Herman@s Taringuer@s...
Para que no se haga tan duro de leer, voy a dividir este post en partes. No suelo hacer esto, pero el tema es largo y bastante complicado, asi que muchas gracias por comprender.
Los comentarios que ayuden a aclarar más el panorama o que aporten un poco al tema, son más que bienvenidos.
También tengo que aclarar que no voy a tomar ninguna posición política al respecto (para mi, cualquier político de cualquier partido es una reverenda mierda). Simplemente me voy a limitar a intentar explicar la situación actual.
Y se va la primera….!!!
Primeramente, hay que entender muy bien y tener presente en todo momento un concepto básico de la economía: la ley de oferta y demanda.
El valor de una determinada cosa (desde una botella de cerveza hasta el del dinero mismo) lo determina la cantidad de esa determinada cosa que haya disponible en el momento en que decidimos comprarla o venderla (lo que se llama oferta), y la cantidad de gente que esté dispuesta a comprarla o venderla, también en ese momento determinado (que es, por supuesto, la demanda).
Las cosas que tienen un valor alto, por lo tanto, son aquellas que son escasas, y a las que mucha gente quiere comprar (por ejemplo, el oro, los diamantes, etc.).
Por otra parte, y lógicamente, una cosa tiene un valor bajo cuando hay mucha cantidad, y la gente no está interesada en comprarla.
Teniendo esto en claro, vamos a llevar el gato al agua e intentar entender el despelote que hay en este momento.
¿Qué es un país?
Para comprenderlo fácilmente, supongamos que un país es como una empresa. Tiene una actividad principal con la que gana dinero, y a ese dinero le da un destino determinado.
Como toda empresa, para poder realizar esa actividad, tiene que gastar una determinada cantidad de dinero, ya sea en materiales, maquinarias o lo que sea necesario.
Como la lógica indica, si el dinero que obtiene esa empresa por la venta de lo que produce es mayor que el dinero que tiene que invertir para producirlos, se dice que la empresa está generando ganancias (o en otras palabras, se dice que tiene superávit).
Por el contrario, si el dinero que obtiene no es suficiente para pagar sus costos de producción, la empresa está generando pérdidas (o déficit).
Las razones por las cuales una u otra cosa pueden llegar a darse en la realidad, me llevaría dos o tres posts más, y no tendría mucho sentido. Así que vamos de lleno a que pasa en Argentina en la actualidad.
Argentina S.A.
Argentina, en la actualidad e históricamente también, es un país que basa su economía en la producción y venta de alimentos, tales como cereales, carnes, etc.
En los últimos años, los grandes ingresos de dinero se dieron principalmente por las ventas de soja (el ‘yuyo que crece solo’, según las palabras de… uds. saben quién.).
El precio internacional de la soja estaba bastante alto, y nuestra tierra bendita estaba llena de lotes y más lotes repletos de soja de muy buena calidad.
Las ventas de soja produjeron una cantidad muy pero muy importante de dinero, que enriqueció a los productores dueños de esos lotes, e indirectamente le reporto mucho dinero al gobierno nacional en concepto de impuestos, que fue a parar en parte a las reservas del Banco Central.
Hasta acá, todo muy lindo, pero… tan importante como saber ganar dinero, es saber también como utilizarlo para que no se pierda.
Y este fue (y es) el gran error que está cometiendo este increíble gobierno que tenemos en este momento.
Siga… siga el baile.
La doctrina peronista disfraza de nacionalismo el método demagógico que emplea para obtener poder político. Dicho de otra manera, siempre dicen que hacen cosas por y para el pueblo, pero al final el rédito y las ventajas las sacan aquellos que están en el poder.
La herramienta que utilizó el peronismo para mantenerse en el poder en estos últimos años fue precisamente la más simple (y más devastadora) herramienta demagógica que existe: los planes sociales.
Disfrazados de ‘distribución equitativa de las ganancias para mantener el bienestar social de la población’, y aprovechando el nivel alto de reservas, se otorgaron subsidios a mansalva entre las clases sociales más bajas (y por consiguiente, menos pensantes), asegurándose de esa manera una cantidad de votos que les permitió afianzarse en el poder (una muy buena parte del famoso 54%).
Pero esta política social es suicida. Un subsidio puede entenderse como una ayuda (en el correcto sentido de la palabra) o como un regalo (lo que la mayoría de la población argentina subsidiada entiende).
Como decía mi abuela, ‘si de la bolsa se saca y no se vuelve a poner, se termina vaciando’.
Y a la bolsa argentina ya se le está viendo el fondo. Veamos el por qué.
La ambición de poder llevo a continuar la política social de subsidios. Como dije antes, es una política que si bien socialmente es muy redituable, económicamente es como jugar a la ruleta rusa.
Mientras que las ganancias por la venta de la soja y otras exportaciones se mantuvieron altas, no hubo problemas para continuar esa política.
Pero el gran error fue creer que esa situación se iba a prolongar en el tiempo, y se tomo la inaudita decisión de crear aun más planes sociales, llevando el nivel de gasto público a niveles que varios economistas en el mundo todavía no pueden creer.
Pongamos un ejemplo: ¿qué pasaría si, porque ganamos mucho dinero en nuestro trabajo, decidimos vivir de joda en joda todos los días de la semana, gastando dinero en estupideces e invitando a nuestros amigos (que a su vez traen a sus amigos y mas amigos…) a las jodas que armamos?
No va a haber dinero que alcance. Pero nos gusta tener tantos amigos que nos digan ‘che, vos sos el capo de los capos….!!!’.
Volviendo del ejemplo, eso es precisamente lo que está pasando en este momento: el gobierno llegó a un punto en el cual no puede sostener el nivel salvaje de gasto público que tiene que afrontar.
Lo normal es que ante una situación de ese tipo, un gobierno pida un crédito a un organismo internacional.
Pero en el caso de Argentina, y después de la declaración de default (dicho de otra manera, ‘anda a cobrarle a Magoya’) que se dio luego de la crisis del 2001, no hay organismo internacional que se crea tan estúpido como para otorgarle un nuevo crédito a Argentina, y menos para solventar el tipo de gasto que se está haciendo (los planes sociales, Futbol para Todos, Asignaciones Por Hijo y demás yerbas por el estilo).
Entonces… de donde sacamos la plata para seguir la joda?
La fabricamos, total, tenemos la maquinita y listo…!!
¿Por qué ésta no es la solución a los problemas? Entendamos primero como funciona el dinero.
Hasta no hace mucho tiempo, el dinero era la representación del oro que debería existir en los bancos centrales de cada país que decidiera emitirlo. Era una especie de ‘vale’, al que cualquier persona, en el momento que deseara, podía cambiar en el banco central por la cantidad de oro equivalente.
Ese oro es a lo que se le llama reserva monetaria. Un país con una economía saludable, si tiene por ejemplo, 1 kilo de oro en sus reservas, emite 1000 billetes que valen un gramo de oro cada uno.
¿Pero… que pasa si el gobierno en vez de fabricar 1000 billetes, fabrica 1500? Esos 500 billetes de más serían falsos, precisamente, porque no tendrían el equivalente en oro en el banco.
Un país debería emitir dinero en estricta proporción a sus reservas, pero en la práctica esto es imposible, ya que como dije anteriormente, el respaldo exclusivamente en oro para la emisión de dinero no se utiliza más, ya que en la actualidad las reservas de los países no están compuestas únicamente por oro metálico.
Las reservas monetarias de los países pueden incluir (y de hecho, lo hacen) inversiones en otras monedas, como por ejemplo el dólar. Y precisamente, porque el precio del dólar está sujeto a la oferta y demanda, el valor de las reservas de los países que incluyan dólares en ellas, también va a variar.
Lo lógico sería que un país emita dinero por una cantidad debajo del nivel de reservas, para que ese valor del dinero se mantenga estable aunque el valor de la reserva varíe también. Pero en la práctica esto tampoco es así, ya que no existe un país lo suficientemente rico en reservas como para que pueda hacer funcionar su economía emitiendo menos dinero que el que sus reservas le permitan.
Entonces, todos los países del mundo funcionan con una cierta cantidad de ‘dinero falso’ en sus economías, como consecuencia de la variación del nivel de las reservas.
Y precisamente ese ‘dinero falso’ es una de las principales causas de lo que como argentinos conocemos perfectamente bien: la inflación.
No es lo que parece.
Todos sabemos por experiencia personal (no hay nadie que jamás haya ido a un mercado) que los precios de los artículos cambian periódicamente. Este cambio de precio tiene una estricta relación con la ley de oferta y demanda que explique al principio.
En verano, por ejemplo, el precio de las naranjas baja porque es época de cosecha, y en el mercado hay mucha cantidad. Por el contrario, en invierno sube por la escasez.
En este caso, es por la cantidad que hay disponible del producto en sí que el precio cambia.
Pero, el precio del producto puede variar también por la cantidad de dinero disponible…!!!
Cómo es esto? Sencillito.
Vuelvo a recordarles: si hay mucho de una cosa en el mercado, su precio baja. Si hay poco, sube. Y precisamente esa ley también se aplica al valor del dinero.
Si hay poco dinero disponible, su valor sube, pero si hay mucho (o lo fabricamos a mansalva sin el respaldo correspondiente en las reservas), su valor baja automáticamente.
En la actualidad, los precios suben constantemente en los mercados porque para pagar las deudas y mantener el gasto publico salvaje, se está fabricando dinero “falso” (para comprobarlo, no hay más que fijarse en un fajo de billetes de 100 pesos cuantos nuevos y viejos hay).
Es decir, el valor de las cosas no sube, sino que el peso vale cada día menos porque hay muchísima cantidad en el circuito financiero. A los pesos no los quieren ni los perros.
(¿Ahora, comprenden por qué hasta el mismísimo vicepresidente se embarro metiéndose en el negocio de la impresión de billetes….?)
Y esa variación en los precios es a lo que se llama inflación.
En cualquier país del mundo con una economía saludable, el nivel de inflación generalmente refleja el estado y la variación de sus reservas, pero en el caso de nuestra querida Argentina, en la actualidad y en el rubro de la alimentación, la inflación es indicador de cuánto dinero falso estamos manejando.
Hasta acá la primera parte. Espero poder subir el resto cuanto antes, en donde voy a exponer mi punto de vista sobre algunas de las medidas que se están implementando y como siempre, les agradezco la atención y espero que no les haya sido aburrido de leer.
Un abrazo para todos.
Fuente: Texto propio.