
Hace siglos existía una teoría que suponía a la Tierra como un disco plano sostenido por cuatro elefantes que se apoyaban, a su vez, sobre una enorme tortuga marina. Otros tantos relatos fantásticos deben haber sucedido al de los animales soportando el peso del planeta. Pero también sabe que a la hora de explicar algunos misterios —como el de las oscuras profundidades marinas o lacustres— no hay refutación posible: los testimonios de los avista mientos tendrán el peso de la verdad revelada.
El origen del "avistamiento" de uno de los monstruos más famosos, el argentino Nahuelito, hay que buscarlo en los relatos indígenas previos a la conquista, donde se narraban fabulosos encuentros con gigantescos monstruos marinos. Uno de los íconos de la ciudad de Bariloche, habita en el lago Nahuel Huapi. La primera vez que fue visto sacando la cabeza del agua, según los registros, fue en el año 1910, aunque la noticia se dio a conocer tiempo después. En 1922, el diario "Toronto Globe" dio cuenta de ese extraño encuentro. Un trabajador, después de navegar por el lago, vio a unos 400 m de distancia un extraño ser que sobresalía alrededor de 2 m por arriba del agua y medía de 5 a 7 m de largo.
En 1922, el doctor Clemente Onelli, por entonces director del zoológico de Buenos Aires, recibió el testimonio de un buscador de oro norteamericano que hablaba de rastros de grandes huellas en la orilla del lago. Las distintas expediciones no dieron ningún resultado. Sin embargo, las descripciones de Nahuelito llegaron a publicarse en prestigiosas revistas científicas.
Las teorías van desde el disparate más absoluto hasta el relato popular, como el que afirma que se trata de un sobreviviente de la era de los dinosaurios, quizá un ictiosaurio o un plesiosaurio. El Viajero escucha, también, sobre mutaciones por experimentos nucleares y más. Todas las descripciones coinciden: Na huelito es un animal de entre 10 y 15 m de largo, dos jorobas y un estilizado cuello de cisne. Muy parecido a como lo describían los mapuches hace 200 años.
Claro que el argentino tiene compañeros diseminados por los lagos del mundo. Desde Escocia se escuchó hablar de "Nessie", el monstruo del lago Ness, que según la leyenda fue avistado por primera vez en el siglo VI. El Loch Ness es uno de los cuatro grandes lagos del Great Glen, una región formada a partir de la erosión de los glaciares. En los años 30 se tomaron algunas fotografías —muy poco nítidas— de "Nessie", que pueden verse junto con algunas explicaciones científicas en la Official Loch Ness Exhibition. Las pruebas de algunos instrumentos, como el sonar, no terminan de aclarar el asunto ni a favor ni en contra de la existencia del mitológico "Nessi". Los argumentos más difundidos se inclinan por la teoría de un pleosaurio o una anguila gigante.
Una de las leyendas es la del monstruo Kraken, especialmente porque los relatos sobre su existencia no están documentados por ojos ni por cámaras fotográficas. A esta criatura, de origen escandinavo, se la describió como un pulpo gigante, con una enorme cantidad de tentáculos que le salían de la cabeza y una irresistible vocación por el hundimiento de barcos, "accidentes" que aprovechaba para devorar a la tripulación.
También de este lado del Atlántico la profundidad de los lagos alberga más de una sorpresa. En el lago Okanagan, en Canadá, el Ogopogo mereció un par de libros, aunque desde que se lo vio por primera vez, en 1850, las descripciones no coinciden. Mientras el relato de algunos habla de una criatura enorme, de piel lisa y negra, otros lo describen como una serpiente de mar, de color verde y con nada menos que cinco jorobas. Otro monstruo, Champ, con forma de serpiente, fue visto varias veces en el lago Champlain, que une Vermont y Nueva York con Canadá.
Mito o realidad, los relatos sobre estos animales le dieron razón de ser a la criptozoología, una rama de la zoología que se dedica al "estudio de los animales ocultos". Se trata de ejemplares de los que sólo hay evidencia circunstancial o testimonial, o bien material documental insuficiente.