EL DOGMA QUE FABRICA INVISIBLES: TEORÍA DE LA ESTUPIDEZ
Escrito por. Lic Ramón D. Peralta
Buen día estimados lectores copia-ocultistas, otro día de "miércoles" comienza. No se angustien, será un día mas, que irá como menos en sus vidas. Los mas jóvenes lo tomarán con soberbia y vitalidad, los mas veteranos con cautela, hipérbole y ansiedad (otra parte del resto de vida, que se me va). No me jodan, yo le escapo a los "escapes" literarios, así pues, para los neoestructuralistas: "os ruego, seguid con vuestras vidas". Soy demasiado antidogmático como para sumarme a cualquier tipo de horda plagiaria envasada. Siento y pienso a la literatura como "un ser vivo, que constantemente va creciendo y elevándose por sobre si mismo". Pintores, escultores y escritores de manual, hay suficientes y egresan muchos, pero el arte no es imitar ni mimetizar (por lo menos para mi). No importa que agrade o no agrade, lo relevante para un artista, es ser invisible ante la indiferencia.
Como de costumbre, muchos aun intentan etiquetarme y rotularme, me refiero a mis colegas, so también mis lectores. Os aseguro, no soy escritor convencional, como tampoco soy antikirchnerista, ergo mucho mas que eso, soy un auténtico antidogmático, lo cual me convierte en el arquetipo del "monstruo filosófico". Soy un sociópata esquizofrénico, que pasa la mitad de su vida estudiando y leyendo, mas la otra (para escribir y dormir). Quizás escriba para recordar, de seguro, para ser recordado (morir suponiedo eso). Lucharé hasta que algo o alguien, me impida seguir teorizando contrariamente o refutando, cada uno de los aspectos que hacen a la vileza, la mediocridad y la imbecilidad sociológica, sobre todo en mi pequeño mundo, Argentina. Dijo George Bernard Shaw: "el peor pecado contra el prójimo no consiste en odiarle, sino en mirarle con indiferencia".
Lo cual nos debería hacer reflexionar sobre estos nuevos vientos imperantes, que ya adquirieron nivel de tempestad. Me refiero al "huracán Cristina". Si bien intento parecerme a un Asoka o un Confucio, termino abdicando en favor del argentinismo y sus perturbaciones psicológicas. Habrán notado, que desde hace un buen tiempo atrás, el debate y la confrontación de ideas (lo poco que queda), se transformó en un callejón sin salida, o bien en una ecuación sin resolución. Discutir con un dogmático es una pérdida de tiempo y salud, pero hacerlo con un dogmático K, es de masoquistas y suicidas.
A partir de la inédita experiencia de nuestra reina magna en la Universidad de Harvard y Georgetown, no ha cambiado nada, pero se ha profundizado todo. Haciendo lo que antes era tedioso, en algo insoportable. Me refiero a tan solo escuchar las voces de los Heraldos y Triboullette del gobierno sobre todo. Ayer vi por televisión a dos panelistas K, enfrentar con la verborragia de costumbre a un miembro de una ONG de consumidores y a un economista no oficialista, y os digo, me quedé asombrado (que no es poca cosa en un país, donde ya parecía, habíamos visto todo). Uno entiende, que es lógico defender sus propias banderas y modelo, pero llegar a construir argumentos harto rebuscados, e incluso surrealistas y fantasiosos, para respaldar las palabras de Cristina, que pasaron por negar lo innegable, me llenó de escozor y pavor. Lo mas loco de todo esto, es que los periodistas profesionales, siguen debatiendo absurdos incongruentes, como si en esa intentona, estaría la salvación. Ojo, soy consiente que la información y el periodismo de opinión es un negocio, y como tal debe ser manejado. Quizá lo mío sea tan estúpido como lo que refriego, pues solo anhelo que la televisión deje de ser el miserable instrumento que es, y pase a cumplir un servicio mas loable para la sociedad. Es tan pernicioso lo que hacen los multimedios de la corporación K, como lo que hacen los demás.
Por otro lado, ya sabemos en que consiste el tan otrora mentado eufemismo: "sintonía fina". Sintonizar en detalle, significa para el dogma peronista, ahora subtitulado como "kirchnerismo", hacer invisible lo que es exageradamente visible, o bien hacer que lo invisible se torne una realidad benigna por sobre otra que es un espanto. ¿Que es el kirchnerismo en su propaganda y adoctrinamiento?, ¿Se tratará de un nuevo género retórico, filosófico y literario? Diría Foucoult: "la ficción no consiste en hacer ver lo invisible, sino en hacer ver cuan invisible es la invisibilidad de lo visible". Hay cosas y quienes que fueron transformados en invisibles por el dogma K, algunos de ellos, los mas destacables, son los indigentes, pobres, desempleados (quienes), y le siguen la inflación, la inseguridad, la salud, la educación, la falta de institucionalidad, la falta de división de poderes, la ausencia de libertades, y otros fantasmas menos célebres. No hablemos del "cepo cambiario", que vendría a ser una especie de Retrato de Dorian Gray pintado sobre una "Piel de Zapa" (para Cris).
Recientemente tuve la oportunidad de ver a una mujer que llegó al consultorio de mi ahijado (neurólogo) acompañada por su esposo. Al parecer, la señora se comportaba de manera extraña, fuera de lugar, era distraída, indiferente a sus problemas e incapaz de reaccionar como se esperaría reaccionaría un adulto frente a determinadas situaciones. El esposo pidió una resonancia magnética para ver qué sucedía con el cerebro de su esposa, ¿qué era lo que no estaba funcionando?. Después de la resonancia y otros varios estudios, encontraron que la señora no tenía nada. Al menos nada en el funcionamiento del cerebro.
Expuse la historia anterior debido a que el cerebro tiene una característica que no posee ningún otro órgano de nuestro cuerpo: capacidad de simbolización, creación de representaciones. ¿Qué tiene que ver el kirchnerismo con esta característica única del cerebro?. Tiene y mucho que ver, y se llama "dogmatismo", así pues, la psiquiatría y la psicología a lo largo de la historia han descubierto que el cerebro puede estar descompuesto sin estar descompuesto.
Un trastorno psicológico no requiere que el cerebro esté descompuesto. Al contrario. Una persona psicótica y dogmática, puede tener un funcionamiento orgánico que ande de maravilla. El problema no está en el cerebro, sino en sus contenidos. Claro que existen trastornos de la psique que se dan por fallas orgánicas, drogadicción, golpes, pérdida de algunas zonas del cerebro, infartos cerebrales, etcétera. Pero yo me refiero a los trastornos graves de la personalidad en las que el funcionamiento orgánico del cerebro es perfecto. Muchos habrán visto nociticias sobre delitos e incluso homicidios por ritos satánicos o esotericos. Pero tampoco se hagan los distraídos, gran parte de los suicidios también obedecen a deformaciones culturales. Durante siglos se incineraban mujeres acusadas de brujería. Y lo hacían comunidades mayoritarias y dominantes ("gente buena", como en la Europa Católica del medievo, o en los evangelistas y protestantes, de las ex colonias británicas de América, etc. En nombre del dogma comunista y socialista, se masacraron pueblos enteros, y otros tantos se los condenó a la esclavitud. En nombre del neoliberalismo corporativo, muchas familias fueron condenadas a la pobreza extrema e inanición. Mis lectores lo saben, el dogma religioso y el político tienen el mismo origen, lo cual explica porque se comportan iguales en la psiquis de los seres humanos.
Si esto no alcanzó para ilustrar lo que pretendo exponer, veamos algunos conceptos psicosomáticos. ¿Qué son las enfermedades psicosomáticas?. En términos generales se entiende que una persona sufre somatizaciones cuando presenta uno o más síntomas físicos o psíquicos y tras un examen médico, éstos síntomas no pueden ser explicados como una enfermedad médica. Además, pese a que la persona pueda padecer una enfermedad, tales síntomas y sus consecuencias son excesivos en comparación con lo que cabría esperar. Todo ello causa a la persona que sufre estas "lúgubres patologías", un gran malestar en distintos ámbitos de su vida.
No hace falta que me recuerden que para la historia de la filosofía y el cientifismo, separar lo visible de lo invisible ha sido una de sus mas señeras misiones, como para las ciencias y la filosofía cuántica, lo es a la inversa (hacer visible lo invisible). La diferencia entre estos nuevos descubrimientos y la lógica impregnada en la antimateria incripta en algunos dogmas religiosos y políticos, radica en encapricharse en construir realidad donde ya se ha probado que no la hay, o bien, explicado con un ejemplo: "la tierra es redonda y gira alrededor del sol", no de otra manera. La inflación es aumento de precios, y sin depender de quien o que lo genere, es real, esta ahí, es palpable, se siente, nos mortifica, nos habla. El cepo cambiario "no existe" según Cristina, pero tal como el sol, amanece todos los días. La inseguridad es una "sensación" (según el kirchnerismo), pero los velatorios y sepulcros se dan, se lloran, nos entristecen, nos derrumban, también....todos los días. No es tan difícil probar la problemática educativa de Argentina, mas allá del aumento de las partidas presupuestarias en educación por parte de este gobierno, cuando vemos como las masas idolatran la "solidez cultural" de una presidente que no sabe siquiera la fórmula química del agua, confunde ciudades con provincias, parafrasea silogismos tipificados que no existen en los libros que ella invoca , o que refiere célebres autores a libros escritos por otros (ver ).
Ojo, cabe otra posibilidad. Mi amigo Ricardo Forster (filósofo de cafetín, medialunas y bola ocho) me dijo: "que el kirchnerismo era un experimento donde lo mas importante era devolverle a la sociedad argentina, la política". Claro que también puede se interpretado como una vuelta de la sociedad a la política. Cuando utilizó la palabra "experimento", casi por archivo reflejo, me vino a la memoria el ocultista "Experimento Filadelfia" (o experimento Arco Iris). Allí, al igual que Cristina, los militares estadounidenses intentaron hacer desaparecer un barco de la marina de guerra yankee. Si lo lograron o no, es aun un misterio. Lo que es "ningún misterio", es el éxito que tuvo Cristina en hacer desaparecer el acorazado "AR Inflación" de las mentes de sus "descamisados dogmáticos". Ellos no ven por sus propios ojos, sino mediante las palabras de Cristina, lo cual deja al mismo Tesla, como un aprendiz de científico.
Ojo, hago mea culpa, soy una porquería, y como buen semi-mediocre, le suelo echar la culpa a alguien o algo (síndrome de Kirchner), me refiero a mi anatemática memoria. Cuando escuché al carpetovetónico ilustrado, José Pablo Feinmann por última vez, pensé en muchas cosas (ver: ), pero luego, mis asociaciones se hicieron cargo del asunto, para llevarme al mundo que amo, el literario. Algunos sueños, como los de Cristina son solo sueños, y las imágenes que vende a sus autómatas y cautivos consumidores, son solo eso, imagines del subconsciente e inconsciente (propio de una "mujer inconsciente".
Luego de deambular por añejas remembranzas, escalé en el "Hombre Ilustrado" de Ray Bradbury (libro que leí de pequeño y que me sigue fascinando), pero casi enseguida me di cuenta, que en realidad me había confundido con el "El hombre Invisible" de H. G. Wells (vieron, la memoria de viejo funciona igual que el pene, "suele hacernos quedar mal". Wells en este dichoso libro; describe las consecuencias y ciertos rasgos de la soledad nacida con la modernidad. El desencantamiento del mundo descrito por Max Weber tiene como fenómeno correlativo el surgimiento del individuo frente al todo que lo produjo, su definición aislada y el ensalzamiento de su singularidad. Se trata de una tendencia histórica ya generalizada y cuyo paradigma serían las modernas urbes, en las que la libertad ejercida entre rascacielos y villas miserias, conlleva el precio de una cierta neurosis. Al tiempo que ha emergido, en efecto, el individuo libre, ha emergido con él una suerte de esclavitud novedosa (el dogma político). Vaya visionario, a esto me refiero cuando hablo del "ser grande".
Pero no es el único, a esto apuntan las inquietantes historias trazadas por Kafka y las pesadillas reales que tantas muertes han producido en la última centuria, los enfrentamientos de dogmáticos contra dogmáticos (estúpidos idealistas, contra otros estúpidos idealistas, izquierda versus derecha, y la estupidez que sigue dando vuelta). Se trata de un "modus vivendis" propio de nuestra época en la que el individuo solitario se ha manifestado como algo natural. Pues por un lado están quienes necesitan borrarse en una masa, gentío, partido o corporativismo, pues solos no saben existir. Tienen terror a sentirse personales y únicos. Pero por el otro, merced al hedonismo y el desencantamiento del mundo K, muchos nos hemos desprendido del peso de la tradición y de lo demás en la propia vida, pero hemos pagado el precio del individuo solitario que se siente absolutamente libre y, al mismo tiempo, absolutamente nada. Hay una suerte de esquizofrenia social por la que el individuo solitario de la modernidad ha devenido en un absoluto que avanza en contra de lo social, sin dejar de ser un ser social. Esto ha dado excelentes héroes de la contracultura y la protesta social, pero también ha desembocado en héroes de la empresa y el libre mercado. El individuo se siente fuera del tejido que lo constituye, sea éste la sociedad, la tradición o la historia. La palabra "éxito" atado a lo económico, y "fracaso", como contraparte de este universo contaminado de superficialidad, ignominia y deshumanización; nos ha llevado a este estadío de absurda crispación y tensión social, con la paradoja: que la misma presidente de los argentinos, idolatría del primer subgrupo, acaba de exaltar públicamente (en EE.UU) sobre si misma, que fue una abogada exitosa, y ahora, es una presidente "exitosa", ratificando mas allá de toda arrogancia, vanidad y egocentrismo posible, que ella es tan cualunquista, hedonista, mediocre y superficial, como cualquiera de los miembros del grupo que ella y su dogma atacan. Estas son algunas de las cosas, que no les puedo aceptar a mis "colegas" de Carta Abierta.
Volviendo a la literatura, quizá alguno de ustedes, en estos tiempos de hegemonía dogmática (kirchnerismo), se sienta como la inflación, invisible. Pues esta soledad antisocial del individuo no dogmático (y posm0derno) se muestra con exactitud en el triste protagonista de "El hombre Invisible". Como dijo Borges, este relato largo o novela, es una metáfora de la soledad. Del tipo de soledad, podemos decir, iniciada con "La Odisea". El hombre invisible vive sin ser mirado por nadie, inmune, por tanto, al otro y a su juicio, libre en apariencia. Pero esta solitaria singularidad desquicia su moralidad y conducta de manera que se convierte en un enemigo de la moral y en un cuasi marginal. Se torna en antisocial fuera de la ley (del dogma) cuyo aislamiento se va convirtiendo cada vez más en una insoportable pesadilla. Él es nadie para los demás (como Ulises o como la inflación) quienes sólo pueden justipreciar sus efectos, los desastres que causa a su paso. Los demás, también, son nadie para él. Perece en una vorágine de inanidad, devorado por una suerte de nada o vacío, por la locura final que merma su razón. Es un autista pragmático, que se considera hombre. Le resulta imposible trabar relaciones con la sociedad y comunicarse (con esa sociedad, la dogmática). Su historia es la historia de una degeneración que acaso describa, en su punto final, aquella otra metáfora de Nietzsche llorando ante un caballo apaleado. Él es producto de una ciencia que profana y desencanta, sospechosamente similar a la magia en su férreo determinismo mecanicista. La ciencia ha escarbado en el hombre y se ha encontrado con un vacío y una nada, con agua cimentando los cimientos. El hombre invisible es el científico, pero también, el profeta o el loco que se enfrenta desafiante a la masa. Él carga con el peso que la modernidad ha puesto sobre nuestros hombros, él, fiel heredero de Prometeo, cuya valentía implica un penoso sacrificio. Da al hombre pero quitando al hombre. Resume, pues, con toda la inane vibración de una metáfora, nuestra condición actual, a la que cabría calificar no como mala ni buena, sino como solitaria a secas.
Por supuesto, no estoy seguro de lo que escribo, pero lo estoy de lo que siento. Cuando fui a protestar ese glorioso jueves en Buenos Aires contra el régimen, me sentí solo en medio de tanta gente. Con alguno me animé a charlar, mientras me miraban y miraba, pero sin ver nada, nadie, ni ser visto. Eramos un montón de solitarios reunidos en multitud protestando contra un estigma que nos unifica, el dogma totalitario llamado: kirchnerismo. Eso explica por qué los reclamos eran tan dispersos y diversos. Cada uno tenía sus motivos, y cada uno estaba solo, codo a codo, con otros solitarios como él. Y a pesar que la sociología tiene muchos tratados que explican las diferencias entre "pueblo o masa" y "multitud" (ver ), los opinólogos mediáticos de siempre, siguen arriesgando pavadas, sobre una problemática tan importante y trascendental. ¿Y saben cual es el problema de estos famosos "eruditos"?, justamente el dogmatismo cultural, lo cual les impide tan solo imaginar el encuadre acertado, y mucho mas lejano, intuir las soluciones para ellos. Estamos solos ante el dogma, no solo como librepensadores incomprendidos, sino que además estamos indefensos. Mas allá de la notable e increscente fuerza que tienen las redes sociales como herramienta sociopolítica, obviamente, son las personas las que cambian las cosas. Pero el sentido del cambio, que gira sobre el elemento de la libertad, a diferencia del pasado, consagra una exótica epopeya, donde el dogma peronista (reloaded) se enfrenta no contra el radicalismo o algún otro partido político, sino que lo hace contra la extravagante sinergia de una multitud de solitarios librepensadores que no reconocen a líder ni corporación alguna. Es una expresión algo iracunda y vaga de una novedosa anarquía ilustrada de las clases medias, ergo "guerra de guerrilla histrionizada", donde el dogma K oficia de ejercito alemán, y las clases medias hacen el papel de los "Maquís" (resistencia francesa).
Para finalizar, si bien es cierto que todos somos responsables de esta "recuperación de la política", os digo, que es una política que goza de mala salud. Es una política que no sirve, que contamina, que destruye. La misión de la política y de la economía, debe ser, la de hacer feliz a los pueblos, o cuanto menos procurar su bienestar común. Si esta misión no se cumple, todo lo demás pierde importancia en algún momento, y ese momento ha llegado. El hedonismo, la corrupción, el totalitarismo, la ignominia y en general el dogma, no pudieron sostener al imperio romano, tampoco pudo con el imperio heleno, ni con el imperio Vaticano, tampoco pudo con la URSS, y a los amigos estadounidenses ya se les encendieron un par de luces rojas del tablero, lo cual nos dice que tengamos cuidado con los reclamos de esos "corazones solitarios", sobre todo cuando se juntan y se vuelven mayoría. Realmente lo escribo, pienso y me pregunto: ¿tan grande fue el daño que provocó la crisis del 2001 en la psiquis del pueblo argentino, para llevarlo a reverenciar este dogma inmaduro, oscurantista, mendaz, oprobioso y dañino?. Y no se confundan, no odio a Cristina, como tampoco siento indiferencia, es mas, como ya lo he manifestado, la veo como una victima de esta corrosión cultural, conductivista y comportamental en la que estamos como sociedad. Y lejos de ser antikirchnerista, me considero un antidogmático, que será para muchos, con el tiempo, peor de lo que imaginan, pues me encontrarán luego de Cristina, haciendo exactamente lo mismo que hago ahora con su candidato de preferencia una vez que llegue al poder. Dudo mucho que el que sobrevenga a Cristina sea mejor que ella, pues nuestros problemas son mucho mas profundos, que el de tener a una mujer ordinaria creyéndose extraordinaria. En todo caso, Cristina deberá rendir cuenta ante la justicia una vez que haya justicia, así como los militares lo hicieron con esta. Pero nosotros, la sociedad argentina, la elucubradora y consumidora de dogmas fascistas, berretas y demodé: ¿alguna vez rendiremos cuenta de nuestra propia estupidez?