La alcaldía de Río de Janeiro recibió de manos del fabricante Nissan los dos primeros taxis eléctricos de la ciudad, que comenzarán a funcionar este mes como parte de una flota que llegará a las quince unidades hasta finales de año.
Estos vehículos, denominados Nissan Leaf, tendrán como base el aeropuerto nacional Santos Dumont y sus baterías podrán cargarse en apenas 30 minutos en dos puestos de la compañía petrolera estatal Petrobras situados en los barrios Lagoa y Barra de Tijuca.
El motor, de corriente alterna, desarrolla 80 kW de potencia, equivalente a unos 109 caballos de vapor, suficiente para alcanzar una velocidad máxima de 145 km/h.
En el mismo acto, Nissan, que inauguró su nueva sede en Río de Janeiro, anunció una inversión en Brasil de 2.600 millones de reales (unos 1.320 millones de dólares), parte de los cuales se destinarán a la construcción de una nueva fábrica de automóviles en Resende, en el sur del estado de Río de Janeiro.
Según el vicepresidente de Marketing y Ventas de Nissan en Brasil, Manuel de la Guardia, con estas inversiones la compañía producirá hasta 200.000 autos de todo tipo en el país y generará 4.000 empleos.