Cuando un cometa pasa por el exterior del Sistema Solar, la interacción con el viento solar hace que su superficie se active. Los gases y materiales de la superficie del cometa salen despedidos al espacio, y pasan a orbitar al Sol en órbitas muy similares a las de su cometa de origen. Así se forma una corriente o anillo de partículas, denominado técnicamente enjambre de meteoros. La órbita terrestre cruza algunos enjambres de cometas de periodo corto, produciendo lluvias de meteoros anuales, como las Leónidas o las Perseidas. Cuando la actividad de una lluvia de meteoros sobrepasa los 1000 meteoros por hora, se la denomina tormenta de meteoritos.
Se cree que algunos asteroides pueden ser cometas exhaustos, es decir, cometas que han perdido todos sus elementos volátiles. Por eso, alguno de estos fenómenos tienen a asteroides como cuerpo progenitor. Es el caso de las Gemínidas, que se encuentran en la órbita del asteroide
Al entrar un meteoro en la atmósfera terrestre, se observa un trazo luminoso llamado estrella fugaz o meteoro. Este efecto luminoso está producido por la ionización de la atmósfera que genera la partícula. La mayor parte de meteoros tienen el tamaño de granos de arena y se desintegran a unos 80 o 100 kilómetros de altura. Algunos con masa mayor llegan a tener un brillo considerable, y se los denomina bólidos (en inglés, fireballs). Sólo cuando los meteoroides poseen una masa considerable pueden atraversar la atmósfera por completo hasta llegar a la superficie. Estos meteoroides pasan a recibir la denominación de meteoritos.
Cómo disfrutarlas?
Como cada verano, la lluvia de Perseidas o «lágrimas de San Lorenzo» llega para ofrecernos un espectáculo de meteoros cruzando el cielo. Aunque el fenómeno tiene lugar entre el 17 de julio y el 24 de agosto, será la la madrugada del 12 al 13 de agosto cuando se dé el pico máximo, con 100 meteoros a la hora. Además, en esta ocasión, la luna nueva hará que la noche sea especialmente oscura y las condiciones de visionado sean inmejorables.
Para disfrutar de uno de los planazos del verano lo mejor es alejarse de las ciudades y de los lugares con mucha contaminación lumínica. Las zonas de la sierra pueden ser una buena opción para disfrutar del espectáculo porque cuanto más oscuro más meteoros veremos. Lo mejor es observarlas al natural, sin primáticos ni telescopios, en una tumbona y con la mirada en dirección noreste que es donde se encuentra la constelación de Perseo, de ahí su nombre. Tampoco hay que olvidarse la ropa de abrigo porque aunque estemos en verano, el aire de la sierra de madrugada es fresco.

