Las señales de erosión denuncian una antigüedad muy superior a la estimada por la egiptología oficial. Para los egiptólogos oficiales, como el arquéologo y jefe de las Escavaciones de Giza, el señor Zahi Hawass, todos los que afirman que las gigantescas construcciones ya se encontraban allí cuando apareció el pueblo egipcio son "alucinados" y aficionados. Sin embargo, a comienzos de los años noventa distintos investigadores, con el norteamericano John Anthony West a la cabeza, cuestionaron la datación de La Esfinge basándose en las huellas de erosión que sobre el cuerpo del monumento se pueden apreciar, estableciendo que ellas retrasaban su construcción como mínimo en 13.000 años.
Los egiptólogos oficiales ignoran que los colosales monumentos fueron construidos por extraterrestres y que eran enormes máquinas teletransportadoras, pero no ignoran que son muy anteriores al pueblo egipcio, ya que las pruebas que hicieron con el carbono 14 mostraron una antigüedad de 14.000 años, es decir, miles de años antes de su aparición.
TIERRA DE PLEGARIAS
Cita
Egipto. Tierra de hacedores, de grandilocuentes obras, de mártires y reyes. Zona seleccionada por ciertos Dioses -ahora en el olvido- que bendijeron a los campesinos con la sabiduría de las estrellas. La sombra de un vigoroso pasado se pierde en la desembocadura del Nilo. Los hijos han convertido el paraíso en negocio, al símbolo en moneda. Parece mentira que toda aquella agraciada cultura se esté perdiendo. El peor enemigo de la historia es la economía. La pobreza y la falta de recursos ahoga el nido de los faraones. La memoria de una nación está en juego.
INTRINCADA EXCAVACIÓN
En 1987 el egiptólogo francés Louis Caparat comenzó las negociaciones con el gobierno egipcio con la intención de llevar a cabo una serie de excavaciones en la Gran Pirámide de Keops. La razón era un tanto pedante: Caparat afirmaba que todavía no se habían descubierto las habitaciones más importantes de la pirámide. Solo él y sus tres ayudantes podrían excavar allí y acceder a los tesoros ocultos.
En el invierno del 88, Caparat y sus asistentes excavaban ya en Keops. Se le concedió el plazo de cuatro meses con posibilidad de extender el tiempo si se llegaba a encontrar algún indicio. El trabajo fue preciso y llegó a agotar al arqueólogo. No obstante, la tajante persistencia fue su mejor consejero. Día a día avanzaban con rapidez. La excavadora americana funcionaba con increíble acierto. Llegó a trabarse en algunos tramos.
Al poco tiempo, uno de los ayudantes de Caparat - Ernest - comenzó a tener cierto malestar en el pecho. No podía ingerir alimento alguno. Vomitaba de forma extraña, no lograba conciliar el sueño y se quejaba cuando le tocaban. Una sugerente marca roja le rodeaba el cuello.
El arqueólogo le acompañó hasta el hospital más cercano. Para su mala suerte debieron internarle. Los médicos le examinaron. Al parecer sufría de un virus no identificado que atrofiaba los conductos internos de los pulmones. Las fosas nasales emanaban gran cantidad de flemas de un color rojizo.
Como precaución, el médico le pidió a Caparat que detuviese las excavaciones. Podría ser algún tipo de trampa creada y desarrollada por los egipcios antiguos.
El arqueólogo afrontó una seria decisión. O abandonar definitivamente la excavación, o continuar por su cuenta. Los otros ayudantes se negaron a prestarle servicios. Temían contagiarse.
EL DESCUBRIMIENTO
En la plenitud de la investigación, Caparat atravesó largos túneles y sobrevivió a cualquier inconveniencia tanto climática como física. Era común que la presión atmosférica fuese baja, lo cual le impedía respirar correctamente. Por esta razón trabajaba desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde. A posteriori se dedicaba a analizar los resultados y anotarlos en sus registros.
Una semana antes de que se venciese el lapso programado por el gobierno egipcio, Caparat halló lo que aparentaba ser el principio de una entrada. Marcó el borde superior con su instrumental, una pequeña escoba de mano le ayudó a limpiar el terreno. La tierra era espesa. No se dejaba manejar fácilmente. Caparat descubrió tres jeroglíficos entrelazados por lo que parecía ser un ramo de olivo. Tardó aproximadamente una hora en decodificarlos. Los signos hacían referencia al faraón Keops y a sus condescendientes. El arqueólogo -emocionado- se comunicó con el canciller francés. La excavación recibió apoyo directo del gobierno egipcio. El que antes era un simple soñador, era reconocido como un talentoso investigador. Aunque todavía quedaba mucho por descubrir, Keops asombraría nuevamente al mundo.
LA TUMBA DE CRISTAL
Una centena de hombres y 61 días fueron suficientes para librar de obstáculos la preciada entrada. La puerta yacía en buen estado. Mostraba una cantidad interesante de figuras, representadas en bajorrelieves de fino corte. Con la ayuda de un remolque externo se logró derribar las trabas que impedían abrirla. Los científicos cubrieron sus rostros con máscaras. Examinaron, con precaución, el lugar. Estaba completamente oscuro.
Caparat fue el primero en avanzar en tierra desconocida. Para su sorpresa, la recámara contaba con dos círculos de unos 20 centímetros (aproximadamente) ubicados en ambos extremos del sitio por los cuales ventilaba aire. La sorpresa no se hizo faltar. Caparat se topó con una gigantesca tumba de cristal macizo. Llamó a sus asistentes -que habían regresado a sus tareas luego de la buena nueva- y les pidió que alumbrasen el objeto a la brevedad. Para el horror de muchos, un cadáver yacía dentro de la tumba. Y no parecía ser humano.
El cuerpo fue depositado en una ambulancia especial y fue llevado a un centro de investigaciones donde se practicarían diversos exámenes. La tensión creció cuando Caparat halló entre las piernas del ser un papiro antiquísimo. Abandonó el lugar y se retiró a sus aposentos en un hotel. El ministro egipcio de relaciones exteriores se hizo presente en la excavación junto con la fuerza policial. Cercó la zona y prohibió el acceso.
EL PACTO DE KEOPS
Transcribió la traducción con severo cuidado a su cuaderno personal. Caparat se asombraba con cada nueva decodificación. Los jeroglíficos no poseían la construcción fonética normal. El estilo variaba por signo. Al parecer, el faraón Keops había firmado un tratado con un alienígena proveniente de un sistema estelar lejano. El ser le brindaba completa protección durante su vida a cambio de refugio.
Así mismo, le explicó el devenir de la historia del hombre. La posibilidad de viajes interplanetarios, de intercambiar personas de mundo a mundo. El faraón, maravillado, aceptó la oferta. Firmaron un pacto en donde se explicitaba que el alienígena podría residir en Egipto el tiempo que desease. La criatura vivió en paz el resto de su longeva vida. La tumba se construyó con un diseño que dibujó antes de morir.
Caparat recibió la visita de la policía en el hotel. Le quitaron el papiro y sus cuadernos. Se le obligó a regresar a Francia.
El Proyecto ISIS, un extraterrestre en Egipto
Esta es la historia que he encontrado en una grabación de vídeo, que es parte de un proyecto secreto llevado a cabo por la KGB, fue denominado “PROYECTO ISIS”.
Gracias a las investigaciones realizadas se encontró una tumba en Egipto, en una llanura de la pirámide de Giza, en 1945 se realizó el hallazgo, en dicha tumba se encontró el cuerpo momificado de un supuesto extraterrestre (el visitante de Osiris).
Las pruebas se muestran en un documental emitido en 1999, a esta entidad encontrada se le dató una antigüedad de 10.500 años antes de Cristo. La edad fue establecida, tanto por el C14, como por la alineación de las estrellas con las pirámides de Egipto en aquel momento. Los rusos recrearon a través del ordenador la posición exacta de las estrellas, que sin lugar a dudas, debería de ser las posiciones de las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos. Ellos mostraron la animación y demostraron que la alineación de las estrellas, con las tres pirámides de Giza se remontaba a dicha fecha. El vídeo muestra el descubrimiento de la momia “extraterrestre”, de unos dos metros de largo, su cabeza fue reconstruida en un ordenador. Los rusos descubrieron que era idéntica la momia a los famosos grises.
EL PROYECTO “ISIS”
El “ISIS PROJECT” es un proyecto que forma parte de los archivos secretos soviéticos, en el se sugiere que los hallazgos realizados en Egipto llevan a pensar, sin lugar a dudas, que las pirámides fueron realizadas por los extraterrestres.
En la mitología egipcia, Osiris fue el primer faraón, muerto y resucitado de la muerte por su esposa Isis. De esto se sugiere que no sólo Osiris fue un personaje real, sino que un extraterrestre fue el que llevaría la civilización a la humanidad. Después de su muerte fue momificado y enterrado en un lugar secreto. El lugar fue descubierto gracias al proyecto ISIS.
Cuando los soviéticos descubrieron la tumba y la abrieron, muchos de ellos murieron por causas desconocidas. Los pocos que quedaron recuperaron el cuerpo de un “extraterrestre” momificado, y una serie de dispositivos tecnológicos colocados al lado del supuesto “ser del espacio”.
Este proyecto de investigación realizado por la KGB que comenzó a mediados de 1950 y finalizó en 1960, llamado “Proyecto Isis” fue dirigido nada menos que por Nikita Jruschov. Esta extraña historia acerca de la Gran Pirámide de Giza, se puede leer en una edición de la revista egipcia Rose El-Yussuf. Según este artículo, que apareció en 1988, el egiptólogo francés Louis Caparat habría descubierto una habitación secreta en la gran pirámide de Keops (el nombre real del faraón Keops). En esta gran sala, de acuerdo con el artículo, se encontró una caja que albergaba en su interior un extraterrestre. A primera vista, el humanoide parecía estar “suspendido” o en un estado de animación suspendida. Caparat también afirma haber encontrado un papiro, que dice que el lugar de encuentro entre el faraón Keops y los extraterrestres, cuando vuelvan a la tierra, será junto a las pirámides. Caparat se puso en contacto con un amigo, su colega español, el biólogo Francisco de Braga, al que le facilitó en Egipto muestras de sangre, tejidos y células para que las analizara, del presunto extraterrestre. Una vez fuera de El Cairo, Braga fue detenido por las autoridades egipcias y repatriado a España en un avión. Por último, según reza el artículo en el periódico egipcio, el cuerpo del supuesto extraterrestre se encuentra en un laboratorio militar con los más estrictos niveles de seguridad.
Coordenadas de Las Piramides de Giza para el Google Earth
Coordenadas: 29 58 38.34N, 31 07 54.18E