Un agricultor japonés decidió poner fin a este pequeño inconveniente y además de eso innovar en el terreno de las frutas y hortalizas. Por ello decidió investigar y finalmente consiguió cultivar sandias con formas cuadradas.
Durante años los consumidores han tenido dificultades para adaptarse a la fruta grande y redonda en sus refrigeradores. Y luego estaba el problema de tratar de cortar la fruta cuando se mantiene dando vueltas. Pero hace 20 años, un agricultor con visión de futuro en la isla de sur-oeste de Japón de Shikoku ha resuelto el problema. El agricultor, Zentsuji, en la prefectura de Kagawa, se le ocurrió la idea de hacer una sandía con forma de cubo que fácilmente podría ser embalados y almacenados. Para que esto ocurra, los agricultores cultivaban los melones en cajas de cristal y el fruto entonces, naturalmente, supone la misma forma. Hoy en día las sandías cuboides son recogidas a mano y enviada por todo Japón. Sin embargo, la fruta, a la venta en una selección de grandes almacenes y supermercados de lujo, recursos principalmente a los ricos y la moda de Tokio y Osaka, Japón, las dos ciudades principales. Cada melón se vende por 10.000 yenes, equivalentes a unos US $ 83. Es casi el doble, o incluso el triple que el de una sandía normal.

A partir de aquí empiezan a surgir algunas preguntas, ¿cómo se consigue que tengan esa forma? ¿Cambia en algún aspecto organoléptico el producto por ser la sandia cuadrada?
Responder a la primera pregunta es mucho más sencillo de lo que todo el mundo pueda imaginar, ya que simplemente tendríamos que conseguir una caja del tamaño que queramos la sandia e introducir una que acabe de comenzar a formarse, ya que si la introducimos en un estado avanzado resultará imposible que ésta tome la forma deseada.
Ahora únicamente faltaría regarla debidamente y cosecharla en el momento que la sandia haya tomado la forma y el tamaño que buscábamos. Sería aconsejable emplear cajas de plástico ya que éste resulta más resistente y a la hora de regar y tratar las frutas resultaría mucho más cómodo.
Por otra parte, a la pregunta de si la sandia sufre algún cambio organoléptico, la respuesta es negativa, ya que únicamente cambia su forma, el sabor sigue siendo idéntico.