me intereso rescatar tres ideas de un par de articulos que lei por ahi. (los textos estan un poco resumidos de los originales que se citan al final)
No nos abstraemos del articulo leer nos cambia el cerebro mas de lo que pensamos
Corre por ahí el bulo de que leer no es para tanto. Que ya existe la televisión, que vivimos en un mundo audiovisual, y que por tanto la lectura es una actividad como cualquier otra, casi un hobbie, algo marginal que irá retrocediendo con el tiempo. Pero no es así.
La lectura de libros o de textos que requieran concentración y tiempo nos permite llegar a lugares a los que otras tecnologías tienen vedado el paso. No sólo se profundiza en asuntos complejos sino incluso en emociones complejas.
Una buena prueba de ello es cómo piensa un lector respecto a un analfabeto. Los cerebros lectores entienden de otra manera el lenguaje, procesan de manera diferente las señales visuales; incluso razonan y forman los recuerdos de otra manera, tal y como señala la psicóloga mexicana Feggy Ostrosky-Solís.
En 2009, la revista Psychological Science publicó un estudio al respecto, llevado a cabo en el Laboratorio de Cognición Dinámica de la Universidad de Washington, cuya principal investigadora fue Nicole Speer.
Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en una narración. Los detalles de las acciones y sensaciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas. Las regiones del cerebro que se activan a menudo son similares a las que se activan cuando la gente realiza, imagina u observa actividades similares en el mundo real.
luego de citado antes el texto vaga por lo antinatural que resulta leer y que evolucionamos de antepasados que no tenias esa predisposicion a permanecer concentradosen una sola cosa (lectura) es recomendable leer el articulo comlpleto.
No recordamos nada del articulo: para recordar las cosas existe google
En estos día en que cualquier interrogante puede ser dilucidada abriendo una ventana del navegador y consultando en Google o Wikipedia. En cuestión de segundos tenemos acceso a cualquier dato o hecho que necesitemos saber para algo puntual. Más aún si contamos con un teléfono con internet, porque ahí el acceso a internet pasa a estar disponible en cualquier lugar y momento. Todos estos avances son muy beneficiosos y útiles, pero esta dinámica ¿no podría terminar “atrofiando” nuestros cerebros?
Un estudio basado en cuatro experimentos, sus autores concluyeron que la gente está recordando menos información y que, en cambio, recuerda dónde encontrar la información que olvidaron. Para probar con uno mismo, por ejemplo: ¿cuántos países tienen bandera de un solo color? Sin importar la respuesta, ¿tu primer pensamiento fue sobre las banderas o dónde podrías encontrar dicha información? Es interesante la forma en la que ha ido cambiando la estructura mental con la irrupción de internet.
En resumen, nuestra memoria aparentemente se está adaptando (para bien o para mal) a la tecnología. Algunos postulan que estos cambios son dañinos y similares a una adicción, pero otros opinan que esta actividad puede fortalecer el cerebro…
y encima de todo somos perversos del articulo el uso perverso de las palabras
La escritura no nació ni para la poesía ni para la ciencia ni para las cartas de amor. Como decía el antropólogo Claude Lévi-Strauss, “la función principal de la escritura antigua era facilitar la esclavización de otros seres humanos”. Al igual que otras tecnologías, la bendita palabra escrita se inventó como una herramienta de dominación: como un instrumento al servicio de los reyes y sacerdotes sumerios, que usaban a sus escribas para cobrar impuestos, contar esclavos, sacos de trigo y cabras, y administrar un imperio en expansión.
El arte y el conocimiento llegaron a los libros mucho después. Pero los usos perversos del lenguaje como palanca para el control social aún siguen ahí, aunque ahora el más preocupante es otro: la propaganda. Cualquier manipulación empieza siempre en el diccionario. Por eso llaman “gasto” al dinero invertido en guarderías, o en salud, o en pensiones, pero califican como “inversión” a cualquier presupuesto empleado en infraestructuras, aunque sean inutiles.
referencias
http://www.escolar.net/MT/archives/2011/07/el-uso-perverso-de-las-palabras.html
http://www.xatakaciencia.com/psicologia/leer-nos-cambia-el-cerebro-mas-de-lo-que-creemos
http://www.fayerwayer.com/2011/07/para-que-recordar-las-cosas-si-existe-google/