Cuentos De Terror Cortos Parte 2 LA Guija y el grupo de amigos Encendieron la vela y apagaron las luces, los cinco amigos se sentaron rodeando La mesa. Andrea, una de las dos mujeres que integraban la sesión, tenía frente a si A la tabla Guija, uno de los hombres tenía un papel y un lápiz para ir anotando las Palabras. Comenzó la sesión; la llama de la vela dispuesta en el centro de la mesa iluminaba Los rostros serios y les dibujaba extrañas muecas, sus alientos hacían bailar a la Llama, sus sombras se movían en las paredes de la pequeña habitación. Afuera la Noche precipitaba una lluvia mansa, Esteban entró a la habitación: “ ¿Qué están haciendo, y la luz?” el grupo seguía concentrado. “ AH!…están jugando con una tabla Guija jaja!…que tontería” dijo Esteban, Sus amigos seguían con la sesión. “¿Qué estas escribiendo?” Esteban se acercó al que tenía el papel. Para su sorpresa, en el papel estaba escrito todo lo que el había dicho, en ese Momento llegaron a Esteban los recuerdos; recuerdos de su accidente, el funeral, Recordó que estaba muerto. Sus amigos se asustaron demasiado y terminaron la Sesión, Esteban salió de la habitación, y desapareció. La tabla Guija El grupo de muchachos reía y festejaba cada broma y ocurrencia que iba surgiendo De la animada reunión. Rodeaban una mesa cubierta por un hermoso mantel blanco, En donde habían derramado refresco y salpicado restos de pizza. - !Se me ocurrió algo súper divertido, ya vuelvo¡ - dijo Leonardo a sus amigos y Salió rumbo a una habitación, regresó con una tabla Guija en sus manos. Leonardo tenía dieciséis años, había invitado a un grupo de amigos a cenar en su Casa, previa autorización de sus padres, los cuales esa noche iban a estar en una Fiesta. - Esta tabla guija es de mi madre, la compró pero nunca se animó a usarla - Decía Leonardo mientras despejaba la mesa. Simulando estar en trance comenzó A usar la tabla y decía cuanta ocurrencia estúpida y obscena se le ocurría. Sus amigos Reían a mas no poder. Ya era casi media noche cuando se retiró el último de sus Amigos; apenas cerró la puerta la casa quedó en silencio, una atmósfera rara la Envolvió. Al notar lo sucia que estaba la mesa trató de limpiar un poco antes de Que regresaran sus padres. Se le cayeron los vasos de las manos y se hicieron Pedazos al chocar contra el suelo, el rostro desencajado, lleno de terror, un escalofrío Se elevó por su espalda como si fuese una serpiente. Al borde del desmayo Leonardo Miraba como el puntero de la tabla guija se movía solo, recorría una y otra vez las Mismas letras, en toda la casa se oían ruidos y voces. Algunas de las voces le Susurraban al oído la misma frase que señalaba la tabla guija. “ MATAMOS A TUS PADRES”. Al rato la policía golpeaba la puerta, venían para informar del trágico accidente. El salón de fiestas Comencé a barrer el salón sin mucho apuro, era muy temprano, aún no Amanecía. Como siempre el piso estaba muy sucio, globos reventados, Restos de cotillón, manchas de bebidas, y vidrios de algún vaso roto, los Típicos restos de una fiesta, por el decorado supuse que había sido un Casamiento. Ya hacía barios meces que trabajaba limpiando el salón de Un club que era alquilado para fiestas. Cuando los festejos terminaban (en su mayoría al amanecer) llegaba yo para limpiar el desorden y dejar el Lugar impecable. Como era invierno las fiestas terminaban mas temprano. La noche estaba sumamente oscura, el inmenso salón sumido en el silencio, Me pareció ver que se movía el mantel de una mesa, fui a revisar. Las mesas Eran largas y las cubrían manteles blancos que llegaban hasta el suelo. Levantaba el mantel y miraba debajo, cuando comprobé que estaba solo Seguí barriendo. Escuché una voz, alguien tarareaba una canción, miré hacia El centro del salón; una mujer vestida de blanco( con un traje de novia) se Movía de un lado a otro y giraba como si estuviera bailando, su cara estaba Cubierta por un tul. La tela de su vestido estaba manchada y roída, y su Cuerpo era extremadamente flaco, la flacura de un esqueleto. La vi por un instante muy breve y luego desapareció. Gente que trabajaba En el club me habían hablado sobre esa aparición pero yo no les creí. En el día de su boda, y en plena fiesta, una novia cayó muerta de un infarto, Aparentemente la enterraron vestida con el traje de novia. En las noches En que el salón está silencioso aparece su fantasma reviviendo la noche en Que murió. Mi vecina fantasma La curiosidad es una de las características del ser humano como especie. Es lo que impulsó a muchos hombres a descubrir o inventar cosas, y así Pudimos desarrollar nuestras sociedades y la tecnología. Pero hay ocasiones En las que es mejor no curiosear, sobre todo si de fantasmas se trata. Suelo sufrir de insomnio, aburrido de estar acostado sin poder dormir, me Levanté y fui hasta la ventana que da a la calle, la madrugada estaba muy Avanzada, desde la oscuridad de mi habitación abrí un poco la cortina y Miré hacia la calle. Una mujer caminaba lentamente por la vereda de enfrente, Giró y se enterró en un muro, lo atravesó como si el muro no existiera y Desapareció. Esa imagen me causó tremenda impresión, el poco sueño Que tenía se disipó del todo. Al recordar a la mujer, tomé conciencia de Lo extraño de su apariencia, usaba sombrero y su ropa parecía antigua. No me quedaron dudas de que había visto un fantasma. Cuando llegó la siguiente madrugada yo estaba sentado al lado de la ventana, La cámara de fotos entre mis manos, y la ansiedad en mis ojos. La mujer Volvió a aparecer, antes de que desapareciera en la misma parte del muro Que la noche anterior, conseguí tomarle varias fotos. La luz amarillenta de La calle jugó en contra de la calidad. de las fotos, sobre todo no se distinguía Su rostro. Hacía mucho tiempo que quería comprarme una filmadora, a primeras Horas de la mañana salí a comprarme una. Acomodé la silla como lo había echo la madrugada anterior, abrí la cortina con Una mano, en la otra sostenía mi recién adquirida cámara. Me resulta muy Angustiante tratar de describir el susto que me llevé, y el terror que experimenté, Cuando fui a mirar hacia la calle y vi la horrenda y grotesca cara de la mujer Fantasma casi pegada al vidrio, sus ojos fijos en los míos. No se cuanto tiempo Estuvo mirándome mientras balbuceaba y escurría líquidos por la boca negra Y los ojos desorbitados. Terminé desmayándome y desperté en el suelo Cuando ya era de día. Desde esa noche veo su sombra en la ventana, da Golpecitos en el vidrio o lo araña, atormentando mis madrugadas en vela. El secreto El campo estaba completamente mudo, como expectante bajo la luna llena. En la casa principal de la estancia y en las de los peones la gente dormía. Los perros comenzaron a ladrar; con la cola entre las patas y las orejas gachas, Ladraban y aullaban a la figura fantasmagórica que apareció al lado del corral. Se deslizaba por el aire frío sin tocar el suelo, se acercó a la casa y comenzó a Rondar entre los galpones. Todos despertaron pero permanecieron en sus camas, Tapados hasta los ojos, tratando de no mirar hacia la ventana, temiendo ser Observados por la espectral presencia que deambulaba en la noche, susurrando Y quejándose de forma lastimosa. Al igual que otras noches, se alejó por el camino Que lleva al monte y se disolvió bajo la luna llena. Llegó el día y la gente de la estancia comenzó su jornada de trabajo, nadie habló De la aterradora visita del fantasma, como tampoco hablaban del oscuro secreto Que guardaban. En el corral blanqueaban unos huesos semienterrados. El fantasma de la vía Ya se había retirado gran parte de los invitados, miré mi reloj, me levante Pesadamente y me despedí alzando mi mano a los conocidos que encontré A mi paso. Estaba en el cumpleaños de la hija de un conocido. La madrugada Estaba muy avanzada, la noche era sumamente fría, cuando di mis primeros Pasos fuera del local me arrepentí de haber ido a pié. Por un trecho bastante Largo continué oyendo la música del cumpleaños, la ciudad dormía inmutable Y silenciosa, las chimeneas de algunas casas aún elevaban un delgado hilo De humo que se disolvía en la oscuridad. Al llegar a una calle que es atravesada Por las vías del tren, pensé que sería mejor cortar camino y ahorrarme unas cuantas Cuadras de caminata, me desvíe y seguí mi camino por la vía férrea. En ese tramo la vía cruza entre terrenos baldíos y algunas casas abandonadas, esa Zona está despoblada porque solía inundarse en las épocas de mucha lluvia. Habían pasado muchos años desde la última vez que crucé por ese lugar, en los Costados crecían todo tipo de malezas, las plantas de abrojos sobrepasaban la Altura de una persona y se agitaban ante la menor brisa, los pastos se amontonaban Formando bultos amarillentos que llegaban hasta el borde de la vía. Escuché la bocina del tren resonar a mi espalda, se lo oía bastante lejos aún pero Igual voltee; a pesar de la oscuridad logré distinguir que alguien caminaba detrás De mi a unos diez metros de distancia. Apuré el paso, los durmientes comenzaron A vibrar, la luz del tren me alcanzó, cuando volví a voltear distinguí que el otro Caminante era un hombre, me impresioné al notar que su cuerpo no proyectaba Sombra. Me aparte unos metros de la vía, el tren ya rugía cerca, corrí espantado Cuando vi que el hombre con un amplio gesto de la mano me invitaba a acercarme. Me alejé del estruendo del tren tropezando entre pastos y malezas hasta llegar a una Calle.
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