ITALIA

Italia, oficialmente la República italiana, es un país de Europa que forma parte de la Unión Europea.
Su territorio consiste principalmente en la Península Itálica y de dos grandes islas en el mar Mediterráneo: Sicilia y Cerdeña. Por el norte está bordeado por los Alpes, por donde limita con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia. Los estados independientes de San Marino y Ciudad del Vaticano son enclaves dentro del territorio italiano. Italia forma parte del G8 o grupo de las ocho naciones más industrializadas del mundo. Situada en el corazón del antiguo Imperio Romano, está llena de tesoros que reconstruyen la historia de las bases de la civilización occidental.
Italia ha sido el hogar de muchas culturas europeas como los Etruscos y los Romanos y también fue la cuna del movimiento del Renacimiento, que comenzó en la región de Toscana (Florencia) y pronto se extendió por toda Europa. La capital de Italia, Roma, ha sido durante siglos el centro político y cultural de la civilización occidental, y también es la ciudad santa para la Iglesia Católica, pues dentro de la ciudad se encuentra el microestado del Vaticano.
MICROESTADO DEL VATICANO
El Vaticano (nombre oficial, Estado de la Ciudad del Vaticano) es una ciudad-estado que está enclavada en la ciudad de Roma en la Península Itálica. Es uno de los microestados europeos. Tiene una extensión de 0,439 km² y una población de aproximadamente 900 habitantes, por lo que resulta el Estado soberano menos extenso y menos poblado del mundo, seguido de Mónaco, que cuadruplica su tamaño. Es tan pequeño que sólo la Basílica de San Pedro es un 7% de su superficie; la Basílica y la Plaza de San Pedro ocupan un 20% del territorio, esto lo convierte en el país más urbanizado del mundo.
HISTORIA
La historia de Italia es tal vez la más importante para el desarrollo de la cultura y sociedad del área mediterránea y de la cultura occidental como un todo. El país ha sido anfitrión de muchas actividades humanas en tiempos prehistóricos, de aquí que se han hallado numerosos yacimientos arqueológicos en distintas regiones: Lazio, Sicilia, Toscana, Umbría y Basilicata. Luego de la Magna Grecia, la civilización etrusca y especialmente el imperio romano, que vino a dominar el Mediterráneo por muchos siglos, tras cuya caída nació Italia como estado (Odoacro proclamado rey de Italia) llegaron al humanismo medieval y el Renacimiento, que ayudo en la formación de la filosofía y el arte europeo. La ciudad de Roma contiene algunos de los ejemplos de estilo barroco más importantes de toda Europa.
Entre los siglos XIV y XVI, Italia no era una unidad política, fragmentada en múltiples estados. En el norte existían las ciudades estado como la República de Venecia, la República de Florencia o la República de Génova. En torno a la ciudad de Roma los Estados Pontificios, y al sur el Reino de Nápoles, posteriormente conformante de la Corona de Aragón y por tanto de la Monarquía Hispánica. Dada su fragmentación, fue escenario de los intereses de las potencias europeas durante los siglos XVI, XVII y XVIII, tales como las Guerras italianas, la Guerra de Sucesión Española, el conflicto hispano-austríaco por las posesiones napolitanas, así como de las guerras revolucionarias francesas y napoleónicas. Aún hubo conflictos durante la primera mitad del siglo XIX, siglo en el que apareció el sentimiento nacionalista italiano que desembocará en la Unificación de Italia, materializada el 17 de marzo de 1861, cuando los estados de la península itálica y las Dos Sicilias se unieron formando el Reino de Italia, el cual sería organizado por el monarca Víctor Manuel II, de la dinastía Saboya, hasta entonces gobernante en Piamonte y rey de Cerdeña. El artífice de la unificación italiana, sin embargo, fue el Conde Camillo Benso di Cavour, el ministro en jefe del rey. Roma, por su parte, se mantuvo separada del resto de Italia bajo el mando del Papa y no fue parte del reino de Italia hasta el 20 de septiembre de 1870, fecha final de la unificación italiana, luego fue hecho un plebiscito en el cual se eligió a Roma como la capital de dicho Reino. El Vaticano es un enclave independiente, rodeado completamente por Italia, al igual que San Marino.
La dictadura fascista de Benito Mussolini ocurrida en 1922 llevó a Italia a una alianza con la Alemania nazi y el Imperio del Japón, lo que la condujo a la derrota de Italia tras la Segunda Guerra Mundial. Durante el transcurso de esta guerra y en los años posteriores, miles de italianos emigraron fuera del país teniendo como destino principalmente América, Francia y Alemania.
El 2 de junio de 1946, un referéndum sobre la monarquía estableció la república como sistema de gobierno italiano, adoptando el país una nueva constitución el 1 de enero de 1948. Los miembros de la familia real fueron llevados al exilio, por su relación con el régimen fascista, hasta el 10 de noviembre de 2003, cuando pudieron regresar a Italia gracias a la modificación de la constitución por el parlamento italiano.
Los Tratados de Roma de 1957 firmados por seis países europeos han hecho de Italia uno de los miembros fundadores de la Unión Europea.[2
GOBIERNO Y POLÍTICA
La política de Italia se basa en un sistema republicano parlamentarista con democracia representativa. El primer ministro es el jefe de gobierno. Además, es un sistema multipartidista.
Italia se encuentra dividida en 20 regiones administrativas, divididas en provincias y éstas a su vez en municipios o comunas. De las veinte regiones, cinco (Valle de Aosta, Friuli-Venecia Julia, Sicilia, Cerdeña y Trentino-Alto Adigio) tienen un estatus especial en razón de su naturaleza geográfica, cultural o social. Las demás se someten a un estatuto común de administración.
Aunque Italia ha experimentado un desarrollo económico admirable desde la Segunda Guerra Mundial, y ahora se la considera entre las siete naciones más ricas del mundo, en el aspecto político Italia deja mucho que desear. Y a pesar de los esfuerzos que se han hecho por "limpiar" la política italiana, aún pervive una sensación generalizada de que es el país más caótico y corrupto de Europa. La política italiana suele ser oscura, y en el parlamento se tejen todo tipo de alianzas y pactos secretos. En el sur de la península y en la isla de Sicilia, la mafia tiene tanto o más poder que el Estado, llegando a controlar periódicos, jueces y policías.
GEOGRAFÍA
El relieve presenta cuatro grandes unidades regionales: al Norte, un sector continental dominado por los Alpes; a sus pies, la llanura del Po; al Sur un sector peninsular articulado por los Apeninos; y finalmente las tierras insulares.
El sistema alpino extiende por territorio italiano la casi totalidad de su vertiente meridional. En este gran conjunto montañoso destacan las formaciones calcáreas de los Dolomitas (Marmolada, 3.342 m de alt.) y en el sector cristalino, de formas más agrestes, algunas de las principales cumbres de todo el sistema alpino: Monte Rosa (4.634 m), Cervino (4.478 m). Algunos pasos de montaña (Mont Cenis, Simplon, Brennero) facilitan la comunicación con las regiones vecinas. La región prealpina presenta largos y profundos valles, con numerosos lagos: Garda (370 km²), Mayor, Como, Iseo. Al Sur de los Alpes, entre éstos y los Apeninos, se extiende la llanura del Po (el río más largo del país, con 652 km de longitud), fosa tectónica rellenada por los depósitos sedimentarios aportados por los ríos que descienden de los Apeninos y, especialmente, de los Alpes (Adigio, 410 km; Piave), y que avenan la llanura que se abre al mar Adriático por el litoral NE de Italia.
El resto de llanuras italianas, aunque numerosas, son de escasa extensión, y se localizan preferentemente en el litoral tirrénico, formadas por importantes ríos (Arno, Tíber) o por llanuras costeras (Maremma, Agro Pontino). La cadena de los Apeninos constituye la espina dorsal de la península italiana, y en ella se distinguen tres sectores: los Apeninos septentrionales, los de menor altura y de formas más suaves (monte Cimone, 2.163 m); los Apeninos centrales, también denominados Abruzos, que constituyen el techo de la cadena (Gran Sasso, 2.914 m), y presentan modelados de tipo cárstico; por último, los Apeninos meridionales, que tienen su punto culminante en el monte Pollino (2.271 m). A ambas vertientes de la cadena se extienden formaciones de colinas, denominadas Subapeninos o Antiapeninos, destacando las del reborde O, donde se elevan algunos volcanes (Vesubio, monte Amiata, Campos Flégreos).
En el extremo S de la península Itálica, la isla de Sicilia es considerada una prolongación de los Apeninos (montes Nebrodi, Peloritani, Madonia), destacando el monte Etna, que con sus 3.345 m de alt. es el volcán activo más alto de Europa. La isla de Cerdeña es asimismo montañosa (montes de Gennargentu), aunque cabe destacar la fosa tectónica de Campidano, entre Oristano y Cagliari.
La climatología italiana, si bien tiene carácter mediterráneo, presenta notables variaciones regionales. En primer lugar, por efecto de su considerable extensión en latitud: medias anuales en Milán de 23 °C en julio y 1,5 °C en enero, mientras que en Palermo, dichas medias son de 26,2 y 11 °C. Por otro lado, debido a las condiciones orográficas: los Alpes, que actúan de barrera ante los vientos del Norte, registran las mayores precipitaciones (de 3.000 a 3.800 mm anuales); los Apeninos, por su parte, establecen una clara distinción entre sus dos vertientes: la tirrénica, que queda expuesta a las corrientes húmedas del Oeste, y la vertiente adriática, a sotavento de dichas influencias (menos de 500 mm anuales en Apulia).
ECONOMÍA
La actividad industrial ha sido el motor del desarrollo italiano, y el actual eje de su economía. Frente a ello, las actividades agrícolas han experimentado un considerable retroceso, tanto en ocupación de la población activa (7,3%), como en su participación en el PIB (3,7%). La producción agrícola no abastece la demanda alimenticia de la población, y es especialmente escasa en la rama ganadera: bovino (Cerdeña), porcino (Emilia-Romaña). La agricultura se halla más extendida, con cultivos de cereales (trigo, arroz —primera productora europea—, maíz), leguminosas, plantas industriales (remolacha azucarera), hortalizas (pimientos, berenjenas, tomates y cebollas) y flores. Mención especial merece la fruticultura (peras, melocotones y manzanas en Emilia, Véneto y Campania; agrios en Sicilia), el olivo (en Liguria y el Mezzogiorno), que genera la segunda producción mundial de aceite (435.300 t), y finalmente, la vid, cuyo cultivo sitúa a Italia a la cabeza de la producción mundial de vinos (68,6 millones de hl), reconocidos internacionalmente por su calidad.
CULTURA
Italia es reconocida por su arte, cultura y numerosísimos monumentos, entre ellos la torre de Pisa y el Coliseo romano; así como por su gastronomía (platos italianos famosos son la pizza y la pasta), su vino, su estilo de vida, su pintura, su diseño, cine, teatro, literatura y música, en particular la ópera.
El período del Renacimiento europeo comenzó en Italia durante los siglos XIV y XV.
RENACIMIENTO
Renacimiento es el nombre dado al amplio movimiento de revitalización cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes aunque también se produjo la renovación en la literatura y las ciencias, tanto naturales como humanas.
El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.
DESARROLLO
Históricamente, el Renacimiento fue contemporáneo de la Era de los Descubrimientos y las conquistas ultramarinas. Esta «Era» marca el comienzo de la expansión mundial de la cultura europea, con los viajes portugueses y el descubrimiento de América por parte de los
españoles, lo cual rompe la concepción medieval del mundo, fundamentalmente geocéntrica
El desmembramiento de la cristiandad y el desarrollo de los nacionalismos, la introducción de la imprenta, entre 1460 y 1480
(1º fase) En Florencia surgía el arte del Cuatrocento o primer Renacimiento italiano, así llamado por desarrollarse durante los años de 1400 (siglo XV), gracias a la búsqueda de los cánones de belleza de la Antigüedad y de las bases científicas del arte,
La segunda fase del Renacimiento, o Cinquecento (siglo XVI), se caracterizó por la hegemonía artística de Roma, cuyos Papas (Julio II, León X, Clemente VII y Pablo III) (algunos de ellos pertenecientes a la familia florentina de los Médici) apoyaron fervorosamente el desarrollo de las artes, así como la investigación de la Antigüedad Clásica. Sin embargo, con las guerras de Italia muchos de estos artistas, o sus seguidores, emigraron y profundizaron la propagación de los principios renacentistas por toda Europa Occidental.
PINTURA
En la pintura destaca Leonardo da Vinci ya que combina la creación artística con la ciencia y tiene obras muy importantes como la Gioconda y la Última cena.También destaca en la pintura Rafael Sancio y Miguel Ángel quien en sus figuras las dota de volumen como la Creación del mundo y el Juicio final en la Capilla sixtina.
MÚSICA
Al no conocer la música griega o romana con tanta precisión como la arquitectura y la escultura, la música renacentista no se produce como una restauración de lo antiguo. La música de esta época fue una culminación de lo anterior (Ars nova) buscando naturalidad, proporción y armonía entre texto y melodía.
LITERATURA
Durante la Edad Media y el Renacimiento autores como Dante Alighieri y Francesco Petrarca ejercieron una gran influencia sobre la literatura europea en general y española en particular.
