7 pueblos curiosos de Sudamérica que probablemente no conocías
Un pueblo junto a un cerro de siete colores, otro que no toca el suelo, otro que
prefiere olvidarse de los avances del siglo XX. Y hay más: un pueblo que parece
estar en Marte, otro que vive en islas flotantes desde hace siglos, otro pueblo
que quedó congelado en el tiempo. Son algunos ejemplos de lo que Sudamérica
tiene guardado como sorpresas, muchas veces pasadas por alto por la mayoría de
turistas que ponen sus pies en una de las tierras más diversas y llena de
contrastes del planeta.
1. Caleta Tortel, la ciudad que no toca el suelo
El pueblo de Caleta Tortel se encuentra en una de las regiones más lluviosas
del mundo: pueden caer unos 4000 milímetros anuales. Por eso, la ciudad de
Caleta Tortel se encuentra elevada y a prueba de cualquier contratiempo ante las
abundantes lluvias, conectada por numerosas pasarelas de madera. Por supuesto,
no se utilizan coches ni hay calles, ya hasta hace pocos años, sólo se podía
llegar al lugar por barco.
2.Cabo Polonio, el pueblo que prefiere ver las estrellas
Es un pueblo , en la costa de Uruguay. Cabo Polonio tiene un faro, una reserva
de lobos marinos en la costa, pero sobre todo, el aspecto de un lugar que no
quiere saber demasiado de la civilización: no hay calles, no hay coches, no hay
un camino de acceso y no hay servicios de electricidad, más que la luz del faro
que destella por la noche cada 12 segundos. Sus habitantes y visitantes,
prefieren que todo siga así, aunque algunas casas, se abastecen de electricidad
con algún generador, al menos por unas horas.
3. Purmamarca y el cerro de Siete Colores
Puermamarca ese un pequeño pueblo en la Quebrada de Humahuaca, famoso por estar
al pie de un cerro de Siete Colores. El entorno del lugar y el ambiente no
podría ser más especial: un sitio detenido en el tiempo y rodeado de tonalidades
en la montaña que superan nuestra capacidad de asombro.
4. Tolar Grande, un pueblo que parece en Marte
Tolar Grande es un pueblo con casas de adobe en un paisaje que promedia los
4.000 metros de altura en el altiplano del norte de argentina, con colores,
formas y texturas que bien podrían hacer de escenografía de un paisaje del
planeta marte.
5. Coroico y la ruta de la muerte, en Bolivia
Después de atravesar la ruta de la muerte (la que fue durante años la más
peligrosa del mundo), se puede hacer una parada en Coroico, un verdadero paraíso
de montaña en la región de los valles de Los Yungas.
6. Barichara, un pueblo congelado en el tiempo, en Colombia
Dicen, que es el pueblo más bonito de Colombia. Además de que es un lugar
congelado en el tiempo, sus construcciones en piedra, tejados y la arquitectura
hacen de Barichara uno de los pueblos más fotogénicos de todo Colombia.
7. Las islas flotantes de los Uros, en el lago Titicaca, Perú
La etnia de los uros se encuentra dispersa en Bolivia y Perú, aunque su
asentamiento más curioso, es el de las islas flotantes cerca de la bahía de
Puno, en el lago Titicaca.