Guía de contenido:
1-Sueños de terror y ansiedad: Pesadillas y terrores nocturnos
Contiene: *Cambiando Nuestros Sueños Desagradables en Placenteros
*Nota Sobre los Medicamentos y las Pesadillas
2-Sueños placenteros
3-Controlando nuestros sueños: el sueño lúcido
Contiene: *Los Beneficios del Sueño Lúcido
*El Sueño Lúcido y la Consciencia
*¿Podemos Realmente Controlar el Contenido
de Nuestros Sueños?
*Aprendiendo a Soñar Lúcidamente
*El Sueño Lúcido y las Experiencias
Fuera del Cuerpo
4-Yapa
5-Primera parte del contenido
1 - Sueños de terror y ansiedad: Pesadillas y terrores nocturnos
Ciertamente, no todos los sueños son agradables. Algunas personas sufren pesadillas tales que pueden ser catalogadas entre las más aterradoras experiencias que puede experimentar un ser humano. Existen estudios que señalan que dos terceras partes de los sueños no son agradables. El miedo y la ansiedad son dos de los elementos que con mayor frecuencia se presentan en los sueños de la mayoría de las personas. Muchas veces un sueño perturbador, una imagen terrorífica en nuestros sueños tiene la capacidad de ser más fácilmente recordada que casi cualquier otra imagen. Muchas personas informan que continuamente les viene a la mente la imagen aterradora de un sueño que tuvieron la noche anterior o incluso dos o tres noches atrás.
En la antigüedad se pensaba que los sueños aterradores y las pesadillas eran producidas por diversos tipos de espíritus malignos. El famoso psicólogo Ernest Jones escribió en 1931 un libro sobre las pesadillas en el que argumentó que éstas contribuyeron en gran medida a la creencia en fantasmas, demonios y vampiros.
Cuando tenemos un sueño desagradable o aterrador es natural que nos preguntemos por el significado del mismo y qué lo ocasionó. Sabemos que un sueño terrorífico puede ser el aviso de que algo anda mal, especialmente cuando el propio sueño o la temática del mismo se repite durante varias noches. Por otra parte eso no necesariamente quiere decir que estemos a punto de enfermarnos de gravedad o volvernos locos. Los sueños son una película, un drama que nuestra mente crea basándose en cómo nos sentimos ante las circunstancias de nuestra vida y nuestra respuesta a las mismas.
Antes de continuar hagamos una distinción. Por lo regular el público utiliza el término pesadilla para referirse a cualquier sueño desagradable. Ahora bien, para los investigadores este es un término poco preciso. Muchos por tanto utilizan los términos “sueños de ansiedad” y “terrores nocturnos”. Según esta clasificación las pesadillas verdaderas son sueños de ansiedad, es decir, sueños que nos despiertan en un estado de temor o angustia y que por lo general se dan en el período de sueño MOR. Las pesadillas usualmente nos presentan imágenes sumamente vívidas que se recuerdan fácilmente al despertarnos. En los Estados Unidos entre el cinco y el siete por ciento de la población se queja de tener un problema de pesadillas. Más mujeres que hombres se quejan de pesadillas. Como siempre hay quienes no se quejan y no acuden a buscar ayuda, se estima que el número de personas que padece de pesadillas debe ser considerablemente mayor. Las personas que sufren de pesadillas frecuentes también tienden a padecer de depresión e hipocondria y a utilizar alcohol, tabaco y tranquilizantes en mayor medida que las demás personas. Por otra parte, también se ha descubierto que las personas sensibles y retraídas tienen una mayor proporción de sueños desagradables y pesadillas que quienes poseen un carácter más fuerte. Hay un pequeño grupo de personas que padecen de pesadillas muy frecuentes.
En la mayor parte de los casos el estrés y la ansiedad son la causa inmediata de las pesadillas. Otros factores que pueden causar pesadillas son: enfermedades con fiebre, comer inmediatamente antes de acostarse, efectos secundarios de algunos medicamentos, consumo excesivo de alcohol y desórdenes del sueño tales como la apnea y la narcolepsia.
Contrario a las pesadillas, los terrores nocturnos se dan más bien durante las primeras dos horas de habernos quedado dormidos, al entrar en la cuarta etapa del sueño. En los terrores nocturnos la persona se despierta agitada o asustada pero casi nunca recuerda nada sobre el contenido del sueño. Al despertar comúnmente la persona presenta un estado de confusión. Este tipo de sueño es especialmente común en los niños de entre 8 y 10 años de edad y por lo general disminuye con la edad. Cuando se presentan en los adultos pueden ser aún más perturbadores que en el caso de los niños.
Lo que generalmente se conoce como pesadillas ocurre casi siempre cerca de la hora en que regularmente nos despertamos. Muchas de estas pesadillas van acompañadas de sensaciones extremas y de sentimientos desagradables tales como miedo, angustia, ira, tristeza, ansiedad o frustración.
Hasta hace poco tiempo se pensaba que las pesadillas nos hacían despertar automáticamente a causa de la fuerza de las emociones que generan que pueden ir desde el miedo y la ira hasta la tristeza y la frustración. Sin embargo, estudios recientes demuestran que hay ocasiones en que aún el sueño más desagradable no logra despertarnos Por esta razón algunos investigadores sugieren reservar el término pesadilla para aquellos en que la persona se despierta y el término sueño malo o desagradable para aquellos casos en que el contenido es sumamente desagradable pero la persona no se despierta.
Si bien las pesadillas y los sueños desagradables ocurren con bastante frecuencia en personas normales, bajo ciertas circunstancias se incrementan aún más o adquieren ciertos temas comunes. Las personas que han pasado por situaciones sumamente traumáticas, los veteranos de combate, las personas que han sido abusadas sexualmente, los que han sobrevivido a algún desastre o que han sido torturadas tienen una alta incidencia de pesadillas. En muchos casos en estas pesadillas se repite el evento traumático que las inició. Esto es indicio de un proceso normal de sanación. Por lo regular estas pesadillas irán disminuyendo en frecuencia e intensidad a medida que el proceso de sanación avance. Sin embargo, se dan casos en que pasan semanas o meses y las pesadillas no muestran indicios de disminuir. Cuando esto sucede es conveniente buscar ayuda profesional.
Las personas que están pasando por períodos de tensión, que están en medio de un proceso de divorcio, que han perdido a un familiar o amistad cercana, que han sido despedidas de su empleo, o que por el contrario, han sido promovidas, los nuevos padres o nuevas madres, entre otros, tienden a tener sueños desagradables. En los sueños de estas personas tienden a tener ciertas similitudes o a presentar ciertos temas comunes. Si usted conoce a una persona que tiene algún sueño parecido a los suyos o que sueña con temas similares a los suyos es posible que el hablar y compartir los sueños con esa persona le provea a ambas alguna clave o pista para entender el porqué de sus sueños. La interpretación final de sus sueños, sin embargo, solo la puede hacer usted tomando en cuenta sus circunstancias particulares.
En el sueño nuestro inconsciente entra en contacto con partes de nuestra mente a las que prestamos poca o ninguna atención mientras estamos despiertos. Se ha dicho que en el sueño nuestro inconsciente es un detector de problemas. Según Gillian Holloway la parte de nuestra mente inconsciente que inventa y produce la trama de los sueños tiene varias funciones. Una de ellas consiste en buscar cualquier cosa que sea o que pueda convertirse en un problema o amenaza para nosotros, nuestra familia o allegados. Esta amenaza puede ser a nuestra integridad física o a nuestra felicidad o nuestra libertad. Es por esto que los sueños desagradables son tan comunes. En el sueño nuestra mente está ocupada atendiendo aquellos asuntos que nos pueden causar problemas y enfoca su atención particularmente sobre los retos que tenemos pendientes y sobre aquellos aspectos emotivos de nuestra vida que aún no hemos resuelto. Por esta razón es que algunas personas continuamente están teniendo sueños que les provocan suma ansiedad. Mientras no atiendan adecuadamente el problema o la situación que provoca dichos sueños es casi seguro que continuarán teniéndolos.
Cuando tenga un sueño que le cause temor o ansiedad no corra a interpretarlo según le diga algún charlatán o sabelotodo de los que desgraciadamente abundan. Como vemos en otro lugar este sitio, existen muchos temas comunes en los sueños. Muchas personas sueñan que los persiguen o que caen por un precipicio. Sin embargo, recuerde que nadie conoce su vida mejor que usted y a pesar de que existen algunas herramientas para ayudarnos a captar el significado de nuestros sueños (de las cuales hablaremos más adelante) lo que cada imagen en particular significa en el caso suyo solamente usted lo puede determinar.
Dijimos que una de las funciones de los sueños consiste en detectar problemas. La otra función a la cual haremos referencia aquí es la de mejorar nuestras destrezas de supervivencia. En otro lugar de este sitio hemos visto que hay ocasiones en que los sueños nos pueden ayudar a encontrar o incluso pueden proveernos respuesta a problemas que no habíamos encontrado estando despiertos. Los sueños desagradables y las pesadillas aun cuando no nos provean con una solución inmediata a nuestros problemas se encuentran aunque usted no lo crea entre los más útiles y significativos de los sueños. Estos sueños nos presentan en forma vívida y difícil de olvidar algunas circunstancias, pensamientos y sentimientos que en la prisa de la vida cotidiana hemos desatendido. Nos señalan la naturaleza de los problemas y conflictos a los que nos enfrentamos y atraen nuestra atención hacia la relación entre nuestros problemas presentes y nuestro pasado. Nos advierten sobre la posibilidad de peligro si continuamos por el mismo camino. Al presentar en forma dramática y vívida nuestros más íntimos temores y ansiedades los sueños desagradables pueden servirnos de “ensayo” o práctica para la vida diaria. Nuestros sueños desagradables e incluso aterradores pueden proporcionarnos el valor para actuar en nuestra vida diaria disminuyendo considerablemente el temor a lo que habrá de suceder puesto que ya en el sueño hemos visto y enfrentado lo peor que nos pudiera suceder.
Cambiando Nuestros Sueños Desagradables en Placenteros
Aparte del significado que puedan tener, es evidente que mientras las pesadillas y los sueños desagradables nos pueden hacer sentir mal durante el día, un sueño placentero nos hace sentir optimistas, contentos y con mayor confianza en nosotros mismos/as. De modo que una buena forma de sentirnos mejor es tener menos sueños desagradables y más sueños buenos. El siguiente es un método para lograr esto:
1. Utilizando su diario o registro de sueños examine sus sueños y trate de ver cuales de ellos le han hecho sentir mal.
2. Identifique la dimensión emocional de esos sueños, es decir, los sentimientos que nos producen y que debemos cambiar (ansiedad, invalidez, vergüenza, ira, etc.). Utilice las emociones negativas presentes en sus sueños para identificar los problemas de nuestra vida diaria de los cuales son reflejo. Comience a trabajar en la solución o el manejo de éstos.
3. Detenga los sueños malos diciendose a usted mismo/a antes de acostarse que puede controlar sus sueños. Dígase algo así “mis sueños son creados por mí no por una fuerza externa, no tengo porqué temerles” y “me enfrentaré con valor a mis sueños desagradables”. Cuando se presente un sueño desagradable simplemente ordénele detenerse (lo que probablemente haga que se despierte), o tome control del mismo. Para lograr esto podemos utilizar las técnicas de sueño lúcido que discutiremos en el próximo capítulo.
4. Cambie el contenido de sus sueños. Cuando detenga un sueño pida que el sueño continúe pero en una forma más positiva. Con la práctica podremos lograr esto sin despertarnos. Antes de acostarse practique maneras de cambiar los sueños desagradables en sueños placenteros. Por ejemplo, si frecuentemente sueña que se está cayendo por un precipicio cambie este sueño por uno en que usted vuela y llega a un lugar exótico.
Dos técnicas desarrolladas en la Universidad de Nuevo México han probado ser útiles para evitar las pesadillas. Una de ellas consiste recordar la pesadilla en detalle a la vez que se practica un sencillo ejercicio de relajación. Luego de esto se procede a escribir la pesadilla. En la otra técnica la persona también se relaja pero en vez de meramente recordar la pesadilla procede a cambiar la trama y el final de la misma antes de pasar a escribirla. Con estas técnicas muchas personas que padecían de pesadillas durante muchos años han logrado reducir la frecuencia de éstas o incluso eliminarlas completamente.
Nota Sobre los Medicamentos y las Pesadillas
En nuestra sociedad un gran número de personas ingieren medicamentos. Algunas, especialmente aquellas de mayor edad ingieren, simultáneamente, varios medicamentos. Muchos de estos medicamentos tienen efectos tanto sobre la calidad de nuestro sueño como sobre el contenido de los sueños.
Varios medicamentos pueden producir sueños extremadamente vívidos y pesadillas en algunas personas. Entre estos se encuentra la Reserpina (y otros tipos de antihipertensivos), los bloqueadores beta adrenérgicos como el propanolol (utilizado mayormente por sus efectos cardiovasculares), L-dopa utilizado en los pacientes de Parkinson, al igual que medicamentos que incrementan los niveles de acetilcolina. Los mecanismos por medio de los cuales estos medicamentos tienen tales efectos sobre los sueños no se conocen con exactitud. Según narran algunos pacientes los medicamentos antidepresivos como Prozac, Paxil y Zoloft que tienen efectos sobre los niveles de serotonina en el cerebro producen sueños sumamente vívidos y extraños. Esto a pesar de que éstos medicamentos tienden a disminuir los períodos de sueño MOR. También algunas personas que utilizan el llamado parcho de nicotina para dejar de fumar indican que comienzan a sufrir pesadillas.
2 - Sueños de Placer
¿ A cuantos no nos ha sucedido que hemos tenido un sueño tan agradable que al despertar nos sentimos frustrados por no haber podido continuar el mismo? Estos sueños placenteros pueden ser de diversos tipos. Muchos investigadores creen que estos sueños ocurren cuando nuestro inconsciente intenta proveernos por medio del sueño algo de lo que carecemos o estamos necesitados en nuestra vida diaria. Recuerdo que uno de los sueños más placenteros y vívidos de mi vida lo tuve hace bastantes años en un momento en que sufrí un problema en la garganta que hizo que el médico me pusiera en una dieta blanda. Durante varias semanas todo lo que podí a comer eran cremas, sopas, papas majadas y cosas por el estilo. Siendo una persona que siempre ha disfrutado mucho la comida mi inconsciente aparentemente decidió una noche brindarme el mejor banquete que he disfrutado en mi vida. Todavía, muchos años después no he olvidado el suculento sabor de aquella comida que era muy superior a cualquiera que había disfrutado hasta entonces y que he disfrutado después.
Es bueno disfrutar de nuestros sueños, pero si un sueño placentero se repite frecuentemente puede ser síntoma de un problema serio y debemos ver de qué estamos careciendo en nuestra vida cotidiana, y cuáles necesidades insatisfechas hay en nuestro diario vivir.
Muchos de los sueños placenteros son de naturaleza erótica. Sin embargo, esto no necesariamente significa que estemos sexualmente insatisfechos. Algunos investigadores entienden que en nuestros sueños, al igual que en muchas de las llamadas religiones “primitivas” y en gran parte de la mitología la energía sexual es símbolo de nuestra energía vital. Si por algún motivo nuestra energía vital se encuentra bloqueada o no puede manifestarse es muy posible que tengamos este tipo de sueño repetidamente. Por otra parte, como señalamos en otro lugar, los sueños eróticos pueden presentarse en durante el período de recuperación o convalescencia de una enfermedad. De hecho es comú n que estos sueños se presenten en personas que está n en cualquier proceso de recuperació n, ya sea de una intervención quirúrgica, una depresión o un periodo de luto o duelo por la muerte o separación de un ser querido. En algunos casos estos sueños comienzan un poco antes de comenzar el proceso de recuperación y deben considerarse como una buena señal. Según algunos especialistas estos sueños están relacionados con la recuperación de la energía y la vitalidad. Así que disfrutemos nuestros sueños placenteros pero también hagamos caso al mensaje que nos envían..
3 - Controlando Nuestros Sueños:
El Sueño Lúcido
Imagínese que usted se encuentra sobre la superficie de Marte a cargo de una expedición científica. De pronto cae en cuenta de que ésta no es la realidad cotidiana sino un sueño. Usted se impresiona por lo vívido de la experiencia que pareciera incluso más real que la que nos presentan diariamente los sentidos. Poco tiempo después usted se da cuenta de que no tiene porqué ser un mero espectador, puede tomar su vehículo explorador y marchar en busca de marcianos (o marcianas), si lo desea puede conversar con sus compañeros de viaje o puede dedicarse a explorar el extraño paisaje que se presenta ante sus ojos. En todo caso es usted quien controla conscientemente su sueño y puede moverlo en la dirección que desee.
¿Qué esto es imposible piensa usted? O acaso si algo así le sucediera ¿pensaría que está listo para el manicomio? Pues sepa que este fenómeno no solamente sucede sino que es posible entrenarnos para lograrlo y que muchas personas lo practican, unas para diversión y otras como un método para resolver conflictos y mejorar diversos aspectos de su personalidad.
Por medio del sueño lúcido podemos realizar nuestras fantasías desde comer todo lo que queramos sin temor a engordar hasta experimentar las más tórridas aventuras románticas y eróticas sin temor a un embarazo o una enfermedad. En los encuentros de soñadores lúcidos es común escuchar como muchos narran una serie de experiencias que nada tienen que envidiarle a las que podemos tener estando despiertos. Imagínese que usted come todo el mantecado de su sabor favorito sin tener que pensar en los problemas que le pueden acarrear la calorías o la grasa. Y el sabor del mantecado es tan bueno o quizá mejor que el que tiene en la “realidad”.
Los estudios contemporáneos sobre sueño lúcido comenzaron a mediados de la década de 1970. Muchos científicos habían oído hablar acerca de este fenómeno, pero la mayoría lo consideraba como una mera alucinación que nada tenía que ver con el sueño. Sin embargo, para sorpresa de muchos, en una serie de experimentos llevados a cabo a partir de 1975 se demostró que esto no era correcto. En el mes de abril de 1975 en la Universidad de Hull en Inglaterra, un estudiante de nivel graduado interesado en el campo de la parapsicología llevó a cabo un experimento en el que un sujeto llamado Alan Worsley logró entrar en un estado de sueño lúcido y desde ese estado comunicar una señal previamente acordada. Hearne no publicó sus resultados aparentemente porque deseaba obtener mayor evidencia. Poco después de forma independiente Stephen LaBerge, quien a la sazón era un joven estudiante de nivel graduado de la universidad de Stanford se dedicaba al estudio del sueño bajo la dirección de William Dement uno de los pioneros de las investigaciones oníricas. Desde muy niño LaBerge había tenido la capacidad de darse cuenta de cuando estaba dormido y de alterar a voluntad los acontecimientos ocurridos en sus sueños.
LaBerge conectó varios soñadores lúcidos a un aparato llamado polisomnograma que mide diversos factores fisiológicos relacionados con el sueño tales como los movimientos oculares, las ondas cerebrales y el tono muscular. LaBerge previamente se había puesto de acuerdo con los soñadores para que cuando comenzaran a soñar emitieran señales tales como mover los ojos de una manera particular o respirar con mayor rapidez. Los sujetos no sólo llevaron a cabo dichas acciones sino que lo hicieron precisamente en los momentos en que el equipo electrónico señalaba que estaban soñando. De este modo LaBerge demostró que es posible actuar conscientemente mientras dormimos. A pesar de contar con la evidencia sólida proporcionada por este y otros experimentos LaBerge no logró que la prestigiosa revista Science publicara sus resultados principalmente debido a que los editores de la revista consideraban, a pesar de la evidencia, difícil creer que una persona pudiese estar a una misma vez soñando y consciente.
A pesar de lo reciente del interés científico en el tema, el fenómeno del sueño lúcido ha estado presente y ha sido reconocido desde tiempos remotos. En su obra The Lucid Dreamer Malcolm Godwin demuestra que “el sueño lúcido o algo sospechosamente parecido” es una característica común de las tradiciones espirituales no occidentales. Los budistas tibetanos, por ejemplo, perfeccionaron hace más de mil años un método para soñar conscientemente que aún en nuestros días continúa formando parte central de dicha tradición. Por otra parte hace unos veinticuatro siglos que Aristóteles en su obra sobre los sueños señaló “en ocasiones, mientras dormimos, hay algo en nuestra consciencia que nos dice que lo que se presenta ante nosotros es un sueño”. En el 415 San Agustín describe dos sueños lúcidos que tuvo un médico romano llamado Genadio. Esta es la primera descripción de un sueño lúcido de la cual tenemos conocimiento.
A pesar de que en el 1867 el francés Hervey Saint-Denys había empleado un término similar, generalmente se piensa que el término sueño lúcido fue acuñado por el psiquiatra holandés Frederick van Eeden (1860-1932). Este término se utiliza para referirse a la capacidad de hacernos conscientes de que estamos soñando. Aunque un gran número de soñadores lúcidos aprenden a controlar el contenido de sus sueños, esto no siempre es así. En otras palabras, el sueño lúcido y el control que podamos adquirir sobre el mismo son dos cosas distintas.
Los Beneficios del Sueño Lúcido
A pesar de que algunas personas tienen la idea de que el sueño lúcido es una mera curiosidad, fascinante tal vez, pero sin valor práctico lo cierto es que el existen estudios que parecen indicar que el sueño lúcido nos puede reportar una buena cantidad de beneficios.
Un estudio reciente sugiere que las personas que tienen sueños lúcidos tienen una mayor capacidad de actuar con independencia de criterio y que resisten mejor las presiones que le ponen otras personas. Lo que no se sabe a ciencia cierta es si lo que sucede es que los soñadores lúcidos desarrollan esta capacidad como resultado de sus experiencias oníricas o si lo que sucede es que las personas con mayor independencia de criterio tienden a tener sueños lúcidos con mayor frecuencia que el común de las personas.
Otras personas han encontrado que el sueño lúcido es una de las formas más efectivas para combatir las pesadillas y sueños desagradables. Cuando nos damos cuenta de que estamos en medio de un sueño también comprendemos que nada de lo que allí suceda nos puede causar daño físico. Por tanto no hay necesidad de huir cuando se nos presenta un monstruo o alguien que quiere matarnos. Por lo tanto en vez de correr para escapar podemos volvernos y preguntarle a quien trata de hacernos daño en el sueño el porqué lo hace. De ese modo el diálogo que entablamos con los personajes de nuestros sueños puede ser extremadamente revelador y terapéutico. Un soñador lúcido relata que sufría de un sueño recurrente en el que un león lo perseguía. Una noche en medio de dicho sueño entro en estado de lucidez y, sabiendo que solo era un sueño y que por tanto no habría de sufrir daño real, decidió que en vez de huir del león lo habría de enfrentar. El resultado fue que el león en lugar de devorarlo se puso a jugar con él y posteriormente se convirtió en una hermosa mujer. Este tipo de experiencia es muy común entre los soñadores lúcidos y nos puede ayudar a comprender que tenemos la capacidad de enfrentar y conquistar nuestros miedos resultando fortalecidos y renovados por ese acto.
El sueño lúcido puede servir también para ayudarnos a conquistar metas o practicar destrezas. Vladimir Horowitz, quien fuera uno de los más grandes pianistas del siglo XX, utilizaba sus sueños para perfeccionar su técnica y practicar complicadas técnicas. También podemos utilizar el sueño lúcido para pulir nuestras destrezas sociales y superar problemas como la timidez.
Existe evidencia anecdótica que apunta a la posibilidad de que el sueño lúcido pueda ayudarnos a sanar más rápidamente de diversas enfermedades.
El Sueño Lúcido y la Consciencia
Que un fenómeno como el sueño lúcido sea posible rompe con muchas de las ideas que tradicionalmente se han tenido acerca de la mente humana y la consciencia. Generalmente se cree que los sueños se caracterizan por la incapacidad para actuar intencionadamente o con un propósito. Sin embargo, el fenómeno del sueño lúcido nos enseña que esto no siempre es así. El sueño lúcido también da origen a nuevos interrogantes y áreas de investigación. Uno de las interrogantes que mayor interés despierta es el que tiene que ver con la comunicación entre el consciente y el inconsciente. Claramente en el sueño lúcido tenemos un ejemplo de nuestra mente consciente dialogando con nuestro inconsciente y ejerciendo influencia sobre las creaciones de éste.
¿Podemos Realmente Controlar el Contenido
de Nuestros Sueños?
Existe cierto grado de controversia sobre cuanto control podemos tener realmente sobre nuestros sueños. Algunos investigadores y soñadores lúcidos creen que es posible lograr un control prácticamente ilimitado sobre el contenido de nuestros sueños. Otros como Jeremy Taylor piensan que nuestra mente consciente no puede controlar a nuestra mente inconsciente, lo que quiere decir que en realidad nunca controlamos nuestros sueños. Según estos investigadores más que controlar nuestros sueños lo que realmente podemos hacer es influir sobre los mismos. Para Taylor los sueños están basados en elementos arquetípicos que son mucho más sabios y poderosos que la consciencia de cualquier persona. Por tanto, si lo que tratamos de hacer con un sueño no está en armonía con lo que el sueño como mensajero de nuestro inconsciente está tratando de decirnos, no lo lograremos. Según este investigador “la ilusión de control solamente se produce cuando lo que yo deseo está en armonía con lo que el sueño está tratando de hacer”.
A pesar de esto muchos soñadores lúcidos alegan ejercer considerable control sobre sus sueños. Se piensa que la capacidad para lograr control sobre el sueño depende de la confianza de la persona que sueña. Si creemos que somos incapaces de hacer algo en un sueño lo más probable es que no lo podamos hacer.
De cualquier modo, la mayoría de los investigadores cree que el tipo de control que podemos ejercer con mayor facilidad en nuestros sueños (y el que probablemente nos reporte mayores beneficios) es el control de nuestra conducta. Este es el tipo de control que logramos cuando, para dar un ejemplo, nos damos cuenta que estamos teniendo una pesadilla y en vez de tratar de escapar de la situación reconocemos que esto es sólo un sueño y cualquier cosa que en el mismo suceda no puede hacernos daño. En numerosas ocasiones este cambio de actitud hace que el sueño se transforme en uno positivo.
Aprendiendo a Soñar Lúcidamente
La gran mayoría de las personas tiene la capacidad de soñar lúcido. En muchas, de hecho, el fenómeno se produce espontáneamente, especialmente durante la niñez. Los períodos de lucidez se presentan por lo general en medio de un sueño cuando la persona que duerme se da cuenta de que lo que está experimentando es un sueño. Muchas veces este darse cuenta ocurre cuando la persona se percata de algún acto o circunstancia imposible o incongruente tal como encontrarse volando o hablando con una persona que está muerta. Algunas personas meramente se dan cuenta de estar en un sueño sin necesidad de notar ninguna situación extraña. En algunos casos la lucidez se produce cuando la persona se despierta y rápidamente se vuelve a dormir, regresando directamente a la etapa de sueño MOR sin pasar por las otras etapas del sueño y manteniendo el estado de consciencia de una persona despierta.
En el breve espacio disponible en esta obra resulta imposible entrar a considerar los diversos métodos disponibles para estimular la lucidez en nuestros sueños. A continuación ofrecemos algunas técnicas que se ha encontrado son efectivas para ayudar a las personas que desean comenzar a experimentar con el sueño lúcido. Quienes deseen aprender otras técnicas y estudiar más a fondo el sueño lúcido pueden consultar, entre otros, los libros de Stephen LaBerge, Patricia Garfield y Malcolm Godwin citados en la Bibliografía.
1.
Aprenda a recordar sus sueños. Se sabe que las personas que mejor recuerdan sus sueños son también las que más fácilmente logran la lucidez en sus sueños. Si no le es fácil recordar sus sueños le recomendamos que utilice las técnicas que presentamos en el capítulo 5.
2.
Afirmaciones y autosugestiones. Antes de acostarse y mientras está en la cama repita en su mente afirmaciones como las siguientes: “Cuando comience a soñar sabré que estoy en un sueño”. “Cuando vea mis manos (o mis pies, etc.) en el sueño sabré que estoy soñando. “Hoy tendré un sueño lúcido.”
3.
Pregúntese varias veces al día ¿estaré acaso soñando?
4.
Ensaye sus sueños. Imagínese que está durmiendo. Cree un sueño en su mente y explore diversas alternativas dentro del mismo. Imagine que vuela en el sueño, que viaja en el tiempo, que está en dos lugares a la vez, etc. Este ejercicio desarrolla nuestra capacidad para influir sobre nuestros sueños.
5.
Pregúntese ¿y si esto fuera un sueño? Varias veces durante el transcurso del día deténgase un momento y piense que significado tendría si lo que está viviendo en ese momento fuera un sueño. Este ejercicio puede ayudarnos a adquirir consciencia del sueño y su significado ayudándonos no sólo a entrar en el estado de sueño lúcido sino a interpretar nuestros sueños estando aún en ellos.
6.
Medite. El acto de meditar ayuda a nuestra mente a enfocar en nuestro mundo interior, mundo del cual surgen nuestros sueños. las personas que practican con regularidad algún tipo de meditación tienden a tener más sueños lúcidos. El tipo de meditación no es lo importante sino la práctica regular de la misma.
7.
Participe en un grupo de discusión de sueños. Las personas que tienen con quien explorar, discutir y compartir sus sueños tienden a convertirse espontáneamente en soñadores lúcidos.
Es posible que le tome al menos una o dos semanas antes de tener su primer sueño lúcido, así que no se desespere. Recuerde también que su primer sueño lúcido probablemente sea muy corto y un tanto confuso. Eventualmente sus sueños lúcidos aumentarán en duración y frecuencia, al igual que se incrementará el control que usted tiene sobre los mismos. Cójalo suave, no se desespere, recuerde que el propósito de todo esto no es añadir un nuevo motivo de frustración a nuestra vida sino divertirnos a la vez que adquirimos una poderosa herramienta de crecimiento y desarrollo personal.
El Sueño Lúcido y las Experiencias
Fuera del Cuerpo
Uno de los aspectos más interesantes y, para algunas personas, controversiales surgidos de las investigaciones sobre el sueño lúcido es la posibilidad de que estos provean una explicación al fenómeno que se conoce como experiencias fuera del cuerpo en las que una persona siente que se separa de su cuerpo y que, incluso flota por encima de este y lo puede observar. Se ha encontrado que una proporción inusualmente alta de soñadores lúcidos experimentan también experiencias fuera del cuerpo. También se ha encontrado que la mayoría de estas experiencias se producen cuando la persona se despierta por un breve período y se vuelve a dormir retornando directamente a la etapa de sueño MOR y que las personas que tienen experiencias fuera del cuerpo también tienden a sufrir la condición conocida como parálisis del sueño que mencionamos aquí.
Para Stephen LaBerge las experiencias fuera del cuerpo son un tipo de sueño que se produce cuando la persona pierde contacto con sus sentidos mientras permanece consciente. Según expresan Lynne Levitan y Stephen LaBerge en estos casos:
la persona retiene la sensación de tener un cuerpo, pero esta sensación ya no se deriva de los datos provenientes de los sentidos. Igualmente la persona fuera del cuerpo percibe un mundo muy parecido al que ella generalmente habita mientras esta despierto/a, pero esta percepción tampoco proviene de los sentidos. El cuerpo y el mundo de la experiencia fuera del cuerpo son producto de la maravillosa habilidad para crear imágenes totalmente convincentes, aun sin en ausencia de información procedente de los sentidos que posee nuestro cerebro.
Levitan, Lynne y LaBerge Stephen. 1991. Other Worlds: Other Wordly experiences and Lucid Dreams. Nightlight 3.
LaBerge entiende que el proceso se produce cuando la persona se despierta por un breve período y sin darse cuenta se duerme nuevamente retornando inmediatamente al sueño MOR sin pasar por las otras etapas. De este modo se produce un corte súbito en la entrada de datos sensoriales al cerebro lo que deja a la persona con la memoria de su cuerpo en lugar de la percepción del cuerpo derivada de los sentidos. Dice LaBerge:
hace apenas un momento su cuerpo pesaba pero ahora la percepción de la fuerza de gravedad ha sido cortada por falta de estímulos sensoriales desapareciendo súbitamente. Yo propongo que sucede lo mismo que cuando levantamos un litro de leche que creíamos lleno y está vacío.
Waking the Dreamer an interview with Stephen LaBerge en Brown, David Jay y Novick, Rebecca McLen (editores). Mavericks of the Mind: Conversations for the New Millennium.
Es decir, cuando percibimos que el peso de nuestro cuerpo es menor que el que nuestro modelo mental nos dice debía tener sentimos un rápido y fuerte impulso hacia arriba que interpretamos como una fuerza que nos eleva. El resto, al igual que en cualquier sueño, lo construye nuestra mente.
Los pocos estudios empíricos que se han llevado a cabo con el propósito de verificar la realidad objetiva de las experiencias fuera del cuerpo han producido resultados poco favorables. A comienzos de la década de 1970 la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas llevó a cabo un amplio estudio con personas sumamente experimentadas logrando experiencias fuera del cuerpo. Se les pidió que bajo dicho estado visitaran y luego describieran lo que vieron en otro cuarto lejano. El resultado fue que la descripción que la casi totalidad de los participantes proveyó no correspondía en nada con lo que había en dicho cuarto. En los pocos casos en que se produjo alguna correspondencia esta se dio de forma muy poco consistente, es decir estas personas a veces veían claramente mientras que en otras ocasiones no.
LaBerge entiende que a pesar de que estos resultados pueden entenderse como un apoyo a su posición es necesario explicar aun los escasos casos en que se produjo una percepción correcta y cree que la telepatía durante el sueño puede ser la explicación de éstos. Cabe la posibilidad de que los estados de conciencia producidos durante estos estados o durante el sueño lúcido produzcan un incremento en nuestra capacidad telepática.
Por otra parte, el tipo de percepción que reportan las personas que han tenido experiencias fuera del cuerpo posee las mismas características de las que experimentamos comúnmente con nuestros sentidos corporales. Esto parece muy extraño ya que indica que lo que sea que abandona el cuerpo utiliza sistemas perceptuales y un cerebro similar al del cuerpo físico.
Sea o no correcta esta interpretación lo cierto es que el estudio científico del sueño lúcido ha abierto la puerta a nuevas investigaciones relacionadas con fenómenos que parecían inexplicables. Aunque en base a estos estudios no se pueda descartar la posibilidad de una genuina experiencia fuera del cuerpo dados estos resultados si tenemos una experiencia de este tipo lo menos que podemos hacer es preguntarnos si no habremos estado soñando.
Apartándonos de esta controversia podemos afirmar que el sueño lúcido, nos provee lo que puede ser una valiosa herramienta para conocernos mejor, mejorar diversos aspectos de nuestra vida y ¿por qué no? divertirnos.
Fuente
4 - Yapa
Bastante info de esta gran atracción, bastante puntuado

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Pronto la 3ra parte de este contenido
