Hola amigos, de taringa!!!

Vivimos en una época donde la aeronáutica a menudo lanza naves espaciales a los cielos en misiones que han traído grandes y novedosos avances a nuestra sociedad. La NASA envía sus naves a la órbita de la tierra con regularidad pasmosa y en el presente se están enviado misiones de investigación a Marte. Pero al mismo tiempo, a diario vemos en la televisión o en el cine viajes interespaciales a través de la Vía Láctea y más allá. Pero... ¿Acaso somos participantes de un experimento donde se nos está tratando de convencer de la facilidad de los viajes interespaciales?
Para no ser víctimas, debemos tener en cuenta dos detalles primordiales:
A. Las leyes y constantes de la física han colocado límites austeros en cualquier viaje espacial significativo que seres inteligentes (hombres o "extraterrestres", deseen, o mejor dicho, sueñen, algún día hacer.
B. No existe la posibilidad, ni siquiera remota, de que la tecnología existente o soñada pueda superar estos límites. Es como si alguien hubiera colocado linderos para que no nos escapemos.
Como dijimos antes, existen los virtuales viajes intergalácticos y los interplanetarios, pero estos solamente se pueden definir como viajes virtuales. Virtuales porque la pasmosa distancia que existe entre las estrellas y entre los más cercanos "planetas", si así se pueden llamar, es simplemente insuperable para cualquier ser inteligente, hombre o no-hombre.
Para seres vivos, para seres mortales, para seres con una existencia limitada y finita, esas distancias, claro está, se tienen que ver en función al tiempo, y el tiempo significa riesgos mortales que eventualmente se podrían encontrar.
El tamaño (o la extensión) del problema

Para que la vida sea posible en un planeta se tienen que dar tantas "coincidencias" totalmente imposibles, que pensarlo siquiera resulta ridículo. Lo primero que tendría que suceder es que dicho planeta tendría que contar con una órbita que no sea completamente circular, ni tampoco demasiado excéntrica. El planeta debe estar protegido por un planeta compañero a manera de escudo, para evitar que sea bombardeado por los millones de asteroides que andan perdidos por el universo, así como ocurre en Júpiter, pero que a la vez no sea rebotado por la energía proveniente de la gravedad del otro planeta. Aquí podríamos citar el aire, su composición, la atmósfera, EL AGUA, la presión atmosférica, gravedad, fuerza de cohesión, estabilidad molecular, campo magnético, distancia de la estrella, composición del terreno, etc., etc., etc.
Pero aún hay otros factores que deben considerar estos famosos científicos y que al parecer no se sienten cómodos compartiéndolos con la gente regular como usted y yo. Ninguna estrella que se encuentre localizada a una distancia aproximada de 50 años-luz (Un año-luz es la distancia que recorre la luz en un año a 300,000 kilómetros POR SEGUNDO), puede cumplir con los requisitos que un planeta tendría que cumplir para que pudiera existir la vida en él. ¡Encontrar dicho planeta es imposible. Simplemente imposible!
Pero supongamos que vida inteligente fuera capaz de vivir a 50 años luz de nosotros y quisieran visitarnos. Estos ET tendrían que trazar una trayectoria en zigzag a través de varios peligros galácticos para alcanzar el planeta tierra, haciendo que su viaje sea mucho más prolongado que si simplemente trazaran una línea recta. ¡Ser tragado por un pozo negro del tamaño de varios sistemas solares no sería el método más seguro de llegar a la tierra!
Pero además, los viajeros interespaciales tendrían que evitar pasar demasiado cerca de las estrellas para no ser afectados por la mortífera radiación de neutrones que emiten las estrellas supergigantes, las erupciones de las Novas y las Supernovas (explosiones de estrellas), y hasta los desperdicios de tales erupciones que de seguro andarían a velocidades incalculables por todos los alrededores buscando con quién chocar. Además, estos esperados extraterrestres tendrían que evitar gases, polvo, y cometas extremadamente densos en sus brazos espirales, esto sin mencionar los ambientes o "Environs" de las estrellas nacientes.
Los extraterrestres viajeros tendrían que permanecer en el plano de la galaxia, ya que cualquier desviación del plano los expondría a la radiación letal que se produce desde los corazones galácticos. Sus maniobras para evitar estos peligros extenderían su viaje aproximadamente 75 años luz adicionales a los 50 originales que los separaban de la tierra. En total, tendrían que viajar 125 años luz. Eso Sus maniobras para evitar estos peligros extenderían su viaje aproximadamente 75 añossignificaría viajar a 300,000 kilómetros por segundo, multiplicado por 60 para alcanzar una velocidad dada en minutos, multiplicado por 60, para alcanzar una velocidad dada en horas, multiplicado por 24 horas para alcanzar una velocidad dada en días. Hmmmmm! Mejor no coloco la cifra que esta multiplicación dio, ¡ya que no quiero hacer este artículo más extenso de lo que ya es!
Pero esperen... ¡Aún hay otros "pequeños" factores que Carl Sagan y los directores de las películas que vemos en los cines, y los científicos que envían estas naves a Marte no nos han dicho! Recientemente se ha descubierto un factor que haría que estos 125 años luz aumenten sustancialmente. Basándonos en la suposición de que cualquier nave interplanetaria (usada para el tipo de viaje que aquí figuramos), tendría que querer mantener comunicación con el planeta de donde salió. ¿No? Pues....
Un grupo de investigadores de vida extraterrestre hizo el análisis al espacio entre todas las 202 estrellas del mismo tipo que nuestra estrella más cercana (que es nuestro Sol), cubriendo una distancia de 155 años luz de la tierra. Ni una sola señal inteligible fue detectada dentro de las cercanías de estas estrellas. Este descubrimiento significaría, para una potencial nave extraterrestre, que tendría que haber pasado 255 años-luz viajando, más los años luz esquivando los peligros antes mencionados, alcanzando una distancia aproximada de 230 años luz en el camino (¡Esto a la velocidad de la luz!). En otras palabras, estos "amigos" del espacio habrían viajado 1.36 cuadrillones de millas para llegar a nuestra atmósfera en sólo 230 años.
