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Un Post al Cordobazo. A 40 Años

Córdoba insurgenteLos hechos y los protagonistas en una crónica sobre el 29 de mayo de 1969, las discusiones y los acuerdos en medio de la histórica protesta. Testimonios de Víctor Grinscpun (matemático, ex estudiante del IMAF)En el anochecer del jueves 29 de mayo de 1969, la ciudad de Córdoba estaba envuelta por un humo de distintos tonos de gris, según el material que ardía en las hogueras y barricadas. Desde colchones viejos hasta automóviles fueron a parar a la la furia del fuego antidictatorial, indiscutible consigna de unidad del Cordobazo a partir de la cual después se discutiría casi todo acerca de los contenidos del estallido.A la media tarde de ese día, el fuego comenzaba a atenuarse cuando la IV Brigada de Infantería, al mando del general Jorge Raúl Carcagno, avanzaba lentamente por la Avenida Colón para "recuperar" la ciudad tomada.La tarea no fue fácil porque, en la periferia de los escenarios principales de la batalla, persistían focos de resistencia que duraron hasta el día siguiente, cuando en los centros de poder recién lograban recomponerse para solicitar un escarmiento.Así, la Bolsa de Comercio de Córdoba hizo sentir su voz indignada reclamando "severas sanciones para los autores de la depredación y el pillaje".El gobierno nacional, que encabezaba Juan Carlos Onganía, no varió su tozuda filosofía represiva y creó, mediante un fulminante decreto, el Consejo Especial de Guerra que juzgaría sumariamente a quienes "atentaron contra el orden y la seguridad públicas".Para el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, Sánchez Lahoz, quien había comandado el operativo de represión desde su despacho, los sucesos eran causados por "la intervención de células comunistas, internas e internacionales".Del otro lado de las barricadas, en la noche del 29 quedaban algunos pocos obreros fabriles, sector que fue la columna vertebral de la impresionante y arrasadora manifestación de fuerza del pueblo cordobés.Espontáneo u organizado, oportunista o revolucionario, el Cordobazo plantó una estaca mortal en el corazón del régimen y, al tiempo que mostró la fuerza de los trabajadores en pie de lucha, dejó expuestos sus límites para acceder al poder político.Pero, en la oscuridad de la noche del 29, comenzaron a brillar las ideas que presidirían el debate político en la década siguiente.Informe (Cronica de Archivo ENCUENTRO) 4 Parteslink: http://www.videos-star.com/watch.php?video=jDf1RldSkeQlink: http://www.videos-star.com/watch.php?video=BgDZD8Rv1J0link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=OyArYbkHhxQlink: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fXqeGjUDBVIAngel Stival y Juan Iturburu, revista Los '70Fuente: Página 12El "Gringo" Tosco y el cordobazoAgustín Tosco Se me ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay que escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente para Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y complejas, distantes e inmediatas, las causas que produjeron la circunstancia sociológica - política del Cordobazo.Durante los meses de prisión en Rawson llené cinco cuadernos sobre el particular. La transcripción de cuatro hojas en un reportaje de la revista "Inédito", motivó, según difusión pública, que la misma fuera clausurada. Aún así, con el tiempo, ese trabajo ha de aparecer, sin la pretensión de ser una visión totalmente objetiva, pero si al menos una interpretación personal sobre la base de la militancia sindical y de las propias posiciones adoptadas por nuestro gremio el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, la Regional Córdoba de la CGT , el conjunto de gremios encabezados por SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines de la Industria Automotriz) y el permanente contacto con las agrupaciones estudiantiles, tanto de la Universidad Nacional como de la universidad Católica. Asimismo con los Sacerdotes del Tercer Mundo y distintas personas de los grupos profesionales y políticos.Con esta previa aclaración y en el entendimiento de contribuir en modesto alcance a la reafirmación de las reivindicaciones populares, redacto estas líneas ligadas a este acontecimiento fundamental de las clases populares sucedido el 29 y 30 de Mayo de 1969.¿POR QUE SE HA PRODUCIDO EL CORDOBAZO?Esta es una pregunta que no por repetida, deja de plantearse y de promover la investigación, la imaginación y particularmente el interés de todos los argentinos, desde el más humilde trabajador, hasta el sociólogo desentrañador de los fenómenos sociales, o de los políticos desde conservadores hasta revolucionarios.En el penal de Rawson nos visitaron a los trece condenados que procedíamos de Córdoba, una Comisión de Solidaridad, compuesta por Compañeros de distintos gremios de esa ciudad, de Trelew y de otras localidades de la Provincia de Chubut. Nos preguntaron qué necesitábamos para nuestra salud, desde alimentos hasta indumentaria.Respondimos que necesitábamos solidaridad militante. Pronunciamientos. Lucha contra la Dictadura. Les hablamos de nuestros trabajadores, de sus aspiraciones, de sus desvelos, de sus sacrificios. Les dijimos que las fogatas que alumbraban las calles de Córdoba surgían desde el centro de la tierra impulsadas y encendidas por nuestra juventud estudiosa y trabajadora y que jamás se apagarían porque se nutren de la vida y de los ideales de un pueblo rebelado contra la opresión que se ejercía sobre él y estaba dispuesto a romperla, pasara el tiempo que pasara. Dijimos la verdad, la verdad de todo lo que queríamos.Algunas escenas del cordobazoLos trece condenados de Rawson éramos de extracción, situación y condición heterogénea. Pero todos coincidíamos. No exagero al manifestar que varios de los miembros de la Comisión de Solidaridad y ellos están para testimoniarlo, sintieron correr lágrimas sobre sus mejillas. Al fin y en esta tensa conversación, plantearon la pregunta: ¿Por qué se ha producido el Cordobazo?Respondimos, con lo que creo es la esencia de la respuesta a tanto interrogante y a tantas elucubraciones que andan dando vuelta como conclusiones: el Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días.¿Y por qué Córdoba precisamente? Porque Córdoba no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la "expectativa esperanzada" de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que prometió Onganía, Martínez Paz, Salimei y Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero. La toma de conciencia de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966.La reivindicación de los derechos humanos, proceda de donde proceda, en particular de las Encíclicas Papales desde Juan XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan especialmente en la juventud y en los Sindicatos. Si hay receptividad es que hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que ya tienen vigencia en el ámbito universal.Para reducir la cuestión a sus aspectos más cercanos, las grandes luchas previas al Cordobazo amanecen antes de los dos meses de la usurpación del poder por parte de Onganía. Y estas, tanto como las que posteriormente se plantearon ya que siguen en vigencia, bajo distintas características, obedecen a la toma de conciencia de la necesidad de liberación que es el patrimonio principal de Córdoba dentro del panorama nacional.LOS PRINCIPALES E INMEDIATOS ANTECEDENTESA mediados del mes de Agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de "Solicitada" cuyo título fue: "Signos negativos". Fue !a primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba la Dictadura. Esa declaración tuvo amplia repercusión, no sólo local sino nacional y podríamos decir que prácticamente inauguró la posición rebelde contra la política de Onganía y su equipo.La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de la CGT Nacional. Al mismo tiempo que se manifestaba el ascenso del espíritu de lucha de las bases sindicales y estudiantiles contra el régimen, los jerarcas del sindicalismo nacional iban justificando -en actitudes- su posterior proclamación a todos los vientos de la "filosofía participacionista".Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquin Enero de 1967- mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de la CGT Nacional. Esas hojas circularon por todo Córdoba y la gente evidenciaba su condena ante la claudicante actitud.En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de Marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.El diario '"Córdoba" reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: "Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores". Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de Febrero de 1967, por su carácter premonitorio del "Cordobazo". Decía así: "La historia grande está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible".La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de la CGT Nacional produjo un notorio vacío que estuvo signado fundamentalmente por la oposición cada vez más abierta entre las bases sindicales y dirigentes vinculados a ellas y el participacionismo entreguista anidado en la sede de Azopardo en la Capital Federal.Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción. En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada. ¿De qué teníamos los cordobeses clara conciencia a fines de 1967? ¿Cuál era nuestra denuncia? ¿Cuál era nuestra posición? En apretada síntesis expresábamos: Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del "dejar hacer, dejar pasar", en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.Más adelante señalábamos: "Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis. Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos'*.En los pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía: "Lo que se pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencia formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y lesiona la soberanía nacional".En las cuestiones sociales se denunciaba "el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo, agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de la desocupación. La paralización de la Comisión del Salario Vital, Mínimo y Móvil. La imposición del arbitraje obligatorio para los diferendos laborales. La ley de represión de los conflictos sindicales. La intervención a Sindicatos, el retiro o suspensión de personerías gremiales. La eliminación o restricción de las representaciones sindicales en la Empresa del Estado, incluidos los organismos de previsión social. La violación de los contratos colectivos de trabajo. La ley de congelación de salarios. La modificación de la ley de indemnizaciones por despido. El aumento de la edad para acogerse a la jubilación y la eliminación de las compensaciones por años de servicio".Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: "Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legitima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga "motivaciones ideológicas comunistas", añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de la Junta Interamericana de Defensa, cual moderno gendarme de los Pueblos de América Latina que bregan por su emancipación integral, a fin de mantenerlos en el subdesarrollo, en el estancamiento y en la dependencia neocolonial"Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos la realizaban. Eran las delegaciones cordobesas por lo general las que sustentaban estos planteamientos en todos los ámbitos.En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.LA REBELIÓN DE LAS BASES SINDICALESLa Comisión Delegada de la CGT Nacional, intentó por todos los medios la construcción de un Congreso adicto a las teorías del participacionismo. Que era hacerse eco de toda la política del Gobierno y lograr la participación en el proceso. Una renuncia clara a las reivindicaciones obreras y populares que merecía una repulsa general.El "dirigentismo" de los jerarcas de las organizaciones nacionales, luego de prolijos cortejos de delegados, al estilo de los viejos comités de la política criolla de la Década Infame, resolvió la convocatoria a un Congreso Nacional para la normalización de la Confederación General del Trabajo.Llegó a tanto la podredumbre de los dirigentes participacionistas, que sostenían que en ese Congreso no podían participar las Organizaciones que estaban intervenidas, entre ellas la de más caudal de afiliados o sea la Unión Ferroviaria, además de los trabajadores portuarios, de prensa, químicos, del azúcar, etc.. Querían hacer un Congreso con los que habían tolerado la Dictadura y sancionar a su vez con tal exclusión a los que habían luchado, habían sido intervenidos y eran perseguidos por los violadores de todos los derechos sindicales.Todos quienes continuaban fíeles a los principios sindicales, incluso los sindicatos intervenidos designaron delegados a tal Congreso, comprometiendo a quienes estaban con la Dictadura a que en el propio Congreso los inhibieran de actuar. El 28, 29 y 30 de Marzo comenzó el Congreso. Los dirigentes que coincidían con Onganía, no tuvieron el valor de acudir a impugnar a quienes.querían excluir desde la? bambalinas. El Congreso se realizó con todas las organizaciones combativas, incluidas las intervenidas, y con poco más de la mitad de los delegados suficientes para el quórum se proclamó la lucha contra la Dictadura y el desconocimiento a todos lo jerarcas del participacionismo. De allí nació lo que fue denominada CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro.Las bases sindicales repudiaban toda la política de conciliación vergonzosa y una ola de manifestaciones, de actos, todos organizados por los sindicatos de la CGT de los Argentinos, cubrió una verdadera celebración del 1° de Mayo de 1968.En Córdoba más de cinco mil personas concurrieron al local del Córdoba Sport Club, en el que juntamente con Ongaro hice uso de la palabra denunciando una vez más, ratificando lo que veníamos señalando desde 1966, que la Dictadura hundía al país.El 28 de Junio de ese mismo año la CGT de Córdoba programó un acto frente al local de la misma, en repudio al Segundo Aniversario de la Dictadura. La represión, como lo hacia repetidas veces descargó todo su aparato y se contabilizaron trescientos veintidós presos entre los manifestantes. El movimiento obrero, el estudiantado, los sectores populares pugnaban por expresar su protesta en la calle y sucesivamente eran reprimidos. Pero no descansábamos. Algunos ya sostenían que no era posible programar actos, ya que la Policía no los permitía y que la gente se cansaba. La mayoría sostuvo que no. No queríamos dejar de lado nuestro derecho a expresamos, a protestar, a exigir soluciones. Una y otra vez nos disolvían encarcelando a trabajadores y estudiantes.En Septiembre de 1968, la CGT y el Frente Estudiantil en Lucha programó una semana de Protesta en recordación de los Mártires Populares, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Santiago Pampillón.Ya el Gobernador Caballero, que había suplantado a Ferrer Deheza, lanzaba la constitución de un Consejo Asesor, como forma perfeccionada del participacionismo como experiencia piloto para todo el país.La Semana de los Mártires Populares fue violentamente reprimida. Cayó baleado el joven estudiante Aravena, que hoy aún se encuentra impedido físicamente en forma total, como producto de aquel alevoso ataque.Los actos fueron disueltos. Se atacó a una manifestación encabezada por dirigentes sindicales, estudiantiles y Sacerdotes del Tercer Mundo, que provenían de una Misa por Santiago Pampillón. Se disolvieron los actos frente a la CGT. Se encarcelaron a varios militantes y representantes sindicales y estudiantiles que estuvieron casi un mes en Encausados.A fines del mismo 1968, la CGT organizó otro acto que fue igualmente reprimido. Todos sentíamos una real indignación y la condena al régimen tomaba ribetes de furia. Nada era posible hacer. La represión se manifestaba en todo momento. El gobierno seguía su propaganda para el Consejo Asesor. La Federación de Luz y Fuerza suspendía a nuestro sindicato por estar adherido a la CGT de los Argentinos.Los jerarcas sindicales habían realizado su propio Congreso, pero no tenían ninguna vigencia en las bases. En Córdoba eran abiertamente repudiados por la Clase Trabajadora.Mientras en todos los órdenes la política de Onganía seguía consolidándose en el sentido de la fuerza y la opresión.Mientras por otra parte, en el Pueblo crecía la rebelión contra tanto estado de injusticia, de desconocimiento de los Derechos Humanos. A fines de 1968, se cumplió el 20° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Luz y Fuerza realizó algunas conferencias sobre el particular. Qué cotejo más dramático se realizaba entre el contenido de esta declaración que coronó el final de la segunda guerra mundial y el régimen que imperaba en Argentina. Parecía que tantos sacrificios, tantas vidas, por el respeto a los derechos del hombre, hubieran sido inútiles.1969: EL AÑO DEL CORDOBAZOHemos reseñado los males del régimen a escala nacional y hemos particularizado las posiciones de Córdoba por ser las más relevantes contra la Dictadura en el orden nacional.Ya también Hilda Guerrero de Molina, mártir obrera de Tucumán engrosaba las filas de quienes habían caído defendiendo sus ideales, enfrentando al régimen de Onganía.El régimen comunitario era publicitado desde todos los ángulos del equipo gobernante. Córdoba se había convertido en la experiencia piloto y el Dr. Caballero había constituido su Consejo Asesor que sería convalidado con bombos v platillos en la Reunión de Gobernadores de Alta Gracia. Allí llegó Onganía en el mismo automóvil y en la misma posición ideológica y con los mismos propósitos de Caballero.Antes habíamos redactado un importante documento. Un documento que se denominaba DECLARACIÓN DE CÓRDOBA y que se dio a publicidad el 21 de Marzo de 1969. Dos meses y días antes del Cordobazo. En él reseñábamos lo problemas principales de orden local que sumados a los de orden nacional y en función a la toma de conciencia del pueblo de Córdoba sobre la validez de sus derechos, podríamos decir que encuadraron la heroica reacción popular del Cordobazo.En la introducción se decía; "Nuestra Provincia soporta un descalabro gubernativo, una manifiesta inoperancia en los más altos niveles jerárquicos oficiales, una ineptitud generalizada en la conducción de la cosa pública. Paralelamente a esta ineficacia se destaca un oscuro y torpe manejo de los instrumentos del poder, para favorecer a los círculos del privilegio económico y financiero, para exaccionar los modestos recursos monetarios de la población, para burlar la auténtica representatividad popular mediante el fraude neocorporativista, para manipular desvergonzadamente a algunos miembros de la justicia,intentando abiertamente ponerlos al servicio de la tolerancia cómplice hacia el crimen de algún conspicuo allegado al régimen"."No se recuerda que nuestra provincia haya soportado tamañas iniquidades públicas. Nunca el pueblo cordobés contempló, un ejercicio sensual del poder usurpado con la impunidad que se manifiesta, y con el visto bueno de un Poder Central que en muchos casos lo pone como ejemplo de experiencia a proyectarse en toda la nación.""Esta situación insoportable en todos los órdenes, obliga a la clase trabajadora cordobesa a repudiar públicamente al gobierno local, a corresponsabilizar a la Dictadura de Ongania de todos sus actos y a actuar cada vez más unida y enérgicamente para lograrla instauración del ejercicio pleno de los derechos y garantías que pertenecen inalienablemente a los trabajadores y ciudadanos, y a la práctica de la función gubernativa en un plano de dignidad y de real interpretación de las aspiraciones del Pueblo".Señalábamos y no lo hacíamos nosotros por una elucubración al margen de las posiciones populares, sino como una expresión auténtica que palpitaba en toda la población que: " Durante bastante tiempo el Gobierno de Córdoba trabajó intensa y solapadamente, para implementar el denominado Consejo Asesor Económico Social. Sus fundamentos se basaron en el supuesto interés por consultar sectores representativos de la comunidad y darles participación en el análisis y programa de los actos gubernativos".Luego se indicaba: "Asimismo se pretende remedar el engendro del Consejo Asesor, con los Consejos Económico-Sociales de vigencia positiva en algunos países del mundo estructurados políticamente sobre la base de la voluntad soberana del Pueblo".Y por último, luego de otras consideraciones: "El Consejo Asesor procura la domesticación de la sociedad,su estratificación definitiva y si hoy se viste con los ropajes de una aparente inocencia, con el tiempo todos deberán lamentar su consolidación como aparato de poder omnipotente, sin apelaciones, en el que se fundamentará y basará el régimen para implantar un sistema de vida repudiado por la historia y con el cual se identificó con su saludo romano el otrora joven camisa negra, hoy Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero."Sobre el caso Valinotto, se señalaba, "la opinión pública cordobesa y también la nacional observan con estupor como un Juez de Córdoba, dispuso la libertad de un criminal basándose en el testimonio, denominado "de abono" del Ministro de Gobierno, Dr. Luis E. Martínez Golletti, y del Vocal del Superior Tribunal de Justicia Dr. Pedro Angel Spina".Y culminaba el análisis sobre este tema: "El Sr. Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero, ante la renuncia verbal de su Ministro de Gobierno, Dr. Martínez Golletti, resolvió, rechazarla ratificándole su confianza".Sobre los impuestos de orden local recalcábamos: "Los centros vecinales de Córdoba, integrados en su mayoría por trabajadores, han denunciado el asalto fiscal de que son objeto, han protestado, han señalado la ilegalidad de las medidas tributarias, pero el gobierno ha permanecido incólume, ofreciendo una transitoria y demagógica rebaja que no altera la situación de fondo y que ha determinado la resistencia al pago, como único camino para hacerse escuchar, aunque el gobierno sigue y seguirá sordo a los reclamos del pueblo, embebido en su absolutismo y cegado por su tortuoso designio político."Sobre los problemas laborales se daba el caso de las "quitas zonales" que afectaba fundamentalmente al gremio metalúrgico. La anulación de la Ley del Sábado Inglés, que había sancionado en el año 1932 y que rebajaba en un 9,1 °/o los salarios mensuales de los trabajadores. El Departamento Provincial de Trabajo resultaba totalmente inoperante. Se distinguía que "Córdoba es, a no dudarlo, el paraíso de los recibos en blanco, que sirven para robar de los ya magros salarios de los trabajadores, partes sustanciales y crear la inseguridad en la permanencia de su empleo". Por otra parte se dispuso el cierre de una serie de escuelas nocturnas de capacitación a la que concurrían los trabajadores, con el fundamento de que se habían agotado las instancias para que los mencionados establecimientos pasaran a formar parte del organigrama secundario provincial."Las tropelías de la denominada "Brigada Fantasma", también enardecieron al pueblo de Córdoba. Decíamos sobre el particular: "Todo el país conoce ya el increíble episodio de la "Brigada Fantasma", denominada así por sus oscuras andanzas no en resguardo de la seguridad pública, sino atentando contra la misma.Intimidando a gente inocente, persiguiendo a supuestos delincuentes y extorsionando a los detenidos". Se concluía sobre este punto: "También el episodio de la "Brigada Fantasma", por más que se haya dispuesto su disolución y la detención de los "policías" que la integraban, no fue descubierta por la preocupación o la diligencia de los funcionarios del gobierno. Se conoció y se investigó por las denuncias periodísticas que constituye hoy el único medio que tiene el Pueblo para defenderse de alguna manera de los atropellos a que es sometido por un Gobierno, que inexorablemente "será juzgado como el más nefasto para los derechos de toda la población de Córdoba".Para no extenderse más sobre este extenso documente señalaré una frase mas: "Una ínfima minoría, los dedos de una mano sobran para contarlos, de "dirigentes" sindicales, apoya el régimen cordobés. No es así sin embargo en el orden nacional.La asistencia de más de cuarenta jerarcas gremiales a una entrevista con Onganía ha demostrado que el espíritu de lucha de los trabajadores y del pueblo, tienen un fuerte contingente de desertores, sumados a la programática del régimen: política de sometimiento económico, de opresión social, de oscurantismo cultural y de mordaza cívica, sojuzgando a todos los argentinos que quieren un país en el cual se operen fundamentales transformaciones que posibiliten un inmediato porvenir donde impere la justicia social; donde se produzca la independencia económica, liberando a la patria de la penetración y dominio monopolice e imperialista; donde se materialice la soberanía política sobre la base de la libre voluntad popular y donde la democracia integral se practique sin ningún tipo de proscripciones e inhabilitaciones para todos los argentinos".Cubríamos el final exhortando a la unidad, a la acción común reinvindicativa, de todas las Organizaciones Sindicales para la prosecución de la lucha en defensa de nuestros derechos.ESTALLA LA CALDERALos trabajadores metalúrgicos, los trabajadores del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 1° de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencia de empresas, respectivamente. Los obreros mecánicos realizan una Asamblea y a la salida al ser reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo. Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin número de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y de los centros vecinales se suman.Se paraliza totalmente la ciudad el día 16 de Mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El Gobierno reprime.En otros lugares del país, estallan conflictos estudiantiles por las privatizaciones de los comedores universitarios.En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral y ese hecho tiene honda repercusión en toda la población de Córdoba. Se dispone el cierre de la Universidad. Todas las agrupaciones estudiantiles protestan y preparan actos y manifestaciones. Se trabaja de común acuerdo con la CGT.El día 18, es asesinado en Rosario el estudiante Adolfo Ramón Bello. Realizamos con los estudiantes y los Sacerdotes del Tercer Mundo una marcha de silencio en homenaje a los caídos.El día 20 de Mayo, fui detenido e incomunicado en el Departamento de Policía "en averiguación de antecedentes". Recupero la libertad al día siguiente.El día 21, se concreta un paro general de estudiantes. Una serie de comunicados del movimiento obrero lo apoyan. En Rosario cae una víctima más. El estudiante y aprendiz de metalúrgico Norberto Blanco, es asesinado en Rosario. Se instalan Consejos de Guerra.El día 22 de Mayo, los estudiantes de la Universidad Católica se declaran en estado de asamblea y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.El día 23 de Mayo, es ocupado el Barrio Clínicas por los Estudiantes. Es gravemente herido el estudiante Héctor Crusta de un balazo por la Policía. Se producen fogatas y choques. La Policía es contundente, y los choques se hacen cada vez más graves.El día 25 de Mayo, hablo en la Universidad Católica de Córdoba y hago una severa crítica y condena a los sangrientos atropellos de la Policía y de los arbitrarios procedimientos del Consejo de Guerra en Rosario.El día 26 de Mayo, el movimiento obrero de Córdoba, por medio de los dos plenarios realizados, resuelve un paro general de actividades de 37 horas a partir de las 11 horas del 29 de Mayo y con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta. Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de ambas CGT.Todo se prepara para el gran paro. La indignación es pública, notoria y elocuente en todos los estratos de ]a población.No hay espontaneísmo. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los Sindicatos organizan y los estudiantes también. Se fijan los lugares de concentración. Como se realizaran las marchas. La gran concentración se llevara adelante, frente al local de la CGT en la calle Vélez Sársfieid 137.Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad en los días previos. Se suceden las Asambleas de los Sindicatos y de los Estudiantes que apoyan el paro y la protesta.El día 29 de Mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el Gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de la Administración Central, pretenden organizar un acto a la altura de Rioja y General Paz y son atacados con bombas de gases. Es una vez más la represión en marcha. La represión indiscriminada. La prohibición violenta del derecho de reunión, de expresión, de protesta.Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a la ciudad. Son todas atacadas y se intenta dispersarlas.El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el Pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios.Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares ya no se apagará jamás.En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Anos de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano.Agustín Tosco* Dirigente sindical clasista. Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza de la provincia de Córdoba al momento de producirse el Cordobazo, fue uno de sus principales dirigentes. En numerosas oportunidades sufrió cárcel y torturas por su militancia política y sindical. El presente artículo fue escrito desde la cárcel de Rawson, en Junio de 1970. Fallecido el 5 de Noviembre de 1975.Fuente: RebeliónAlgunas reflexionesPablo Pozzi, Alejandro Schneider. HistoriadoresEl Cordobazo marcó un hito en la historia de la clase obrera. La valoración y las conclusiones sobre este acontecimiento tienen una enorme importancia para la caracterización global de la misma, su desarrollo, su conciencia y su potencial revolucionario.A partir de 1969 se abrió una nueva etapa en las luchas de los trabajadores. Esos años estuvieron signados por el recurso a la violencia por parte de las masas. También, fueron marcados por el planteo del socialismo como una alternativa viable de poder popular. Por primera vez en la historia argentina, la clase obrera se postuló como clase dirigente de otros sectores sociales en el proceso histórico nacional, en un claro desafío a la burguesía; en consecuencia, los trabajadores experimentaron un salto en su conciencia. Esto se expresó en sus formas de organización, en el surgimiento de una nueva camada de dirigentes políticos obreros caracterizados como "clasistas", que constituyeron un quiebre con las tradiciones políticas del peronismo, y en un crecimiento en aquellas organizaciones políticas que representaban los intereses históricos de la clase. Debería quedar claro que el desarrollo de la conciencia de clase es planteado aquí de la manera más alejada posible de las formas positivistas (o sea, no es un camino ascendente hacia el socialismo) sino que se trata de un proceso dinámico y heterogéneo, con marchas y contramarchas y con contradicciones.De ser correcto lo anterior, se debería replantear algunas de las afirmaciones más comunes de la historiografía y la política actual. Por un lado, el avance sintetizado por el Cordobazo implicó que el peronismo, como alternativa política de la clase obrera, quedó a la derecha y por detrás del progreso histórico de la clase. No sólo significó un freno a la profundización de las luchas y a la conciencia obrera, sino que su evolución hacia opciones revolucionarias apareció como una imposibilidad histórica.El planteo de Evita por el cual "el peronismo será revolucionario o no será nada", se había resuelto claramente porque no sería nada. Así, las organizaciones que conformaron la Tendencia Revolucionaria del peronismo, a pesar de sus sacrificios y heroísmo, bregaron por una alternativa que no era la que ellos pensaban. En este proceso contribuyeron a sembrar confusión entre los trabajadores y, más de una vez, a dar aire a un Estado capitalista acosado por las luchas populares. Sin embargo, los peronistas "revolucionarios" (aun sin serlo objetivamente) no fueron los únicos que tuvieron estos problemas. Distintos sectores de la izquierda reformista también aceptaron la idea de "Perón como camino a la revolución". El resultado fue que las filas de la izquierda se dividieron, profundizaron el sectarismo, y pusieron un límite concreto al desarrollo de las luchas populares a través de la fragmentación y el espontaneísmo.En el Cordobazo pudo observarse la superación de las direcciones políticas, sindicales y estudiantiles. La clase obrera y el pueblo, enfrentando a la policía primero y luego directamente a las Fuerzas Armadas, otorgaron a estos hechos el carácter de un hito histórico. De este modo, es importante observar el papel desempeñado por los vecinos de los barrios que, en el repliegue ante la entrada del ejército, apoyaron y cuidaron de los manifestantes callejeros. Si el Cordobazo fue, por un lado, expresión de una exacerbación de las contradicciones sociales después de 1955, en sus consecuencias resultó una verdadera inflexión, un cambio cualitativo en las luchas obreras y populares. Sus consecuencias fueron múltiples.En lo inmediato, se mostraron los límites de la implementación de una política económica que sólo satisfacía los intereses de la burguesía monopólica. En cuanto a los trabajadores se observaron varios fenómenos y procesos; en los hechos, señaló el inicio de un auge de masas que se reflejó en la oleada de insurrecciones y puebladas que se sucedieron entre 1969 y 1972.Entre otras cuestiones, la clase obrera cuestionó e impugnó las variantes "combativas" de la dirigencia sindical como antes había ocurrido con la burocracia tradicional. Era evidente que se había producido un profundo corte horizontal con las conducciones gremiales en el ámbito de las organizaciones. Sin embargo, esta ruptura no alcanzó al poder de algunas seccionales que, por el contrario, lograron mantenerse a la cabeza de estos acontecimientos, como Luz y Fuerza de Córdoba. Esto implicó la conformación de un nuevo grupo de dirigentes sindicales, independientes de la burocracia, que condujo las movilizaciones de los gremios: en la práctica estaba renaciendo el clasismo. Además, de esta pérdida de control sobre los trabajadores, y con la agudización de las luchas intrasindicales, surgió por primera vez la violencia contra la burocracia, incluyendo la muerte de dirigentes a manos de sus contrarios peronistas. En el seno de las organizaciones de izquierda, la ejecución de burócratas generó una intensa discusión que fue saldada con la decisión casi uniforme en contra de este tipo de accionar.El criterio era que la burocracia sindical debía ser desplazada por la lucha de las masas y no por el accionar armado. Esto se sustentaba en una visión ideológica por la que no había que sustituir por las armas a las masas. Por último, corresponde indicar que una buena parte de la izquierda se potenció por los acontecimientos de mayo de 1969. El levantamiento popular puso a la orden del día numerosas polémicas teóricas, confirmando algunos análisis y desechando otros. Esto no significó que se había agotado la discusión; por el contrario, ésta se desarrolló con una riqueza inusual. Lo que significó fue que los debates se basaron, desde entonces, en una práctica militante cada vez más acelerada y en una movilización popular que nadie podía ignorar. En todos los casos, la izquierda se volcó —como lo demostraron los siguientes años—hacia la clase obrera con una renovada fuerza.Fuente: www.nuestralucha.orgEl Cordobazo, una rebelión popular¨El Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días.' Agustín ToscoEl 29 de mayo de 1969 luego de una minuciosa organización, por parte de los trabajadores del movimiento obrero cordobés, se alistaba para protagonizar un paro activo de 36 horas a partir del mediodía del 29.A pesar de un operativo policial de gran envergadura, desde todos los rincones de las grandes fábricas cordobesas comenzaron un camino ascendente hacia el centro de la ciudad.Por otra parte los lucifuercistas encabezados por Agustín Tosco, Felipe Alberti, Tomás Di Toffino y otros partían desde las orillas del Río Primero para confluir con las otras columnas de trabajadores que inundaban el casco céntrico de la famosa Docta Cordobesa.Además el barrio Clínicas era tomado por los estudiantes. Y la ciudad y sus alrededores estaban en estado de rebelión por la organización de sus centros vecinales, en un número superior a los 150, que protagonizaron todo el apoyo a las masas en insurrección de esa jornada gloriosa.El Cordobazo le propinó un golpe certero al proyecto político y económico del Onganiato, la desindustrialización del país fue retrasada por casi siete años. Luego vendría la dictadura militar…La conspiración de los igualesEl cuento que presentamos se trata de un hecho real, que está ficcionado por el autor.Es uno de sus últimos viajes, que realiza el Gringo Tosco, a la Capital Federal, en medio de las persecuciones de esos tiempos, los trabajadores se unieron para hacer realidad un principio de la clase obrera: unidad y acción.El Gringo llegó de la mano de lucifuercistas y ferroviarios que conspiraron y combinaron una forma de burlar a los perseguidores.El nombre de la Conspiración de los iguales tiene un antecedente: la lucha de los obreros franceses.El cuento es un recorrido desde adentro, entre avatares, señas, tiempo, conciencia y valentía de un conjunto de compañeros que merecen este reconocimiento. En definitiva es un relato desde el Terraplén o desde el Subsuelo de la Patria…La hora de la acción directaEl Cordobazo fue una revelación ideológica y política para el movimiento obrero, que a partir de entonces cobró conciencia de su fuerza y capacidad de liderazgo social, se reencontró con las formas directas de organización y lucha y aprendió a reflexionar sin prejuicios. Nuevos líderes y nuevos mitos se erigían bajo el signo común de la consecuencia y la transparencia. Y bajo ese cobijo, se desarrollaban las tendencias políticas de izquierda --ya sea que adhirieran al marxismo, al peronismo o al cristianismo-- caracterizando la nueva coyuntura.A fines de 1969 estalló el conflicto en la obra Chocón-Cerros Colorados, encabezado por algunos de estos nuevos dirigentes: Antonio Alac, Armando Olivares y Edgardo Torres. También tuvo un papel activo en esa lucha el cura obrero Raúl Rodríguez.Fue un conflicto paradigmático: con un fuerte carácter antiburocrático que impactó de lleno en el gremialismo integrado al proceso dictatorial (la UOCRA de Rogelio Coria); por primera vez aparecieron públicamente dirigentes sindicales al lado de la policía y de la patronal intimando a los obreros a rendirse; también tuvo un alto contenido de violencia, con piquetes de huelga, barricadas y amenazas de uso de explosivos.La lucha del Chocón, que despertó la solidaridad de la disidencia social y política que a esa altura se multiplicaba, se constituirá en la línea de desarrollo de los conflictos obreros. Poco después en Córdoba, cuando el ciclo fabril se recuperaba a pleno con el regreso de las vacaciones, estalló el conflicto de la fábrica de matrices de Perdriel, con similares características al del Chocón. La comisión interna dirigió la toma al margen de la conducción general del gremio, con la misma carga de violencia.Los efectivos al mando del coronel Héctor Romanutti, jefe de Policía, rodearon la planta intentando de que el juez interviniente no se interpusiera ni lo condicionara. Frente a la firme decisión de los obreros, previa consulta con el gobernador Huerta, decidió negociar.La toma se levantó y el cuerpo de delegados de Perdriel emergió fortalecido dentro del Smata. La agrupación gremial que encolumnaba a sus principales activistas fue la Primero de Mayo. De ahí saldrá la propuesta y el plan de lucha que determinó, en junio del mismo año, la ocupación revolucionaria de todo el complejo industrial del Smata de Córdoba.EL SOCIALISMOEn 1970 se insinuaban ya las tendencias que caracterizarán el período. El socialismo, como definición general y aún imprecisa, comenzó a ser incorporado por los sectores mas dinámicos de la sociedad. El espacio que ya tenía en la Universidad se extendía hacia el movimiento obrero y adquiría un lugar en las iglesias, mientras la figura del Che se incorporaba a la cultura popular.Las facultades y muchos sindicatos eran centros de reunión y debate no sólo sobre la acción y la organización de la lucha sino alrededor de las estrategias que se concebían como revolucionarias. El lema del Che, "No hay más reformas que hacer, o revolución socialista o caricatura de revolución" se ligaba con aquella afirmación de Evita: "El peronismo será revolucionario o no será nada". Estas máximas eran punto de partida de una discusión que se extendía al carácter particular que en el proceso debía tener el movimiento obrero, sus alianzas, el carácter de las transformaciones y las formas y métodos que debía tener la violencia popular en el marco de una estrategia revolucionaria.En ese marco, el antiimperialismo era recuperado ahora desde una posición anticapitalista.Las "Siete tesis equivocadas sobre América Latina", de Ricardo Stavenhagen, André Gunder Franck y Theotonio Dos Santos, con su Teoría de la Dependencia, también eran puntos de partida para una revalorización de la formación social de América Latina, sin olvidar cuestiones teóricas que gravitaron en el debate de entonces como la teoría del Intercambio Desigual y la cuestión de los estímulos morales en un proceso revolucionario de planificación social.VIOLENCIACon el onganiato, el pueblo había aprendido que la oposición al orden social y político impuesto por la dictadura, aún en el plano de las reivindicaciones más inmediatas, debía enfrentar una represión violenta. Esta respuesta tuvo la resistencia a la intervención a las Universidades, en 1966, y al cierre de los ingenios tucumanos, cuando la violencia del sistema cobró las vidas de Santiago Pampillón, Adolfo Bello, Juan José Cabral e Hilda Gerrero de Molina.Con el Cordobazo el movimiento obrero incorporó estas experiencias, las tradujo en organización y triunfo.La cruenta represión de las dictaduras militares de América latina, fuertemente apuntaladas por los Estados Unidos a través de intervenciones directas, como en Santo Domingo, o por medio de asesorías militares como en Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay, planteaba abiertamente la necesidad de organizar la violencia popular, mientras en Medellín la Iglesia legitimaba institucionalmente la violencia popular en la lucha por la liberación.En la militancia y en las tendencias políticas que se iban conformando, aparecía el debate sobre las líneas de construcción de una violencia organizada que condujera a un proceso de liberación Nacional, como la concebían algunos, o a la construcción del socialismo, según la lectura de otros. La figura del Che, con su inmenso prestigio moral, alentaba la guerrilla rural. Vietnam, la "larga marcha" de Mao Tse-tung en China , la batalla de Argelia, la insurrección de Octubre en Rusia, eran todas experiencias que impregnaban la polémica sobre las estrategias de guerra revolucionaria y definían los nuevos agrupamientos políticos con tanta fuerza como el carácter del peronismo. Al otro lado del río, en Uruguay, los Tupamaros desarrollaban una experiencia de guerrilla urbana que dejaba en ridículo al aparato represivo y desnudaba la corrupción y la complicidad de los grupos oligárquico uruguayos con la dictadura de ese país.EL CARACTER JUVENIL DEL MOVIMIENTOLos nuevos agrupamientos tenían una característica fuertemente distintiva: la juventud, tanto por su pensamiento e ideas como por la edad de sus protagonistas. En ese sentido no había experiencias históricas que sustentaran el camino que se estaba recorriendo. La experiencia del Cordobazo, con el protagonismo de un obrero industrial típicamente fordista y un movimiento estudiantil deslumbrado por el Che Guevara, Ho Chi Min, Cohn Bendit, Helder Cámara y Camilo Torres, guardaba mucha distancia con el 17 de octubre o la Semana Trágica, aunque esas raíces se recuperaban para proyectarse, transformadas, en las nuevas condiciones.La izquierda preexistente no despertaba atractivo en la nueva militancia, lo que volvía muy compleja y difícil la tarea de fundamentar las propuestas que la situación planteaba. No existía una tradición política orgánica en donde abrevar y los problemas eran abordados rastreando en las experiencias históricas generales del movimiento popular de todo el mundo.Esta ausencia de tradición conspiró para que el movimiento avanzara con mayor audacia y formulara propuestas políticas y organizativas creativas, capaces de dar cuenta de los componentes propios del movimiento social que arrancaba en los 60 y se desplegaba en los 70. Por el contrario, el movimiento quedó atrapado en las propuestas tradicionales, donde la estrategia obrero-campesina, formulada por Lenin y aplicada en la Revolución Rusa y en Vietnam, impregnaba las vertientes trotskistas, maoístas y neostalinistas.Por otra parte, la superación de este corset ideológico no se había expresado concientemente en ninguna de las experiencias mundiales de los 70, pese a que latía en la espontaneidad de las insurrecciones urbanas que recorrieron Europa, EE.UU y algunos de los países socialistas.LA CUESTION DEMOCRATICALa relación entre democracia formal y las nuevas formas de representación directa que iba plasmando el movimiento popular fue sin duda el problema que puso sobre el tapete la falta de un acervo teórico y una tradición política.Son varios los factores que concurrieron para dificultar la resolución, teórica y práctica, de la cuestión democrática. La juventud que predominaba en el movimiento había vivido un breve período de democracia electoral que terminó en el desprestigio.Juan Carlos Onganía no había necesitado movilizar tropas para sacar a Arturo Illía del Gobierno. La interrupción del proceso democrático, no por anunciada despertó protestas. Illía había alcanzado el gobierno con el 23% de los votos y con peronismo el proscripto.Vale recordar la carta de Ernesto Sabato a su amigo el canciller Nicanor Costa Méndez, donde hacía explícitas sus expectativas en el proceso militar a la par que caracteriza duramente el proceso parlamentario que quedaba atrás. Sábato no hacía otra cosa que reflejar el pensamiento de la ancha e inmensa clase media argentina de entonces. Recién con la intervención a las universidades y el cierre de los ingenios tucumanos la dictadura encontrará resistencia.Por otro lado, el peronismo, que había gobernado la Argentina entre 1945 y 1955 no era una fuerza apegada a la democracia formal por más que Juan Domingo Perón había sido sobradamente legitimado por el voto ciudadano. Pero, al mismo tiempo, tanto propios como extraños han reconocido la influencia del fascismo en la afirmación nacionalista de Perón. A su vez, radicales y frondicistas que se sucedieron en el gobierno a partir del derrocamiento de Perón, lo habían hecho gracias a la proscripción del movimiento peronista, que seguía siendo ampliamente mayoritario. Y cuando Arturo Frondizzi se atrevió en 1962 a convocar elecciones para gobernadores sin proscripciones, ante el triunfo peronista intervino las provincias.Este es el clima que vivía Córdoba al comienzo de la década. Era el eje indiscutido de la resistencia antidictatorial, el lugar donde los nuevos vientos se arremolinaban.La cuestión de la hegemonía del movimiento obrero en el proceso revolucionario, la capacidad del movimiento obrero industrial para modificar situaciones generales, su relación con los otros sectores y clases sociales, ern temas de debate en un marco concreto de confrontación.La agitación obrera y estudiantil, incesante, se extendía y crecía con el debate cotidiano. El vínculo entre obreros y estudiantes era más estrecho y confiado. En las capillas, salitas barriales de primeros auxilios y escuelas se agrupaban estudiantes, obreros, vecinos, curas y médicos para discutir sobre los problemas inmediatos y la situación general que vive el país.El socialismo y la experiencia cubana se incorporaban en los temas concretos.Cuando promediaba el año 1970 el negro techo de la dictadura de Onganía se caía a pedazos, y obreros y estudiantes vivían ese convencimiento.Juan IturburuPara Finalizar el Informe El tema LA MARCHA DE LA VONCA VERSION ORIGINAL 1970 (Pedro y Pablo)link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=0Ks2njukxXs&feature=relatedCordobazo (1969-2009), 40 años para no olvidarEn mayo de 1969, una pueblada conmovió los cimientos de la Argentina desde la Provincia de Córdoba. El Cordobazo encendió la mecha de la rebeldía obrero-estudiantil con ansías de acabar con otra Dictadura Militar. La autodenominada Revolución Argentina comenzaba a transitar los días de su definitiva agonía.A cuarenta años de ese acontecimiento presentamos este Documental Radiofónico que reivindica tanto la Memoria Histórica (Social y Nacional) como las maneras de narrar propias de la Radio. Una vez más, Radio y Memoria, Radio y Compromiso se intersectan en una obra que aspira a ser parte del aire de cada una de las emisoras amigas.Los testimonios de Alcira Argumedo, Nicolás Casullo, Francisco Delich, Norberto Galasso, Horacio González, José Pablo Feinmann, Alejandro Horowicz, José Vazeilles y los audios de noticieros televisivos y radiofónicos de la época intentan reconstruir los rincones de aquella histórica jornada del 29 de mayo de 1969.Para esta Producción Especial de la Agencia Radiofónica de Comunicación denominada Cordobazo (1969-2009) 40 años, para no olvidar participamos Blanca Curia, Natalia Yadikian, María Teresa Focaracio, Leonel Córdoba, Oscar Bosetti, Pablo García y Gustavo Waingortin.Oscar E. Bosetti
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