Son muchísimas las preguntas sin respuestas que se continúan planteando a través de los siglos sobre La Orden Templaría.
Muchas de estas preguntas nunca se podrán contestar, permanecerán en la oscuridad de la historia, pero algunas verán la luz, como en este caso.
La estrategia templaría desplegada en Tierra Santa, demandó desde un principio dominar el mar para mantener su extraña y muy oscura misión en Oriente Medio.
Los Caballeros Templarios recurrieron para este fin, primero a los puertos franceses del Mediterráneo, básicamente al puerto de Marsella que se transformo en poco tiempo en una enorme y activa base naval de la Orden.
Todos los bienes producidos en sus cientos de Bailías, Mercedes y Encomiendas de Francia y de prácticamente toda Europa, eran concentrados en el puerto de Marsella para luego ser trasladados por mar al puerto de San Juan de Acre, en la costa oriental del Mediterráneo.
El destino final de todo este caudal de productos y logística militar era por supuesto Tierra Santa y básicamente la ciudad de Jerusalén.
Alimentos, armamentos, insumos de todo tipo, lo mismo que las tropas y caballería Templaría, eran embarcados y trasladados en sus propios barcos, construidos en sus propios astilleros, dirigidos por sus propios navegantes y capitaneados por sus propios marinos.
Este nuevo estilo de trabajo y esencialmente esta nueva calidad de gestión o gerenciamiento de la Orden, básicamente funcionaban en plena Edad Media como si fueran una empresa multinacional moderna, con sistemas trabajo adelantados varios siglos a su época y que finalmente estas ideas, también transformaron a toda Europa, proyectándola hacia el Renacimiento apenas cien años después.
Pero decíamos que el Temple se transformo en poquísimos años de una Orden de Caballería, en una potencia marítima de increíble vigor, con una pujanza y una energía que no se veía desde el tiempo de los Romanos y que amenazaba la hegemonía comercial en el Mediterráneo de Génova y Venecia.
Estas dos Ciudades Estado peninsulares, fueron hasta la aparición de los Templarios, las dueñas indiscutidas del Mare Nostrum Oriental.
Históricamente este rápido dominio marítimo ejercido por La Orden, es perfectamente explicable.
El centro principal de las operaciones Templarías acontecía a dos cientos kilómetros de la costa oriental del Mar Mediterráneo, precisamente en la ciudad de Jerusalén, y era racional que los Templarios operaran de esta forma.
Tenían su base naval de destino en San Juan de Acre y por ella recibían y canalizaban todo lo necesario para las Cruzadas y el mantenimiento de la Ciudad Santa.
Pero lo verdaderamente increíble, oculto, y por calificarlo de alguna manera, ciertamente inverosímil, es que Los Templarios hayan establecido también y en la misma época un importante puerto de ultramar sobre el Océano Atlántico, más precisamente en La Rochelle.
La Rochelle se menciona recién por primera vez en el siglo X de nuestra era, cien años antes del surgimiento o nacimiento del Temple.
Para ese entonces, La Rochelle, era un pequeñísimo y desconocido pueblo de pescadores llamado Rochella (un diminutivo de Roche, roca) ubicado sobre el Golfe de Gascogne para los Franceses o Golfo de Vizcaya para los Españoles, que prácticamente no representaba ningún tipo de interés estratégico para nadie y mucho menos para Francia ya que todas las operaciones importantes con el Mar del Norte, las Islas Británicas, básicamente en Irlanda y Escocia, se desarrollaban a través de los muchísimos más cómodos, seguros y mejor ubicados puertos en el Paso de Calais.
Además no hay que olvidar que en el año 1100 DC, los piratas Moros dominaban absolutamente el estrecho de Gibraltar haciendo prácticamente imposible el acceso al Mediterráneo por esta ruta atlántica de los barcos cristianos que supuestamente irían a los puertos del Mediterráneo Francés o a Tierra Santa.
En esa época, todos los viajes se hacían por tierras galas, atravesando toda Francia hasta la costa Mediterránea.
¿Entonces?, ¿Cuál sería el objeto de utilizar este lugar tan poco práctico desde el punto de vista estratégico militar, alejado de las rutas navales tradicionales, además, impugnable en forma inmediata por cualquier marino que fuera obligado a cruzar el estrecho de Gibraltar, infestado de barcos Sarracenos.
Por qué el Temple requeriría establecer un puerto de estas características y con aparentemente tan mala ubicación comercial. Además, La Rochelle, no era para nada una avanzadilla, o un puertito de provincia, era toda una base naval con cientos de barcos de gran porte anclados en sus fondeaderos.
Hay una sola explicación posible, viable y que se amolda con las estrategias navales del Temple.
La Rochelle como base naval no estaba dirigida a satisfacer las necesidades del Temple en Medio Oriente ni del resto de Europa, La Rochelle apuntalaba un proyecto mucho más complejo, lejano, extraño y muy, pero muy inverosímil para el año 1300 D.C. La Rochelle era un proyecto definitivamente transatlántico.
Es la única explicación admisible y lo es porque está comprobado, el Temple atravesaba de ida y de vuelta, muy asiduamente el Mar "Tenebroso", como se conocía entonces al Océano Atlántico.
El estudioso Louis Charpentier demostró en varios trabajos, como La Rochelle se transformo muy rápidamente en un puerto de suma importancia para los Templarios.
A los pocos años de su transformación, el pequeño embarcadero de los pescadores del Charente Marítimo ya gozaba de la actividad y el dinamismo característico de los distritos Templarios. Desde el se irradiaban siete grandes rutas desplegadas como un abanico que a partir de La Rochelle divergían por toda Francia y la cabecera de estas rutas, sin duda llegaba a América.
Está documentado que cuando Colón llegó al nuevo continente en octubre de 1492 y en los viajes posteriores, los indígenas no se sorprendieron para nada con los extraños visitantes, y esto se debía exclusivamente a que conocían perfectamente la Cruz Pate que ostentaban las velas de La Pinta, La Niña, La Santa María y también los estandarte de los viajeros.
Por eso los acogieron con alegría y sin ninguna desconfianza.
Colón, personaje bastante enigmático, misterioso y muy oscuro, a pesar de que pensamos que es tan conocido, llega a Portugal como náufrago en 1476 y después de algún tiempo, mas precisamente en 1480 se casa con su primera esposa, la noble portuguesa Filipa Moniz Perestrelo, de quien recibe como parte de la dote mapas y documentos náuticos del padre de ésta, Bartolomeu Perestrelo, comandante de Porto Santo y Gran Maestre de la Orden de Cristo en tierras Lusitanas.
En estos mapas y cartas náuticas, Colon recoge toda la experiencia y sabiduría de los viajes Templarios a América efectuados casi trescientos años antes.
Cabe destacar que La Orden de Cristo fue fundada por el Rey Dinis de Portugal o Dionisio I en español, para acoger a los caballeros templarios en su reino cuando la Orden fue disuelta por el papa Clemente V, y perseguidos por el rey Felipe IV de Francia y otros monarcas europeos.
Como dijimos antes, las carabelas de Colón llevaban como ornamento en sus velas la cruz pate de los templarios, cuál sería la razón para esto?, por que no honrar a Isabel de Castilla poniendo su emblema en los barcos, después de todo el viaje se hacía porque la Sra. Ponía la plata o mejor dicho, las joyas, pero además cualquiera puede ver que el viejo Almirante en sus escritos se identificaba plenamente con la mística templaría.
Por último, digamos que está registrado que Cristóbal Colón consultó los archivos náuticos Templarios de Calatrava, estampo su firma como almirante extranjero en 1487, para acceder a los archivos.
Calatrava la Vieja fue una de las primeras posesiones de la Orden del Temple en el reino de Castilla. Seguramente Colon hizo estas consultas para reunir argumentos y evidencias con que convencer a Isabel la Católica para que apoye su viaje.
Pero continuemos con La Rochelle, Jacques de Mahieu , en “Le Templiers en America” reflexiona: Hacia mediados del siglo XII empezaron a entrar en Francia, precisamente por el puerto de La Rochelle, rollos (de madera) del Brasil. "Durante el reinado de San Luis, "El libro de los Oficios" de Etienne Boileau, reglamentaba el empleo de las mismas, con diversas normas y patrones que debían seguir ebanistas y toneleros para trabajar con estas maderas preciosas en toda Francia”. De donde sacaban las maderas tropicales los ebanistas franceses en el 1200 D.C., algunas de las cuales aún se conservan y son definitivamente de especies de origen Sudamericano.
Por supuesto la ubicación de las tierras descubiertas en esa época era guardada por marinos y comerciantes como el secreto más riguroso y no debemos olvidar que el Temple era una Orden Monástica.
Otra evidencia. En la Edad Media, la plata como metal de intercambio era muy rara; lo que se acuñaba para monedas era principalmente oro y bronce.
Además, en Oriente la plata tenía mucho más valor que el oro. Pero en determinado momento, específicamente a fines de la Edad Media alrededor del año 1100 DC, sin ninguna razón o explicación lógica, la moneda más corriente en Europa paso a ser la moneda de plata.
¿De dónde había salido toda esa plata? En Europa hay muy pocas minas, con excepción de las de Alemania y Eslovaquia, que para ese entonces estaban absolutamente inexploradas.
Los mayores yacimientos de ese metal y los más fáciles de explotar se encuentran en Norteamérica, México y Sudamérica. ¿Entonces, de dónde había salido la plata para fabricar la moneda más corriente de la Edad Media, 250 años antes de Colón?
Al mismo tiempo entre el Siglo XII y el XIV, el Temple se enriqueció enormemente permitiendo, fomentando y financiando la edificación de alrededor de un centenar de magnificas catedrales, enormes castillos, monasterios y abadías en toda Francia y el resto de Europa.
Para finalizar esta primera parte de los Misterios Templarios, digamos que El Gran Prior General de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén en el año 1992, en el Simposio Templario de Madrid, Don Fernando del Toro Garland sostuvo que existían pruebas documentales irrefutables de viajes Templarios hacia América muy anteriores al "descubrimiento" de Colon.
En la próxima entrega, les muestro con fotografías sacadas por mí y en exclusiva para mis amigos de TARINGA, lo que descubrí en la ciudad vieja de San Juan de Acre, el gran puerto Templario de Tierra Santa hace más o menos un año atrás.