Hola a todos. Aquí coloco un ensayo crítico sobre la siciedad que escribí hace algún tiempo que se basa en el texto "La ciencia y el saber en Europa hasta el siglo XIII" que es una pequeña parte del capítulo 4 del libro la revolución copernicana de Thomas S. Kuhn.
Este ensayo es basicamente una reseña que trata sobre la resistencia historica que ha tenido la humanidad ante nuevas formas de pensar, sobre todo, al ser de índole científico.
También lo tengo en www.romanticismo-oscuro.blogspot.com
… Sobre la evolución de la ciencia y la negativa social.
(Ensayo crítico basado en “La ciencia y el saber en Europa hasta el siglo XIII”)
por Steven Esquea
En nuestro planeta se han experimentado ya diversas etapas de cambio de índole geológico, biológico, climatológico, etc. La humanidad, no siendo ajena a lo que sucede en su hogar, por naturaleza experimenta de igual manera distintos cambios, muchos de los cuales han sido causados por algunas personas que no conformes con el pensamiento regente durante su época, proponen una forma completamente distinta de pensar.
En materia científica, la humanidad ha sido un poco reacia a aceptar formas de pensar que rompan un poco del convencionalismo de cada época. Esto se ve particularmente reflejado en el campo de la astronomía, ciencia que, de cierta manera, podría llegar a considerarse como la primer expresión de una nueva forma de pensar sobre el universo. Forma que busca describir el mundo sin ambigüedades y que aunque fundamenta su existencia en la gran cuestión filosófica de ¿por qué?, debe ligarse así mismo al nuevo paradigma de la demostración. Esa forma de pensar, que desde hace algún tiempo hemos llamado ciencia.
Una de aquellas etapas de cambio, en las que claramente es observable la negativa de la sociedad a aceptar nuevas formas de pensar se halla durante la transición del pensamiento antiguo al pensamiento moderno que se dio desde Ptolomeo hasta Copérnico. Trece siglos en los que aparentemente no sucedió nada interesante en el campo de la astronomía. Pero, ¿realmente no sucedió nada “interesante”? o será mejor decir que no sucedió nada aceptado, pero no por ello poco interesante… Eso es algo que no es posible juzgar directamente (aunque en ocasiones el mundo moderno considere que sí).
Terminados esos trece siglos de intensa penumbra en el mundo científico, cuando se da la revolución Copernicana inicia la verdadera etapa de intenso cambio en la forma de pensar, no obstante, vale la pena recordar que cerca de cuatro siglos antes de la aparición del mismo Ptolomeo, ya Aristarco de Samos planteó el modelo heliocéntrico (que fue el modelo propuesto por Copérnico siglos mas tarde), aunque claramente no fue tomado en cuenta. Vale la pena reflexionar sobre eso y preguntarnos ¿Qué hubiese sucedido si se le hubiera dado una oportunidad al modelo heliocéntrico propuesto por Aristarco?, ¿habría en nuestra fecha una concepción del universo totalmente diferente a la que se tiene actualmente?, ¿realmente eran necesarios trece siglos (diez y siete teniendo en cuenta a Aristarco) para entender que estábamos mal en nuestra forma de pensar sobre el universo y nuestro papel en él (como lo dicta la cosmología)?
Por otra parte, vale la pena tener en cuenta que gran parte de aquel largo periodo de letargo intelectual, también se encontraba influenciado por el pensamiento religioso (y de cierta manera algo ortodoxo) de la Europa de la época, creando en ocasiones situaciones confusas en las que era difícil distinguir las verdaderas razones del porqué de la negativa social ante cambios en la concepción del universo. Todas estas situaciones, son una pequeña muestra de que el origen de todo el retraso intelectual del cual ha sido víctima la humanidad se debe principalmente al hecho de que la sociedad tiende a deslegitimar todo aquel pensamiento que considere diferente sin someterle primero a un juicio válido en el cual se pueda tener en cuenta su valor de verdad. Afortunadamente, el conocimiento no es algo cerrado solamente a la sociedad europea, ni actualmente americana, sino a todas aquellas sociedades dispuestas a escuchar, dialogar, y opinar sobre todos aquellos temas relativos al saber.
Buscando en épocas más recientes, es posible encontrar incluso secuelas y casi que muestras de una historia que prácticamente se repite en muchos aspectos sobre el cambio de pensamiento.
Es posible hablar por ejemplo de los estudios científicos posteriores a Copérnico hechos por Galileo Galilei y de los estudios que mas adelante llevó a cabo Isaac Newton y sobre como nuevamente la humanidad se queda estancada en un periodo de relativo “poco avance” científico (en el caso particular de la física), hasta la llegada de Albert Einstein, en la cual se da nuevamente a una teoría científica un trato de poca importancia, solo por mostrar una realidad totalmente diferente. Claramente, esta situación no se alcanza a comparar con los trece siglos que se quedaron en blanco gracias a la triste y vergonzosamente casi regla general de juzgar todo aquel pensamiento no convencional.
Actualmente la historia habla de situaciones que han ocurrido en torno a la transición de la “sabiduría antigua” a la “sabiduría moderna”, como invasiones musulmanas a Europa, etc. Pero simplemente puedo concluir que todo se puede simplificar en dos palabras: “negativa social”. No el hecho de descartar un pensamiento por falta de pruebas (pues la ciencia misma se encarga de encontrarlas para descartar o aprobar una teoría) sino al hecho de descartar una idea, simplemente por el hecho de ser un poco diferente o no poseer la convicción ideológica esperada.
Quizá (y muy seguramente) la historia se repita aunque no necesariamente en el campo de la astronomía como tal, ¿quién sabe?, incluso podría ocurrir con la tan nombrada teoría M o teoría de supercuerdas, la cual, como dice el físico teórico español Álvaro de Rújula: “No es lo suficientemente concreta como para ser destruible”.
En materia científica, la humanidad ha sido un poco reacia a aceptar formas de pensar que rompan un poco del convencionalismo de cada época. Esto se ve particularmente reflejado en el campo de la astronomía, ciencia que, de cierta manera, podría llegar a considerarse como la primer expresión de una nueva forma de pensar sobre el universo. Forma que busca describir el mundo sin ambigüedades y que aunque fundamenta su existencia en la gran cuestión filosófica de ¿por qué?, debe ligarse así mismo al nuevo paradigma de la demostración. Esa forma de pensar, que desde hace algún tiempo hemos llamado ciencia.
Una de aquellas etapas de cambio, en las que claramente es observable la negativa de la sociedad a aceptar nuevas formas de pensar se halla durante la transición del pensamiento antiguo al pensamiento moderno que se dio desde Ptolomeo hasta Copérnico. Trece siglos en los que aparentemente no sucedió nada interesante en el campo de la astronomía. Pero, ¿realmente no sucedió nada “interesante”? o será mejor decir que no sucedió nada aceptado, pero no por ello poco interesante… Eso es algo que no es posible juzgar directamente (aunque en ocasiones el mundo moderno considere que sí).
Terminados esos trece siglos de intensa penumbra en el mundo científico, cuando se da la revolución Copernicana inicia la verdadera etapa de intenso cambio en la forma de pensar, no obstante, vale la pena recordar que cerca de cuatro siglos antes de la aparición del mismo Ptolomeo, ya Aristarco de Samos planteó el modelo heliocéntrico (que fue el modelo propuesto por Copérnico siglos mas tarde), aunque claramente no fue tomado en cuenta. Vale la pena reflexionar sobre eso y preguntarnos ¿Qué hubiese sucedido si se le hubiera dado una oportunidad al modelo heliocéntrico propuesto por Aristarco?, ¿habría en nuestra fecha una concepción del universo totalmente diferente a la que se tiene actualmente?, ¿realmente eran necesarios trece siglos (diez y siete teniendo en cuenta a Aristarco) para entender que estábamos mal en nuestra forma de pensar sobre el universo y nuestro papel en él (como lo dicta la cosmología)?
Por otra parte, vale la pena tener en cuenta que gran parte de aquel largo periodo de letargo intelectual, también se encontraba influenciado por el pensamiento religioso (y de cierta manera algo ortodoxo) de la Europa de la época, creando en ocasiones situaciones confusas en las que era difícil distinguir las verdaderas razones del porqué de la negativa social ante cambios en la concepción del universo. Todas estas situaciones, son una pequeña muestra de que el origen de todo el retraso intelectual del cual ha sido víctima la humanidad se debe principalmente al hecho de que la sociedad tiende a deslegitimar todo aquel pensamiento que considere diferente sin someterle primero a un juicio válido en el cual se pueda tener en cuenta su valor de verdad. Afortunadamente, el conocimiento no es algo cerrado solamente a la sociedad europea, ni actualmente americana, sino a todas aquellas sociedades dispuestas a escuchar, dialogar, y opinar sobre todos aquellos temas relativos al saber.
Buscando en épocas más recientes, es posible encontrar incluso secuelas y casi que muestras de una historia que prácticamente se repite en muchos aspectos sobre el cambio de pensamiento.
Es posible hablar por ejemplo de los estudios científicos posteriores a Copérnico hechos por Galileo Galilei y de los estudios que mas adelante llevó a cabo Isaac Newton y sobre como nuevamente la humanidad se queda estancada en un periodo de relativo “poco avance” científico (en el caso particular de la física), hasta la llegada de Albert Einstein, en la cual se da nuevamente a una teoría científica un trato de poca importancia, solo por mostrar una realidad totalmente diferente. Claramente, esta situación no se alcanza a comparar con los trece siglos que se quedaron en blanco gracias a la triste y vergonzosamente casi regla general de juzgar todo aquel pensamiento no convencional.
Actualmente la historia habla de situaciones que han ocurrido en torno a la transición de la “sabiduría antigua” a la “sabiduría moderna”, como invasiones musulmanas a Europa, etc. Pero simplemente puedo concluir que todo se puede simplificar en dos palabras: “negativa social”. No el hecho de descartar un pensamiento por falta de pruebas (pues la ciencia misma se encarga de encontrarlas para descartar o aprobar una teoría) sino al hecho de descartar una idea, simplemente por el hecho de ser un poco diferente o no poseer la convicción ideológica esperada.
Quizá (y muy seguramente) la historia se repita aunque no necesariamente en el campo de la astronomía como tal, ¿quién sabe?, incluso podría ocurrir con la tan nombrada teoría M o teoría de supercuerdas, la cual, como dice el físico teórico español Álvaro de Rújula: “No es lo suficientemente concreta como para ser destruible”.
“¡triste época la nuestra!, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”
Albert Einstein.
Albert Einstein.
También lo pueden ver en www.romanticismo-oscuro.blogspot.com