Entre todas las familias del reino animal las aves destacan por su variado colorido. Los científicos creen que probablemente los antecesores de nuestros pájaros actuales hayan tenido un abanico de colores en sus plumajes. Sin embargo, los fósiles hallados no muestran huellas de estos tonos, pues el pigmento que cubría sus plumas se esfumó hace ya millones de años.
Al parecer, el origen de estas tonalidades está basado en tres factores de probada eficacia adaptativa: la habilidad para camuflarse frente a los posibles depredadores, el propósito de seducir a las parejas y la necesidad de reconocer a los semejantes entre otras especies.
Guiado por el afán de respuestas, un equipo de paleontólogos decidió aplicar nuevos métodos a los restos de aves prehistóricas encontradas: la técnica de imágenes químicas. Así se obtuvieron muestras de pigmentación de sus plumas. En esos pigmentos se localizan unos gránulos llamados melanosomas, cuyas formas y cantidades pueden indicar los colores que tenían no sólo las aves, sino también los dinosaurios.
La única dificultad es que los restos deben estar muy conservados para que se puedan detectar dichos gránulos. Por tanto, se decidió dejar de lado los melanosomas y echar una mirada a los rastros de pigmentación, los cuales suelen mezclarse con distintos minerales como el cobre, el zinc y el cobalto. Avanzadas técnicas de rayos X ofrecen la posibilidad de identificar estos compuestos químicos en grandes superficies y, consecuentemente, los pigmentos asociados.
Dos fueron las aves estudiadas: el Archaeopteryx, de 150 millones de años, y el Confuciusornis, de 125. Las imágenes muestran los contornos de las plumas con mucha nitidez. El melanosoma desintegrado también pudo ser detectado en sus partículas más microscópicas. Simultáneamente, se obtuvieron resultados con fósiles de peces y calamares.
No obstante, aún no se han logrado definir completamente las zonas pues algunos sectores de las plumas se muestran oscuros y no todos los colores pueden ser determinados con exactitud, pero la investigación continúa su marcha, lo que resulta muy alentador para el conocimiento de las especies prehistóricas en general.