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LA FORMACIÓN DE LA HUMANIDAD
RICHARD E. LEAKEY


La formación de la Humanidad; Richard Leakey


CAPÍTULO 1: COMPRENDER NUESTROS ORÍGENES

"La inquietud fundamental"

Los seres humanos poseemos muchas características excepcionales, de entre las cuales la menor no es nuestra intensa curiosidad. La historia sintonizó con una incertidumbre aparentemente universal acerca de nuestra procedencia, el deseo de resolver esta incertidumbre es lo que el gran teólogo Paul Tillich describió como "la inquietud fundamental". Cada tribu, estado y nación ha explicado su propia creación, por lo general, de la mano de un dios todopoderoso (teoría creacionista).

Durante más de un milenio, la civilización occidental se ha basado en los cimientos religiosos judeocristianos que conciben el ser humano y el planeta en que vivimos como el foco central de la provincia de Dios, sin embargo a partir de Copernicus, Kepler y Galileo la ciencia empezó su erosión de la concepción judeocristiana del mundo.

La siguiente revolución importante se produjo a mediados del siglo XIX con Charles Darwin y su obra "El origen de las especies". La implicación evidente de su teoría era que los seres humanos eran descendientes de algún animal parecido a los monos antropoides, y no el producto de una "creación especial".

Nuestra íntima relación con los monos se ha confirmado científicamente en fechas más recientes, los bioquímicos han demostrado que las proteínas que constituyen el cuerpo del hombre y las de los chimpancés difieren en su estructura en menos del uno por ciento. Esta similitud bioquímica delata que hay una relación evolutiva muy estrecha, ello no supone que hayamos evolucionado a partir de los chimpancés y los gorilas sino más bien que, en algún momento del pasado, compartimos con ellos un antecesor común. Podemos imaginar que los descendientes de este antecesor común evolucionaron en dos direcciones: una, que produjo los monos antropoides modernos, y otra, que dio lugar a los antecesores del hombre, los homínidos.

La tradición de los Leakey

Louis Leakey (padre del autor), junto con Raymond Dart y Robert Broom formaron un trío de hombres que impulsaron el estudio de los orígenes del hombre en África.

El llamado "hombre-mono" (niño de Taung), un homínido genuino descubierto por Raymon Dart en Sudáfrica en 1924, fue rechazado de forma generalizada por ser más mono que hombre.

Louis Leakey excavo en muchos lugares de Kenia y Tanzania, sin embargo su yacimiento favorito fue la garganta de Olduvai (Tanzania). A mediados de 1960 L. Leakey y su esposa habían acumulado una impresionante lista de hallazgos fosilíferos, de los que, al fin, era posible deducir algunos detalles de la prehistoria humana.

Louis creía que unos dos millones de años atrás existían varias especies diferentes de homínidos, de los que algunos llegaron a extinguirse, mientras que uno, el que bautizó Homo habilis, habría dado lugar, al final, al hombre moderno. También creía que el origen de la estirpe Homo se remontaba mucho más atrás en el tiempo.

Richard E. Leakey, su hijo y escritor de este libro, centro sus actividades en el lago Turkana (Kenia), en el campamento de Koobi Fora donde se encontró el cráneo conocido como 1470, este homínido antiguo tuvo un cerebro notablemente grande, a pesar de haber vivido hacía muchísimo tiempo. Este cráneo era del mismo tipo que el que Louis bautizó como Homo habilis pero un poco más antiguo y más completo que los ejemplares de Olduvai, este cráneo parecía confirmar la teoría que había propuesto años atrás, que la estirpe Homo era mucho mas antigua de los que se había supuesto.

Nuestro lugar en el universo.

¿Qué se sabe de nuestra especie?. Por el momento se puede decir que contamos sólo con unos 100.000 años. Al parecer, nuestro antepasado inmediato, Homo erectus duro alrededor de un millón y medio de años y, antes que él, Homo habilis ocupó partes de África durante casi un millón de años, el representante más moderno de la estirpe Homo es el Homo sapiens sapiens.

CAPÍTULO 2: TIEMPO Y CAMBIO

Los mecanismos mediante los cuales las especies aparecen y luego declinan hasta extinguirse han constituido un enigma para los biólogos durante mucho tiempo. El problema se planteó por vez primera cuando geólogos y naturalistas aficionados descubrieron el carácter estratificado de determinadas rocas y la existencia en éstas de restos de animales que ya no existían. Estos descubrimientos implicaban que el mundo de los seres vivos había cambiado en un sentido que hacía difícil su conciliación con el concepto de la Creación.

Se apeló a la llamada teoría del diluvio. Ésta proponía que las especies extinguidas habían sido víctimas del diluvio universal. Pero se vio que las rocas solían contener no sólo una, sino muchas capas de seres extinguidos diferentes, y ello significaba que una única inundación no podía haber sido responsable de su desaparición. El célebre geólogo y naturalista francés barón Georges Cuvier ofreció una solución con su teoría del catastrofismo, sugiriendo que el mundo habría pasado por una serie de creaciones, a cada una de las cuales le habría seguido un acontecimiento de destrucción global que había acabado, si no con todos, por lo menos con la mayor parte de los habitantes de la Tierra. A la muerte de Cuvier, en 1832, se habían computado veintisiete de estos eventos.

Charles Lyell en el siglo XIX concluyo que la Tierra estuvo sujeta a procesos de formación muy lentos, pero continuos. Lyell explicó que estos procesos no sólo eran muy largos, sino que todavía seguían actuando.

La teoría de la evolución

Jean Baptiste de Lamarck publicó su teoría en 1809. Lamarck creyó que la evolución se producía porque las características adquiridas por un animal durante su vida eran transmitidas a sus descendientes.

También Darwin creyó que las características adquiridas podían ser heredadas, pero, a diferencia de Lamarck, no baso su teoría en este mecanismo.

En 1856 publico "El origen de las especies".

Selección y supervivencia

El significado de "El origen de las especies" es cuádruple:

Darwin vio el mundo de los seres vivos como cambiante y no estático: las especies cambiaban de forma gradual, con lo cual aparecían especies nuevas y se extinguían otras.

Darwin imaginó el proceso gradual y continuo sin "saltos" o cambios bruscos.

Postuló la idea de un antepasado común

El mecanismo de cambio, de evolución, era la selección natural, proceso mediante el cual aquellos individuos dotados de características perfeccionadas daban la descendencia más numerosa (ideario liberalista).

La selección natural solo puede producirse si hay "variación". La "variación" supone que los descendientes, si bien pueden tener muchos caracteres en común con sus padres, nunca son idénticos a ellos. La selección natural actúa sobre la variación "favoreciendo" más a unos animales que a otros. A consecuencia de la variación, resulta que algunos individuos tienen posibilidades de ser más capaces que otros. Son éstos, los "mejor dotados", los que sobreviven, los que prosperan y los que dejan más descendencia tras sí.

La expresión que empleó Darwin "supervivencia del mejor adaptado", de hecho fue acuñada por Herbert Spencer en su descripción de la sociedad económicamente estratificada de principios del siglo XIX, se invocaron las leyes de la biología que formuló Darwin para apoyar las actitudes sociales y políticas asociadas con el laissez-faire del capitalismo. El movimiento llego a conocerse como darwinismo social.

La evolución de especies nuevas

Según Darwin las especies nuevas aparecen por la adición gradual de rasgos nuevos a una especie existente, de modo que, si se examina la población en un punto del tiempo, se verán todas las características de la especie antecesora, mientras que un examen de un momento posterior, quizá correspondiente a un millón de años después, mostrará una especie relacionada, pero diferente, que tiene rasgos nuevos. Y en cualquier momento intermedio habría estados de transición, con las características nuevas desarrolladas aún de forma incompleta. La transición evolutiva afecta a toda la población de una especie. A esta teoría se le llamo "gradualismo filético".

La teoría opuesta propone el cambio evolutivo a través de períodos de modificación relativamente rápidos, separados por períodos largos en los que las especies permanecen inmutables.

Según el anatomista Alan Walker la evolución seguramente debe producirse por ambas vías y en todas las posiciones intermedias entre ambas. Vale la pena tenerlo presente al considerar el registro fósil, desgraciadamente incompleto, de la evolución humana. La impresión inmediata es que en el registro aparecen de manera súbita eslabones nuevos de los antepasados del hombre, pero también hay amagos de formas intermedias.

La faz cambiante de la Tierra

FUENTE Y SIGUIENTES CAPITULOS EN: http://html.rincondelvago.com/la-formacion-de-la-humanidad_richard-leakey.html

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