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Las elecciones israelíes llevadas a cabo en febrero 2009 otorgaron el poder a una coalición de partidos derechistas, liderados por Bibi Netaniahu. Entre ellos destaca " Israel Beiteinu", partido de extrema derecha liderado por Ibet Liberman, personaje tétrico de perfil cuasi-fascista que fue designado ministro de relaciones exteriores.

Liberman es la máxima expresión de esta degeneración. Durante su campaña electoral manipuló el odio latente en el seno de la sociedad israelí contra los palestinos, acuñando el lema "Sin fidelidad no hay ciudadanía", prometiendo retirar la ciudadanía a todos aquellos árabes israelíes que, a ojos de la población israelí, no son suficientemente "fieles" al Estado de Israel .
Inspirados en esta línea, y ebrios de poder, al poco tiempo de asumir el gobierno, los partidos de la coalición de derechas presentaron al parlamento una avalancha de leyes de corte xenófobo que recuerdan demasiado a la Alemania de los años previos a la Segunda Guerra Mundial.
Los parecidos con el Apartheid sudafricano, con el fascismo italiano, con la Serbia de los años 90, e incluso con la Alemania del 33, son demasiado obvios como para disimularlos. La naturalidad con la que estas malas yerbas se expanden y la apatía del público israelí ante tales atropellos, es excesivamente preocupante como para no sentir escalofrío.
"En Israel existe un potencial real de fascismo", escribe en el periódico Haaretz del 26 de diciembre Nurit Elshtein, quien fuera asesora legal del Parlamento y actual profesora de derecho constitucional en la Universidad de Jerusalén. Las condiciones para la degeneración están dadas, y no solo entre grupos de colonos o derechistas, sino incluso en círculos que hasta hace poco se consideraban liberales.
El racismo visceral ha salido a flote y la nueva legislación lo legitimiza. Israel ha perdido no solo la sensatez sino también la vergüenza. Solo los ciegos son capaces de no percibir que Israel avanza por el mismo camino que llevó antes al precipicio de la historia universal a otras naciones: terminaremos de la misma forma salvo que fuerzas externas presionen para acabar con la empresa colonizadora en los Territorios Ocupados.
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