LA RUPTURA DE LA POLÍTICA TRADICIONAL EN ARGENTINA
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
Tres veces inicié esta crónica, y tres veces se cortó el suministro eléctrico en el barrio donde vivo en Buenos Aires. Después de tantas horas de corte de luz, mi edificio se quedó sin agua. En otras palabras, comienzo esta columna impregnado de "júbilo" e "idealismo", diciendo a prima facie que estoy sin luz, sin agua, sin internet y obviamente, sin mi departamento, pues tuve que mudarme transitoriamente a la casa de mi hija mayor, quien por esas cosas hermosas del "populismo K", aun vive como en el siglo XXI.
Ayer fue un día mas, el 8N pasó como pasan todas los días, como pasan las cosas, y como pasan los gobiernos. Quizás esta última oración resuma la psicosis y sociopatía imperante entre los dogmáticos kirchneristas, quienes luego de casi una década en el poder, supieron alimentar disociaciones proyectivas en la "inmortalidad". Visto desde el reverso, el "miedo a la extinción" sale del plano teórico, para edificar una babélica neometafísica, que abreva en la mitología y la alquimia.
Diría que por primera vez estoy de acuerdo con Ernesto Laclau, filósofo que pasó de soportar al posmodernismo, a ser uno de los primigenios fundadores de esta nueva corriente filosófica, que yo denomino: "Filosofía Proselitista". Dijo: "El 8N significa la última manifestación de un mundo de la política que se muere", cosa que obviamente comparto, ergo el kirchnerismo esta gozando de estos últimos tres años en una imaginaria cuenta regresiva, que para algunos sabe a eternidad. Regresión que está arrastrando a todo el país, a un nuevo estadío de caos, anarquía y antagonismo. El cinismo de Laclau ha llegado muy lejos, tanto que no son pocos quienes nos preguntamos: ¿qué tanta correspondencia ética tiene el "agonismo" por el tipificado y este engendro simil fascista hoy conocido como kirchnerismo?. Muchas dudas despierta por estas horas semejante oscurantismo filosófico, pues sería muy bueno que alguien encuentre la manera de flexibilizar los esquemas cognitivos de Laclau, de tal manera que la realidad no lo siga ignorando "forever and for always".
Una buena manera de amigarse con la sensatez, sería que que nos explique en un ámbito académico e intelectual "neutral" ¿como superpone sus conceptos de hegemonía popular, ergo poder horizontal de masas con el verticalísmo burócrata del Cristinismo?. Es interesante este punto, porque si bien la filosofía de Laclau ha demostrado ser tan vaga como absurda, no deja de seducir a muchos fachosocialistas ávidos de decorar con abolengo algo que apesta desde el vamos, y que se siente desde lejos.
Hay tanta distopía, fetiche y superstición dando vuelta por ahí, que bajar nuevamente a la tierra sería motivo de festejo. El resumen debería ser: una presidente que ganó con el 54% de los votos, hoy no tiene el mismo apoyo, pues hay medidas que disgustaron mucho a una enorme franja de ciudadanos que la votó. Ya ni siquiera incluyo a quienes no la votaron ni la votarán nunca, sino que hablo de sujetos como yo, quienes la votamos en el 2011, y ahora nos sentimos defraudados. Lo que parece simple en Argentina, adquiere ribetes fantasmagóricos, místicos y surrealista. Ayer protestó mucha gente: ¿cuantos?, y respondo con otra pregunta; ¿importa acaso eso?. Y si fuera ese el caso, sospecho que nadie podría contabilizar responsablemente todas las personas que efectivamente se manifestaron, porque hubo un número aun no determinado de lugares tanto dentro del país como fuera de él, donde la gente se movilizó y caceroleó (¡vaya verbo ergo neologísmo!). Pero también hubo cacerolazos en cada ciudad, pueblo, barrio y esquina de la República Argentina, muchos de ellos realizados desde las ventanas de sus hogares, insisto, es imposible poder arriesgar una cifra o cantidad.
La lista de reclamos es larga, pero también subjetiva, so cada uno tiene su propia escala de priodidades, y sus propios abordajes para cada problemática. Quizá lo mas reiterativo sea el reclamo ante la inseguridad, seguida por la corrupción, el cepo cambiario, la inflación, el impuesto a las ganancias a los sueldos de los trabajadores, la persecución ideológica, la falta de institucionalidad, la ausencia de división de poderes, la increscente presión tributaria, la violencia programática, la gradual supresión de las libertades, la pobreza, etc. Aunque por estas horas también se le sumó la falta de trabajo, y la caída de la rentabilidad en la industria, agro y comercio.
Pero lo que sin duda se constituye por derecho propio, en el hilo conductor en todos, es la indignación que provoca la única institución que el dogma kirchnerista respeta, la "mentira sistémica". Ayer la excusa del ministro De Vido, sobre los masivos cortes de energía eléctrica intitulado: "¿Quien bajó la manija?", terminó de desquiciar a los porteños y bonaerenses que venían estoicamente soportando temperaturas que superaban los 34 grados centígrados. Todo es así, luego de casi una década en el poder tenemos que seguir "fumándonos" pretextos falaces y ridículos, que solo evidencian la irresponsabilidad ilimitada de un gobierno que se quedó en medio de dos mundos. Con un pie en el reino de Narnia, y el otro en la tablada superior de una cancha de fútbol, so lo que es realidad en ellos resulta: grotesco, bizarro y violento, siendo lo que resta mitología y épica orwelliana.
Claro que si nos tomamos de la genealogía historicista del peronismo, bien podemos comprender por qué esa importación de la "tercera posición", traída por Juan Domingo Perón cuando estuvo de agregado militar entre 1939 y 1941 en la Italia de Benito Mussolini, pergeñó esta arquitectura dogmática, cuya patología colateral desembocó en esta ingeniería binaria y maniquea en la mente de gran parte de la sociedad argentina. Es así, ya no dudo sobre ello, la tercera posición, antes sintetizado con la palabra fascismo, concibe para si una tautología, so conjunto de sesgos cognocitivos, que elucubra enemigos tanto de un lado como del otro. Los gorilas (que funciona como la palabra "herejes", o sea, "por fuera del dogma" pueden ser de derecha o izquierda, dependiendo del momento, la coyuntura y la posición en que se encuentre el péndulo en ese momento. Y así como Perón echó de plaza de Mayo en 1974, un mes antes de morir, a la juventud revolucionaria peronista (Montoneros), hoy las cosas se invierten y los otrora "mequetrefes" (Perón dixit) son quienes echan a los peronistas "adultos". Oxímoron que nos dice en el fondo: el peronismo nunca fue "adulto" (mucho menos responsable).
El "ministerio de la verdad", por cuenta y orden del unigénito que todo lo mira desde arriba, "Él, lanzó al ruedo de los adoctrinables, que esos muchachitos que andaban armados, secuestrando, torturando, poniendo bombas, y matando colímbas y civiles inocentes en los 70, en realidad se trató de la "Juventud Maravillosa" (montoneros). Lástima que nadie en el kirchnerismo, se encargó de contarle a estas nuevas generaciones de "idealistas todoterreno", el cuento completo. Porque evidentemente, le faltan algunas hojas a ese "libreto", sobre todo aquella donde dice que esa "Juventud Maravillosa", se alzó en armas no contra los militares (como les hicieron creer), sino que atacaron a un gobierno democrático, el de Isabel Martinez de Perón, lo cual propició a posteriori el gobierno de facto con los militares como estrellas invitadas. Gobierno militar que fue consecuencia de muchos factores, además de los tradicionales, pero que tuvo en esa "Juventud Maravillosa" su principal detonante.
Vaya paradoja, fueron los verdaderos "golpistas" de los setenta, y encima de un gobierno peronista, lo cual explica muchas cosas, entre ellas, el nivel de paranoia que tiene Cristina y sus adléteres. En otras palabras, esta historieta peroncha de consagrarse en víctimas de sus propias acciones, ya tiene harto a mas de uno, entre ellos, el suscripto. En los 70 los montoneros intentaron derrocar por las armas a un gobierno peronista, so pretexto que el gobierno estaba en manos de la derecha, cosa que se vuelve a replicar ahora pero con roles invertidos. Hoy los kirchneristas se desmarcan del menemismo, como si ellos fueran romulanos y los otros klinggons, sin que se les caiga un solo remordimiento, aunque mas no sea a modo de dispensa, ya que el mismo Menem es actual Senador por la provincia de La Rioja para el FPV, sin soslayar la participación que le cupo a Cristina y su marido en los 90.
Miren, si el Absurdo fuera una persona, sería sin duda argentino y kirchnerista (peronista). Cristina insiste en no volver al pasado, cuando no pudimos quitar un solo dedo del pié de los 50, época que es un calco de lo que esta pasando en este instante.Vivir el kirchnerismo, es deambular por un "dejá vú" in eternum, con el agravante que las visiones cuasi reales, se mezclan con los avatares del Dante en el purgatorio, el pneuma de Aristóteles, el dasein de Heidegger y el karma de la Samsara Jainista. Es un titánico aquelarre de locura que se reserva estrictamente todo derecho de admisión.
Hoy, el día después, nada ha cambiado, el kirchnerismo sigue siendo dogma, y el resto sigue siendo una multitud de almas solitarias solo unidas por la misma indignación y hastío. Pero antes de finalizar quiero arrogarme en temeridad, sentenciar una inferencia que excede la sospecha: Esta multitud mayoritaria expelida por la impronta del dogma como la punción "Pueblo", realmente se está consagrando como un novo fenómeno filosófico y sociológico que rompe con todo empirismo, determinismo y ontología. Me refiero a esta transgresión medular que diluye todo debate político estereotipado, para derruir y volatilizar el mundo de la política convencional. Ni Laclau, ni Forster, mucho menos Feinmann, han sabido advertir que la falta de identificación partidaria de esta multitud enfrentada con el dogma enlatado, solo puede ser ubicada en la familia del anarquismo horizontal, que redunda en antidogmatismo, ergo, y aquí es donde reluce el paradigma, una variante cartesiana del agonismo posmoderno que tanto supo pregonar Ernesto Laclau, Chantal Mouffe, y a priori Gramsci. ¿Suena absurdo?, pues claro, porque esa filosofía es absurda tanto en la génesis como en su antítesis. Me despido con esta expresión de deseo: Ojalá que alguien en esta vanguardia omertaria que nos gobierna asuma la realidad, quien lozanamente nos dice, que esta multitud leviatana no se trata solo de clases medias. Ayer salieron ciudadanos de todos los estratos sociales a protestar, incluso en jurisdicciones donde los punteros kirchneristas ofician de "policía política". Los "ruidos de las cacerolas", es solo un eufemismo mas, pero que deja entrever un mensaje por demás elocuente: ¡BASTA, HASTA ACÁ LLEGARON, Y NI SUEÑEN QUE SE QUEDARÁN CON TODO! .

