A Obama le escupieron el asado
¿Se habrá imaginado Eduardo Galeano que su libro “Las venas abiertas de America Latina” sería regalado en un momento histórico por un presidente sudamericano a un presidente estadounidense? El gesto simbólico no es menor, y señala un hito en las nuevas páginas del siglo XXI que ya se comenzaron a escribir, vaya paradoja, por gente negra. Hijos de la America doliente de los esclavos, africanos o aborígenes explotados desde la conquista. Todo ese sufrimiento plasmado en ese libro (Las venas abiertas…) que hoy integra la biblioteca del presidente de los Estados Unidos.
El libro que trasforma
Desde su publicación en el año 1971, Las venas abiertas de America Latina, tuvo varios caminos. En el principio el ensayo histórico del escritor uruguayo fue prohibido por la dictadura uruguaya y argentina, aunque en el del otro lado del río ha tenido un lapso de suerte. “Curiosamente, el libro fue permitido en las cárceles uruguayas durante el comienzo de la dictadura ya que pensaron se trataría de un texto de anatomía”-contó Eduardo Galeano a Radio Nacional entrevistado el sábado 21 de junio por Carlos Ulanovsky- “El libro pretendía ser rebelde pero se dio ese hecho que a mi causa mucha gracia.”
Luego de varias reediciones y actualizaciones Las venas…se transformado en un clásico que recorre bibliotecas, escuelas y universidades de todo el continente. “La mala noticia de ese libro es que no ha perdido actualidad”- asegura Galeano- “lamentablemente la situación de esta parte de America no ha cambiado demasiado.”
Es un libro de aquellos que reforman las estructuras de nuestro pensamiento, que ponen luz a lo que uno ya sospechaba. Termina con la percepción liviana que tenemos sobre el saqueo de la nuestras tierras para ubicarlo en la realidad por medio datos bien fundamentados.
El autor analiza la historia de América Latina desde la Colonización europea de América hasta la Latinoamérica contemporánea argumentando con crónicas y narraciones el constante saqueo de los recursos naturales de la región por parte de los imperios coloniales.
Por ello la foto de Barack Obama recibiendo el texto de la mano de Hugo Chávez que recorrió el mundo, es significativa de una época. De la nueva historia que pretende escribirse y de los errores que la humanidad no debería repetir.
Cuba: El tema tabú
Barack Obama “bajó” a Latinoamérica para escuchar el reproche de los mandatarios del patio trasero. Le recriminaron, sin pelos en la lengua, la política asesina y despótica que el imperio ha mantenido a lo largo de la historia con el hemisferio. No lo culparon por ello, pero marcaron la cancha para comenzar a discutir los nuevos desafíos luego de la crisis capitalista. La primera mandataria en tomar la palabra durante la apertura de la Cumbre de las Américas fue Cristina Fernández quien hizo un cuidadoso repaso por los gobiernos de facto que Estados Unidos apoyó en la región y pidió abiertamente que se acabe con "el anacronismo que significa el bloqueo a la hermana República de Cuba". A partir de allí se abrió la agenda de discusión para un tema que irrita a Estados Unidos y que los asesores de Obama pretendían esquivar: Cuba. Luego todos los presidentes al unísono pidieron, con distintos tonos, el levantamiento a la sanción económica, propio de una guerra, que la isla socialista sufre hace más de 40 años. La sorpresa es que el pedido no se dio solo de los gobiernos progresistas, sino también del único representante de la derecha “amiga” de los Estados Unidos en la región: Colombia. Su mandatario Álvaro Uribe aseguro que es “necesario iniciar el proceso que reintegre a Cuba totalmente en el sistema interamericano, de manera integral en todos los escenarios y en todas las formas". La nota mas contundente la dio el presidente indígena boliviano, Evo Morales, quién directamente señalo que no se imagina una nueva Cumbre de las Américas sin Cuba.
Durante su el presidente sandinista de Nicaragua, Daniel Ortega, en un tono critico, expresó incomodidad por la ausencia de Cuba en la cita de Trinidad y Tobago. "No me siento cómodo en esta Cumbre, me niego a llamarla Cumbre de las Américas. Cuba, cuyo delito ha sido luchar por la soberanía de los pueblos, prestar solidaridad sin condiciones a nuestros pueblos, y por eso se le sanciona, se le castiga, se le excluye y por eso no me siento cómodo en esta Cumbre, siento vergüenza de estar participando con la ausencia de Cuba", indicó Ortega.
"Nuestro esfuerzo integrador de las Américas estará siempre incompleto si persiste en nuestras reuniones la anómala exclusión de uno de los países del continente, que es Cuba", explicó el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.
Obama, no pudo evitar el tema y anunció que su gobierno está listo para un "nuevo comienzo" con Cuba y para entablar un diálogo amplio con sus dirigentes, luego de 47 años. Unos días antes, había eliminado las restricciones a los viajes de cubanoamericanos y el envío de remesas a la mayor de las Antillas.
Dialogo sin acuerdo
Si bien los países agrupados en el AlBA no firmaron el acuerdo final, todos los mandatarios se mostraron abiertos al diálogo para concensuar nuevas políticas de acción para la región con Estados Unidos.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez manifestó que la quinta cumbre de las Américas abrió "una nueva era en el relacionamiento entre todos los países de nuestro continente".
Barack Obama reconoció que el problema de inmigración tiene su orígen en la falta de oportunidad existente en los países sudamericanos. Por ello prometió líneas de financiamiento para proyectos que generen trabajo en estas regiones. Las preguntas para Estados Unidos quedaron en el aire de Trinidad y Tobago: ¿A quien se ayudara y a quien no? ¿Terminará Estados Unidos con la política imperialista que asfixia a sus vecinos? ¿Podrá sostener una relación de amistad con países que se plantean una alternativa al capitalismo?
Por otro lado, la situación mundial presenta una oportunidad única para retomar un rumbo de liberación de los pueblos, buscando nuevas formas de proteger los recursos naturales mientras se termina con la exclusión y la pobreza extrema. Lo cierto es que sólo algunos gobiernos van en esa dirección mientras la historia se escribe todos los días en cada rincón de nuestras tierras, entre rebeldías avances y retrocesos.
Por Alexis Sorda