InicioCiencia EducacionEl valor de Honradez- Honestidad

Bueno esto les servirá para personas que les encanta pensar y hacer reflexiones o simplemente por si se los dan de una tarea en el colegio o para alguna profesora que quiera darselo a los alumnos.

Objetivos:

- Profundizar en este valor y descubrir la necesidad de obrar con rectitud de ánimo e intención.


Motivación:

1- Todos reciben una lista de valores y deben clasificarlos en orden a los valores de quien está contestando. El que se coloque en primer lugar significa que es el valor que más aprecia.

La lista se le entrega a cada participante:
- vida próspera.
- igualdad (igual oportunidad para todos.)
- seguridad familiar.
- libertad (independencia.)
- armonía en el hogar.
- educación de los hijos.
- amor maduro.
- seguridad nacional.
- placer.
- auto-respeto.


- reconocimiento social.
- verdaderos amigos.
- honestidad.
- independencia.
- lógica.
- auto control
- limpieza.
- coraje (valor)
- fe.
- despreocupación.
- un ideal grande.

2- Los participantes, en silencio hacen su clasificación personal de los valores.

3- Cada uno escoge otra persona y forma una pareja para cuestionar las respuestas dadas.

4- Finalmente se resume en el propio grupo y evalúan lo que pasó, sacando consecuencias para la vida individual.


Retrato de la persona honrada u honesta.

- La primera característica es la rectitud de intención, que no es más, que guiarse por la propia conciencia, por criterios rectos enraizados en la bondad y en el deseo del bien, no en "el que dirán" o en la presión social.
- No hay honradez sin conciencia que perciba y se incline por unos valores que permitan ejercer el necesario crecimiento interior.
- Vivir conforme a los propios principios es respetarnos a nosotros mismo y tener en gran estima nuestra dignidad personal, la mayor dignidad que existe en este mundo, porque el ser humano a lo máximo a que puede aspirar es a sentirse persona entre todas las personas e hijos de Dios con todos los derechos. Todos los "títulos": Rey, príncipe, director de una gran empresa, no aumentan la dignidad de un ser humano; el título más sublime es ser persona hombre o mujer.
- La persona honrada vive de "dentro a fuera" no al revés. Esto quiere decir que "es, "se tiene" a sí misma, y por eso necesita ser ella misma e identificarse a con la verdad. Vive una vida de rica plenitud interior, se ocupa poco o nada de las apariencias, del que dirán, del tienes y del figurar en la sociedad.
- Al estar convencida la persona honrada de que toda su dignidad y grandeza viene por el hecho de ser ella misma y por obrar de forma coherente y con arreglo a unos principios y valor humanos libremente elegidos y acogidos.
- Otra característica es su sencillez y naturalidad. Distingue muy bien lo importante de lo intrascendente; por eso siempre viene de cara, de frente, sin dobles ni disimulo. Para ser honrado es imprescindible la buena voluntad de comportarse con rectitud de intenciones.
- Quien es honrado "tiene palabra" es digno de confianza, no falla jamás. Dice lo que piensa y obra como piensa y dice. La palabra de una persona honrada va acompañada de obras.
- La persona honrada que tiene sano orgullo de ser lo que es, huye de las apariencias, es fiel a sus convicciones y, en consecuencia, no teme presentarse como es. Por eso la honradez se lleva tan mal con la hipocresía o tendencia a aparentar una virtud que no se tiene.
- Es fácil saber a que nos atenemos cuando nos relacionamos con personas honradas. Por el contrario cuando nos relacionamos con una persona falsa, hipócrita, sin honra y sin dignidad, todos son problemas, confusión y falta de entendimiento. Quién no se respeta a sí mismo, quién pierde la propia dignidad, es imposible que respete o estime la dignidad de los demás.

La honradez hoy.

Nuestra sociedad está pasando por una crisis de honradez. Nuestros modelos, las personas que deberían darnos ejemplo de un comportamiento adecuado y constructivo, nos sorprenden (cada día menos, porque desgraciadamente nos vamos acostumbrando) con delitos, que acaban con la confianza que habíamos depositados en ellos.
Hemos llegado a un punto que cuando un alto cargo parece salvarse de este juego y predominan sus actos nobles y honestos, la tendencia no es pensar que estamos ante una buena persona, sino que estamos convencidos de que ya cometerá algún desliz, que terminará como todos.
Esta es la imagen que recibimos que se está fomentando la desconfianza, a sabiendas de que no sólo destruye el bienestar de la sociedad, sino que hace tambalear los cimientos de sus valores. Pero no es menos cierto que nos estamos dejando llevar por esta "actitud facilona" cayendo en los mismos errores que esos modelos negativos y justificando todo lo que hacemos porque: "Si ellos lo hacen, ¿Por qué nosotros no?
Quizás todavía no hayamos asumido que también nosotros formamos parte de la sociedad y que nuestro ejemplo, actitud y comportamiento en la vida sirven de modelo a otras personas. No hay que ir muy lejos para descubrir conductas poco honestas. Existen en nuestra propia vida y debemos ser capaces de analizarlas, descubrirlas, sin intentar justificarlas con el comportamiento de los demás. La sociedad no va a cambiar cuando cambien sólo las personas que ocupan altos cargos, sino cuando tú, aquel otro, yo... cambiemos.




Para reflexionar sobre nuestra honradez podemos darle respuestas a estos interrogantes.

- ¿Intentas ir siempre con la verdad por delante?
- ¿Avisas a los demás cuando sabes que van a cometer u error o te quedas esperando a que lo cometan para luego echárselo en cara?
- ¿Te aprovechas de las desgracias y del dolor de los demás para obtener un beneficio propio?
- ¿Abusas de la gentileza y generosidad de las personas o instituciones, porque éstas "no se enteran" o "no pasa nada"?
- ¿Eres capaz de reconocer tus propias limitaciones antes de criticar las de los demás?
- Cuándo ayudas a alguien, ¿Lo haces movido por la compasión o por la justicia?




He aquí unas reflexiones personales que quizás te ayuden a responder a estas preguntas.

Honradez y verdad. La honradez no puede tener como aliados la mentira ni el engaño. Si fuera así, estaríamos ante una persona hipócrita que "actúa", que finge su modo de ser. A veces es difícil descubrir a la persona honrada, reconocer que su comportamiento es honesto, porque no podemos esperar su presencia en nuestra sociedad; nos sorprende tanto que desconfiamos. Quizás estemos demasiado acostumbrados a ese doble juego en el que no se nos dice toda la verdad, pero tampoco se nos miente abiertamente.
La sociedad "nos obliga", en cierto modo, a ser honrado con las personas que conocemos, con las que nos une una buena amistad; aprendemos a protegernos de esta manera, porque quizás ya nos haya hecho mucho daño. Es necesario empezar a exigirnos un poco más de sinceridad con todo el mundo, incluso con los que apenas conocemos.
Confiar de nuevo en la gente, tomando las precauciones oportunas, no tiene por qué hacernos daño, si nos convencemos de que, si los demás actúan con malicia, buscando sólo su beneficio, es porque tienen un gran problema y no han entendido nada de la vida.
A nosotros nos bastará con saber que hemos actuado en todo momento como debíamos y que los otros han rechazado la oportunidad de disfrutar de lo que les ofrecíamos.

Honradez y acompañamiento. Ninguno de nosotros ha llegado a ser lo que es sin la ayuda de alguien. En mayor o menor medida, mejor o peor modo, los demás nos han ido orientando, avisando de los peligros.
También nosotros, tal vez sin darnos cuenta, servimos de guía a otras personas. Cuanto más honrado sea nuestro comportamiento, más contribuiremos a construir una sociedad justa.
En este sentido, actuar de manera honrada significa:

a) Guiar por el buen camino, sin alarmismo, ofreciendo al otro la posibilidad de que elija libremente lo que desea ser y hacer.
b) Reconociendo y potenciando sus cualidades, sin envidias ni rencores de ningún tipo. Reconociendo con honradez que los demás también son seres excepcionales.
c) Actuando de forma comprensiva, sin recurrir al manido "ya te lo decía yo" o al "si me hubieras hecho caso". La persona que ha pasado por un mal momento no necesita más reproche.
d) No atribuirnos méritos que corresponden a los demás.
e) Sirviendo siempre de ejemplo con nuestra conducta. De nada servirá lo que digas si luego actúas de manera arbitraria e inconsciente.

Honradez y justicia. La persona honrada sabe que lo que le debe a los demás no es porque ella ocupe una posición superior y los otros sean los "pobrecitos" que necesitan de su caridad, sino que es de justicia dar al que no tiene porque, en cierto modo, nosotros tenemos lo que le corresponde

Honradez y vida cotidiana. El primer paso hacia el bien es no hacer el mal. De forma poco consciente, los demás pueden sentirse dolidos por nuestro comportamiento o actitud hacia ellos, pero siempre cabe la posibilidad del diálogo para intentar aclarar las cosas. Nuestra primera y quizás la más importante intención de nuestra conducta debe ser la de intentar no hacer el mal.
También debemos ser capaces de no abusar de la generosidad de los otros. Quizá no pase nada porque siempre sea tu amigo quien te saque las castañas del fuego o porque cojas con demasiada frecuencia materiales de la oficina o puesto de trabajo para llevártelo a casa, ya que "total ellos son los que tienen y les sobra". Pero las personas se pueden cansar de dar y no tiene sentido terminar de esta forma con relaciones que pueden ser muy importantes para nosotros.

Cuándo una persona es honesta y cuándo no.

Por la coherencia entre lo que piensa, dice y hace, se considera una persona honrada y honesta.
Vamos a ir describiendo actitudes por las cuales no se considera una persona honesta y
por cuales sí.

- No es honesta la persona que manifiesta buscar el bien de los demás en sus aciones y, sin embargo, internamente sabe que lo que le lleva a obrar de una determinada manera, es satisfacer sus apetencias de sentirse importante, poderoso. No es honesta consigo mismo cuando intenta disfrazar la verdad, ni es honesta con los demás, que confían en ella, en sus palabras.
- No es honesta la persona que dice defender unos principios solidarios, cuando en su fuero interno sabe que para ella sólo cuentan sus intereses personales, y sus acciones están encaminadas a conseguir sus propios fines, aun cuando con sus palabras intente convencer de que sólo busca el bien ajeno.
- No es honesta la persona que obra en contra de los principios generales de moralidad, intentando solapar su acción, que niega, pese a la evidencia, o para la que inventa las excusas más peregrinas para justificarlas.
- No es honesta la persona que hace una promesa, da una palabra y no la cumple.
- No es honesta la persona que no respeta la buena fe de sus iguales, abusa de su preponderancia sobre los que dependen de ella y adula a sus superiores.
- No es honesta la persona que quiere aparentar lo que no es, hace ver que es poseedor de unos valores determinados y sólo cultiva la "imagen", sin tomarse el trabajo de "ser" verdaderamente. Se engaña a sí mismo, aunque no a los demás, que terminan por descubrir la frivolidad, la superficialidad, la mala fe si esta existe.
- Es honesta la persona que, conforme con sus ideas, con sus valores libremente elegidos, amorosamente acogidos, firmemente defendidos, se modela a sí mismo.
- Es honesta la persona que en su interior se debate sabiendo que la coherencia no es siempre perfecta, pero que puede acercarse lo más posible a ella sobre todo si pone todo su empeño en buscar su verdad.
- Es honesta la persona que toma sus decisiones, que obra siguiendo los dictados de su conciencia, aun en temas en los que nadie puede garantizarle seguridad, pero a los que da las soluciones que cree más justas.
- En resumen, es honesta la persona que en situaciones de vital importancia, no pierde de vista la esencia moral y dice y obra de forma autónoma, asumiendo en todo momento la responsabilidad de sus actos, sabiendo lo que es, sabiendo lo que quiere hacer y queriendo lo que hace.



Ejercitación:

1- Cada persona reflexionará estos puntos:

a) ¿En qué situaciones cree que es importante este valor?

b) ¿Cuáles serían sus acciones si poseyese este valor?

c) ¿Cree que se beneficiaría con ellas la sociedad?

d) ¿En que momentos este valor puede entrar en conflicto con otros?

e) ¿Qué otras palabras crees tú que expresan el mismo significado del valor que nos ocupa?

f) ¿Cómo crees que se comportaría la persona que no tuviera asumido este valor?



2- Libremente se ve en plenaria la puesta en común.




Evaluación:


- ¿Cómo se ha sentido?

- ¿Con qué idea se encuentra más identificado?

- ¿Qué línea de acción propone?

- ¿Cómo le ha parecido el tema?





Espero que les haya servido es MUY largo pero yo lo tengo en una fotocopia si un profesor lo quiere para los alumnos lo puede imprimir
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