LOS PUEBLOS NO SABEN LO QUE MERECEN (Ensayo)
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
¿Quién me silba?, agudicé el oído, y partí raudo hacia la cocina. Allí estaba ella, de mirada desconsolada, mi pava. Con la coordinación del melancólico, preparé en tiempo record el mate, y me dispuse a escribir mi primer ensayo del día. Sin un norte claro, solo me puse a teclear y dejar que las palabras hagan el resto. Nunca me fallan, son como un perro.
Es importante darle de comer al cánido, tanto como alimentar el miedo. Antes, temía que mis ensayos sean ignorados, hoy solo quiero que me sorprendan. Es verdad, solo escribo para poder recordarme cuando olvido quien soy. Mientras voy escribiendo, voy presintiendo que quizá deba hablar menos de mí, y mas sobre ustedes, mi pueblo.
Alguien dijo alguna vez, que "los pueblos tienen los gobiernos que se merecen", cosa que no comparto en plenitud. Yo diría que "los pueblos no saben lo que merecen". Claro que al releerlo, suena peor que lo anterior. Ciertamente hay un punto aquí en donde apoyarme, sin tener demasiado en claro hacia donde girar.
Cuando escribí "elegir solo es cuestión de elegir", solo pensaba en el ser humano, no en la sociedad. Encuéntrese en esta diferenciación, el sentido del análisis. ¿Qué tanto puede elegir un pueblo?,....ciertamente muy poco. Lejos de toda ontología sociológico y antropológica evolutiva, las sociedades han sabido a través de los tiempos, edificar paradigmas por sobre los paradigma. Demostrándose una y otra vez, que las utopías se quedarán como están. Y vaya antinomia: ¿por qué insistir con hacer real una utopía, si es una utopía?, porque si fuera posible la igualdad y la libertad absoluta, estaríamos ante otra cosa, no una utopía.
Y que curioso todo esto, porque en otros campos de la gnosis, como la mercadotecnia y el marketing, están promulgados postulados que nos indican que las misiones y los objetivos deben ser lógicos y alcanzables. En el marketing moderno, nadie pone como misión de la empresa: "ser los mas amados del mundo" o el "tener los clientes mas leales del mercado". Se disponen metas como: "este año debemos crecer un 15 % en ventas" o "el año próximo queremos quedar en tercer puesto en nuestro rubro". No se proponen utopías, se proponen horizontes creíbles y posibles.
En cambio, y vaya paradoja, cuando llevamos esas proposiciones a un conjunto social mas grande, empezamos a patinar en la pendiente de la absurda idealización, llenando los sistemas y acciones de misticismo y fantasías. En las ciencias políticas, y sobre todo en la filosofía moral y ética, nos regodeamos de simbologías impersonales, plagadas de imposibles y sin sentido. Quizá por eso Estados Unidos sea la principal potencia del mundo. País que supo ponerse horizontes racionales, sin elevarse en la estupidez de proyectos inalcanzables.
El día que entendamos que el ser humano tiene una naturaleza emotiva, semi-consciente, intuitiva, individualista pero evolutiva y etnocentrista, habremos dado un enorme paso hacia adelante. Explicado en otras palabras, las igualdades para que dejen de ser utopías deben ser reformuladas, adaptándose para con hechos, eventos y acciones posibles y probables para el hombre.¿Porqué seguir insistiendo con una igualdad romántica y esotérica, si ni las cosas y los animales responden a esa igualdad?.
En cambio, el concepto de "justicia social" tendría un sentido mas redentor en la medida que no se aparte de las leyes esenciales y la fenomenología del ser humano puesto en este mundo. Lograr consensos y convenciones universales sobre solidaridad y espiritualismo, sería una salida decorosa a las vetustas y derruidas teorías marxistas, leninista, trostkista y stalinista. En estos tiempos, no hay lugar para las vanguardias elitistas, que se valen de las pobres masas, para que violenten su propia naturaleza, en pos de conformar totalitarismos esclavizantes. Tampoco hay cabida para la violencia antidemocrática, pues amén de haber quedado sin libertad, os quedaréis sin igualdad. Jamás hubo igualdad con el comunismo y el socialismo,....nunca. Tampoco lo hubo con el capitalismo, sobre el que habrá que trabajar mucho mas.
Cuanto menos el capitalismo se aleja de las utopías, para solventar la crudeza de la única verdad, el hombre es ambicioso, codicioso y egoísta: ¿o acaso hay otra verdad?. Y curioso también es, ver que en los países capitalistas , sus habitantes viven mejor que en los comunistas. Quizá por eso se, se le exija mas solidaridad a una comunidad próspera, que a una pobre. Cabría preguntarse, si uno ama realmente la justicia ¿qué hizo que un país sea pobre y al otro rico?.
Sostengo que antes de hablar de distribuir cosas, lo más lógico es primero hablar de como vamos a ganar u obtener esas cosas. Es fácil quitarle al que ya tiene, para repartir entre los que no tienen, pero no es tan justo que digamos. Yo provengo de una familia pobre, y luche contra la caridad y las limosnas,...por muchos motivos, pero el que mas recuerdo, parte del orgullo. Yo quería mas que cosas, quería reconocimiento y por sobre todo "respeto". La paradoja, no tan paradójica, es ver que en los regímenes populistas, las vanguardias intelectuales, exacerban el rol de pobre, dejando que los pobres sigan siendo pobres.
El pobre quiere dejar de ser pobre, y esto no es ninguna utopía. Y para ello necesita de ejemplos y experiencia, que a priori lo alienten a tener ilusiones y esperanza. No debe haber nada mas triste, que vivir en la resignación de que nada puede cambiar en mi vida. Esta en nuestra naturaleza señores, ¿por qué negarlo?. Una vez, un compañero de estudios me dijo: "no te das cuenta, que estas trabajando para enriquecer a otro",...NO, le respondí: "estoy trabajando para ser menos pobre". Típica situación, de un socialista rico arengando a otro socialista pobre. Los pobres no tienen elección.
Lo mas loco de todo esto, es que tanto Hegel, Engels y Marx eran tipos de clase alta, quienes concibieron abstracciones para un país como Alemania, donde todo es progreso, y en donde solo se destila evolución. Quizá Rusia sería otro, si hubiese tenido una revolución libertaria al estilo inglés o el francés, pero están a tiempo. Lo vemos en China, mientras mas se aleja del comunismo, mas se acerca a convertirse en una nueva potencia mundial. Y ciertamente hoy en China hay menos pobres, gracias a la economía de mercado, mas que al intervencionismo jacobino. Con esto no digo que la democracia moderna no necesite de una profunda revisión, y por el contrario esta lejos de ser lo óptimo, pero sin duda es la mejor alternativa disponible hasta ahora.
La libertad y la igualdad siguen siendo el blanco donde apuntar, pero sin perder de vista la esencial proclividad del ser humano a autorealizarse individualmente. Tengo muchas dudas sobre la "fraternidad", o globalización, en cuyo caso, prefiero analizarlo en otro ensayo. ¿Les dije que fuí socialista de joven?.....Mea culpa: las utopías siempre serán utopías, pero los sistemas sociopolíticos deben ser racionales, coherentes y posibles .
No hay mejor solidaridad, que darle la misma educación del rico al pobre, para que este pueda elegir libremente que quiere ser en esta vida. Si el populismo abandona la libertad, deja de ser popular.Sospecho que en un futuro no muy lejano, los pobres y obreros dejarán de ser tan permeables a la hipocresía y demagogia del caudillismo. Una cosa es ser pobre, otra es ser estúpido.