El Australopithecus sediba podría dar nuevas pistas sobre el eslabón perdido, ("sediba" significa "manantial" o "pozo de agua" en idioma sesotho, uno de los once idiomas oficiales de Sudáfrica).Se trata de un homínido de más de 1,9 millones de años descubierto en África, ya era capaz de fabricar herramientas, caminaba como un humano y tenía una combinación única de rasgos muy avanzados. Puede ser el antecesor directo del Homo erectus.
Nos están apareciendo nuevos antepasados por todas partes. Ahora es el homínido australopithecus sediba quien, apenas poco tiempo después de su presentación en sociedad, ya está siendo sometido a pruebas en Europa. Los rayos X sincrotón mostraron con un detalle sorprendente el interior del cráneo de la nueva criatura descubierta en Suráfrica y posibles restos de su tejido cerebral, lo que que anima a los científicos a pensar en nuevas pistas sobre el eslabón perdido.

Cráneo del joven ejemplar de Australopithecus sediba
El eslabón perdido es el gran enigma de la ciencia en lo que a la evolución del ser humano se refiere. Se trata de un hipotético ejemplar que se encontraría entre nuestros antepasados lejanos y el grupo de homínidos más modernos conocidos como Homo, que incluye nuestra propia especie.
Hace poco, un hueso encontrado en una caverna conocida como Denisova de las montañas Altai, en el sur de Siberia, despertó gran excitación entre los científicos después de que un estudio de su ADN sugiriese que éste difiere tanto del ADN del hombre moderno como del hombre de Neandertal.

Una mano pequeña, pero muy evolucionada
Hace poco más de un año, la prestigiosa revista Science publicaba un sorprendente hallazgo paleontológico. Se trataba de un homínido desconocido, el Australopithecus sediba, que vivió hace unos 2 millones de años en África y que, según sus descubridores, científicos de la universidad sudafricana de Witwatersrand, podía arrojar nueva luz sobre los orígenes del hombre actual. Los restos fósiles presentados entonces correspondían a un varón de entre 10 y 13 años y a una hembra cerca de la treintena que murieron al caer al fondo de una cueva al mismo tiempo o con unas semanas de diferencia.

Lee R. Berger,el descubridor
Ahora, cinco estudios diferentes publicados en la misma revista describen nuevos detalles sobre la anatomía de este antiguo homínido, hallazgos que incluso ponen en duda algunas de las teorías más asentadas sobre la evolución humana. Las investigaciones dejan claro que el sediba tenía rasgos primitivos, como, por ejemplo, un cerebro pequeño, pero también otros muy similares a los humanos, como una pelvis evolutivamente muy avanzada y unas manos «diseñadas» para fabricar herramientas. También caminaba como cualquiera de nosotros. Por esta mezcla de rasgos, los científicos creen que, como sospechaban cuando desenterraron los restos, nos encontramos ante el mejor candidato a antepasado del género Homo, el nuestro.
Las nuevas investigaciones incluyen la descripción más completa jamás realizada de la mano de un homínido temprano, la pelvis más completa jamás descubierta, el escáner de alta resolución más preciso de un cráneo nunca realizado y nuevas piezas del pie y el tobillo. El Australopithecus sediba ha sido examinado de arriba a abajo por más de 80 científicos de todo el mundo.
Para empezar, expertos de la Universidad de Victoria en Melbourne (Australia), ayudaron a precisar la antigüedad de la extraña pareja con técnicas paleo magnéticas y con la datación de los sedimentos del yacimiento sudafricano de Malapa, donde aparecieron los restos, que resultaron tener 1,977 millones de años. Esto adelanta la aparición de los primeros rasgos humanos en el registro fósil, ya que hasta ahora, lo fósiles que databan de 1,9 millones de años, la mayoría atribuidos al Homo habilis y al Homo rudolfensis, han sido considerados los ancestros humanos más primitivos. La mayor antigüedad del Australopithecus sediba aumenta la posibilidad de la existencia de un linaje separado y más antiguo del que podría haber evolucionado el Homo erectus.