOLIA EN EL AUDIO
Como imaginarán, todo esto no es exclusivo del ámbito de las imágenes. También sucede con el sonido, algo que ha dado letra, por ejemplo, a multitud de movimientos que han pretendido encontrar mensajes satánicos. El clásico es escuchar al revés discos de rock. Algunos comentan que se escuchan terribles mensajes que llaman a tener “lujuria y sexo desenfrenado”. ¡Quiero escuchar YA esas canciones!
El genial Capusotto incluso ha revelado otros mensajes satánicos:
Salvo por los casos en los que se agregaron mensajes adrede, como en el “Empty Spaces” de Pink Floyd (en los que, “curiosamente”, no puede escucharse nada coherente al derecho),
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En fin…