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7.63mm - Parte 4 [Narracion Propia]


7.63mm


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Capitulo 4 – violencia.

Fabian encontró al negro mirando preocupadamente hacia la multitud de policías que aguardaban debajo.
- estamos cagados…- le dice el Negro a Fabian. Exasperado, Fabian contesta fuera de si.
- ¡¿Que mierda fue lo que paso ahí?!- el Negro lo mira asombrado con una mueca de “perdona no era mi intención matar a todos los guardias de la prisión”
- Simplemente… paso.- Fabian mira asombrado
- ¿y ahora? ¿Que vamos a hacer? Nos van a cagar a tiros a todos…. Estamos mas que cagados.
El Negro lo miro con una cara expresando que el estaba en la misma situación que todos. Fabian deja el lugar donde estaba y se sienta en un zócalo grande. Había aproximadamente 200 hombres en ese techo. Con las condiciones que tenia el edificio era un milagro que no se hubiera venido todo abajo para ese entonces.
Fabian frena a un hombre que parecía bastante normal, pero entre tantos presos, cualquiera que demostraba un poco de cordura lo era.
- Hey!... ¿me podes explicar que paso? – Pregunta cordialmente Fabian
- ¿Donde estabas? ¿Recién llegas?, fue un desastre… no me lo olvido nunca mas…
“después de que el policía te pego en el estomago y te dio el rodillazo en la cara, el negro salto a defenderte… ese negro tiene muchos huevos… es un boludo, pero un boludo valiente. Amenazo al policía y no tuvo mejor idea que darle una trompada en la cara. El guardia era de cuerpo grande, pero cayo como una hoja de papel. Simplemente se desmorono… fue bastante chistoso ahora que lo recuerdo, su rostro se contrajo como si hubiera chupado un limón directo del limonero.. jajaja! Que chistoso… bueno volviendo al tema. Después del golpe, salto el otro, el mas flaco. Ese no tiene nada de polenta, cayo dos segundos después de dar el primer paso. El buchon del cocinero parece que llamo a los demás guardias y cinco minutos después teníamos a 50 tipos con palos bloqueándonos la puerta. Entraron y empezaron a golpear a todos, así que se convirtió en un caos. Parece que uno de los nuestros agarro un cuchillo gigante que el cocinero usa para filetear la carne. El tipo grito desaforado ¡fue este fue este! Y le rebano la cabeza a la altura de la mandíbula. Un asco. El tipo empezó a revolear el cuchillo como si fuera un tenista profesional. Corto a todos los guardias y algunos presos. Los guardias estaban en plena lucha contra los 100 presos, cuando un loco venia de atrás y les clavaba el cuchillo en la espalda. Después de caer les sacaban los garrotes y los destrozaban a palazos. Recuerdo uno que le corto la cabeza de raíz. Entre todo el ínterin otro fue y la pateo y termino en el mostrador. Y bueno, termino todo prácticamente rápido, en menos de 5 minutos todos los guardias estaban muertos. Si alguno esta vivo es el hombre mas suertudo de la historia, desde ya te lo digo mi querido amigo. Después de eso salimos todos acá por que nadie quería estar en ese lugar que olía a matadero. No se como pero la policía vino enseguida. Media hora tardaron… es increíble. Y acá estamos mi querido amigo.”
El hombre se paro y se fue caminando tranquilamente como si hubiese contado el cuento de caperucita roja. Fabian quedo asombrado ante el relato. Se paro y camino hacia el borde del edificio. No sabia como saldrían de eso.
Dentro de una camioneta reforzada ubicada en la calle enfrente a la cárcel, se encontraba el Jefe de la policía, Ricardo Oro. Un viejo con olor a tabaco que ejercía como policía desde hacia ya 40 años. Abrió un paquete de pastillas de menta, últimamente su aliento estaba dejando mucho que desear y debía combatirlo con pastillas.
Se acomodo el pantalón y miro directo al Sargento mayor Alun. Este le devolvió la mirada curioso, como si fuera una especie de juego.
- esto se fue de las manos – dijo Ricardo. El sargento lo miro curioso esperando que continúe – ahora tenemos mas de 300 potenciales sociopatas listos para salir a la calle y declararle la guerra a la cordura. Vamos a tener que hacer algo.
- ¿Ya pensó en algo, Jefe? – pregunto respetuosamente en sargento. – usted diga nomás…-
- Si me parece que se que hacer. Manda a alguien al deposito, rápido que traiga las M16. que traiga todas. Vamos a necesitar municiones. Entre vos y yo, Alun. Esto va a terminar si o si.
El sargento lo miro curioso, con una pizca de miedo.
- ¿que piensa hacer? No podemos simplemente ir y matarlos a todos. Serian un montón de papeles que llenar, estaríamos todos en problemas.. –
- No no… eso déjamelo a mi. Igualmente, intenten disparar a las piernas…
- pero si una fuerza policíaca entra de la nada, la van a escuchar y van a estar preparados…
- No, ya pensé en eso. Mira el cielo… decime que ves… - El sargento miro con algo de gracia el techo de la camioneta, iba a tener que moverse. Abrió la ventana y asomo la cabeza por ella.
- Eh… ¿nubes? No lo se
- ¡Si muy bien!. Nubes, va a llover. Y el olor a sal se siente en el aire, va a ser una lluvia grande, nos vamos a mojar, pero nos va ayudar. No nos van a escuchar entrar si lo hacemos sigilosamente, obvio. Es perfecto. Vamos a tener que esperar a la lluvia, ellos van a entrar, por que nadie se quiere mojar ¿no? – El jefe lanzo una risa estruendosa mirando al techo. El sargento lo encontró chistoso, pero fue mas extraño que nada.
- Ahí es donde los emboscamos – termino el Jefe-
- Vamos a tener que hacer tiempo…-

Capitulo 4.5 – Tohder

Ya era de madrugada en la ciudad, los negocios habían cerrado hacia mas de cuatro horas. El hospital seguía funcionando como siempre intentando hacer lo imposible por mantener vivo a un pequeño niño chino que había sido baleado por dos mal vivientes.
El faro, una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad, se tapo completamente por una inmensa masa de vapor de agua, y su luz dejo de iluminar. Por otro lado, los perros de la ciudad, población dominante en comparación con la cantidad de gente que había, comenzaron a ladrar mirando a las nubes, aullaron todos en el mismo instante, a las 12 de la noche. Sabían que algo malo ocurría.
La ciudad entera comenzó a taparse de nubes, pero la noche cerrada impidió que la gente viera la magnitud de estas. Abarcaban toda la costa del país, y siguieron avanzando hasta tapar completamente los cielos de la región.
Faltaban 15 horas para la llegada de esa tormenta a Tohder
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