Los elefantes no se acercan a las acacias, árbol que mantiene una estrecha simbiosis con las hormigas. La picadura del insecto escuece. Y la trompa del paquidermo es muy sensible.
Los elefantes temen a los ratones. Pero mucho más a los insectos. Con sólo oír el zumbido de una abeja, salen corriendo. Y cuando una hormiga pica su trompa, el escozor es tal que no se vuelven a acercar a los árboles donde éstas viven.
Un grupo de la Universidad de Wyoming (Florida, Estados Unidos) ha descubierto que la destrucción de la corteza de los árboles del Parque Nacional Tsavo y del área central de Kenia es paralela al aumento de la población de elefantes en la zona en los últimos años. Los investigadores llegaron a esta conclusión tras proteger algunos troncos con vallas eléctricas, las cuales impedían el paso a los «gigantes», pero no al resto de animales.
A los profesores Todd Palmer y Jake Goheen, que han publicado su informe en el periódico Current Biology, les intrigaba, especialmente, un hecho: la disminución de la corteza era mayor en las demarcaciones con suelo arenoso. La explicación que han dado los autores es que en este tipo de lugares hay más diversidad de especies arbóreas. Mientras que en suelo arcilloso sólo abunda un tipo concreto de árbol, una acacia llamada Acacia drepanolobium, que mantiene una estrecha relación simbiótica con las hormigas.
A las jirafas no les pasa
Las hormigas obtienen refugio y comida a cambio de protección. En cuanto un elefante acerca su trompa a las hojas de la acacia, una horda de insectos aparece en torno a ella. Y el sensible apéndice de los paquidermos no puede soportarlo.
A las jirafas, en cambio, parece molestarles menos que un ejército de hormigas merodee cerca de sus narices mientras devoran sus hojas, según Nigel Raine, de la Universidad de Londres.
Palmer y Goheen se sorprendieron de que los animales escogidos para su estudio ni siquiera quisieran llevarse a la boca aquellas ramas que carecían de «inquilinas». Los elefantes identificaban a la perfección las que procedían de acacias y pasaban del tentempié por si las moscas.
Los elefantes poseen una gran memoria.
Las hormigas tienen una gran simbiosis con las acacias.
De esta forma como las hormigas pican a los elefantes y, la trompa de los paquidermos es muy sensible, evitan así q
éstos puedan llegar a dañar a éstos árboles.
Se detectó q los elefantes tiene miedo a los ratones pero más aún a los insectos, es decir q, cuando oyen el zumbido huyen porque les pican la trompa lo cual les produce gran escosor y se alejan para no regresar de las acacias por si las dudas.
En una Universidad de EEUU se descubrió q la destrucción de la corteza de los árboles del Parque Nacional Tsavo y en el área central de Kenia es paralela al aumento de elefantes en esa zonas. Estos q investigaron el fenómeno se dieron cuenta porque habían colocado vallas eléctricas para proteger los árboles, no podían pasar los grandes animales pero sí los más chicos.
Se publicó en el Current Biology les llamó la atención q la disminución de la corteza era menor en terrenos arenosos, en estos suelos hay más arbóreas.
En las zonas arcillosas sólo viven las acasias q son justamente la q espantan a los elefantes.

Al contrario, las jirafas es totalmente distinto no les molestan las hormigas mientras comen las hojas.
Palmer y Coheen descubrieron q gracias a la gran memoria de los elefantes, no querían ingerir siquiera hojas de acasias aunq no tuvieran hormigas.
Siempre lo mismo y maravillosa la naturaleza, el equilibrio q se mantiene , el ecosistema q hay.
Pensar q si la mano muchas veces destructiva del hombre, no se metiera en ella todo estaría más equilibrado y armónico. Increíble cómo las hormigas pueden con los elefantes...
hormigas, elefantes, acacias, jirafas, protección de la naturaleza
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