Introducción:
Desempleo, desocupación, cesantía o paro, en el mercado de trabajo, hace referencia a la situación del trabajador que carece de empleo y, por tanto, de salario. Por extensión es la parte de la población que estando en edad, condiciones y disposición de trabajar -población activa- carece de un puesto de trabajo.
El desempleo juvenil constituye una de las principales disfunciones en el mercado del trabajo con consecuencias directas sobre la situación presente y futura de los jóvenes desocupados y su entorno, e indirectas sobre la economía.
Las condiciones laborales de la población, en general, y en los jóvenes particularmente dependen de la eficacia del sistema educativo. En un momento de exceso de oferta de trabajo y de crecientes requerimientos formativos la probabilidad de que un joven acceda a un trabajo estable y remunerado adecuadamente depende, casi en su totalidad, de la calidad y cantidad de educación recibida. Pero existe una relación bidireccional entre el sistema educativo y el mercado laboral. Por ejemplo cuando la probabilidad de acceder a un empleo cae, o cuando los puestos de trabajo no se ajustan a las aspiraciones de un estudiante que quiere ser activo, las opciones de continuar estudiando disminuyen y como consecuencia se reduce el porcentaje de jóvenes que se incorporan al mercado laboral, aumentando así la tasa de desempleo. Por lo tanto las causas del desempleo juvenil hay que buscarlas en deficiencias tanto del sistema educativo como del mercado de trabajo
Marco teórico:
Desempleo, desocupación, cesantía o paro, en el mercado de trabajo, hace referencia a la situación del trabajador que carece de empleo y, por tanto, de salario. Por extensión es la parte de la población que estando en edad, condiciones y disposición de trabajar -población activa- carece de un puesto de trabajo.
Para referirse al número de parados de la población se utiliza la tasa de desempleo por país u otro territorio. La situación contraria al desempleo es el pleno empleo.
La creación de empleos decentes para los hombres y mujeres jóvenes que se incorporan al mercado laboral cada año es un elemento fundamental para garantizar el avance hacia economías más prósperas, sociedades más justas y democracias más sólidas. La adecuada incorporación de los
jóvenes al mercado laboral no sólo es esencial para el “éxito” en el trabajo, sino que además tiene un efecto multiplicador a lo largo de sus vidas, así como en sus familias y países. La juventud es una etapa crucial en la que los jóvenes empiezan a realizar sus aspiraciones personales, asumir su independencia económica y encontrar su lugar en la sociedad. Una difícil incorporación al mundo del trabajo tendrá graves repercusiones en los jóvenes, en particular, un alto riesgo de pobreza y la pérdida de valiosas calificaciones, talento y energía.
La trayectoria del empleo juvenil es muy sensible al ciclo económico. En general, los jóvenes son los primeros en perder sus empleos en tiempos de contracción económica, y los últimos en obtener un trabajo cuando la economía repunta. Ésta es una de las principales razones que explica que los jóvenes se hayan visto seriamente afectados por la crisis económica mundial.
El retiro de la fuerza laboral debido a la crisis económica de 2008 a 2012 se conoce a la crisis económica mundial que comenzó ese año, y originada en los Estados Unidos. Entre los principales factores causantes de la crisis estarían los altos precios de las materias primas, la sobrevalorización del producto, una crisis alimentaria mundial y energética, una elevada inflación planetaria y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados.
La crisis iniciada en 2008 ha sido señalada por muchos especialistas internacionales como la «crisis de los países desarrollados», ya que sus consecuencias se observan fundamentalmente en los países más ricos del mundo.
En la actualidad, las consecuencias de la consta de un total de 6.4 millones de jóvenes en todo el mundo y es especialmente importante en las economías desarrolladas y la Unión europea. la presión que recae sobre los jóvenes en busca de empleo se incrementará aún más cuando aquellos que han retrasado su entrada al mercado laboral regresen al mundo activo y empiecen a buscar trabajo. En contraste, la tasa de participación juvenil en Europa central y Sudoriental es mayor de lo esperado, en relación a las tendencias anteriores a la crisis, lo cual es probablemente impulsado en parte por la pobreza.
La crisis económica mundial ha agravado la crisis del empleo juvenil que ya constituía un reto abrumador para muchos de los países de Europa Oriental y del Cáucaso.2 En esos países, la integración de los jóvenes en el mercado laboral es más necesaria que nunca. Las tasas de desempleo juvenil, que se sitúan muy por encima del 35 por ciento en algunos países, figuran entre las más altas del mundo. A estas cifras alarmantes se suma el creciente número de hombres y mujeres jóvenes que trabajan en la economía informal. Las estimaciones relativas a los países para los que se dispone de datos muestran que más de un tercio de los trabajadores jóvenes tienen empleos informales sin gozar de cobertura social. Ello viene a sumarse al alto número de trabajadores jóvenes en empleos precarios y a los numerosos jóvenes que han perdido la esperanza y que no participan en el empleo, ni en la educación o formación.
Después de conocerse los resultados de un estudio de la agencia especializada Eurofound, un comunicado del ejecutivo comunitario indicó que los que no tienen estudios, ni trabajo y carecen de capacitación le costaron al bloque unos ciento cincuenta y tres mil millones de euros en 2011.
Los jóvenes que integran esa generación perdida suman ya 13 941 264 y las pérdidas que generan por falta de productividad o mejor calidad de vida representan en la actualidad el 1,21 % del Producto Interno Bruto europeo, señala el texto.
De acuerdo con Eurofound, esa cifra es bastante superior al 0,96 % que representaban en 2008, cuando se desató la crisis.
La Comisión Europea expresó que es realmente preocupante un récord del 22,7 % de desempleo en Europa, en la población entre dieciocho y veinticinco años.
El desempleo en la zona de la moneda única podría superar los diecinueve millones de personas a principios del 2014, o alrededor de 12 % de la fuerza laboral de la zona euro, según otro estudio de la consultora Ernst&Young, que predijo un paro del 27 % en Grecia.
Recientemente el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, consideró indigno y una vergüenza para Europa que entre sus países miembros haya niveles de desempleo juvenil como el de España, por lo que pidió a Europa que actúe.
Al respecto, sugirió que el fondo de crecimiento dotado con ciento veinte mil millones de euros, aprobado en el Consejo Europeo del pasado mes de junio se concrete y lleve imperativamente a más empleo para los jóvenes.
Los datos se corresponden con los reflejados en el décimo Informe de seguimiento de la Educación para todos en el mundo de 2012 que ha sido publicado por la UNESCO con el título ‘Los jóvenes y las competencias–Trabajar con la educación’ y en el que se constata que España ocupa la primera posición dentro de Europa en abandono escolar y desempleo juvenil.
De acuerdo con el informe, en España uno de cada tres alumnos abandona los estudios de Secundaria, cifra que se sitúa por encima de la media de los países de la Unión Europea que es del 14% de los jóvenes, publica Europa Press. Un promedio europeo que España no sólo supera, sino que duplica. No obstante, la situación de España no es excepcional puesto que en los países en desarrollo, hay alrededor de 200 millones de jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y 24 años que no han terminado los estudios primarios.
El desempleo en Italia se situó en septiembre en una cifra récord, 10,8 por ciento de la población activa, según los datos provisionales publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística Italiano (Istat).
Se trata del porcentaje más alto desde que comenzaron las estadísticas mensuales en enero de 2004, indicó la agencia de noticias EFE.
Según el organismo, hay 2.774.000 desempleados en Italia, lo que supone 2,3 % más que en agosto y 24,9 % más que en el mismo mes de 2011.
El Istat informó además de que el desempleo juvenil -que comprende a los jóvenes de entre 15 y 24 años- se situó en el 35,1 %, lo que equivale a 1,3 puntos porcentuales más respecto del mes anterior, y 4,7 puntos porcentuales por encima del paro en esta franja de edad registrado hace un año.
En Portugal el desempleo juvenil sigue en alza, según los datos oficiales, y se situó en el 39 % en el tercer trimestre, con 175.000 parados de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años, tres puntos y medio más que lo registrado en junio.
Los datos sobre la caída del PIB y el aumento del desempleo se hicieron públicos cuando acaba de comenzar la sexta inspección de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a las finanzas lusas.
Los dos organismos vigilan el cumplimiento de las reformas económicas y recortes presupuestarios aplicados en Portugal para cumplir las condiciones del rescate de 78.000 millones de euros que le otorgaron el año pasado.
Esas medidas han llevado al Gobierno del conservador Pedro Passos Coelho a elaborar los presupuestos del Estado más duros de la historia de Portugal tanto para 2012 como 2013.
La tasa de desempleo estandarizada (SUR) en la República de Irlanda se mantuvo en octubre en el 14,8 % por tercer mes consecutivo, informó hoy la Oficina Central de Estadísticas (CSO, siglas en inglés).
El número de desempleados inscritos en el llamado "Registro Vivo", que incluye a trabajadores a tiempo parcial (no más de tres días semanales), temporales y ocasionales con derecho a subsidios de paro se redujo en 1.000 personas el pasado mes, hasta los 420.172.
La CSO indicó que la "tendencia, en términos generales, apunta a movimientos muy pequeños en las cifras" durante la segunda mitad del año, a pesar de que la SUR ha caído un 2,4 % entre los meses de octubre de 2011 y de 2012.
La SUR es una estimación efectuada por la CSO de la tasa de desempleo mensual, que sirve después para calcular el índice de paro real que esta agencia estatal da a conocer cada trimestre, después de tener en cuenta ciertos ajustes.
Ambas cifras suelen ser similares, lo que sugiere que, de mantenerse la tendencia, la tasa de paro real al final del año se podría mantener entre el 14,5 % y el 15%.
El desempleo en Irlanda se mantuvo en el 14,8 % durante el segundo trimestre de 2012, según informó el pasado septiembre la CSO.
También el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, destacó hoy que el "desempleo tiende a la estabilización" gracias a la política del "Gobierno encaminada a crear puestos de trabajo en una economía moderna".
Sigue preocupando, no obstante, que del total inscrito en el "Registro Vivo", 188.117 personas son consideradas paradas de larga duración, es decir, aquellas que llevan cobrando subsidios durante más de año, lo que supone un incremento del 4,6 % durante los pasados doce meses.
Según la CSO el informe también señala que en octubre el desempleo juvenil (menores de 25 años) representó un 16,6 % del total del "Registro", un 18,1 % menos que en ese mismo mes de 2011. El texto atribuye este descenso del paro juvenil al aumento de la emigración o al regreso al sistema educativo.
En las últimas décadas, en Croacia, alrededor de 140.000 jóvenes han abandonado el país en busca de trabajo. El desempleo juvenil es alarmante, se habla del 36,6%, el tercero mayor de Europa.
La falta de trabajo y la falta de un título de estudio superior – pocos logran graduarse a los 25 años - han producido la "generación perdida", con la participación de unos 60.000 jóvenes que, debido a la escasa instrucción y la falta de competencia profesional, no pueden encontrar trabajo y corren el riesgo de quedar rezagados y marginados de la sociedad.
Esto se refleja en la vida privada de los jóvenes que hasta los 30 años viven con sus padres, se casan tarde y deciden tener menos hijos. Un joven adulto de cada tres está en el paro. Las razones de esta realidad desalentadora son muchas, relacionadas entre sí y difíciles de resolver. Una de las razones principales es que en Croacia es muy difícil crear nuevos puestos de trabajo, y para ello se suma la legislación que hace el mercado de trabajo inestable, y a los jóvenes se les requiere experiencia y conocimiento de las nuevas tecnologías, que a menudo no tienen