Siento el ataque de verborrea de la entrada Chamán. He estado buscando en mi carpeta de páginas que merecen la pena una buena explicación sobre por qué la fe es irracional, más sencilla aunque en otro idioma para no tener que bombardearos otra vez con palabrería.
La discusión actual sobre si existe o no dios se centra sobre si el argumento ontológico, enunciado por primera vez por San Anselmo y renovado significativamente por Kurt Gödel, es válido. El principal escollo es si cae o no en la paradoja de Russell, una limitación conocida del álgebra de conjuntos. Pero esta discusión es completamente ajena al mundo de la religión. No oiréis prácticamente ningún sacerdote discutir sobre esto y en el Vaticano no se rompen la cabeza intentando batallar con catedráticos de filosofía de la ciencia y computación.
Esto sucede porque el argumento ontológico sólo pretende demostrar que dios existe demostrando que no existe ningún conjunto más amplio que dios. Esto es, dios es lo más grande que existe y lo engloba todo. No discute si dios nos quiere, ni sugiere que de su existencia se derivan reglas morales universales. Tampoco menciona si hay vida tras la muerte. Es un problema científico importante en el que se sigue investigando.
El problema es que para llegar dios tal como lo conciben las religiones actuales es necesario tunear el concepto y pegarle muchos más añadidos que, cuando se analizan desde el punto de vista puramente lógico, caen por su propio peso. Esta tira de Saturday Morning Breakfast Cereal explica perfectamente cómo la fe permite que la religión conviva con la irracionalidad.